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>> jueves, 26 de marzo de 2009

Julio González aprovechaba restos de metal para construír obras de Arte. Zeuxis elige entre varios rasgos de distintas mujeres para crear una sola, la más bella

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Zeuxis eligiendo entre varias mujeres

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>> miércoles, 25 de marzo de 2009


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Zeuxis busca la mujer perfecta
Hecha de las mejores modelos
¡Para la mujer de Croton
Como doctor Frankenstein trabaja!
Francois André Vicent
Así en su cuadro lo demuestra
Agradecemos que primero no las mate
Para después llevarlas a la vida…

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Tauromaquia de chapas (homenaje a Julio González)


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Zeuxis y el milagro de la pintura (Las uvas)


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DÍ. SUICIDIO EN ABECEDARIO


Primer cuadro: Poema introductorio

Nieve en estío
Calor ovíparo
Frío de piel de zapa
La lluvia que deshace la nieve
El árbol que destruye en su caída
La fuerza del relámpago

Cuando admiro mi capacidad
Para los fenómenos de la naturaleza
Por momentos no caigo en la cuenta
De que todo es infundido
De que no hay pájaro en tormenta
Ni árbol en el nido

Queremos inventar
Dejar libre nuestros deseos
Y por eso dejamos fluir
Las letras del abecedario
Que terminan en el número Pí.

Si alguna vez hemos intentado
Hacer repetir con orden
Las letras del abecedario
A Becket o a Tzara
Resulta un crimen de lo más abyecto

Nosotros que nos dejamos influir
Por las más notables melodías
De Arriaga, Beethoven, Chopin, Debussy
Elgar, Faure, Ginastera o Honnegger
No podemos olvidar su principio en la letra

Nosotros que recitamos sin sentimiento
Las letras de los poemas más desgarradoras
Que sistematizamos, tajamos, excluimos
Olvidamos… lo mejor del poema
Quizás queramos transmitir
Otra tragedia… La del hombre: ¡saturado!








Segundo cuadro: Las nieves del océano

Ahora recuerdo el helado derretido de los polos
La masa viscosa que flota en el ártico
Los animales que escuchan las últimas campanadas
Los agujeros que profieren sus gritos

Recuerdo, entre todo eso, a la reina de las nieves
Que agita su capa blanca
Que canta su canción ártica
Llueva, truene o HIELE
Su voz blanca libre del testimonio quebrado
De los que han sucumbido al bastón de su varita
Al ejercicio del entrenamiento
A la mano de la que cada dedo surgen
cristales multiplicados que son sus copos

Que, como un Moisés reinventado
De su vara sale fuego
Como de su boca así experimenta
Y ella todo es calor y a la vez
Mezcolanza imposible, así es su belleza
Por ello, dicen que no puede tocarse

Las expediciones solo se realizan
Para ver como traza la aurora boreal
Agitando el vestido hasta colorearlo
Consiguiendo el milagro imposible
De estos peregrinos orientales

Yo una vez te seguí
Rompí el pacto
Y encontré tu reflejo tras el cristal helado
¡Habías desaparecido bajo el falso manto de agua!
Al regresar me preguntaron y yo nada dije
No revelé tu guarida del inframundo
A veces cuesta pensar en ti (¿mirar arriba o abajo?)
Cuando un director de orquesta alza la partitura
Reivindicando el papel de Beethoven en los aplausos
A veces no se atreve a mirar hacia lo subterráneo
Donde encerrado permanece.








Quiero tocar tu mano
Sin que se rompan tus estalactitas
Bordar de dulzura tu suave manto
E imprimirlo de besos huecos
Quiero estrechar entre brazos
Aquello que guardas tan bien: tu encanto
Así poco a poco, día a día
Mes a mes me iré fortaleciendo
Haciéndome menos humano
Y solo tú lo sabrás
Y guardarás esta vez MI secreto
Reina de las Nieves



Tercer cuadro: Despedida intempestiva

Me marcho querida, me marcho
Siento, lamento haber escrito estos versos
A un ser que no merece de los humanos
Me marcho con la tristeza que representa
Mi bajeza, mi condición de condenado
Mi delirio fructificado de una Eva
La Judith de lo sagrado
Me marcho reivindicando a una Eva más torpe
Que la que modelaron otras manos
Esas manos que tú conservas en sus huellas
Todo tu cuerpo es un delito de pecado
Y a mí me parece maravilloso.
Me marcho querida, me marcho
No mancillo tu leyenda con palabras profanas
No quiero de ti más que tu recuerdo
El etéreo recuerdo de mí en tu pasado
Que es siempre presente y nuevo mundo
Ya dejo de apoyar en el papel mis oraciones
Ya dejo de acariciar y ahora araño
Me defiendo como gato panza arriba
De los descocados cometarios
Que sobre mí siempre hacen
Hablen de lo que hablen, sea grave o poco delicado
Lo mismo es, los cretinos nunca cambian
Lo sabemos los dos bien, lo sabemos
Así que por fin, la tarea concluida por hoy
Hago como que olvido aunque sabes que me resulta imposible
Soy de condición mentiroso y necesito sustentar una muralla
Que resulta fácilmente derribable
Sospecho que tú escondes el mazo





¿Cómo evaporar una idea?
Dejando de pensar en ella
Dejo de pensar en mi vida
Dejo de pensar en la muerte
Y descubro que no es tan fácil
¡No me lo recuerdes
Prefiero mi libro de oraciones!
Ahora que ya no perturbo tu silencio
Volveré a creer en el mismo cuento
Una fábulas exquisita, un largo sueño
Un despertar que no deseamos
Porque es entonces cuando nos dormimos
En la eternidad… En lo eterno
Lo que ha superado ya el mundo
Descansamos, estoy más cerca de ti entonces
Te susurro y escuchas mi rumor más suave
Así es lo que yo declaro, la admiración a un sujeto imposible
Que presume de ser femenino
Y la fragancia con la que ambientas el escenario
Resulta inconmensurable, asciende a los cielos
Con una intensidad cada vez más grande
Y me ahoga el olor tan fuerte
Tu olor, querida…

No despertemos a los sonámbulos
Dejemos que se caigan de la cuerda
Que dejen de sudar dormidos
Porque ahí encontraremos la respuesta
En unos ojos abiertos
En unos ojos vigilantes
Expectantes, deseantes
Anhelantes, que buscan hasta salirse de sus órbitas
Esos son los que nos encontraremos al final
Cuando todo deje de ser de tu blancura
De una blancura pura y de deseo
Así lo deseas y así obedecemos

24 – 3 – 09

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>> domingo, 22 de marzo de 2009


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Antes de pisar la dudosa luz del día, es decir, entre 1934 y 1936, en vísperas de una guerra que iba a transformarlo todo, un joven poeta de veinte años llamado Camilo José Cela escribió un buen puñado de poemas que han permanecido inéditos hasta ahora, a pesar de que, en palabras del futuro premio Nobel, marcaban “la trayectoria de mi poética”. Se encontraba entonces en sus años “más osados e irascibles” y, aunque en sus versos resuenen ecos de Juan Ramón, Salinas, Lorca, Aleixandre, Alberti y Neruda, es posible descubrir aquí la voz más libre, inocente y feliz de Cela.


