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Retrato de Fernando Arrabal (2007)

>> miércoles, 31 de diciembre de 2008



Óleo sobre tabla

41 x 33 cm

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"Espectro Siete". Javier Aguirre

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Selección de obra pictórica (2005-2007)

Ilustración para "El Corpus en Sevilla" de la "Suite Iberia" de Isaac Albéniz 

El beso de Judas

Bodegón

Recuerdo transportado

Preludio a la siesta de un fauno

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DESCRIPCIÓN DE MI HABITACIÓN

>> martes, 30 de diciembre de 2008

Dos pares de cordones de zapatos
Hechos cada uno de nudo doble
Recuerdan dos moscas
Que habiendo perdido ya
El miedo a ser aplastadas
Parece que estando posadas
Respiran tranquilas,
                               Muertas

El calzado también descansa
por así decirlo, en número par
Bajo la cama, habiendo perdido
Sin pies que le den sentido,
Su función. También muertos

El despertador, sin nadie a quien dar la hora
(Sin nadie a quien dar ni el día ni la tarde)
Se lamenta de su mala intención por vez primera
Por ser un reloj adelantado a su tiempo.
Siempre metiendo prisas diez minutos antes
Siempre marcando el momento de que se vistan
Los pies y vuelvan a nacer las moscas muertas

Hoy no estoy en mi habitación
Pero la imagino desde otra parte
Evocándola con sus pequeñas cosas

Así también describo los cuadros que hay en ella
Siempre cambiantes, aburridos por llevar tapando
Demasiado tiempo los mismos trozos de paredes
Dejando esas marcas cuadradas tan claras como negras
Delatando una ausencia, otro tiempo que se cansó de ser
Y también hay una ventana que modifica los olores
Las sombras, los colores y el ánimo de quien habita
Habiendo perdido la cuenta de los minutos, horas, días
Meses, años, lustros y quinquenios esta habitación
                                                                  Ahora vacía

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PSICODRAMA

El teatro universitario representa una actividad muy saludable para los jóvenes que deseen compaginar sus estudios con actividades culturales fuera del horario de clase. Las facultades, por lo general, suelen tener su grupo de teatro y su salón de actos donde representar las obras. Otras actividades relacionadas clásicamente con el mundo estudiantil son las deportivas, por ejemplo. También está la tuna, pero esta va perdiendo con los años candidatos. ¿Por qué tiene tanto éxito el teatro en los universitarios? Quizá porque les permite salirse no solo de sus obligaciones sino del mundo real en general. Pueden ser otras personas, viajar a otros lugares. Conocer autores y piezas interesantes que les hagan pensar, filosofar... e incluso conocerse a sí mismos. Conocer su cuerpo, aprender a manejarlo en cierta medida. Pero también pueden conocer personas nuevas. Hay a quienes les cuesta sociabilizarse y encuentran en el teatro un modo de vencer su timidez. Esto que ahora paso a mostrarte, lector, fue extraído de una conversación entre tres amigos que escuché a la salida de una facultad. He tratado de reconstruir lo más fidedignamente posible los diálogos reales de los que fui testigo:

- Os tengo que contar algo, chicos…
- A ver…
- ¡Venga!
- He estado dos semanas enamorado de Cecilia.
- ¿La que hace de tu novia en la obra?
- Sí.
- ¿Y ella?
- ¿Ella, qué?
- Que si ella también…
- Por lo que se ve, también se enamoró de mí…
- (Risas)
- ¡Venga ya!
- ¡Que sí! ¡Que nos enamoramos! ¿Por qué no os lo creéis?
- Porque no tenéis nada en común… ¡Nada!
- Ya, pero el amor…
- No, no me estáis entendiendo… Digo que nos enamoramos… pero de nuestros papeles, de nuestros personajes.
- Os enamorasteis en escena. Os enamorasteis ficticiamente…
- Os enamorasteis de vuestra forma de ser sobre las tablas. De vuestra forma de actuar.
- Creíamos estar enamorados de nosotros como personas reales, pero resulta que en realidad nos habíamos enamorado de los personajes que interpretábamos. Luego, fuera del teatro, quedamos un par de veces y nos dimos cuenta de que nosotros no éramos así en la realidad. Ella no es esa chica sensible y tímida que parecía ser. Resulta que además está en la tuna y se va por ahí cantando “Clavelitos”…
- ¿Y te llegó a rondar?
- ¡Cu-cú!
- ¡Qué graciosos! Yo os trato de contar algo que considero importante y vosotros os lo tomáis a recochineo…
- Admite que eres un chico especial… (más risas)
- ¿Pero no estabas detrás de María?
- Sí, y sigo detrás de ella…
- Entonces, lo de Cecilia ha sido un entreacto ¿no?
- O un entremés… Este, con lo teatrero que es, seguro que ya le ha escrito a la tal María una carta y todo.
- Una carta no… Pero la última vez que estuve con ella… Escribí un poema. Lo tengo aquí (saca de uno de los bolsillos del pantalón una libreta). Voy con ella a todas partes. Fue el último día de clase. La acompañé a su colegio mayor… El edificio se había quedado vacío y era de noche. Ella se empeñó en enseñarme las instalaciones, pero yo me negué, al verla tan cansada… ¡Con lo que es ella, hubiera sido capaz de enseñarme hasta su dormitorio! Le agradecí el detalle de ejercer de cicerone. Luego, de camino a casa, pensé en ella y compuse estos versos: “Hace mucho frío aquí fuera […] y tú me invitas a pasar dentro […] generosa y cálida conmigo […] decidme si esto no es amor”
- Son versos muy malos…
- (Silencio)
- ¡Es poesía escrita desde el corazón! Vosotros no lo entendéis…
- Lo que no entendemos es que seas tan tonto…
- Hace falta ser imbécil…
- ¿A qué os referís?
- Ella te invita a su dormitorio… ¡a su cama! Más claro agua… Y tú rechazas la proposición y luego escribes un poema de amor…
- Y luego vas y te enamoras de un personaje de ficción… La tal Cecilia, antes de engañarte en la realidad, te engañó en la ficción. ¡O te engañó primero en la ficción y luego en la realidad!

