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CREO EN LO QUE CREO (EL ARQUITECTO IMPERFECTO)

>> domingo, 21 de septiembre de 2008

CREO EN LO QUE CREO
(Novela escrita en verso)

Así es
Creo en lo que creo
Y nadie me hará dudar por ello.
Cuando me adjudicaron
El encargo
Desde el despacho del mandatario
Yo puse mis reglas sobre la mesa
El cartabón y la escuadra
De nada servían
Si quería hablar de la nobleza
Con la que yo trabajaría
Utilizando el alma
Y renunciando a la cuantía.
Así que cuando me dijeron
Por boca del que lo dijo
Que mis planos no servían
Yo cejé y conseguí
Un poco más de tiempo.
Quería un edificio singular
Sin que resultara grotesco
A la mirada del espectador
Que pasara inadvertido
Edificio invisible
Pero a la vez posible
De ser considerado
Como un gran edificio.
Estudié a Escher
Y pensé desde el desván
Hasta los sótanos
Dotarlo de una estructura geometral
Y a su vez anárquica
Rompiendo el orden establecido.
Situé los planos y nada borré
Porque me parecía tan peligroso
El azar con que lo había hecho
Que abusar de la misma seguridad
Podría resultar amenaza para inquilinos.
¡Usted tiene un presupuesto!
Yo decía “sí, es cierto”
Pero para mis adentros
Pensaba una y otra vez que no quería dejarme llevar
Por donde soplara el viento
Sino hacer lo que quería
Porque una carrera conseguida
Tras mucho sudor y esfuerzo
Una recompensa merecía
¡Y no lo considero tal el dinero!
Más no me dejaron pasar
Cuando las obras dieron comienzo
Y tuve que sortear
Mil impedimentos
Para poder controlar mí proyecto.
Acabé echando a los obreros
A los capataces y todos los de naranja sombrero
Para instalarme a mis anchas
Sin que a nadie esto le costara un duro
¡Encima hacía un favor a la hacienda!
Luego no me lo agradecieron
Pero no me importa
Como tampoco acabar preso
Por haberme saltado las normas.
Yo había concluido mi caprichosa obra
Porque pensaba que para el mundo era necesaria
Pero así no lo creyó él pues al poco la demolieron.
¡Yo que con mis manos
Y de forma artesanal
Diseñé cada uno de los recovecos
Como pudieron hacer en la Alambra
Los grandes sultanes moros!
Qué tristeza ver como lo que haces se deshace
Como la luz que hizo Dios
Tantas veces se deshizo
Y faltaron bombillas
Para arreglar el problema en los cielos…
Preferiría haber muerto
Atropellado por un tranvía
Como modernista catalán
Y no como el pobre Fisac
Que vio su Pagoda bajar
De arriba a sus cimientos.
Yo comprendo que mis obras
Resultan un estorbo
Para los que tenían por costumbre caminar
Por lo ahora construido…
Por eso quisiera saber
Quién decide sobre los edificios
Quien pincha y corta
Para labrar la suerte de los más favorecidos
O los que más apetecibles resultan
Pero se les va la fuerza por la boca
En el sentido práctico
Y no les compensa la belleza para lo estimado
¡Ahora talan árboles que se hacen viejos
Y no vuelven para sustituirlos!
Las calzadas van quedando desiertas
Y el sol cruel, y el frío
Cuando hacen su aparición
Redoblan sus fuerzas
En los que somos los parásitos de la tierra
Que escondemos su belleza
bajo adoquines y asfalto
que destruimos montañas
para construir carreteras
¡Que nos peleamos
Por el fluir
Del petróleo bajo tierra!
Que canalizamos lo que bien estaba
Que construimos en lugares indebidos
Para que luego todo se lo lleve la marea
¡Triste destino
El del hombre
Que brega contra la Naturaleza
Para que, cuando se dé la vuelta,
Todo quede como Pompeya
Como las ruinas de Friedrich
Que tanto disfrutaba dibujándolas!
No me hagáis caso
Cuando hablo más de la cuenta
Porque el que menos habla
Menos se equivoca
Y en boca cerrada
Nadie se entera
De cosas que podían ser interesantes.
Yo de momento, cojo mi carpeta
Los proyectos en la sobaquera
Y voy limosneando
Buscando un mecenas
Que advierta en mis planos
Algo de belleza
Para llevar mis planes a cabo.
¡Qué bonita idealización
La del que cree poder construir
Con sus propias manos
Sin que nadie le haga falta
Ni vigile sus hazañas!
La idealización existe
Porque la buscamos como sea
Y puede que la realidad más triste
No sea tan fea por fuera.
El niño puede cavar con tijeras
Y el perro trastear con muletas
Para arrebatar a los infelices
Huesos de fría carcoma
Agujereados para que menos pesen
Y sea más fácil huir con ellos a la carrera.
El arquitecto
Que deja las paredes estucadas
Para que Sorolla en ellas pinte
Y luego con su familia a vivir venga
Debe sentirse enorgullecido
De sentir avanzar su propia obra
Cuando esta parece finalizada
Llena toda de cadáveres exquisitos
Desafiando el dibujo en su fresco
Una esquina, un vano cualquiera
Y tridimensionalizar
Para acercarse a la verdad
Del propio arquitecto.
¡Hay tanta belleza conmensurada
En la casa de un artista
Que el arquitecto solo puede aplaudir
Presumiendo de que a él le eligiera
Para construir
La casa de los sueños de la belleza
El Paraíso escondido
De la realidad tan vana y vacía
Que puede tocarse en el aire
Cuando acecha el frío
Y una buena hoguera
No calienta
Los fríos vidrios de un banco comercial cualquiera.
Las tapias repintadas
Los otros bancos, donde moran estilitas
Que promueven su palabra
Sin abandonar su casa
Como sabios caracoles
¡Esto es ya otra cosa!
Esto puede conmover
Pero no de la manera
Con que lo hace el Arte
Tristemente cierto
Así un servidor lo piensa.
Por eso intento arreglar
Lo que ya está hecho
Y me ofrezco como obrero
Trucando en el andamio
La estructura de una casa
Llenándola de pérgolas
¡Soy un peligro para la ciudadanía!
Y estoy maldito
No se me puede ver en fotografía
Porque la gente se espanta
E intenta que nada de lo suyo espante
Con mis retorcidas ideas.
Este mundo no se ha hecho para mí
Aunque intente modificarlo
Para en él intentar convivir
Con personas sensibles a nuevas ideas
A transiciones lentas y violentas
A su vez tranquilidad resquebrajada
Que yo mismo me abstengo a rellenar con cemento
¡Que ahí mismo se pudra!
Soy un arquitecto
Y a mí que no me encarguen obras
Sino que me den presupuesto
Para hacer lo que me de la gana
Porque estoy en el derecho de hacerlo
Y si no que no reciba ofertas
Pero caer caen
Y por su propio peso también, se retiran.
Me voy con los bártulos a otra parte
Donde me comprendan
Acabaré en Australia
Donde a nadie le importe
Que trabaje sobre palmeras
Y cree una vivienda
Como la que nos gustaba de pequeños
Hacer en nuestra propia casa
Con cuatro cojines y una sábana.
Si me empeño lo conseguiré
Porque no hay nada
Que no se pueda hacer
Si no hay una intención
Que a fuerza de querer
rompa todo tipo de barreras.

21 – 9 -2008

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