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OTTO E MEZZO (8/2) de Federico Fellini

>> jueves, 19 de marzo de 2009

FINE

“La felicidad debe de ser decir lo que uno piensa sin hacer daño a los demás…”
¿Por qué siempre me resultaron los finales de Fellini como los principios? En este caso en el que los títulos de presentación se cierran con el FINE la corazonada me da la razón con exactitud. Otto e Mezzo me pareció siempre, sin conocer el argumento ni el título en castellano, los nombres de dos payasos (Ocho y la mitad de uno, es decir cuatro).
Es difícil averiguar en qué momento ocurre un sueño o suceden las cosas de manera real (suponiendo que todas no fueran un sueño). Mastroianni aparece como un alter ego de Fellini (incluso con el sombrero que solía utilizar, sus canas pero no su tripa) y la bailarina que pierde los pendientes en el escenario no deja de recordarme a la Lola Flores cañí. Parece ser que la película que nunca se rodará comienza a ser cuando el director recobra su estabilidad (algo así como Cercas con su libro “Soldados de Salamina” y desconozco sus aficiones cinematográficas). Los momentos oníricos resultan irrepetibles y uno solo los acepta cuando sabe que no va a haber títulos iniciales sino finales. Como Anita Ekberg, Claudia Cardinale aparece como la inspiración del poeta que figura como segundo nombre en los carteles siendo tan fugaz como su verdadera función en su papel: la que acabo de mencionar. Imaginar que la música de Nino Rota va dirigida a todas las personalidades de Fellini desfilando por la pista no es difícil de intuir como ya refleja en Amarcord y en otros recuerdos (incluso olvidados) como Gulietta de los Espíritus. Demasiadas personas quieren ser confidentes del espectador, tal despliegue de extras que consiguen tener una personalidad en un gesto diferente cada uno, llegan a cansar si una película se alimenta de imágenes. Pero merece la pena otorgarles el don de la oportunidad para encontrar una plenitud al final de todo, cuando la cinta se escapa de sus ruedas, cilindros y demás engranajes.
Creo que los personajes de Fellini no podrían verse a la luz del día como pasa con ese actor que le has visto hacer de Hamlet y lo encuentras en la cola del pan. Es desolador. Esto es de una película titulada “El lado oscuro del corazón” pero me parecía oportuno añadirlo a colación de este tema. También habla de las prostitutas sustituyendo al actor de Hamlet por ellas pero en este tema no soy diestro, resulto un hombre de costumbre impecables (y por favor, no se lo tomen muy en serio).

19 – 3 - 09

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