Por lo que se ve, hay personas que no llegarán a conocerse ni a conocer a los demás nunca, por muchas actividades extraescolares que hagan…

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LA ESTATUA INCONFORMISTA

“Hace un par de semanas papá trajo a casa una escultura que imitaba a un sátiro pompeyano bastante conseguido. Parecía lustrado con excrementos para conseguir un efecto todavía más añejo que el que le permitía el material, y parecía pedir a gritos estar en el jardín, junto a aquellos enanos siniestros que parecía que un día de estos nos desvalijarían la casa con sus picos y sus palas. A mí me hacía mucha gracia aquel personaje que parecía guarecerse del sol entre aquellos arbolitos todavía adolescentes que llegaron conmigo a la vida. Yo me llamo Leonor y uno, de hecho, llevaba el nombre de Leo y el otro de Nor. Sin embargo, el gesto que llevaba esculpido parecía haber sido hecho por el artesano un día lluvioso en el que no pudo salir a ver cómo presumían las calles de lustre, pues parecía así como renegado a tocar su flauta de pan. Mamá decía que era un fauno, uno de esos cochinos que nada más levantarse de la siesta se ponen a espiar a muchachas bañándose sin ropa en algún lago. “Una historia mitológica hablaba de una joven diosa que condenó a un hombre por descubrirla desnuda de manera fortuita… Lástima que tu padre no la conociese, así se hubiese evitado el ir a buscarme a los probadores sin contar con que yo no era la que estaba en esa habitación cuando él abrió la puerta”.
Por las noches, en el porche, nunca me cansaba de observar aquella figura que, vuelta de espaldas y en la soledad del jardín, parecía tramar algo, esperar un momento en que dejásemos de verle de espaldas o de cara. Mis presagios no eran infundados. A la semana siguiente, el jardín había perdido su gracia habitual: Con la llegada del otoño las hojas se habían arrugado sobre sí mismas como papel quemado y los habitantes que la poblaban desaparecieron, desde los pájaros hasta el fauno. Los enanos, al llevar más de veinte años en tierra de nadie, se habían acostumbrado a las excentricidades del tiempo que somete a los humanos que caprichosamente compran enanos.
¿Dónde estaría el fauno? Subiendo una de las escaleras que daban al segundo piso, me lo encontré sonriendo en el descansillo, al término de las mismas. Me asustó lo inesperado de su sonrisa, tan blanca, al igual que los ojos, que parecían brotar de repente de la figura. Bajé a preguntar a mi madre y nada sabía. Lo mismo hice con mi padre, por separado los dos. Claro, atribuyeron la idea el uno al otro. A las tres semanas fue mi madre la que me preguntó a mí el porqué del nuevo cambio a la cocina. ¡El lugar menos indicado! Cansado ya de juegos absurdos, traté de levantarlo y un gruñido salió de la habitación. Resultaba curioso que pareciese por un momento que sus pelos se habían movido, esos cabellos ensortijados tan toscamente. No podía levantarlo, su peso parecía exceder al de la escayola y al de la piedra. Pensé entonces que lo mejor sería ir a por algo que pudiese desplazarlo. Al darme la vuelta y pasar la puerta de la cocina, noté un sonido nuevo. Era como si alguien ya la estuviese arrastrando. Me giré y nadie había pero la figura se encontraba pegada a mí. Por unos momentos quedé paralizada pero después pensé que, si quería llevarla hasta el jardín, debía de seguirla el juego. Y así fue. Cuando me disponía a mirar si me seguía ya en el jardín, noté un portazo. La figura se había quedado dentro, en el hall, y yo fuera como una estúpida. Mi madre se asomó por la ventana de su habitación en el piso de arriba. “¿Qué haces ahí abajo, con el tiempo que hace?”. “No puedo subir, la estatua no me deja”. “Pero ¿qué estás diciendo inconsciente? ¡Hice bien en quitarte los cuentos de Poe de tu habitación cuando tenías la altura suficiente como para llegar a su estante!” cerró la ventana y, por un momento sentí que mi madre creía más al sátiro, o fauno, o lo que fuera, antes que a mí. Llena de indignación y sola, completamente sola, rompí el cristal de la puerta de un cabezazo. Comencé a sangrar pero, sin detenerme en mis heridas, cogí la pala del jardín que había junto al paragüero y destrocé aquella pieza con toda mi saña. Mi padre bajó enseguida de la biblioteca y, al ver tamaño destrocé y sin preguntarme qué me había llevado hasta ello, me castigó sin paga hasta que pudo tener suficiente dinero para comprar otra estatua. Era un soldado francés que apuntaba con un trabuco. Ahora sí que temía por mi vida.”