Poema nº 59
(Visión)
A L. R. S., mujer.
¡Como te veo en mí ahora que estás lejana!
¡ahora que ya te tengo segura para siempre
como te veo en mí!
¡ahora que la distancia te conserva sincera,
ahora que no resisto tus ínfimos silencios,
como te veo en mí!
¡Ay tu amor que no existe como se siente en mí!
¡Ay tu amor que no existe!
¡Ay las nubes que siento que salen de mi pecho,
como son toda imagen!
¡Y este espejo inocente o esta húmeda yedra
como me traen tu cuerpo violeta como el agua!
Ahora que son tus ojos tan hondos como lagos
un purísimo goce de mis manos,
ahora que son tus senos presentidos magníficos y leves
dos azules hortensias,ahora que no te acuerdas de que yo te he querido…
ahora: en este mismo instante en que me siento inmenso
en que me noto fértil como paloma o rosa,
te presiento tan fija que temo reencontrarte
que temo y que deseo como la voz al aire,
como la mano al seno que aún es flor de almendro
como el cuerpo a ser sombra que no es bastante bella
como el pez a las rachas de frío de tus ojos……
¡y siempre vuelvo a ti!(¡Ay tu amor que no existe!
¡Ay tu amor que no existe!
¡Ay tu amor que no existe!...)


[Manuscrito inacabado]
(1936-1937)

La luna sobre el mar.
Lirio encelado
volcándose en la noche sin orillas.
Tierna amante la muerte, de rodillas
por las más hondas copas, lado a lado,
de la plata. El azul ensimismado

[…]Poema nº 54
(Conocimiento)

ciudad desesperado ser o abril todo radiante
ay espiras ay nubes
ay semanas delgadas como juncos
es la larga escalera de la noche y el día
dilatada en el tiempo yo no sé
oh luminaria
oh rectilínea virgen de los días
espléndidos como ventana o sexo
ahí tenéis los patios oscuros de redondas esquinas
o el viento almacenado está en las piedras
a mí que desconozco el sabor de las puertas
o los campos feroces que me hunden los ojos
y se sienten dolores idénticos a niño derribado
como planeta o árbol
escucha hortensia o seno que necesitan tiempo
o la culebra estéril que muere como un pito
escucha(el perro de la ociosidad difumina los muslos)
yo quisiera entonar sin prescindir de los brazos
laurelescomo un mirlo o un río
ya viento como árbol agudísimo
los amores apremios que salen de tus oídos
oh ciudadestupefacto punto o estrella bebedor
a por tus espacios ya suenan los pasos de mi pecho
que sustenta la noche ya trasponen las líneas con que el día nos aísla
ay concreto demasiado pertinaz
o nos sujeta fiero a cualquier pavimento
de donde no nacían ni rieles ni rictus
oh día en las espaldas desconchadas
esperanzas fallidas de árboles con espejo
yo os amo con hormiga en todo mi interior
quizá con un remordimiento de alfileres tardos oh ciudad
de alfileres como pies fríos que tanto odian la suela
que tanto húmedo aman la muerte en las esquinas
o el cerebro afrentoso que tanto aman los bueyes
yo igual os amo
turbio escapar del cable que nos ahoga largo
o del túnel que corta la sangre en nuestras venas
oh ciudad confluenciaoh azul azul la tregua y la ciudad

C. J. C.


(la técnica de este poema exige empezar todos los versos, incluso el 1º, con minúsculas)

Llegada de la seriedad
A un amigo muerto.

¡Ay los serios caballos, amargos como oprobios!
Por estepas de hule, cabalgando tijeras
O desmontando peces, bostezando cenizas
O remarcando mundos, llega la seriedad
Como un amable establo, a limitar mi boca
Por dos muros azules.
¡Ay los veranos serios cual espejos cumplidos!
Mi amigo es un muerto con granizo en las manos.
Y un beso como un serio vals de remordimiento,
Es un amigo muerto con nieve en las axilas.
Yo estoy serio de pena como una dulce mano
Que se helara de pronto.
Y mi traje se rompe por la lluvia de lunas
Que brota de mis ojos como una enredadera
De humedad y de hueco. Un amigo es un muerto
Que mira a las estrellas.

29-X-36

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RABIOSO

(A Camilo José Cela)

¿Qué es eso que se percibe
Cuál es ese goteo incesante?
Aquello que no vemos
Y que se nos mete por las pituitarias
Aquello que nos destruye
O puede destruirnos
¿Qué es?

¿Qué es aquello que se nos hace pesado por la mañana
Y ligero, húmedo y penetrante por la noche?
Aquello que no podemos dejar de respirar
Y que nos deja vivir incluso cruelmente
No lo sé, dudo de estarle agradecido
Pero al final le estrecho la mano
Le agradezco estúpidamente seguir viviendo

Porque cada día otros respiran
Cada día esos que viven
Me sonríen o me enseñan los dientes
feroces o escondidos tras un paño blanco
algunos dicen ser mis amigos
otros prefieren que se les intuya
así son estos de humildes últimos

Cada uno vive y sale hacia delante
Cada uno grita en silencio
Cada uno muere porque vive
O mata porque le gustaría



Anoche seguro estoy de recordar olores
Perdidos en mi imaginación
Creía que eran así y así los respiré
Eran olores que se perdieron hasta en la sierra
Son olores que cada vez cuesta más encontrarlos
Son olores nocturnos que reconstruyen los pedazos
Son olores que riegan la tierra

Y yo cada vez que me miro al espejo
Siento más lejos la inocencia
Porque aunque quiera considerarme bueno
Hay de esto y lo anterior una distancia
Cada vez que vuelvo a oler y me craquelo por dentro
Cada vez que me ofrecen y acepto con indiferencia
Cada vez que menos ilusión las cosas me hacen
Porque de sobra ya las conozca
Aunque la mano la vista cada vez más bello guante

Y quiero que la espuma se cuele por entre los dientes
Y no me sale, solo me sé ahogar por dentro
Solo siento hervir la sangre
Porque me alejo de la comodidad
Porque habrá un día que este cuerpo no aguante
Y deba aparentar la misma tranquilidad
Ante un espejo cada vez más feo delante

Por eso, solo por eso
Quiero soñar que respiro
Quiero soñarlo, creerlo
Imaginar una estampa
Desdibujar mi propio grabado
Porque de mí mismo desconfío
Arañar la cobriza plancha
Hasta llegar a lo oxidado
Quiero reírme. No, quiero risas
Simplemente
Que los demás sean felices
O ver lo bien que disimulan
Me es lo mismo
Simplemente

