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FEYNMAN, PIERDE EL COHÓN

>> domingo, 15 de marzo de 2009

Durante el mediodía de este sábado 14 nos fuimos al parque de los molinos para disfrutar de un picnic sobre la hierba rodeados de almendros en flor. Nadie conocía este parque, ni tan siquiera quien allí nos citó, solo sabía que allí había almendros y que esta era su mejor época para verlos. Se habló largo y tendido de los temas más variopintos con la ayuda de unos sándwiches “prefabricaos” como yo digo, sobre un mantel que no era sino el edredón de la cama de Alma, la chica-convocatorias. Es curiosa la visión que ahora mantengo de ciertas cosas que antes me parecían inaccesibles así como quienes las contaban: los físicos, esos seres de otro planeta que pueden pasarse cincuenta horas extras de prácticas con su profesor de laboratorio por amor a la ciencia o al profesor. Pues bien, me hablaron de un tal Feynman y de un libro de memorias titulado “¿Habla usted en serio, señor Feynman?” como un tipo que se atrevía a adoptar los postulados más sorprendentes en cualquier momento. Otro chico habló de Borges, decía que se había leído toda su obra en un verano. Yo le pregunté cómo consiguió leer lo que aun hombre le costó toda una vida de inquietud escribir en un periodo tan breve. Y es que Borges me parece el tipo de escritor que se debe ser: “filósofo escondido”. Con esto no me refiero al señor Marías, que adopta la postura filosófica de su padre queriendo hacer novela. No, Borges puede detenerse en las cosas más banales el día a día y sacarles su jugo. Así, saqué yo conclusiones del tipo: “Los coches no se detienen en los semáforos para hacernos el tránsito a los peatones más fácil sino para no sufrir siniestro con los otros coches que salen de otro semáforo en una calle transversal. También me pregunté qué pudo venir antes, si el golpe o el dolor… A nosotros nos puede doler un golpe y a la vez una úlcera ¿no? Luego vinieron los filósofos de la sospecha y hubo quien no supo sintetizarlos: ¿Eran Copérnico, Marx y Freud (al que siempre el ordenador me corrige como “freíd”) o Copérnico, Marx, Nietzsche y Freud? Por otro lado Descartes también sospechaba de los que sostenían su verdad como la única… ¡Todos sospechaban, incluso Galileo junto a Copérnico! En esta profesión las puñaladas por la espalda a los camaradas están servidas. Freud hablando de su teoría del inconsciente y resbalando sobre una cáscara de plátano. “El primer desliz del psicoanálisis” (esta chica, de nombre Eva-precioso nombre- lo recordaba de una tira cómica).Claro, después quedaría inconsciente al darse contra el suelo. Aquí sospecho sobre el origen del diván y de los pacientes sumidos en un estado. ¡Dios, creo que este texto es el que más se ajusta al título que he concedido a esta recopilación de mis ensayos! Todo nació de la competividad que mantengo con Ferlosio, al que considero como a un “Salinger malo”. Acaba de publicar otro libro recopilatorio titulado “God & Gun”. Explica que decidió poner este nombre tras más de diez años con el proyecto a cuestas tras escuchar una frase de Obama en la que explicaba que ante la crisis había quien optaban por la religión y la pistola en sus vidas.
Luego, no sé muy bien por qué, de hablar de porqué las niñas se sienten castradas por las madres y ansían el falo del padre y de porqué los niños admiraban a su padre pero a la vez le odiaba porque no le permitía acostarse con su madre acabamos hablando de los hermanos Marx musicales (alguien se quedó con ganas de hablar del otro Marx y al no resultarle interesante a los demás su deje político hizo acopio de su profesión de pianista (pues, no lo olvidemos, casi todos los allí reunidos éramos músicos, unos más y otros menos). Luego llegó Van Gogh y su biógrafo Pierre le Prohom. No sé porqué pero yo escuché “pierde el cojón”. Me hizo gracia y estropeé su bonita concepción del artista como asceta-misionero que trata de representar con la pintura lo que no consigue con las palabras, algo que ya había caído casi en desuso. Así, la música puede ser la representación de todos los sentimientos humanos como decía Nietzsche, pero según este chico (Luis se llamaba) la música es efímera mientras que uno puede quedarse un día entero si lo desea admirando un cuadro de Van Gogh.
Bueno, supongo que después de esta lectura se sentirán ustedes estafados. Dirán, incluso, que creían que no podía haber una filosofía tan barata desde “La insoportable levedad del ser”. Yo no quiero demostrar nada, quiero mostrar impresiones. Tómenselo con calma, como un ejercicio de redacción nada más…

14 – 3 - 09

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