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LA ENREDADERA

CUENTO Nº 2
“Mi vecino del quinto, el señor Goddfried, vino un domingo de su expedición por el monte con su vieja camioneta, haciendo ruido como siempre a primera hora de la mañana. Se levantaba muy temprano para aprovechar las primeras horas de sol. El tubo de escape había ido a peor desde que otro vecino, hasta el gorro, quiso acabar con ese viejo trasto taponando aquella válvula de escape con una piedra. Pero solo consiguió que hiciera más ruido sin que el motor reventase. Algo llevaba pesado, pues el peso lo acusaba el trasto con un ruido todavía más desagradable. En pijama, me asomé a la ventana y lo vi.: Era algo inmenso, como un promontorio cubierto por la lona que hacía las veces de techo al transporte. Bajé en cuanto pude ponerme más decente y pregunté al señor Goddfried sobre su adquisición: “Siempre quise tener un monte en casa, la naturaleza al lado del sillón.” ¡Se había adueñado de un trozo de montaña! Trabajo le costó subirla, pero, al final, llegó a su puerta. Tuvo que realizar un butrón para agrandar el marco de esta, pero ni por esas entró. Finalmente lo dejó en el final de las escaleras, frente a su piso, ya que hasta allí solo subía él. Todas las semanas utilizaba parte de mi tiempo para subir y quedarme sentado en el último peldaño para observar cómo aquel microcosmos evolucionaba. Pasó cosa de un año, y la casa comenzó a convertirse en Naturaleza. Las paredes del edificio se cubrieron de enredaderas. Sí, enredaderas. La cosa fue a mayores cuando aquellas plantas comenzaron a entrar por los vanos y apoderarse de las respectivas habitaciones que conformaban la estructura. Sin embargo, no había huella de insectos ni lombrices o gusanos. Tan solo un pequeño detalle: un señor que decía ser un gnomo y que esta mi casa le pertenecía porque allí había aparecido. “No, usted no puede hacer eso, yo estoy pagando esta casa”. Era un maldito gnomo, con la misma cara ridícula que como se los ilustra en los cuentos, bajito, rechoncho, con un traje de colores chillones y barba de años de cultivo. Pero, a diferencia de la idea que los narradores tienen de ellos, este tenía el ego subidito y con él la mala leche. Decidí hablar con el señor Goddfried y él, asustado porque acabara fumigando su monte una noche de descuido e insomnio, decidió colaborar conmigo. Entre los dos le amordazamos y vendamos los ojos. En su camioneta lo condujimos a un lugar apartado, en las afueras, donde no supiese volver y tuviera que resignarse a aquel nuevo hogar. A la vuelta estaba la señora gnoma a la entrada, vestida como de portera, y no nos dejaba pasar. Decía que quería a su marido, de modo que hicimos la misma operación con ella y volvimos a casa ya más tranquilos, sin ningún familiar impertinente. “De todas formas, debemos ver si nos encontramos exentos de nuevas sorpresas. Examinemos el monte”. Allí estábamos, intentando desalojar una urbanización cueva por cueva. Demasiado tarde. Las raíces se habían apoderado de la estructura y apenas ya se veía atisbo de mano de obra humana. Las puertas se condenaron y cubrieron de un verde pistacho acorde al color Titán y el tejado era ya un invernadero de setas y hongos. Sin poder salir de este hábitat lo hicimos nuestro y aprendimos a vivir vegetarianamente. No sé si la humanidad será ahora perfecta o habrá sido exterminada, pero a mí que no me falte mi humedad y mi poquita luz de diario.”

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HUMORADA

>> lunes, 29 de diciembre de 2008

Hay quien se levanta con el pie izquierdo
Hay quien no hace nada a derechas
Hay quien se encuentra descentrado…

Yo hace ya años que me levanto con las manos
Que lo que hago siempre va hacia atrás o se retrasa
¡Nunca viví en el centro! (Me gustan los arrabales)

Ahora: Si hay que resaltar algo digno de mención
Es mi habilidad innata para cazar gamusinos y musarañas
Fue tal vez aquella profesora la que me lo descubrió
Una mañana de clase de lengua. Su pregunta fue certera:
“¿En qué piensas? ¿En el sexo de los ángeles?”
Tardé en contestarla. Fue después del vuelo de aquella mosca

También sé concentrarme. Es entonces cuando dicen que hablo
Pero he pensado en tantas cosas para entonces
Que las ideas se atoran a la salida de la boca…
De niño, por lo menos, tartamudeaba.
(Ejercicio, desde luego, mucho más coherente que el hablar sin decir nada)

Ahora, me podréis encontrar recogiendo margaritas en el campo
Porque ya no me encuentro para esos trotes sino para estos
Solamente el día que lleve la contraria a las flores volveré entre vosotros
Porque me he cansado ya de discutir sin que me entiendan…

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EL SENTIDO DE LA VIDA


Todavía perdido, aún a la deriva
Se despierta de un sueño denso
pasada ya la noche, aletargada
como el ritmo de un cuentagotas
y es ahora ciego de la claridad
de la mañana, pérgola difusa

