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INEXPERTA VOZ DE LA EXPERIENCIA. POEMA ULTRAMÍSTICO

>> miércoles, 29 de abril de 2009

A Antonio.

Amargo sabor de la seca dádiva
Perfume enfangado de estos días de luna
El sol aquí no es bienvenido
La puerta cerrada entre sus tablillas
Siento las astillas
Recorrer mi mano
Cuando los haces de luz traspaso

La tela con que visto araña
Deja cercos perfectamente definidos
Aúllo de cara al libro
En el pedestal hecho de hojas
Tiemblo aún arrodillado
Escuece la costra de la saliva
Porque hablo sin boca.

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El modelo perfecto (Mortadelo revival)


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Quienes se atreven a hablar del Arte
Buscando tan solo en su historia
Creyendo en él como laberinto cristalino
Nunca imaginarán que ese laberinto
No es sino translúcido
De paredes cortantes
Imposibles de saltar como el diamante
Ineludible en tal caso
Honestamente
El aguijón del escorpión
ante la masa de fuego en círculo
solamente

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De Filología a Bellas Artes


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La Cancion de la Tierra (Eigen nafen istrufff... o algo así)


Basado en el título de una obra de Gustav Mahler. Totalmente hedonista y de colores cálidos, arrulladores que dirían los cursis, esta oda a la música no puede ser más contradictoria. ¿Dónde está la voz, dónde el piano que aporrea el músico de perfil en la penumbra con dedos alargados, no ya de Rachmaninov sino de Nosferatu? Esta obra puede considerarse mural pues fue realizada, al igual que la de San Jerónimo, sobre Pladur, conseguido de los restos de una reforma general en un hospital. Me adelanté al carro de los gitanos y corrí raudo a casa antes de que el peso hiciese que cayera sobre uno de mis pies. Gustav Mahler, representante del Lieder, al igual que Schubert o Richard Strauss, resulta de mi admiración pues todavía no he conseguido digerir su música debido a su tremenda densidad con la que deja su sello. Ejemplo admirable de marido, el yerno que toda madre quisiera para sí, dejó que su mujer Alma se la pegase con amigos tan cercanos como el propio Gropius. Otros motivos pudieran ser que la música le absorbía o que era tonto de remate. Todos sabemos que hay que dejar oxígeno a la pareja, que hay que dejarla respirar, que haga su vida, pero por ese camino esta mujer llevaba ya varias personalidades sobre sus espaldas. Luego, para colmo, compone las canciones a los niños muertos y dos de sus vástagos perecen (por si faltaba la superstición en su vida). Alma quedó prendada de él al verle dirigir en un concierto, sus movimientos débiles de un cuerpo enfermizo, su voluntad férrea, su amor por lo que ejecutaba (qué mal suena). Luego van y le echan por judío del cargo… Vamos, todo un cuadro, como para no dedicarle uno.

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COMIENZO Y FINAL DE UNA PÁGINA

>> lunes, 27 de abril de 2009

Aves negras caminan por los campos
siempre esperando algo, pacientes como viudas españolas.