22 – 3 – 09

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LOS SPAGUETTIS DE MAMÁ

>> sábado, 21 de marzo de 2009

Victoria planchaba aquella tarde en la inmensa cocina de su piso compartido. James todavía no había llegado. “Mi pequeño Jimmy, dedicas demasiado tiempo a nuestro bienestar. Bien sabes que ni tú ni yo podemos disfrutar de él estando tú fuera. ¿Qué sentido tiene entonces trabajar?” le preguntó la última vez que le vio, es decir, momentos antes de quedar dormida cerca de él, notando su respiración, la noche anterior. James no contestó, o lo hizo pero ella quedó dormida por entonces.
“¡Una camisa verdaderamente bonita!” dijo nada más ver la siguiente prenda que sacó del cesto y que le tocaba arreglar. “Tiene un encanto tan especial que siempre parecerá nueva, desconocida”. Se fijó un poco en los dibujos: había un verdadero cuidado en cada uno de los detalles que ornamentaban el resultado en su conjunto. Las aparentes salpicaduras eran en realidad flores que estallaban ante los ojos del curioso. Pizcas de color por aquí y por allá, un remolino festivo que celebraba el triunfo de la naturaleza, siempre a imitar. El color del fondo era un amarillo tan agudo que parecía pinchar cada una de los pétalos para disponerlos en una suerte de firmamento dictatorial. Un mantel para los días de fiesta. “Puede ser un detalle de Jimmy. La compraría y, por el camino, debió caérsele quedando ensuciada. Eso ha debido ser. Si no ¿cómo se explica que esto esté aquí?” Ella no había puesto aquel vestido ahí. Lo recordaría. Tampoco tenía en mente que la hubiese recogido de la cuerda de tender. Encontró una nota en uno de los bolsillos. Se encontraba prácticamente ilegible tras el lavado. Si no fuese por la familiaridad de la letra, hubiese dado lo mismo aquel pedazo de papel que una espina de pescado igualmente encontrada. Así decía aquella caligrafía femenina: “Hermanita, si lees esto es que Jimmy verdaderamente no plancha la ropa. ¡Menudo presumido! Tú mismo podrás decírmelo el próximo fin de semana.” ¡Claro! ¡Su hermana Cloe! Entonces, sus ojos se tornaron hasta casi explotar en sus órbitas y recordó la comida del domingo por la tarde pasado. Ella en casa de sus padres con Jimmy. Su hermana, estaba allí sonriente, como nunca entonces la había visto. Se había puesto enfrente de él y le pasaba diligente cada una de las cosas de las que iba precisando para comer. Antes de tener que pedirlas, ya estaban frente a él. Ella apenas notaba estos detalles, la bastaba con ver a su hermana de nuevo abierta al mundo tras tantos años de extraña depresión.
La telefoneó al instante. Fue la vez que menos comunicó de tantas que llamó a ese número en cuatro años, desde que se independizó de la casa familiar. Al otro lado, la voz de Cloe:
- ¿Sí?
- ¡Quiero saberlo todo! No escatimes en detalles, lo estás deseando…
- Todos lo sabían menos tú, estúpida. Hace falta tener ojos ¿sabes? A veces, pueden evitar algo que va volviéndose más y más irreversible.
- ¿Papá y mamá lo saben?
- ¡Están encantados! Siempre dijeron que ese chico no era para ti…
- Y para ti sí ¿no?
- Compréndelo… Tú necesitas un hombre que sepa atender todo ese caudal que tienes de vitalidad… ese chico era demasiado aburrido. ¡Idóneo para mí! Apuesto a que no eras feliz.
- ¿Te estás riendo de mí, Cloe? ¡Ten un poco de respeto a tu hermana mayor!
- Deberías estarme agradecida. Vuestra relación estaba acabada ¿entiendes? Seguíais juntos casi por inercia, y no hay nada peor que la costumbre y la cotidianidad.
- ¡Bueno, basta! ¡Hasta luego, Cloe! ¡Cuelgo!

Ni siquiera pudo llorar porque no lo tenía asumido. Siempre, las noticias malas, tenía que averiguarlas ella. Muchos habrían dado su vida por estar en su situación, de tener que enterarse de las noticias malas, de no tener por qué conocerlas. Su curiosidad se despertaba en los momentos menos adecuados. Todo podría haber seguido ocurriendo sin necesidad de conocer estos pequeños errores, de desentramarlos. La vida son pequeñas mentiras que a veces no conviene desmentir.
Recordó entonces, un momento de su infancia. Cuando ella tenía doce años:

Aquella noche, la pequeña Victoria llegó a casa con los libros bajo el brazo como todas las noches (así los otros días escolares de la semana: lunes, miércoles, jueves y viernes). Es curioso lo que solemos entender por rutina: aquello que se forja en nuestras cabezas aún cuando fallen las fórmulas pre-configuradas. Vicky esperaba como todos los lunes de semana unos spaguettis recién sacados de la olla, humeantes, desprendiendo ese olor a bacon y nata que tanto le gustaba. Mas, esa noche de aquel día, Vicky no se encontró ni los espaguetis, y, en consecuencia, al delantal con la madre atada a él.
“¿Dónde están mis spaguettis?” Fue lo primero que se escapó de los labios de la pequeña Victoria. Un reclamo de su posesión. Todo parecía ser dispuesto para ella, esta es la verdad de al infancia en los pequeños príncipes y princesas. Después, al no obtener respuesta, generalizó todavía más: “¿Dónde estás, mamá?” Ninguna de las dos preguntas obtuvo, como era de suponer, respuesta. ¿Qué había pasado con Jane (Juana)? Se escuchaban ruidos al fondo del pasillo que llegaban desde su principio, donde terminaba la cocina. Ruidos como de prisas, si así podían definirse.
Al cabo de un momento apareció un tipo con bigotes engominados hacia arriba que se apresuró a preparar los espaguetis prometidos por el calendario.
- Tu eres Vicky ¿no es así?
- Sí señor…
- Bien. ¿me dejas que sea yo el que te prepare la cena?
- No sé… La comida cambia cuando otras manos se ocupan de ella.
- Sí hijo, cada uno tenemos nuestra concepción de la gastronomía… ¡Uy, este queso! Será mejor echarlo con los espaguetis antes de que la madre naturaleza se lo acabe comiendo…

Aquel individuo le resultaba simpático. Extrañamente, había concebido dentro de sí una imagen casi familiar de aquel completo desconocido. Parecía relacionar aquella voz entre aquellas que, en la cuna, le cantaban a coro esas nanas tan monótonas- dignas del peor de los oídos- que conseguían dormirle por aburrimiento. Infinitas voces de desconocidos le habían educado durante toda su vida, sin poder este retener sus rostros nunca.
- ¿Quién es usted y qué hace en mi casa?
- Soy un amigo de tu madre. Ella no puede atenderte, se encuentra enferma, metida en cama.

Esto debía de ser cierto, pues días atrás la pequeña Victoria había notado a su madre excesivamente cansada, aunque en ningún momento dejó que la vida funcionase sin ella.
- Y dime, Vicky: ¿Tienes a tu madre contenta? ¿Eres buena estudiante?
- ¡Todo el mundo que no me conoce me pregunta por lo mismo! ¿No podría preguntarme por mis lunares? ¡Parezco una galaxia naranja!
- Eres un chico pelirrojo y eso que tú llamas lunares- pero que yo llamo pecas- es bastante común…
- Ya, pero aunque sea obvio, me gusta que me pregunten por ellas…

La mamá de la pequeña Victoria se encontraba mal, pero no era excusa suficiente para obligarse a permanecer en la cama. El señor de los bigotes tiesos no era exactamente un amigo y, tras este primer encontronazo con la realidad, la chica no pudo más que sospechar, que tratar de buscar coherencia A LAS COSAS.
“Mamá Siempre fue muy independiente. Desde que se separó de papá, se había desentendido del mundo.”
Nunca sabremos si algunos trabajos se ejercen por necesidad o por placer, pero está claro que aquella mujer no soportaba la soledad…
Ahora, mediante una transición que tan solo comprendía a ratos, pudo Victoria llegar a la comprensión total de la situación. Solo le quedaba terminar los estudios obligatorios para poder ponerse a trabajar y desestancar aquella situación. Lo que nunca pudo llegar a sospechar fue que su madre era realmente feliz en ese trabajo.
Diez años después, su madre se casó con un tipo por quien sentía en verdad estima: el señor de los bigotes. Desde aquel día había seguido yendo a verla casi semanalmente, como un verdadero novio. Y, por supuesto, se aprendió a la perfección la receta de los carbonara. Juntos, concibieron a Cloe.

Desconectó, eso sí, el cable de la plancha para darse un respiro. Cuando hubo descansado, volvió a meter lo planchado hasta el momento de nuevo en el cesto y después lo arrojó por la ventana del patio. El enorme estruendo hizo abrir, por parte de sus vecinos, algunas ventanas del inmueble por encima y por debajo de su piso. Ella ya había cerrado la ventana y nada de esto oía. Le daba igual. Sin apagar la luz de la cocina, salió de la casa y, ya en la calle, arrojó las llaves en el primer contenedor que vio. Llegó a la casa donde vivía su amigo Joaquín y llamó, por el portero automático, a su piso. La puerta se abrió sin ninguna voz que preguntara quién llamaba. Se saludaron con los dos besos de cortesía y tomaron una pizza recalentada en el microondas. Al día siguiente, Victoria y Joaquín comenzaron a trabajar juntos vendiendo aspiradoras a domicilio.