La luz pretende penetrar
con su poética vulgar
En los corazones agrios
Y patibularios
Para quienes la vida
Es prosa de mazmorra
Fingiendo prometer acaso
Una verdad a medias
Solo un poco desgranada

“Dejando comprender”
Como haciendo un favor
“Suministrando información”
 A quien, por su condición
Nada entiende
Aunque todo le interesa

Una mano sale entre las rejas
Ignorante y atrevida, solitaria
Harta ya de esperar una respuesta
Deseando, en carne viva (aunque
Pudriéndose de paciencia mortal)
Vivir la inmediatez de algo lejano
Cansada de murmullos, ansiosa
De letra legible leída con voz clara

 “¿Qué es lo que quieres saber?”
Dice acaso la voz de un pájaro
Que pasa pensando en un destino
Ignorando el lugar al que llegará
Llevando como equipaje su propósito
De viajar, de marcharse, de abandonar

¿Qué le depara al preso
Que solo puede escapar
Soñando…?



Querer conocer
Lo que nadie sabe
Es el afán de un preso
Que desconoce, en su soledad
lo que los demás
En otras tantas prisiones
Alineadas hasta el infinito
Piensan, sacando también el brazo
En busca de la libertad, imitando
Un rayo de luz, recto y horizontal

Respira el aire
Se abate el ala
Y sonríe la luna
¡cornuda amarilla!
Las nubes, con su densidad
Ahogan a los que sueñan
Haciendo uso, sin saberlo
De su lucidez humana

Y cada torre vertical
Les protege, fálicamente
De la verdad a la que aspiran
El mundo, carcelero, les vigila
Para -haciéndoles creer que ya
no duermen- No despierten…
                                      todavía

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LA CAMA REINVENTADA

>> miércoles, 24 de diciembre de 2008

Cada día te imagino
Con un perfil diferente
Mas los rasgos son los mismos
Generalidad constante
de una abstracción perfecta
aunque luego mis exigencias
sean vanas intenciones

Solo conozco ese perfil
Pues duermes tan plácidamente
Que ni siquiera el violín
Atrevo a tocarte
Para que gires tu gesto inerte
Sonriente al fin
Tras tantas discusiones

Eres de raza inventada
Contestas cuando te da la gana
Como los gatos
Pero duermes siempre pegada a mí
Respetando tu sitio en la almohada
También como este que no nada
Cuando te erizas y atacas a ratos

Bienvenida sea la cama
Si es para dormir
Por ello celebro hacerlo solo
Solo resultar maleducado conmigo
Y de nadie hacerme amigo
Hasta que las campanas suenen
Y la pandereta aflore
De entre la hierba
Tus pétalos cortados
Por nailon de cuerda
de guitarra
mientras las manos suaves
se van tornando rojas

¿Quieres que canten tus alabanzas
Cuando murmuras al desperezarte?
Mil músicos te atruenan por la ventana
Saliendo al día y anunciándote

Tu pandereta ya no suena
Apoyada bajo la espalda
En tan graciosa cuna
Los platillos están en las zapatillas
Que palpitan por las maderas de la casa
El pelo, arpa encendida
Deja arpegios en el aire de la brisa
Con la ventana abierta en la terraza de la cocina

Quiero tomarte y volverte a recostar en los paños blancos
Interpretarte cogiéndote con los dos brazos
Hasta crear la herida que de tu cuerpo brote
En la grieta que expire en tu boca
Doliéndote la alegría
Manifestando tu bacanal discordante
Y cerrándote en protección suma
Mientras enseñas los dientes
Que son de los falsos poetas perlas

Recógete, siéntete abrazada por tu propio calor
Y duerme, que la manta será mi cuerpo sobre el colchón
Y te servirá de malla estelar sobre la que guarecerte
Cerrando los ojos al umbral que te espera despierto
Más allá de aquella blanca de enmarcada puerta
Dejando que el sueño te separe con paréntesis incierto
Pues yo no pienso devolverte a la verdad que sobre ti se cierne

18 – 12 – 08

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Dibujos Santander.

>> martes, 23 de diciembre de 2008


Monumento a Pereda (Paseo de Pereda)

Fragmento de "Sotileza"

Fragmento de "Peñas Arriba"

Escena marinera

Fragmento de "De tal palo tal astilla"

Fragmento de "El sabor de la tierruca"




Edificios históricos

Iglesia de Santa Lucía

Detalle de la caja de Ahorros en la Plaza Porticada

Casa de Correos con busto de Alfonso XIII

Detalle de la Catedral

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Rueda de Duchamp (en casa del profesor de Historia del Arte Miguel Ángel García Hernández)




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Con Juanjo Mena tras su "Oratorio de navidad" íntegro de Bach (tres horas, fíjense ustedes si era íntegro)




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Con Jose Ramón Encinar



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El teatrillo de García Lorca

>> lunes, 22 de diciembre de 2008


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El arlequín sin cabeza reconstruído de Teodoro


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El particular"Don Hilarión" de mi Verbena de la Paloma