Dejé de leer un momento y la observé por encima del libro. Allí estaba, sentada frente a mí, sin imaginar lo que estaba leyendo. Aunque le hubiese dicho que se llamaba “Autorretrato” y que lo había escrito Adam Zagajewski, le habría dado lo mismo. Leerle el poema entero habría resultado la misma pérdida tiempo. Era una poesía que ella no podría entender. Al segundo verso, habría dejado de escuchar. Soy consciente de que hay personas que con setenta años ponen más de su parte. ¡No hay vanguardia cultural que les asuste, por muy rompedora que sea! Este tipo de personas se modernizan en cada momento. Son incombustibles. Pero ella no. A ella todo lo que no se ajustara a los cánones le parecía absurdo. Los libros escolares de los padres escolapios. ¿Acaso nunca había leído un cuento? “El gato con botas”, por ejemplo. ¿Qué hay de normal en un gato que anda sobre dos patas que calzan botas? Nada. Al parecer, los niños están más predispuestos al absurdo que los adultos. Allí estaba, como una viuda del poema de Zagajewski. ¡No nos engañemos, también cuando ella era joven había poetas que rompían con lo establecido! Pero esos no los había leído nunca o, si los había leído, los malinterpretaba. Pablo Neruda era un revolucionario de la poética y, sin embargo, aquí se leía todavía a Campoamor. Era otra forma de ver el mundo.
Desde que su marido falleció, ella había quedado descolgada del mundo. Nada le interesaba ya, aunque es cierto que nunca hizo mucho por aprovechar las posibilidades que la vida le deparaba. Vivió humildemente, con las cuatro cositas necesarias del día a día y algún periódico por medio para distraerse. El fútbol, las cartas… quizá alguna copla de Piquer y algún recitado de la Membrives (¿dónde estaba Margarita Xirgu?).
Solo le quedaba la muerte y la esperanza de reencontrarse con él, como en “Un marido de ida y vuelta” de Enrique Jardiel Poncela. Suspirar por lo dura que era la vida para ella. Todo tristeza. Esa necesidad de mortificarse minuto a minuto, hora a hora, día a día, mes a mes, hora a hora… Y yo, leyendo a Zagajewski. Me sentía mal porque parecía criticarla asumiendo lo que decía el poeta. Delante de ella, la diseccionaba leyendo (¿era una auténtica “viuda española”? ¿Qué imaginaba Zagakewski que podía ser una “viuda española”?). Volví a bajar la cabeza. Ella, confusa por haberme visto mirándola durante dos minutos sin decirle nada, me dijo: “Muchacha ¿me querías decir algo?” y yo la contesté “nada, abuela, nada. Solo te miraba. Me gusta mirarte porque aprendo de ti… porque aprendo a quererte conociéndote con tus virtudes y tus defectos.” Pensé entonces que la poesía estaba muy bien, pero que la realidad era mi abuela y no había poeta en el mundo capaz de conocerla. Ni siquiera yo creyéndome poeta sería capaz de tal tarea, pues aquí no vale literatura ni vanguardia. ¿Qué saben los escritores, los artistas, de lo que mi abuela puede sentir, de sus circunstancias? Absolutamente nada. Cerré el libro y lo dejé sobre la mesa. Ella me sonreía, no me había quitado ojo. Parecía que los domingos, cuando iba a visitarla, mi abuela olvidaba sus pesares y encontraba entretenimiento. Su realidad era la familia, sus seres queridos. En todo se había quedado pasada de moda. Estando con ella parecía reavivar su llama y no le importaba que le hablase de cosas tan extrañas como aquel poema de ese poeta polaco del siglo XXI. Ella me escuchaba o pretendía que me sintiera a gusto haciéndome creer que me escuchaba. No importaba cómo, pero conmigo. Este parecía su lema. Así, yo le pedía que rescatara de la memoria sus viejos recuerdos. Vivía del pasado, porque este le explicaba y le definía como persona que en un momento fue y que ahora era, aunque ya no saliera a dar una vuelta con las amigas por la gran Vía de la ciudad o ya no hubiera vuelto a bailar un bolero en algún local de moda. Entrar en su casa era como regresar a una época perdida en la máquina del tiempo que todos tenemos (porque la hemos inventado) en la cabeza. Ella vivía en un momento antiguo concreto. Las manecillas de su reloj se habían detenido hacía ya un tiempo, aunque el péndulo continuara moviéndose. Al salir de allí, leería de verdad aquel libro: estaría conectada de nuevo a mi realidad, a mi época. ¿Cómo conciliar el reloj de mi abuela con el de mi época? Al fin y al cabo, mi pasado era ella. Ella era mi historia y a Zagajewski acababa de conocerle.