3 – 2 – 09

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OTTO E MEZZO (8/2) de Federico Fellini

>> jueves, 19 de marzo de 2009

FINE

“La felicidad debe de ser decir lo que uno piensa sin hacer daño a los demás…”
¿Por qué siempre me resultaron los finales de Fellini como los principios? En este caso en el que los títulos de presentación se cierran con el FINE la corazonada me da la razón con exactitud. Otto e Mezzo me pareció siempre, sin conocer el argumento ni el título en castellano, los nombres de dos payasos (Ocho y la mitad de uno, es decir cuatro).
Es difícil averiguar en qué momento ocurre un sueño o suceden las cosas de manera real (suponiendo que todas no fueran un sueño). Mastroianni aparece como un alter ego de Fellini (incluso con el sombrero que solía utilizar, sus canas pero no su tripa) y la bailarina que pierde los pendientes en el escenario no deja de recordarme a la Lola Flores cañí. Parece ser que la película que nunca se rodará comienza a ser cuando el director recobra su estabilidad (algo así como Cercas con su libro “Soldados de Salamina” y desconozco sus aficiones cinematográficas). Los momentos oníricos resultan irrepetibles y uno solo los acepta cuando sabe que no va a haber títulos iniciales sino finales. Como Anita Ekberg, Claudia Cardinale aparece como la inspiración del poeta que figura como segundo nombre en los carteles siendo tan fugaz como su verdadera función en su papel: la que acabo de mencionar. Imaginar que la música de Nino Rota va dirigida a todas las personalidades de Fellini desfilando por la pista no es difícil de intuir como ya refleja en Amarcord y en otros recuerdos (incluso olvidados) como Gulietta de los Espíritus. Demasiadas personas quieren ser confidentes del espectador, tal despliegue de extras que consiguen tener una personalidad en un gesto diferente cada uno, llegan a cansar si una película se alimenta de imágenes. Pero merece la pena otorgarles el don de la oportunidad para encontrar una plenitud al final de todo, cuando la cinta se escapa de sus ruedas, cilindros y demás engranajes.
Creo que los personajes de Fellini no podrían verse a la luz del día como pasa con ese actor que le has visto hacer de Hamlet y lo encuentras en la cola del pan. Es desolador. Esto es de una película titulada “El lado oscuro del corazón” pero me parecía oportuno añadirlo a colación de este tema. También habla de las prostitutas sustituyendo al actor de Hamlet por ellas pero en este tema no soy diestro, resulto un hombre de costumbre impecables (y por favor, no se lo tomen muy en serio).

19 – 3 - 09

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EL MUSEO IMAGINARIO


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El Museo Imaginario

No sé de qué fechas data la primera vez que vi esta fotografía que me dejó obnubilado: Se trataba de André Malraux y su propósito por condensar la historia del Arte en una habitación de su casa. Hasta ahora, el propósito resultaba desmesurado, nadie podía creer que esto podría ser llevado hasta este extremo, casi una realidad para aquel que desee en un mismo día y en un mismo lugar dar un repaso tan exacto a todas las culturas a lo largo de toda nuestra historia. Miento, recuerdo una intentona anterior: un diseño de mesa de mármol redonda sobre la cual había acumulados los símbolos que nos definían a la hora de tomar el té. Los dibujos se encontraban tan comprimidos que habían sido dispuestos aleatoriamente, en todos los sentidos como el niño que trata de configurar en una página de álbum los cromos que va consiguiendo de chocolatinas. Así, por mucho que se girase la rueda, esta nunca se pondría en su sitio ¡nadie sabría cuál sería su correcta posición! Bueno, pues como decía, la introducción de la instantánea tras la aparición del grabado hizo que la cultura pudiese difundirse de manera más sencilla y eficaz por cualquier lugar: uno podía llevarse en un bolsillo La Victoria de Samotracia o los Borrachos de Velázquez. Eso sí, debían de ser algunas obras pues no todas se permitían fotografiar. Quizás Malraux lo que trataba era un anhelo de ambición, un propósito casi inconmensurable que parecía que le iba a llevar una cuidada selección junto a un tiempo de reflexión importante.

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Amor sincero

>> lunes, 16 de marzo de 2009

Venía de trabajar. Subía los escalones con resignación, como al que le cuesta realizar la última tarea del día. Casi apoyaba todo su cuerpo en la baranda, a excepción de los pies, que los mantenía fieles a su escalada. La puerta se presentaba lejos aunque ya podía uno recibir algunos adelantos de la meta. Voces se escuchaban que parecían muchas, aunque solo era una pero muy escandalosa. El sonido llegó a humillar a quien se encontraba deseoso de escucharlo, pues no le parecía decente para la comunidad de vecinos tanto alboroto. Eran ya horas en las que no estaba permitido cualquier cosa. Antes de rozar el pomo un escalofrío le hizo retirar la mano decidida. Sonidos de placer al otro lado. Era su mujer la que los profería y los recordaba bien de otros días, a su lado. Esta pequeña diferencia estribaba dos universos totalmente diferentes. Ya no quería escucharlos, ya no iban a él dirigidos, parecía que había una insatisfacción por su parte. Debía de estar experimentando hasta encontrar los que le satisficieran y si era necesario cambiar de ayuda era respetable pero él no quería ser partícipe de ello. Prefería no enterarse de que el amor, como algunos decían, se mantenía con la independencia a veces malentendida de cada uno por separado… ¿Momentos de crisis? Seguramente sentaría la cabeza tras su indecisión y sabría, mediante lecciones externas, que lo bueno lo tenía en casa (aunque parecía tenerlo ya dentro en ese momento aún estando la pieza clave fuera). Muchas veces había tenido que soportar comentarios de compañeros de trabajo, que entendía como de envidia envenenada, sobre lo que se rumoreaba de su actual compañera. La conoció entre las mesas de ordenadores cuando ella levaba el café de un lado para otro y él calcaba palabras manuscritas en otra tipografía más seria. No tenía pinta de tratarse de una becaria debido a su edad. Se hizo íntimo de él porque no le venía con suspicacias sobre cómo quería el café. Ya era bastante humillante que se lo trajeran y, para ella, tener que traerlo, así que hacían como si nada sucediese en realidad, solo que a alguien le cambiaba el sabor de boca. Punto. Se bajó al bar de abajo a jugar con un “Pinball” que había en una de las esquinas al fondo. Nadie comprendía cómo podía ahogar así sus penas. Ella todavía tenía su foto entre las piernas.
18 – 3 – 09