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Mamá, yo quería ser artista, pero necesitaba encontrar la forma para encauzar ese talento innato que surgía cada vez que algo me conmovía a mi alrededor. Y se hinchaba, y se hinchaba… Una de las primeras manifestaciones se dio en el Retiro al que acudía con asiduidad con familia al completo también para disfrutar de las sanas mañanas de domingo ante los ruidos naturales ya contaminados por feriantes (y cuando digo feriantes incluyo a los grupos de mariachis). Había un artista demasiado original para estar allí (y la prueba es que, en cuanto pudo no le volvimos a ver el pelo) llamado Teodoro Escarpa. Tenía su diminuto circo montado mediante cuerdas y personajes que las movían (o ellas las movían a estos): desde un malabarista que, ante la pérdida de sus bolas utilizaba la cabeza como arma arrojadiza en vertical, pasando por un encantador de serpientes y un esqueleto que cantaba como Louis Armstrong. Yo bebía de ese caudal y poco a poco conocía los entresijos de cada una de las piezas. Cuando me sentí capacitado para ello, las reproduje con los desechos que quedaban en mi casa de lo que en algún momento también fueron marionetas (también guiñoles- no confundir con las marionetas, pues estos son de mano y no de cuerda). Y así iba yo al Retiro a hacer mis funciones ¡e incluso me tiraban dinero! Luego la cosa se puso chunga pues otros amigos quisieron entrar en el negocio y hacerlo lucrativo cuando yo solo quería pasármelo bien y entretener a los niños que se aburrían con sus palas y cubos o pelotas en su solitario continuo. Así nació mi devoción por los títeres que culminó con recreaciones de zarzuelas (con el vinilo escondido tras de mí), algunas de ellas grabadas y conservadas en mi álbum de recuerdos audiovisuales. No me sorprendió encontrar esta faceta en Lorca al conocer ya de antemano sus figurines y bocetos para escenarios de sus piezas teatrales. Aquí adjunto comparaciones.

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Bajo el retrato de Schoenberg en Maese Pedro, lugar donde comencé hace ya dieciseis años mis estudios musicales




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De nuevo Buñuel, de nuevo Perela

>> miércoles, 17 de diciembre de 2008


Enrique impartiendo una clase sobre "Imágenes subliminales en el cine"



Hay personajes que para mí nunca dejarán de desaparecer, aunque metamorfoseen de mil maneras durante mi vida en experiencia y puntos de vista. Y, es que, se puede experimentar conociendo ya de antemano lo que hay para ver. Debe de ser algo así como el amor hacia alguien, que va pasando por todos los grados posibles hasta alcanzar el hervor.
Buñuel sigue siendo ese expresionista que tanto me decía desde el primer momento, ese enamorado de El Acorazado Potemkin sin desear ser tan narrativo tanto a una imagen, que, a mi juicio, permanece descuidada siendo esclava de la idea, suma pontífice en quien cree este ateo tan sospechoso. A veces se echa en falta eso, una imagen todavía más sobrecargada pero no barroca: solo interesante. La atención del espectador es, sin embargo, importante, aunque no le mantenga expectante. El oído es importante, y una rápida asociación sin tabúes de ningún tipo. Es un admirador del gran cine pero sin caer en la bajeza de la repetición de imagen (cosa que sí hace Brian de Palma en “Los Intocables” con el carrito de bebé del ya citado Eisenstein). A Buñuel le falta atención aunque es un tipo bastante inteligente y avispado. Por ejemplo, en Belle de Jour, se echa en falta para la credibilidad la sangre con el látigo, aunque bien es cierto que se agradece el despiste de este detalle. Un sueño, por otra parte, no requiere la atención de la realidad ni siquiera para estos detalles. Se percibirá que no estoy cayendo en el error del análisis psicológico, puesto que el aborrecía a todo psicoanalista o crítico que tratara de sacar partido de sus imágenes. Pero hay cosas garrafales que no pueden dejar pasarse por alto como es la de la vestimenta del prostíbulo. En las películas los amantes suelen acostarse igual que se levantan: vestidos. Esto no se concibe fuera de la estética conservadora del cine, pero se acepta. Sin embargo, los burdeles siempre han sido ligeros aunque a su vez discretos (escondidos para no llamar la atención y que no se acabara el negocio, nunca mejor dicho). Celebro ver tantos diálogos que no pretenden ser racionales, pero reconozco que antes me gustaba más esta vanguardia de la palabra.
Los años no pasan en balde y yo ya me estoy agriando sin haber visto ni las dos partes de lo que me toca. Nada sucede, no se preocupen por mí, pues ya hay habladores de texto de sobra. Queda un poco mal que, algunas figuras ya mitificadas, puedan salirse de los cánones donde se las ha encajado por mucho que ellas no quieran estar ahí. Algo así como las tallas de santos del Museo de Valladolid, aunque el fervor sigue presente, el homenaje es global y no se comparte con una Venus sin brazos pero sí con pecho y pubis. Buñuel alardeaba de cazador, bebedor, mujeriego y fetichista, es decir, de tantos vicios como pruebas del demonio a Cristo en el desierto. Sin embargo, se le toma por director de un refinamiento tan insospechado como inverosímil. Nadie dice que no fuese un dandy (sobre todo para mezclar alcohol de calidad con compañeros de vanguardia también de calidad). ¡Pero solo hace falta interesarse por las pistas (o despistes) que fue dejando en su vida (documentos, entrevistas, recuerdos de voz a voz) para detenerse en este aspecto embrutecido del que le encantaba hacer gala ¡fuera convenciones! Una auténtica máquina de sinceridad de la que nadie, parece ser, quiere oír hablar. Pero a mí me fascinó esto de él y no otra cosa, y así su sabia forma de llevarlo a sus proyectos. ¡Que nadie busque planos ni sombras inadecuadas porque está perdiendo el tiempo interesándose así por Buñuel! Piense tan solo, el que quiera seguir mi consejo, en romper dogmas, abrir la visión para después hacerse un austero como yo si se quiere, o un conservador, que suena más fuerte. Sí señores, si pudiera votaría a Maura (y Maura pudiera ser votado todavía). Ahora ¿saben si esto forma también parte de mi juego? Me doy cuenta de que mucha gente que me conoce solo se crea confusión de mi persona y esto me entristece como a un zíngaro sin violín. Me conformaré entonces, con el oso del collar de pinchos.
17 – 12 - 08