Eres tan sólo un sueño, una imagen,
sólo un anhelo eres.
Cuando te vayas, como las nubes,
se teñirá de bronce tu recuerdo.

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La Montserrat (autorretratos de Abril)

>> domingo, 26 de abril de 2009


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Le Clerygman


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Los mejores momentos de "Gilda" (es decir, los dos bailes de la Hayworth)

>> sábado, 25 de abril de 2009

http://www.youtube.com/watch?v=_Q1SMBjfSjI

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EL GUANTAZO DE GILDA DESPUÉS DE QUITARSE EL GUANTE

Gilda puede parecer la mujer más independiente del mundo, pero la verdad es otra: Glenn Ford. Aún así, lo único que vemos en la película es arrogancia y dos números de baile. ¡Bravo Glenn, tu guantazo evitó una palabra mal sonante de la boca de la señorita Cansino! Esta es la otra verdad: Margarita Cansino y no una americana pelirroja por la que Orson Welles fue capaz de toquetear el guión de “La Dama de Shangai”. Dicen que ese manotazo supuso un icono para el machismo. ¿Y los dos con los que le arremete ella, amén de golpetazos de niña enfurruñada? Nada, nada, todo mentira, desde el “Amor mío” dicho por una hija de bailaor español que parece desconocer su idioma paterno hasta aquella otra película en la que ella también aparece y que hace un flaco favor a una de las mejores novelas de Blasco Ibáñez: Unos niños andaluces caminan cuatrocientos kilómetros a pie cantando con otra jerga que también quiere ser española pero de la que solo se entiende: “Torero”. Parece ser que hay ciertas palabras que resultan más fáciles de aprender por un extranjero con buena voluntad.
¿Glenn Ford necesitaba una caja de zapatos bajo los suyos propio para parecer más alto en ciertas escenas de sus películas, como Bogart? Aquí podemos ser crueles los que envidiamos su fuerte carácter presumiendo de la talla que ellos no tienen. ¡Qué malvado!
Y eso de que el guante parece ser la única señal erótica para la imaginación en la película es falso… ¿Qué decir de aquellos voluntariosos espectadores que saltan a la escena para ayudarla a bajar la cremallera de su vestido? ¡Ni los marineros de las Ramblas!

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La mujer con EL MEJOR FÍSICO del mundo.


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Zeuxis seleccionando a la mujer perfecta (homenaje pictórico a Julio González)

>> viernes, 24 de abril de 2009

Acrílico sobre cartón 


Boceto



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MY RELIGION

>> martes, 21 de abril de 2009

"Lo siento nena, soy budista, no puedo serte fiel..."
Un chalao de la Facultad.



Nueva religión:
Vamos a ser los cosmoyemas, cosmobológicos, cosmovoidales. No, no, no (este es el corrector ortográfico del WINDOWS. Esto es una negación reiterada).

HOMOGÉNESIS
1: 1. 1-5

El agua es azul porque era un reflejo del cielo. Si el mar tiene fondo el cielo tiene techo. Por tanto, la capa de ozono es sólida. Entonces vivimos en un huevo, concretamente en la yema. La clara es el vacío. A nadie le gusta la clara. ¿Está claro? A todo el mundo le gusta mojar…


DÓRICO

De fuste estriado y sobrio capitel, el dórico sienta las bases de la suciedad del campo de Nuestro Templo, que en otras regiones simboliza el caos y en la nuestra es escombrera universal. A todo esto le dio fin el demiurgo (al que nosotros llamamos ingeniero de carreteras y puertos) que lo ordena todo según el eslogan de las tres erres: Reciclar, Reutilizar y Reducir (o RA-RA-RA) bueno, bonito y barato, porfavore tengo una hija disléxica y prototípica…

SOLIDOQUIO

Son los protones en los que nuestro demiurgo organiza la materia plausible en voz uterina y prematura, por tanto esto quiere decir que conglomerado de átomos en un corcho corrugado y expandido de burbujas da lugar a la gaseosa. Al séptimo día dícese que lo mezcló con vino e hizo tinto de verano, también llamado líquido amniótico, del que todos provenimos.

