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Trabajo Final Pintura II

>> miércoles, 24 de septiembre de 2008

AMOR SACRO Y AMOR PROFANO
(TRÍPTICO DE "LA DOLOROSA")

La roca fría del calvario
se oculta en negra nube
por un sendero solitario
la virgen madre sube
camina, y en su cara morena
flor de azucena
que ha perdido el color
en su pecho lacerado
se han clavado
las espinas del dolor...

Texto de Juan José Lorente perteneciente al libreto de "La Dolorosa", zarzuela con música de José Serrano.

No puedo ocultar que todo esto ha sido fruto de una obsesión sentimental que me ha perseguido durante demasiados años de mi vida. "La Dolorosa" no es solo una excusa para una obra musical. Es una obra de trasfondo humano que nos afecta a todos nosotros. Y digo nos afecta porque seamos o no definidos como tales por los personajes que en ella participan todos acabamos coincidiendo en un fondo universal del que tenemos que habernos sentido identificados.
"La Dolorosa" juega con los roles del pintor. ¿Qué quiere decirnos con sus pinceles? Todo comienza con la elección de un tema para construir una obra. Después, comenzará el proceso de creación de la misma, que irá definiéndose a medida que avanza, pudiendo acabar con un segundo final como la "Casablanca" de Curtiz o "El chico" de Chaplin. Nos exorcizamos de nuestras pasiones, de lo que sentimos pero que en realidad no podemos llevar a cabo. Por ello puede resultar extraño encontrar en mi "Dolorosa" tintes eróticos, cuando lo que allí se narra no es más que el dolor de una madre por la muerte de su hijo. El pintor, esclavo de sus pasiones, piensa en una concreta, la que no le deja tranquilo (la encontramos en el modelo- o el tema- en el que se inspira, que tiene delante (o que imagina). Encontramos también una maternidad, pero en este caso es esperanzadora. ¿Cómo representar esas sensaciones fuera de unos fenómenos simbólicos? Lo que el amante frustrado pinta, en su retiro espiritual, no son vírgenes sino rostros de la misma persona a quien ama. La retrata como "Dolorosa" porque conoce su sufrir (en los dos casos- real y ficticio), y de ellos son conscientes aquellos que le acompañan en su vida de recogimiento. Él piensa en ella tal como la vió por última vez, y la sacraliza en un intento por recordarla de forma beatífica. Aquella cruz que ella lleva no es otra que la del gesto de abandono por parte del mundo hacia ella. Así la encuentra de nuevo, en el monasterio, llevando consigo a su niño, fruto de una relación hoy inexistente. Abandonada a su suerte, es recogida por los religiosos. Entonces él, Rafael, se encuentra de nuevo con el motivo por el que tomó los hábitos (no del todo convencido): aquella mujer que trataba de olvidar pero que no podía, que aparecía en sus lienzos. Ella prefirió estar con otro hombre que después la abandonó. Finalmente, dejará la religión para dedicarse al cuidado de su "Dolorosa" y del niño.
Este cuadro quiere ser un tríptico pero a su vez renovando el sentido de su denominación: Los trípticos se definen como tres piezas separadas materialmente aunque anexionadas por una temática que los hace indivisibles. El lienzo que aquí presento está dividido solo pictóricamente. Tres momentos concebidos para que formen parte de una misma escena, de un mismo lugar. Cada historia se separa por su propio contraste con las otras dos. ¿Hay cuadro o continuación de fondo? ¿Hay lienzo o paisaje camuflado como en los caballetes de Magritte? ¿Qué es lo profano y qué es lo sacro? ¡Hasta en Tiziano esta última confusión es clara! Por ello, y sin renunciar a lo figurativo, quiero contar algo que exceda a lo material, que tenga a lo metafísico en su pensamiento... Quiero ahondar en las raíces del ser humano porque, aunque no encuentre respuestas, al menos las tantearé tratándolas de mostrar en carne viva.
¿De qué habla Rafael en los versos que aparecen al principio de este texto? ¿De la Madre Dolorosa divina o de la mundana? En cualquier caso, ninguna de las dos sale mal parada. En la zarzuela, se tiene al público engañado, haciéndole creer casi hasta el final que la protagonista de la canción de Rafael es la Virgen. En la adaptación cinematográfica, realizada por Jean Gremillón, se sabe desde el comienzo casi que Rafael quiso a una mujer que le dejó por otro. En esta obra pictórica que aquí presento, tampoco he conseguido reunir el significado total de la historia de una sola plasmación. Por ello, abogo por las tres historias (literaria, cinematográfica y pictórica) para conocer un total.





DAVID REDIMIDO

Mi propuesta: La recreación de la muerte de Marat en el momento mismo del crímen.

Para la ejecución de este cuadro, pasaron por mi cabeza dos formas más de llevarlo a cabo:

- Narrar la escena desde un ángulo de pasillo, encontrándose la habitación en la que se desarrollase la escena al fondo del mismo.
- Optar por el voyeurismo de la ventana.

En cualquiera de los casos, el espectador que contempla la escena siempre pensará que la vida de aquel a quien se espía es más extravagante que la de él, un espía.

Por fin llegó la inspiración del brainstorming y opté por reflejar la escena desde un espejo colocado (incluido en un set de aseo) en la habitación. Hay dos reflejos de la imagen: la que se muestra en el espejo y la que brilla en el material pulido del jarrón del agua para los baños.
Una cosa estaba bien clara en mi mente: el fuerte contraste de la acción que envolvía a los personajes y el marco de la narración que lo rodeaba como los listones al lienzo real. En cuanto a la historia de la Historia, he de aclarar errores de interpretación que pueden surgir, como le sucedió a un amigo mío que dijo: "Quiere homenajear a la asesina". ¡Nada más lejos de la realidad (pictórica)! Tan solo quiero ajustar cuentas con la misoginia patente por aquellos años, que acuciaba hasta a los más libres de pensamiento (limitados por la época)como eran en este caso los artistas (aunque David fuese todo menos libertad, por mucho que lo promulgara en sus discursos). Charlotte Corday fue criminal por su acción, pero sobre todo no olvidemos que era mujer, y esto no podía reflejarlo David en su obra magna: No podía contarnos que la responsable del final de la vida de Marat fue una señora... Si echamos la vista atrás, observamos en la producción de David el claro papel que la mujer desempeñaba en su obra (y daré, como ejemplo, una pista: "La jura de los Horacios").
Marat firmaba, sobre un cajón, cheques para las viudas de la revolución. David quiso inmortalizarlo para la eternidad tal como lo recordaba el último día que fue a verlo, previo a su muerte. No dudó en idealizar desde su figura hasta la bañera en la que se daba las aguas curativas. El cuadro que yo he realizado muestra la realidad más fea con el rococó más obsoleto de la decoración del espejo (recordemos que estábamos en pleno Neoclasicismo y que Marat era de una austeridad acorde a sus ideales). No se trata de memoria Histórica sino de una visión como historiador no acreditado y artista. Termino siendo políticamente incorrecto: Corday, fuera de su moral, fue una mujer valiente, fiel a sus ideales, y esto resulta triste porque últimamente lo vemos solo en los que saben hacer daño tan visceralmente. La valentía de la bondad no trasciende de tal manera, estas acciones son anónimas porque no interesan a la sociedad, solo ayudan a construirla transportando piedras con manos lentas (mucho más que las que enarbolan mazas -y no cinceles- que las destruyen).

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