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"Yo quiero por amante la hélice turgente de un hidroavión"

Poesía de Buñuel de su época futurista

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Poeta en peligro de extinción

Poco a poco consigo restituírme, pero he llegado a pensar que debía de apartarme de la lírica en tiempo indefinido. Gracias al apoyo de mi otro amigo poeta he podido escribir esto último, un solo párrafo, tan solo esto he podido engendrar. Veamos cómo se da la cosa en adelante.


MAÑANA DE INVIERNO

Sé que un nuevo día ha llegado
cuando la bruma invade mi cuarto
y paraliza mis nervios
en postura fetal de un lado
pensando que todavía no estoy despierto
que los colores del día están lejanos
Solo hay algo que todavía es cierto
porque ahora todo permanece nublado

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La cerillera (hecha de cerillas). Homenaje a Picabia




Obra realizada con cerillas, acrílicos y cartón



Fotografía detalle de la obra realizada por Javier Ramírez Serrano

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EL NEORREALISMO COMO ALGO RELATIVAMENTE REAL

¿Tenemos una conciencia clara de lo que significa “Neorrealismo”? Una rápida y “correcta” definición aludiría a ese espejo de una realidad sucia por incómoda que era necesario mostrar y que tan bien supieron hacer Vittorio de Sica y toda su tropa de investigadores. Este nuevo cine ofertaba la oportunidad de afrontar empresas económicas con resultados óptimos de cara a un resultado inmaterial: la reflexión por parte del espectador. El hacer cine, estaba en manos de cualquiera. Ya no era un problema económico y, además, aunaba a un gran número de gente en su “conciencia” de un mundo a denunciar.
La ola del neorrealismo forjó, en los directores noveles, un compromiso social que acabó derivando en una estandarización cinematográfica sin oportunidad de individualismo artístico, de personalidad creadora. Fellini, con su “Luci del Varietà”, podría confundirse con un director de tantos, sin rúbrica propia. Cuando el neorrealismo se fue enfriando, llevando lo paródico a esa crítica social, allí estaba también ese Fellini standard inicial, que aceptó llevar a la pantalla un guión de Antonioni con Alberto Sordi en el papel principal. Si el director de Blow Up hubiese podido arrepentirse de pecados preteriros a la hora de dejar testamento, habría metido debajo de la alfombra esta muestra cinematográfica que muy poco puede hacer en favor de su figura revolucionaria (se consideraba “marxista intelectual”).Eran películas que se iban a ver por los actores principales, que se prestaban a participar de empresas de este tipo (Fellini nunca había afrontado, hasta ese momento, la responsabilidad de un papel como director).
Pasolini tampoco dudó en optar por Totó para llevar a cabo aquella empresa titulada “Pajaritos y pajarracos”. Quizá pudo pretender (pongámonos en lo mejor) tratar de atraer a un gran número de público con este grotesco cebo en el que trata de aunarse crítica con lucimiento de un artista cómico. Algo así como Peter Sellers con “Lolita” a las órdenes de Kubrick en América, o en Alemania con… ¿Ha habido algún actor cómico clásico en Alemania?
La crítica especializada nos ha venido contando que no hay nada tan revolucionario, tan verdadero, tan social, como el neorrealismo. No debemos, sin embargo, dejarnos convencer tan fácilmente, pues ante situaciones totalmente desaforadas e increíbles (precisamente por lo real de las mismas) siempre se esconde un mensaje peculiar que se nos transmite cercano a un pensamiento todavía no del todo desencastrado. Una moralina con olor a sacristía, que no se hace “en contra de” sino “desde”. Generalmente, suele ser “Conformarse con lo que hay”, sobre todo para personajes del tipo del “Ladrón de bicicletas”. Las películas que de Sica realizó antes de convertirse en director de películas “con categoría”, no dejan de recordarnos a las realizadas en España durante los años del franquismo, en las que parecía verse un cierto velo ilusorio de denuncia que “conseguía pasar los filtros de la censura”. Volviendo a Pasolini (especie de mártir que luchaba, empleando la crítica, contra su sentimiento de admiración religiosa), recibió el “Gran Premio del Oficio Católico del Cine” con su filme El “Evangelio según San Mateo”. El mundo entero, en su noventa por ciento al menos, habla por boca de ganso.
Hay un film que todavía no he conseguido digerir. Se trata de “Viaggio a Italia” de Rosellini, un film que parece querer hermanar a Hollywood con Italia en su concepción artística y comercial. Frente a aquel número de fieles que se lanzan en peregrinación ante un milagro (situación de crítica casi grotesca pero, aún así real, de la época) el matrimonio que a pesar de todas sus desavenencias, acaba de nuevo abrazado a su necesidad de confianza mutua, de matrimonio indivisible, cierra una película que, por su planteamiento, podría haber sido un ejemplo a seguir, y que concluye con un final feliz triste (no para ellos pero sí para mí).
Lo único que podemos rescatar de esto es la impresión del turista, acostumbrado a otro ambiente- supuestamente más frívolo- al entrar en contacto con esta cultura milenaria italiana; el periplo de una mujer del calibre de Ingrid Bergman (que representaba, mal que le pesase tras casarse con Rossellini, al prototipo social americano- arrastrado desde películas como “Casablanca”), sorprendida por lo que allí se encuentra, de paso con George Sanders. “¡Cómo hay tantos embarazos! ¡Qué extraño es el culto a los muertos! ¡Qué desfachatez la de los guías turísticos!” Vuelven a encontrarse ante aquel mundo incomprensible que, a su vez, les hace recapacitar.
De esta extraña mezcla se compone también “Estación Termini” (del ya citado De Sica): Montgomery Clift y Jennifer Jones se encuentran en constante huída de los italianos, que no hacen sino entrometerse en su vida privada deleitándose con ella o denunciándola. ¿Qué se muestra entonces? Viejas desdentadas, hombres sádicos, fisgones y cotillas, en compendio: la desilusión por la realidad de la vida, la que es caduca pero pervive, como los yogures pasados de fecha en el frigorífico. Tristemente, esta visión ha quedado exportada a Hollywood con otros fines (los que anuncian un exótico mundo mediterráneo).
Antonioni supo cambiar sabiamente el rumbo y dirigir sus preocupaciones hacia una Italia más actual y verdadera que la anterior. De las preocupaciones materiales pasó a las espirituales, aquellas que afectaban a unos personajes de cierto rango social, descubriéndose ante el descubrimiento de la nouvelle vague. No solo rompió con el ritmo narrativo, llegando a dedicar el tiempo necesario a determinadas situaciones (de ahí la ralentización) sino que también dio al traste con la descripción visual, llegando a resultar incluso incoherente en un primer momento.
Rosellini acabó abandonando también esa didáctica de las pequeñas historias anónimas para dedicarse a la narración de grandes relatos de hombres célebres, a través de los cuáles también consiguió transmitir su enseñanza. Fellini se dedicó a explotar su imaginario, sin llegar a romper tampoco del todo con “su” neorrealismo (aquel de los extraños personajes)…
El mundo del cine exigía renovación en todos sus movimientos; sería absurda una época perpetua, pues el mundo se ha compuesto de distintos mundos a su vez, marcados por los diversos momentos de la Historia. Si además hay por medio un intento de mímesis, de representación verídica, de ensayo de espejo, el nieto de un espectador de los años 40 italiano, debería sentirse identificado con lo que viese en la pantalla, sin necesidad de una explicación por parte de su abuelo.
En definitiva. Es complicado mirar hacia un cine correspondiente a una época que no nos ha tocado vivir, pero no por ello debemos dejarnos aconsejar por la primera fuente para llegar a comprenderla. ¡Y menos si esa fuente está siendo aceptada por la gran multitud! Desconfiemos de las multitudes y aprendamos a pensar por nosotros mismos. ¿Quién nos dice que aquellos no han podido dejarse influenciar también por otras circunstancias lejanas a lo real? ¡Por favor, no compremos tan rápidamente “la moto”!