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FEYNMAN, PIERDE EL COHÓN

>> domingo, 15 de marzo de 2009

Durante el mediodía de este sábado 14 nos fuimos al parque de los molinos para disfrutar de un picnic sobre la hierba rodeados de almendros en flor. Nadie conocía este parque, ni tan siquiera quien allí nos citó, solo sabía que allí había almendros y que esta era su mejor época para verlos. Se habló largo y tendido de los temas más variopintos con la ayuda de unos sándwiches “prefabricaos” como yo digo, sobre un mantel que no era sino el edredón de la cama de Alma, la chica-convocatorias. Es curiosa la visión que ahora mantengo de ciertas cosas que antes me parecían inaccesibles así como quienes las contaban: los físicos, esos seres de otro planeta que pueden pasarse cincuenta horas extras de prácticas con su profesor de laboratorio por amor a la ciencia o al profesor. Pues bien, me hablaron de un tal Feynman y de un libro de memorias titulado “¿Habla usted en serio, señor Feynman?” como un tipo que se atrevía a adoptar los postulados más sorprendentes en cualquier momento. Otro chico habló de Borges, decía que se había leído toda su obra en un verano. Yo le pregunté cómo consiguió leer lo que aun hombre le costó toda una vida de inquietud escribir en un periodo tan breve. Y es que Borges me parece el tipo de escritor que se debe ser: “filósofo escondido”. Con esto no me refiero al señor Marías, que adopta la postura filosófica de su padre queriendo hacer novela. No, Borges puede detenerse en las cosas más banales el día a día y sacarles su jugo. Así, saqué yo conclusiones del tipo: “Los coches no se detienen en los semáforos para hacernos el tránsito a los peatones más fácil sino para no sufrir siniestro con los otros coches que salen de otro semáforo en una calle transversal. También me pregunté qué pudo venir antes, si el golpe o el dolor… A nosotros nos puede doler un golpe y a la vez una úlcera ¿no? Luego vinieron los filósofos de la sospecha y hubo quien no supo sintetizarlos: ¿Eran Copérnico, Marx y Freud (al que siempre el ordenador me corrige como “freíd”) o Copérnico, Marx, Nietzsche y Freud? Por otro lado Descartes también sospechaba de los que sostenían su verdad como la única… ¡Todos sospechaban, incluso Galileo junto a Copérnico! En esta profesión las puñaladas por la espalda a los camaradas están servidas. Freud hablando de su teoría del inconsciente y resbalando sobre una cáscara de plátano. “El primer desliz del psicoanálisis” (esta chica, de nombre Eva-precioso nombre- lo recordaba de una tira cómica).Claro, después quedaría inconsciente al darse contra el suelo. Aquí sospecho sobre el origen del diván y de los pacientes sumidos en un estado. ¡Dios, creo que este texto es el que más se ajusta al título que he concedido a esta recopilación de mis ensayos! Todo nació de la competividad que mantengo con Ferlosio, al que considero como a un “Salinger malo”. Acaba de publicar otro libro recopilatorio titulado “God & Gun”. Explica que decidió poner este nombre tras más de diez años con el proyecto a cuestas tras escuchar una frase de Obama en la que explicaba que ante la crisis había quien optaban por la religión y la pistola en sus vidas.
Luego, no sé muy bien por qué, de hablar de porqué las niñas se sienten castradas por las madres y ansían el falo del padre y de porqué los niños admiraban a su padre pero a la vez le odiaba porque no le permitía acostarse con su madre acabamos hablando de los hermanos Marx musicales (alguien se quedó con ganas de hablar del otro Marx y al no resultarle interesante a los demás su deje político hizo acopio de su profesión de pianista (pues, no lo olvidemos, casi todos los allí reunidos éramos músicos, unos más y otros menos). Luego llegó Van Gogh y su biógrafo Pierre le Prohom. No sé porqué pero yo escuché “pierde el cojón”. Me hizo gracia y estropeé su bonita concepción del artista como asceta-misionero que trata de representar con la pintura lo que no consigue con las palabras, algo que ya había caído casi en desuso. Así, la música puede ser la representación de todos los sentimientos humanos como decía Nietzsche, pero según este chico (Luis se llamaba) la música es efímera mientras que uno puede quedarse un día entero si lo desea admirando un cuadro de Van Gogh.
Bueno, supongo que después de esta lectura se sentirán ustedes estafados. Dirán, incluso, que creían que no podía haber una filosofía tan barata desde “La insoportable levedad del ser”. Yo no quiero demostrar nada, quiero mostrar impresiones. Tómenselo con calma, como un ejercicio de redacción nada más…

14 – 3 - 09

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López Cobos con pollo de goma (montaje, claro está)

>> miércoles, 11 de marzo de 2009


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LÓPEZ COBOS Y EL POLLO DE GOMA

A Wagner no le comprenden los directores de orquesta casi nunca (para respiro de los espectadores: Llevan su música lo más velozmente posible y queda desacorde para con sus densos libretos: Ya pueden pasar diez minutos que la situación apenas ha evolucionado… Además, los escenógrafos creen que pueden superar su Obra de Arte Total transgrediendo su época acorde con los tiempos que ahora corren y hacen cada patochada que para qué. Por ejemplo: Hoy Esteban, amigo muy querido con el que tengo pendiente una película a realizar conjuntamente, me ha llevado al ensayo general de Tanjoiser (esto es, Tannhausser) en el Real. Nos hemos encontrado con una perfecta ejecución que nada entorpecía la corriente circulación de la obra. Salvo la indumentaria de los del foso, algunos de los cuales parecían ir en bermudas (está claro que para algunos músicos la sensibilidad no es lo total que quisieran) parecía el día del estreno. Claro que, de haberlo sido, los Wagnerianos acérrimos le habrían abucheado por cagaprisas. Hemos de agradecer que el director de escena no se pasease por su tablao como Peter por su casa (como me dijo Esteban, en un ensayo de Tosca, uno de los cabecillas de aquella mafia tan decorosa se puso delante en la ejecución del protagonista ¡en pleno fusilamiento, que poco respeto al futuro fenecido! Total, que entre pitos y flautas y con esto de las moderneces, nos plantan un Monte de Venus donde el que no sale en bolingas está haciendo un trío indecoroso sin importarle sexo, raza ni condición animal ¡deleznable, me distraían aquellas suculentas escenas de la Overtura que daba comienzo a la ópera! No me pareció bien, en suma y ya hablando seriamente (raro en mí) esta agresividad tan poco calculada con los compases y teñida de un rojo arquetípico de lo malo malísimo (y lo blanco para lo virginal de la doncella).

MOMENTOS ESTELARES
Ni ella, la protagonista, era tan nórdica, ni el protagonista tan hombre (tenía más tetas que ella, con perdón).
La aparición de un angelito al final como representación suprema de que “el bien ha entrado en su hogar” (parecía un anuncio barato).
La sinfonía paralela de toses, sonados de nariz y arranques que competían con los solistas (¡a ver quién era mas chulo! parecían decirse) amén de los ictus nerviosos con los que algunos parecían cantar el “tico tico”. ¡Vaya sesión de jubiletas! (con todo mi respeto hacia las personas mayores que se merecen tal distintivo).
Luego, los aplausos, los vítores y los saludos triomphales. Siempre he tenido una bonita sensación cuando he ido a saludar a los directores a los camerinos al pensar en que hace unos diez minutos eran los protagonistas de la escena…
Esteban quiso llevarme a ver a López Cobos pero a última hora se arrepintió. “Tiene pinta de que le gusten las fotos con pollos de goma y otras variantes”.

FIN

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Miss Afrodita (revisión del tema de Pigmalión)

>> martes, 10 de marzo de 2009


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EL ÁNGEL ABATIDO

>> lunes, 9 de marzo de 2009

Nuevo libro de poemas


LA MUERTE DE UN SER INMORTAL

¿Qué ocurrió, ángel díscolo?
Te empeñabas en desafiar a la sociedad
Con tus cánticos de monaguillo
Y en tu nota más alta
Fuiste abatido.

Conocías la esencia de tu predicación
Y tan solo tenías que entretejer los hilos
Azul con rosa
Verde con amarillo

Pero topaste con el cazador más certero
Y apuntó con su diana más afilada
Para arrastrarte al infierno
Sin mediar contigo palabra

¡Oh, ángel díscolo
de cabellos dorados tan falsamente
de rizos tan mal ensortijados
creías que ibas a transformar el mundo
pero ha sido este quien te ha ganado el pulso!