ESTÍO: AVENTURAS DEL NUEVO NIÑO DIOS (SUSO PARA LOS AMIGOS)

LAST DINNER:

Así dicen las crónicas que sucedió:

- Esa Fanta tiene más de un 8 % de zumo…
- Es que es Pascual Mediterráneo…
- Eso se llama “calimenta”…
- Eso se llama que te han tomado el pelo y le han quitado el gas…
YAHTÁ.

¡Ya tengo el Apocalipsis! A pesar de la ley ANTI-TABACO, aparecen los siete caballeros del Zodiaco y voz grave que se lían un cigarro con toda la insistencia material y se lo fuman en infinitas volutas de humo mientras se lo rulan. Yo creo que ese es el principio del Apocalipsis. El siguiente es el ciclo de la vida.

Je je je je je je uf uf eje hi hi hi ¡No tomes más de esa Fanta! No, si al final tiene sentido. STOP. Oye, he visto a tu amiguita por ahí ¿eh? Y el malo se casa con la buena ¿sobre qué?

RICARDO- RAMIREZ- YO Tarde 21 – 4 – 09 Cafetería Facultad.

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OTRO SONIDO

>> domingo, 19 de abril de 2009

(Relato inspirado en una idea original de Ricardo Tourón)

Desde mi posición escuchaba aquel canto como el mejor, como el aventajado del público. Aquellos caballeros (que se escondían tras su uniforme monacal) parecían sentirse seguros en su conjunto sin saber lo que estaban cantando. El latín se había reservado para los eruditos hasta en su más ínfima construcción. ¡Hablaban por hablar! Miento: Detrás estaba la música pero parecía haberse vuelto también esquiva para el oyente.
Escuchaba aquello y me decía a mí mismo: “¡Escucha los tambores, las trompetas que parecen anunciar al Rey David! Sin embargo, aquello no era para mí bello, por mucho que tratara de convencerme. Tantas veces repetida la misma idea, acabé por no creérmela. Aquellas voces me hablaban de simetría. La simetría parece ser el cauce que da significado a aquello que nos gusta porque nos recuerda a otra cosa. ¿La simetría es afín a todos, es a lo máximo a lo que podemos aspirar? Creo que, en este caso, este supuesto equilibrio formal me aburría porque no me decía nada. Parecía querer hablarme, dirigirse a mí, pero en realidad quería que tú le escucharas. Ese sonido me fatigaba ¿acaso no estaba yo a la altura de la conversación? Comencé a comprender un poco toda aquella maraña con aquel cansancio, cuando ya no era consciente de la situación. Cuando la situación me había superado, solo cuando había dejado de escuchar mi propia voz y abandonado cualquier pesquisa, entonces aquello penetró en mí como la más límpida de las luces por el cristal exento de suciedad. Esa música convenció a la lógica. Aquel bosque difuso de raíces de espino comenzó a reprimir su incomunicación: entonces acaricié la vida vegetal, que latía en mis manos sin problemas. Ese ruido aparentemente incoherente comenzó a ordenarse. Las palabras se volvían claras, transparentes, a este pagano que les abría la puerta de su humilde casa. Después de las palabras, vinieron los nexos que separaban los términos. Entonces sonó el discurso contemporáneo, llegó a mí con claridad. Y fue entonces cuando noté mis manos mojadas en sangre por las espinas de aquel vergel tan bello.
La voz general, una sola, me canturreaba al oído hasta notar el vapor humedecer mi oreja: “Sal de aquí, no deberías de estar en este lugar… Retrocede… No deberías… Sal… ¿Qué has hecho para tener que guarecerte aquí?... ¿Qué has hecho?... Sal… Dilo… Vuelve… enfréntate afuera a lo que has hecho… Sal… No deberías estar aquí…
Comencé a anhelar lo incomprensible. ¡No quiero entender, venga a mi este “placer”! me había sentido invitado para sentarme en un banco… pero había descubierto que estaba manchado.
Manos ensangrentadas… Manos teñidas con flores de rosa…
La gente me miraba mirar sus miradas. Luego, las manos. Las escondí pero solo conseguí manchar el banco de atrás. Salí con aquel coro con sus voces llamando a mi expulsión, pidiendo cordura. En verdad, fue el Dies Irae más bello que escuché nunca.