17 – 12 – 08

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PSICOLOGÍA ESCOLAR

>> martes, 16 de diciembre de 2008

El alumno entró en la clase.
El profesor se sintió desarmado.
Había entrado su pupilo predilecto, aquel por el que él daba clase. Necesitaba saber qué pensaba, desde su pupitre, mientras él hablaba desde su estrado. Sólo él le podría decir si daba bien la lección, si ejercía como profesor ejemplar. Era un alumno brillante y él lo sabía. Su falsa humildad de estudiante de diecinueve años escondía una arrogancia vibrante. ¿Qué sentía el maestro? Envidia y, a la vez, admiración. Cuando la clase dio a su fin con el sonido de la campana en el pasillo, el profesor bajó a toda prisa sin importarle la imagen que podría dar al resto de sus alumnos. A él solo le importaba uno de ellos. Podríamos decir que lo “asedió”, antes de que este pudiera escapar. En los ojos del profesor ardían ascuas. Sudaba todo él debido a los nervios producidos por la incertidumbre. Avasallando, preguntó al jovencito sin dilación:

- ¿Qué te ha parecido la lección de Historia de hoy?

El alumno se sopló el flequillo que le cubría los ojos y dijo con total seguridad:

- Estuvo bien. He aprendido mucho hoy, de veras.

El profesor se sintió molesto. Esperaba otra respuesta.

- Nos conocemos desde hace dos años. Sé de sobra que todo lo que he dicho hoy tú ya lo sabías. No me engañes…

El alumno, por toda respuesta, comenzó a reírse a mandíbula batiente. Sus compañeros, que no podían salir porque tanto él como el profesor estaban obstruyendo la puerta de la clase, habían hecho pequeños grupos y les observaban. Entonces, solo entonces, el profesor sintió la sensación de ridículo.

- ¿Qué miráis, bestias pardas?