Tu túnica ensangrentada delata tu torpeza
Yaces en el suelo como conejo en coto asediado
Y no te atreves a moverte, te haces el muerto
Por si pueden olvidarte mordiendo el anzuelo
pero la memoria es esencial en el arquero
para finalizar su proeza con éxito.



EL ENTIERRO DEL ÁNGEL

Ya preparan tu tumba de algodones
Con sumo cuidado los angelotes
Las coronas desfilan de flores
Y ninguna se come ninguna coma
En su discurso sentimental de letras cobre

¡Pobre Gabriel, pobre!
Tan rápido volaste del nido
que contra el suelo estampaste
tu más fino hilo
de sangre
¡Pobre Gabriel, pobre!

De mortalidad se les llena la boca
y apenas pueden articular con los dientes
de la pereza que les da
mostrar la verdadera vertiente
de la realidad

¡Ángel mío, ángel arrebatado al Santo Padre!
Solo un hombre podía ser digno de tamaña proeza
Desafiando a quien le da la vida y la puede quitar
Señalando con un dedo caprichoso las temblorosas almas

Juan pedro Valente
Ese es el nombre del intrépido
que todavía no se ha desecho
del chaleco
portador de balas

Ahora las lágrimas de este coro celestial
siembran las tierras ávidas de alimento
y pronto florecerán los frutos
que den de comer a los asesinos

¡Ángel desalmado!
Qué tristeza más grande.
El hombre es malo por naturaleza
¿Pero quién creó la naturaleza?
Nadie lo sabe
Ahora nos hacemos agnósticos
por necesidad propia.

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EL CUESTIONARIO

Recordé al señor Unamuno. Era viernes. Me encontraba tras una ventanilla. Un hermoso mancebo me realizaba preguntas reglamentarias por su trabajo. Terminaría, se iría a casa y se quitaría todo lo que le hacía joven y hermoso para dejarse barba de fin de semana y volver de nuevo impoluto el lunes. Cuando le preguntaron al filósofo español en qué año nació y dónde el contestó: “Yo no nací, a mí me nacieron”. Tuvo que añadir: ¡Y los vascos nacemos donde nos sale de los cojones!

- ¿Hombre o mujer?
- ¿Perdón? ¡Voy a tener que dejarme barba!
- ¿Creencias religiosas?
- Católico, apostólico y románico.
- ¿Qué programas ve usted de la televisión?
- ¿Cómo se atreve a hacerme tal pregunta? ¡Los cuestionarios deberían encontrarse exentos de esto! Pierden clase…
- Gustos…
- Pues, verá usted… escribir cosillas, leer todavía más rápido y escuchar a los clásicos.
- ¿Beethoven, Bach, Mozart?
- ¡Qué va! Herodoto, Epicúreo… ¡Pues claro!
- Yo soy de naturaleza tímida, adoro la tranquilidad, aunque… Si hay una fiesta, poco tardo en darme a conocer. Desearía el estilo de vida de aquella gente que todavía se encontraba poco mecanizada…
- ¿Inclinaciones políticas?
- ¡por favor! Se encuentra usted ante un hombre civilizado…
- ¿Alguna cita célebre?
- Si no fuera que me conozco como me conozco pensaría que la perfección no existe… Es mía pero vale para todos. ¡Levante ese ánimo, hombre!
- ¿Profesión?
- Creador de un nuevo mundo…
- ¿Cómo?
- ¿Le parece poco?
- Oiga, esto es algo serio, no me venga con poéticas…
- No, si ya sabía yo que lo de Herodoto no lo iba a comprender…
- ¡Profesión! ¡Uy, estoy torpe!
- Y York, jamón de pata negra.
- Pues eso, no se lo pienso repetir
- Pues yo que sé, de momento estoy aquí sentado que no es poco…
- ¿Debería estar trabajando?
- ¡No por Dios! ¡Qué obsesión! ¡Cuántas páginas de novelas no han podido escribir los ministros de cultura!
- ¿Ministros de cultura? ¿Pero no decía usted ser apolítico?
- ¡Pero hombre de Dios, si hasta Picasso fue director del museo del Prado!
- No me ponga ese ejemplo…
- Bueno, da lo mismo. Si en cultura no hay gente cultivada, erudita, apague y vámonos…
- No sé, es como si pusiesen a Zubizarreta de consejero de deportes…
- ¡Rápido, dígame algo que rime con naturaleza muerta!
- (Mirando a su ordenador) Eeeh… ¿Una máquina de escribir de una sola tecla?
- Bueno, no está mal para empezar…
- ¿Lo dice en serio?
- ¡Totalmente, chocolate cien por cien “Valor”!
- No me gusta ese chocolate y usted me está empezando a dejar mal sabor de boca…
- ¿Quiere un chicle?
- ¡Quiero terminar esto ya!
- Qué impaciente es usted, se la ve hiperactiva… Tómese la vida de otra manera y vivirá veinte años más…
- ¡Viviré lo que me de la gana!
- Más o menos mi edad, que es la suya, pero con veinte años menos también a causa del tabaco y del alcohol, que deja voz de hombre pero nada más…
- ¡Bueno, basta!
- Perdone, perdone… Rellene el resto, que me fío de usted. Tiene mi permiso.
- ¡De eso nada! ¿Usted cree que me levanto, me ducho y me acicalo para hacer un trabajo que igualmente puedo desempeñar en casa?
- Con ese porte no le faltarán pretendientes a los que les falte rellenar alguna ficha…
- ¡Váyase usted al diablo!
- Ese no es el estilo… Así no…
- ¡Pero bueno! ¿Va a decirme ahora lo que tengo que decir?
- No, usted va a escribirme lo que yo nunca contestaré…
- ¡me rindo! ¡Tablas!
- Pues ea, firme…

A Ricardo y a su futura voz de VOZ EN OFF experimentada de la vida…

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Nuevo Rincón para el Ensayo: TARARIROS Y TARARIRAS

>> domingo, 8 de marzo de 2009

En este nuevo espacio para los lectores de este blog se permitirá el envío de ensayos o escritos de todo tipo a través de mi propio correo electrónico o de la publicación en cualquiera de las entradas, que yo después pondré con nombre y apellidos en el inicio de la página. "Cuando los Tarariros tarariran" es el título de mi nuevo libro de recopilación de ensayos.

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SUSPIROS DE ESPAÑA

Hace poco Sánchez Ferlosio afirmó que no le gustaba nada este país pero que no iba a irse a vivir a otro. Un país donde cualquier persona con memoria puede ser juez (para pasar el examen riguroso), donde los toreros devuelven los premios que les otorgan (José Tomás renuncia a su medalla de oro de Bellas Artes por entregarse este año a Francisco Rivera- ¡qué mala memoria, parece ser que fue este hijo y nieto de Ordóñez el que saltó a la plaza a auxiliarle cuando sufrió una de sus tantas cogidas!), tenemos una serie donde te cuentan “lo que pasó hace cuarenta años” y donde Imanol Arias traspasa su falso bigote a su también falso hijo Pablo Rivero- el ojo debe ser más rápido que el cambio de cámara- ¡otra dinastía, la de los Alcántara! En fin, para qué vamos a hablar del Arte: estamos empeñados en tirar por el suelo mitos como el de Goya (y su coloso) y donde no seremos tan vagos cuando seguimos teniendo obra, trabajando después de muertos: ¡Admiren a la pobre mujer de Manolo Millares zurciendo mallas! No sé, no sé… Parece también que, con razón, algunos comienzan ya a cabrearse del vacío patrio al que nos encontramos sometidos:
En la radio clásica, después de la pieza emitida, el locutor hace su epílogo de la
siguiente forma: “Y esto es una misa de difuntos como Dios manda y no esa .
paparruchada de Halloween que tratan de inculcarnos…”
Divertido y a la vez razonable.