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Con el violín ante "El pensador" de Rodin

>> miércoles, 15 de abril de 2009


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¡ASTURIASSS!

>> martes, 14 de abril de 2009























































































































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A Juliette

El momento inconcreto del despertar por la mañana
La tarde a un susurro aplicable
La noche, en el pensamiento de un nuevo día
El mismo cuerpo para distinto tiempo
Admiro poder contemplar los días con distinto velo
Cuando tu figura invade su espacio

Un día será para el lino
Otro para el terciopelo
A la seda le corresponderá un tercero
Y todos del carmín garanza de tu cuerpo

Porque lo veo respirar, palpitar
Estremecerse con todo su aliento
Así yo lo imagino
¿Qué hago escribiendo un poema
Ante una mesa de dibujo?
¡Deposito mi confianza
En lo que inspiras!



No puedo permitir ver un cuerpo
Que ensuciaría con los filtros de mis ojos
No puedo dibujar ahora tampoco
Porque quisiera deleitar tus oídos
Con el más puro de los sonidos
Y sin embargo… Nada puedo.

Yo, orfebre de telas
Escritor de aguja en mano
Aguja de cobre para mi vacío
Caminar con tino
¡me resulta imposible
Definir tu silueta
Algo tan fino!

¿Qué es lo que quiero?
Entretenerte
Tenerte
La vida en un hilo
Por unos instantes
Mirar la escritura constante
Orgulloso, pero no puedo…
¡Tú, su mejor juez!