Estaba fuera de sí. Mientras dirigía estas agradables palabras a la concurrencia, su alumno había aprovechado para escapar. Sin pensarlo dos veces, el profesor salió tras él. Ahora eran sus compañeros profesores los que le estaban viendo recorrer los pasillos como vaca sin cencerro. ¡Le había dado esquinazo! Habría que esperar al día siguiente, aunque quizá no aparecería por clase. ¡Ese chico era capaz de todo! Cuando iba a darse la vuelta, escuchó una voz tras él:

- ¿Me buscaba?

Ahí estaba. El profesor entonces le miró con ojos de cordero degollado. Necesitaba una respuesta sincera. No podía aguantar una tomadura de pelo más por parte de él.

- Por favor, es importante. Necesito tu opinión.

El alumno estaba ahora serio. No había lugar para la risa en su boca perfecta.

- Así que es eso… ¿Quiere conocer mi opinión? Mi opinión es que lo ha hecho usted muy bien. Como alumno no puedo decir nada más… tampoco, por otra parte, se me ocurre nada más. Le estoy diciendo la verdad. Y ahora ¿me deja marcharme?

¿Por qué le trataba de usted? ¡Él hacía todo lo posible para tutearle y no había forma de hablar en igualdad de condiciones!

Al fin y al cabo, el alumno no le engañaba. No había nada detrás de tipo complejo en su forma de ser. Él era así y punto. La culpa era del profesor por subestimarle. Quizá fuera complejo de inferioridad.
Cuando el alumno había alcanzado el final del pasillo, el profesor gritó un punto final lamentable:

- ¡Que sepas que, aunque solo llevemos dos meses de curso, voy a ponerte matrícula de honor en el expediente!

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Jugar a ser dioses

Contemplo, asombrado
cómo he revivido a Fausto
cómo al demonio he provocado
cómo ese busto ya no es ese busto

Fe una pieza de escayola seccionada
he creado, jugando con la Naturaleza
una dama en sus gestos adornada
algo que no es digno de la simple belleza
¡Oh, odalisca futura!
¡Oh dama delicada todavía más...!
Que el que se aventura
a hacer carne con las manos
tienta, miedoso, en vano
y suplica un castigo divino

En una hoja, todo lo demás

23 - 11 - 06

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Retratos de actores españoles


José Luis Ozores ("Peliche")

Paco Martinez Soria





Fernando Rey

Paco Rabal




Adolfo Marsillach

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Cartel imaginario de Ditirambo (pelicula de Gonzalo Suárez, año 1968)

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"Sí, quiero" o "La corbata invisible"

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El jorobado de Nuestra Señora de París

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LIMELIGHTS

Se despide de ustedes
Un payaso que nunca se pintó la cara
Un abrecartas de lacre imposible
Un entertainer de masas
Aquel que veía en blanco y negro
lo que le decían las plantas

El triángulo y el bombo en la pista
Para un ser humano que se desviste
Mostrando la piel de tirantes
Escondida en cadena de plata

¡Rugen exigentes los niños
Porque nada de esto aceptan!
Mas, el payaso en su tocador
Su misterio desgrana
En oportunidad única

Lloran los que antes reían
Pues algo tan divertido como triste
Este servidor les cuenta
Los niños carcajadas
Los mayores lágrimas

La foca brilla sin estar en el agua
La pelota rueda estando parada
Los músicos centellean en su platea
Y el falso cantante desafina su partitura
Escurriendo las notas como en la cocina
Caen y el suelo de negro manchan

Se da cuenta
De que de mediocre
Solo tiene medio
¡Demuestra!
Sonríe entonces
Echa un vistazo atrás
Y entonces se explica
No haber avanzado más

Violines enternecidos
Por una chuleta de goma
Tararean el final del acto
Mientras por la arena merodean
Ruedas de monociclo
Y pasteles sin galletas

La inspiración ya no llega
Agotados todas las ideas
Y se queda el espectáculo corto
Tropezando en la carrera
¿Quién chisporrotea
con sus trucos de magia?
Nadie se maravilla
Por ver desaparecer ya a una oreja

¿Y la familia?
Hija, dame ideas
Niño, ponte bien la chaqueta
Todos son él
Están en su cabeza
Cada vez que llega a casa
¿Quién quiere esta cara
tapada por el engrudo?
Está ya viejo
Ya el blanco no disfraza
Y el dinero
Se le va por los agujeros
Que ha hecho con la tijera
En el bolsillo de rayas

Siempre su enamorada
Con la que realiza el número
Del polichinela
Se resiste a ir a su casa
Aunque se divierte con sus gracias
¿Para eso me quieres?
¡Maldita sea la ignorancia!

Ella, también soltera
Se divierte dejándose desear
Pieza de lujo de escaparate
Que resalta entre la otra pieza
Con su beldad
Cubierta por la misma cera

Saca la lengua
Se la saca
Y él no sabe
Cuando es de verdad
Y cuando de mentira
Si es un reflejo de la realidad
O está escrito en el guión
Que desde años representan

Quisiera ser el galán ridículo que interpreta
Pero ser al fin y al cabo galán
Y no quedarse en el intento
En quererlo demostrar
Con el atrezzo

Quisiera tantas cosas
Que no puede atender
Porque atiende a los demás
Que ya no sabe si llora
O son sus lágrimas pintadas
Lo que al hacer un gesto nota
Incrustadas frías en la cara

16 – 12 - 08

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Cuaderno de apuntes (2007-2008)
















































 

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