Cómo alguien como Quevedo puede escribir un tratado sobre el pedo?

Cuando en su época no había carros sino carretas, mi abuela canturreaba la canción de la vaca lechera sustituyendo el Prado por Quevedo y con el rabo con un pedo. No andaba muy lejos aquella rima fácil de la realidad.
Paganismo político y retorno a los teatros (buscamos a otros que nos engañen mejor). Quevedo nunca engañó y ello le costó el cabreo supino de la reina con “su majestad es-coja”. Su “virtud” eran los “defectos” físicos de los demás. De Baltasar Gracián dijo que era un “poeta entre dos platos” haciendo referencia a las dos chepas que llevaba detrás y delante. Es claro que quien hace un elogio del pedo trata de hacer una discriminación positiva hacia lo desagradable en el hombre y lo hace más cercano…
Es esa España de los Lazarillos y no de los Garcilasos de la Vega (o de la polla como siempre dice mi padre criticando la pedantería del poeta soldado) la que mejor hace justicia.
Y, aunque los reyes y políticos de turno traten de borrar con sus órdenes, ya sea con destierros (Quevedo fue desterrado a Toledo y lo más cercano que estuvo a aquella orden fue metido en un carro con tierra toledana) o eliminación de carteles de calles que figuran como reseñas, aquello llamado cultura nunca dejará de existir, por mucho que les pese. Un país con sus menos que más, pero al fin y al cabo rico en una cultura que ¿estamos sabiendo aprovechar en estos tiempos? (tras años y años de usurería intelectual).
Ahora, la gente puede equivocarse escribiendo, no percatarse de su incultura, no verlo ni tan siquiera como algo malo, pues siempre tendrá a ese amigo virtual llamado Google que le dirá: “Quizás usted quiso decir…” ¡Yo sé perfectamente lo que quise decir cuando me pongo a escribir, por Dios!
“España habrá que levantarla aunque me caiga yo” digo siempre a mis amigos. Con esto de las becas, la gente se va a perderse durante un año olvidando que esos trescientos sesenta y cinco días forman parte de su carrera. Es triste, es lamentable, es indecoroso que yo tenga que llamar “viaje de placer” a algo que entra en un proyecto de carrera que se hace por gusto, que es totalmente vocacional: Bellas Artes. Sin embargo, yo solo puedo ver en estos viajes los lugares donde, los que posean dos dedos de frente, tracen su futuro destino de residencia… ¿Cómo vamos a crecer en riqueza si la gente que vale se nos marcha? Quizás si todos hiciésemos un poco de presión desde aquí se nos escucharía en un momento determinado… Bueno, lo mismo da, nada va a cambiar el curso de los acontecimientos… Qué lástima, estoy por hacer literal el título de una canción española que se refería a unos bollos de una cafetería: “Suspiros de España”.

Sésil Démil 8 – 3 – 09

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>> sábado, 7 de marzo de 2009

Biografía [editar]
Austin Osman Spare (31 de diciembre de 1888 Snow Hill (Londres) - (Londres) †15 de mayo de 1956), fue un pintor, escritor y practicante de varias corrientes ocultistas.
Hijo de Philip Newton Spare, un policía de Londres, y Eliza Ann Adelaide Osman. De niño mostraba afinidad por el arte, y tempranamente comenzó clases nocturnas en la escuela de arte Lambeth Art School. A la edad de 13 años dejó la escuela para ejercer de aprendiz de un artesano del vitral. Durante su adolescencia su fascinación por el ocultismo creció mucho, en gran medida influenciado por el trabajo en el que participaba. En mayo de 1904 uno de sus dibujos fue expuesto en la exhibición anual del la Royal Academy en Londres, esto generó una tgran publicidad para el joven artista. [1]
Perteneció a la Orden de la Aurora Dorada o Golden Dawn y más tarde a la Astrum Argenteum fundada por Aleister Crowley, para más tarde fundar la corriente Zos Kia Cultus a la que pronto se unirían otros ocultistas de reconocido prestigio de la época. La corriente Zos Kia estaba basada en una supuesta magia del caos y en la magia sexual.
Durante el tiempo que fue compañero del también conocido Aleister Crowley, llevó a cabo una serie de creaciones pictóricas muy interesantes y excepcionales pero poco reconocidas incluso hoy día. Después de crear su propia corriente mágica, seguiría practicando esta técnica tan interesante que ha influido más tarde en muchos artistas contemporáneos.
Practicaba a menudo el dibujo "automático" inducido por trances, supuestamente dibujando seres de otros planos de consciencia. Era un personaje tan siniestro que aterrorizaba incluso al propio Crowley.
Ambos brujos influyeron enormemente en el artista y arquitecto argentino Oscar Agustín Alejandro Schultz Solari.
En sus libros, Spare utiliza el pseudónimo de Aàos cuando se refiere a sí mismo.

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IRRADIACIONES FUNÁMBULAS

>> viernes, 6 de marzo de 2009

Tú me decías “eres un sol”
Sin saber que en realidad eras tú la luna.
Todo no es más que un continuo reconstruir
para después... ¿Después qué sucederá?
Y, en el otro extremo: ¿Antes que sucedió?
El sol referente de poetas
Compite con la luna
Y pierde por inferioridad

Siempre han estado colgados
Allí, donde la pared no se puede tocar
En esa pared donde creamos constelaciones
Sin unir los puntos
Que nunca estarán juntos
No son los nuestro las delimitaciones
No ponemos nunca el final
Es este un profesor extraño
Quien nos lo pone a nuestro pesar
En nuestra teoría de la involución
¡Creemos que nos involucramos
pero solo sabemos añadir sal al mar!

El paraíso creemos bordar
Creando con una madeja de hilo
La galaxia que poco a poco construimos
Con la paciencia de la soledad
Siempre estamos solamente acompañados
¿Quién dará el corte de tijera?
Ayer me corté y tuve que dejar el trabajo
El que todavía no he reemprendido
Un miedo me asola… solar solar
Candente trozo de tierra resplandece
Ante mis ojos que obligan fulminar
Solamente aquel trozo

Llora el pájaro
Y las lágrimas nos caen sobre la cabeza
A nuestro lento paso
Sin tan siquiera mirar arriba
Sin buscar la cuenca del ojo
Sin desobedecer a la pereza
Obedientes como somos

La cuestión es la siguiente:
Llueve cada vez más
Y seguimos sin sacar el paraguas
Confiando en que amainará
Enfermando acatarrados
Viendo más lenta entonces la vida
Escuchando todavía mejor el silencio
Desolados ante la solería
De un fandango en el patio de la portería
Queriendo bailar sin haber educado
A unos pies descalzos que están en horizontal

Bailar el agua
Bailar el llanto
Bailar la calamidad
Bailar al santo
Bailar a la humedad
Bailar al trigal
Bailar a la cosecha primaveral
Bailar estando descalzo
Bailando de verdad
Bailar, bailar y bailar

Bailar sobre el sol
Y reposar en la luna

Marzo (2009)

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POR LAS MAÑANAS

>> jueves, 5 de marzo de 2009

La savia fresca que recorre los brotes de mis buenos días saludaban siempre al portero de la finca con un “Hasta luego, Jesús”. Hay gente que no comprende que los saludos pueden ser también despedidas…
Para que mamá no sospeche nada, nunca llevaré a mano una fotografía de mi novio sino de alguien que a él se parezca. Esto lo deduje fácilmente de la novela “Nada” de Laforet. Hay que ser discretos y amar a un San Jorge dejando al dragón a un lado. Nunca me podrán decir “Alicia, deja de pensar en San Jorge”. Realmente yo estaría enamorada del San Jorge y Jorge sería alguien que me lo recordara. Este chico, más que San Jorge, era un Cary Grant. “La pintura e cosa mentale” decía Leonardo. Zeuxis murió de risa mientras pintaba a una vieja.
Apeles hace callar a Zeuxis. “Has tratado de apartar una cortina para poder ver un cuadro. Lo que no sabías es que la cortina formaba parte del cuadro, que estaba pintada, que era un trampantojo.” El zapatero de Apeles trató de criticar las piernas pintadas que llevaban sus sandalias en un cuadro. “El zapatero no debe de juzgar más arriba de las sandalias”. En resumidas cuentas: “Zapatero a tus zapatos”.
Sin duda los mejores críticos estaban hechos unos animales. Zeuxis se sintió satisfecho de la veracidad de las uvas de su bodegón porque unos pájaros fueron a picotearlas. El niño que las sostenía no sería tan logrado cuando los pájaros no temieron su “supuesta presencia”.

