Portfolio

Visita nuestro Blog de Arte

EL EXRAÑO CASO DEL DOCTOR FAUSTO (GONZALO SUÁREZ.1969)

>> sábado, 10 de enero de 2009

Me es tan complejo hablar de Gonzalo Suárez y del mundo en torno a él sobre los que tantos habrán escrito, tantos habrán acertado, tantos habrán fallado, no sin haberlo intentado (algo les movía a hacerlo, lo creían maravilloso) que tan solo puedo moverme por instintos, como la cámara consigue de mundos tan corrientes y tan poco preparados pero a la vez tan fascinantes que tan solo el viso los despierta… Es magnífico que algo o alguien nos haga salir de ese mundo metálico en que nos hemos forjado nosotros, esponjas que chupamos y chupamos, calientes y blandas al tacto… Qué frías están las tuberías por las que nos regimos… Las hemos fabricado nosotros y sin embargo somos incapaces de detenernos a escuchar el goteo del agua que se desprende de nuestros cuerpos tras una ducha. Tenemos prisa para secarnos y no coger frío, para ir a algún maldito sitio del que volveremos porque… El que sale tiene que entrar y viceversa. Una vida dedicada a acciones mecánicas. Y, de pronto, la música medieval sobre azoteas bajo las que descienden monstruos de hormigón. Un señor bien trajeado dice ser el Doctor Fausto y un moderno melenudo de corbata alucinógena, bufanda al viento y mirada tierna y a la vez distante, perdida en no se qué, dice ser Mefistófeles en el cuerpo de un humano. El papel albal, las escafandras radioactivas, los trajes sesenteros que lucen en bosque de un color español oculto por precarios medios todavía a un público que no se reconoce en pantalla. El Doctor Fausto, un extraño caso, es una bonita apuesta donde suceden situaciones de lo más diversas que desembocan en un paisaje infantil que nos aleja de las diferentes situaciones: los hijos de Gonzalo, dejados al juego más caprichoso de sus almitas, se muestran como parte de una grabación casera pero que forma parte de un drama: el del demonio que sucumbe a la naturaleza humana y acaba por tener que comprender una situación que le resulta extraña a su frialdad de demonio ardiente. Escribo esto porque quiero y no para que se guarde en un arcón de papelotes donde se mezclan opiniones buenas o malas de toda una vida. ¡Dios mío Gonzalo, por qué habrás hecho tantas películas, por qué habrás escrito tanto!

0 comentarios:

  © Blogger templates Romantico by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP