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>> miércoles, 25 de marzo de 2009

DÍ. SUICIDIO EN ABECEDARIO


Primer cuadro: Poema introductorio

Nieve en estío
Calor ovíparo
Frío de piel de zapa
La lluvia que deshace la nieve
El árbol que destruye en su caída
La fuerza del relámpago

Cuando admiro mi capacidad
Para los fenómenos de la naturaleza
Por momentos no caigo en la cuenta
De que todo es infundido
De que no hay pájaro en tormenta
Ni árbol en el nido

Queremos inventar
Dejar libre nuestros deseos
Y por eso dejamos fluir
Las letras del abecedario
Que terminan en el número Pí.

Si alguna vez hemos intentado
Hacer repetir con orden
Las letras del abecedario
A Becket o a Tzara
Resulta un crimen de lo más abyecto

Nosotros que nos dejamos influir
Por las más notables melodías
De Arriaga, Beethoven, Chopin, Debussy
Elgar, Faure, Ginastera o Honnegger
No podemos olvidar su principio en la letra

Nosotros que recitamos sin sentimiento
Las letras de los poemas más desgarradoras
Que sistematizamos, tajamos, excluimos
Olvidamos… lo mejor del poema
Quizás queramos transmitir
Otra tragedia… La del hombre: ¡saturado!








Segundo cuadro: Las nieves del océano

Ahora recuerdo el helado derretido de los polos
La masa viscosa que flota en el ártico
Los animales que escuchan las últimas campanadas
Los agujeros que profieren sus gritos

Recuerdo, entre todo eso, a la reina de las nieves
Que agita su capa blanca
Que canta su canción ártica
Llueva, truene o HIELE
Su voz blanca libre del testimonio quebrado
De los que han sucumbido al bastón de su varita
Al ejercicio del entrenamiento
A la mano de la que cada dedo surgen
cristales multiplicados que son sus copos

Que, como un Moisés reinventado
De su vara sale fuego
Como de su boca así experimenta
Y ella todo es calor y a la vez
Mezcolanza imposible, así es su belleza
Por ello, dicen que no puede tocarse

Las expediciones solo se realizan
Para ver como traza la aurora boreal
Agitando el vestido hasta colorearlo
Consiguiendo el milagro imposible
De estos peregrinos orientales

Yo una vez te seguí
Rompí el pacto
Y encontré tu reflejo tras el cristal helado
¡Habías desaparecido bajo el falso manto de agua!
Al regresar me preguntaron y yo nada dije
No revelé tu guarida del inframundo
A veces cuesta pensar en ti (¿mirar arriba o abajo?)
Cuando un director de orquesta alza la partitura
Reivindicando el papel de Beethoven en los aplausos
A veces no se atreve a mirar hacia lo subterráneo
Donde encerrado permanece.








Quiero tocar tu mano
Sin que se rompan tus estalactitas
Bordar de dulzura tu suave manto
E imprimirlo de besos huecos
Quiero estrechar entre brazos
Aquello que guardas tan bien: tu encanto
Así poco a poco, día a día
Mes a mes me iré fortaleciendo
Haciéndome menos humano
Y solo tú lo sabrás
Y guardarás esta vez MI secreto
Reina de las Nieves



Tercer cuadro: Despedida intempestiva

Me marcho querida, me marcho
Siento, lamento haber escrito estos versos
A un ser que no merece de los humanos
Me marcho con la tristeza que representa
Mi bajeza, mi condición de condenado
Mi delirio fructificado de una Eva
La Judith de lo sagrado
Me marcho reivindicando a una Eva más torpe
Que la que modelaron otras manos
Esas manos que tú conservas en sus huellas
Todo tu cuerpo es un delito de pecado
Y a mí me parece maravilloso.
Me marcho querida, me marcho
No mancillo tu leyenda con palabras profanas
No quiero de ti más que tu recuerdo
El etéreo recuerdo de mí en tu pasado
Que es siempre presente y nuevo mundo
Ya dejo de apoyar en el papel mis oraciones
Ya dejo de acariciar y ahora araño
Me defiendo como gato panza arriba
De los descocados cometarios
Que sobre mí siempre hacen
Hablen de lo que hablen, sea grave o poco delicado
Lo mismo es, los cretinos nunca cambian
Lo sabemos los dos bien, lo sabemos
Así que por fin, la tarea concluida por hoy
Hago como que olvido aunque sabes que me resulta imposible
Soy de condición mentiroso y necesito sustentar una muralla
Que resulta fácilmente derribable
Sospecho que tú escondes el mazo





¿Cómo evaporar una idea?
Dejando de pensar en ella
Dejo de pensar en mi vida
Dejo de pensar en la muerte
Y descubro que no es tan fácil
¡No me lo recuerdes
Prefiero mi libro de oraciones!
Ahora que ya no perturbo tu silencio
Volveré a creer en el mismo cuento
Una fábulas exquisita, un largo sueño
Un despertar que no deseamos
Porque es entonces cuando nos dormimos
En la eternidad… En lo eterno
Lo que ha superado ya el mundo
Descansamos, estoy más cerca de ti entonces
Te susurro y escuchas mi rumor más suave
Así es lo que yo declaro, la admiración a un sujeto imposible
Que presume de ser femenino
Y la fragancia con la que ambientas el escenario
Resulta inconmensurable, asciende a los cielos
Con una intensidad cada vez más grande
Y me ahoga el olor tan fuerte
Tu olor, querida…

No despertemos a los sonámbulos
Dejemos que se caigan de la cuerda
Que dejen de sudar dormidos
Porque ahí encontraremos la respuesta
En unos ojos abiertos
En unos ojos vigilantes
Expectantes, deseantes
Anhelantes, que buscan hasta salirse de sus órbitas
Esos son los que nos encontraremos al final
Cuando todo deje de ser de tu blancura
De una blancura pura y de deseo
Así lo deseas y así obedecemos

24 – 3 – 09

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