Cuando conocí a Alicia, me encontraba leyendo “”Nada” de Carmen Laforet en un banco a la salida de una clase. Esperaba entrar en ella pero para esto tenía que terminar la clase que se estaba impartiendo. Una vez sonara el timbre me levantaría y esperaría con el libro bajo el brazo que esta quedase vacía. Aquí resultaba como en los autobuses: dejen salir para después entrar”. ¡Echo de menos aquellos carteles que prohibían las injurias sin motivo en los lugares públicos! Las normas ya no son lo que eran, ahora se conforman con que no se formen atascos. Ese día había llegado media hora antes como todos los días. Me apremió la necesidad de echar un trago para poder seguir leyendo sin carraspear en la dicción y, al volver, el banco se encontraba ocupado en una esquina por una chica que me había estado observando antes tímida, desde el fondo del pasillo. Me recordaba a Ingrid Bergman.Yo ya no podía leer con tranquilidad teniendo a una admiradora que se aburría cazando moscas sentada. Le sonaban las tripas y esto me animó a llenar los vacíos con un sonido que distrajera a los ratones:
- Este libro sí que me encoge las tripas. ¿Lo has leído?
- No, ví la película de Edgar Neville. Estoy en cine ¿sabes?
- ¿Ah sí? ¡Lástima que no hayas nacido diez años más tarde… ¡Estudiarías mis películas!
- ¿Haces cine?
- Bueno, más o menos. Soy autodidacta ¿sabes?
- Vamos, que tú escribes historias asombrosas para que gente como yo acabe llevándotelas a la pantalla ¿no? ¡Vaya morro!
- Deberían besar por donde piso, pagar por mis lecciones magistrales.
- Entonces serías profesor…
- Yo no pienso ser director frustrado… Llegaré lejos y no me alimentaré de clases sino que seré yo quien de pan a otros…
- Muy subidito te veo… ¡Deja de hablar de pan!
- Vaya, lo siento…
- No te preocupes… Espero a alguien para poder ir a comer, pero agradecería una distracción sin alimentos de por medio… Hasta la palabra alimento da hambre…

Salió el supuesto novio de la clase que acababa de terminar. Yo ni había escuchado el timbre. La dio un beso. Entonces me asaltó una terrible rabia. “¿Cómo podía tener a la novia desnutrida mientras él estudiaba los precios de la carne en los mercados españoles?”
El siguiente día que la volvía a ver me la llevé a comer por mi cuenta y, al salir aquel personaje que tenía por novio, le dije que se llevase al Vips a otra, que ella merecía algo más que una ensalada César. Adopté la ley del mínimo esfuerzo de Clint Eastwood: Decirlo todo con un gesto. A ratos parecía Bogart, aunque en realidad era el aparentemente inocente Anthony Perkins. Yo siempre fui muy obediente con mi madre.
A veces incluso todavía me reprochan que sea tan duro conmigo mismo como si realmente con quien me encarase fuese con quien me reprende: “¡Basta ya, deja de pegarte, me molesta, ya me tienes harto, no te lo tolero!”

“Y la moraleja de Psicosis era: Niños., haced caso a vuestras madres por el bien vuestro…”

Por la noche, fuimos a ver “Encadenados”.

Sésil Démil

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IMPROVISACION MUSICAL (Ricardo Touron y Javier Mateo)

>> martes, 3 de marzo de 2009

IMPROVISACION MUSICAL

El guitarrista se encontraba incómodo en la sala de jazz
el humo aquella noche aguijoneaba las cuencas de los ojos
expulsaban su líquido tras los pinchazos
lloraba de su cigarrillo
y no conseguía ver más allá del cuarto traste
tan solo podía imaginar los campos trigados de Nueva Orleans
la vista de la imaginación
era una bonita muleta de apoyo
más que bonita necesaria aquella noche...
también clavaba sobre el suelo demasiado mullido
pero la ceguera a la que se encontraba sometido
era más que necesaria para un encuentro con su pasado
que hacía tiempo tenía olvidado
los cantos en las mañanas húmedas de sudor
el trabajo incesante acompañado por el hilo
canturreado que ahora los grandes almacenes ponían en sus ascensores
cuando decidió dejar las calidas mañanas soleadas de nueva orleans por las noches frías y oscuras de los bares neoyorquinos todo parecía más facil...
a simple vista de ciego
pero el corazón le hacía dudar
mas ya no había vuelta atrás
el estuche le acompañaría ya todas las noches de casa al bar
a veces parecía resultar el humo como aquella frágil partitura que emanaba libre de las boquillas de los instrumentos sin que nadie pudiese cazarla al aire con las manos para conservarla... el oído pedía más una relación a una guapa brasileña de Copacabana que un deleite festivo de un conjunto de color en un escenario no muy alto
ese no era su hogar, y esa no era la música que necesitaba tocar. Él quería ser más que el músico que alegra a los transeúntes matutinos, él tenía una historia que contar, y eso es a lo que vino de Nueva Orleans...
pero prefería encontrarse acompañado en las noches que caliente por las mañanas
tale ra su extraña costumbre
había adoptado a una niña que vagaba por las calles a esas horas
no estaba dispuesto a ejercer de santo de la bondad más noches
la niña dormía en el camerino
era la única que apreciaba su música que la sumergía en una tranquilidad para concebir el sueño
tarareaba con el instrumento: -ola-que-cosa-má-linda-llena-de-grasia
mientras a unos los despejaba en largas horas de fiesta con aquellas composiciones, más que de jazz de música brasileña; a la niña, ahogada en lamentos y penas de su blues la mecía hasta el más profundo de los sueños...
Al terminar todas las noches la función, metía a la niña en el estuche y arrastraba la guitarra por la acera
el estuche poseía un acolchado de extraordinario confort para los que se podían permitir aquel tamaño
y la guitarra no era tan preciada como para privar a la niña de su comodidad...
por ello la música se gastaba cada día hasta que aquel primero de mes comprendió que las cuerdas no podían sostenerse sobre nada
que había más guitarra en la acera, del bar a su casa, que en aquella melodía, que ahora tocaba, y que ya sólo era mástil sobre lo que las cuerdas bailaban...
pero entonces ¡sucedió algo maravilloso! la niña comenzó a cantar lo que el instrumento no podía
y entonces la guitarra dejó paso a una brillante cantante de jazz-soul y lo que se prestara
una gran vos en aquel pequeño cuerpo, que no ocupaba más de lo que un día fué su guitarra
¡grandioso! Un portento, un milagro de caja torácica, para un luthier impensable en un humano

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