15 – 4 – 09

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ESTELLA, LUGAR QUE AÑORO

>> viernes, 3 de abril de 2009

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EL RÍO EGA CON SUS CASAS COLGANTES EN LA MONTAÑA


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EL SANTO SEPULCRO


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EL SANTO SEPULCRO

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SAN PEDRO DE LA RÚA


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EL LOCO CASAGEMAS

Apareció como un ciego de la mano de un lazarillo. Buscaba culines de tercios de cerveza al sol que aprovechar. Se paseó de la mano por toda la terraza del jardín de la Facultad de Bellas Artes. Iba con descuido de poncho y barba sin peinar. La chica que le mostró el camino se encontraba en las mismas condiciones mentales que el sujeto. Algunos todavía se atreven a afirmar que se trataba de bipolaridad. El caso es que allí estaba, como aquel que retrató Picasso en su etapa barcelonesa. Sonreía, eso sí. Trataba a cualquiera que se cruzara en su camino con nivel bilingüe, a nadie discriminaba. Medía por el mismo rasero a trabajadores y a holgazanes y comparaba los zapatos de charol de unos con sus pies negros. A una le propuso indecencias y salió corriendo. Él no dudó en seguirla: sería un caso difícil pero no imposible. Él creía merecer respeto y golpeó la mesa de información más de una vez. Los desaguisados deberían resolverse para un hombre de su talla. La respuesta fue bien distinta. El que ejercía en funciones no solo le pidió disculpas por el mal recibimiento sino que amenazó con llamar a seguridad. La cosa se resolvió rápidamente: se esperó al mediodía en la abarrotada cafetería. Los azulejos de las paredes podían morderse de la grasa que atestiguaba tantos años de docencia y estudiantes bien alimentados. Las mesas lucían gazpachos aguados que habían perdido el tono naranja. Él había reunido todo un menú de lo más variopinto en una de las mesas: tappers desechados en su último uso, platos que la gente poco civilizada solía dejar por los poyetes de las ventanas de todos pisos, junto a las taquillas… en fin, que el menú del día no le parecía suficiente. Al tiempo aparecieron dos señores bien uniformados que asustaban más que las mal llamadas por una miniserie “mujeres de blanco”. Él gritó como el último jacobino que no pertenecía a nadie cuando le dieron a entender que “el aire estaba muy viciado allí y que un paseo turístico hasta el doce de Octubre no le vendría mal”. Salió corriendo en una gincana como ha habido pocas. Llegó hasta el césped y allí anduvo sorteando a los fornidos hombres durante unos quince minutos. Faltaba la música de Benny Hill. Al final desapareció de nuestras vidas al igual que su compañero que creo yo hizo mejor en ingresarse por su cuenta (mas vale coger las cosas a tiempo). La última vez que me dijo algo esta, se encontraba envolviéndome la cabeza con un rollo de papel higiénico sobre el que había realizado el trabajo final de dibujo natural. Me dijo, una vez me hizo el turbante, que debía salir tras de ella diciendo que “éramos Marilyn y Kennedy”. Yo la dije que fuera saliéndose si eso mientras yo me preparaba para aquel momento irrepetible que nunca se daría. Pensé desde aquel día que no estaría de más el pensar menos: el ser menos. Por ello, cuando supe de su amigo solo pude mirarlo con una sonrisa complaciente: en la Facultad había realmente Tarados de tara y no de Barcelona Gótica que invita a soñar. Nunca olvidaré aquellos días en que lamenté no haber traído libreta sobre la que apuntar los gestos de aquel tipo.

3 – 4 - 09

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Cartel de "Metrópolis" de Fritz lang


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LAS CATACUMBAS DE METRÓPOLIS

Todos sabemos que los estratos que se esconden bajo las ciudades aproximan a sus ciudadanos a sus orígenes más sinceros, a la verdad de cada uno de ellos, la que eligieron y no la que les eligen ahora. En el subterráneo nació la fe cristiana, en el subterráneo se cristalizó la religión europea con sus más y sus menos traídos por Lutero. Claro que, por entonces no había obreros ni la fe ciega estaba en una mujer, la mujer para el trabajador masculino que, en su sentido más amplio, paganiza una religión llegando a confundir aquella que les revuelve por dentro y aquella pura de rostro prerrafaelita, de rasgos duros que servirían para aquella máquina, la máquina del futuro, la máquina que sustituirá al hombre. Cuando solo haya máquinas y prescindan del hombre que las creó, solo entonces la Metrópolis funcionaría sin ningún tipo de desbarajuste.
Creo que otros ya desempeñan bastante mejor que yo aquella tarea de desmantelar con sus críticas demoledoras (bajo el velo moralizante) lo que otros nos han dejado como una herencia, en un principio valiosa (hasta que, como ya digo, la desmorone algún inconsciente que nunca la sabrá superar o mejorar) y ya no se pueden defender. Parece que los ídolos presentes, los que activamente continúan entre nosotros, resultan intocables, intachables. Yo digo que Fritz Lang consigue una obra redonda, transmite literatura de imágenes, arte con el blanco y negro y expresión de sus elementos… Yo lo digo, pienso que es la obra cumbre del expresionismo alemán, su último aliento y el más penetrante. El otro cine con el que rivalizaba, el que realizaba trescientas obras anuales (¿obras?) era al que nos han tenido siempre acostumbrados y esto era casi el “cine de autor” actual. Pues bien, ya sé que habrá pocos abuelos que muestren a sus nietos estas películas para tenerles entretenidos (si es que les enseñan las mudas americanas del slastic cinema) pero no por esto son menos valiosas. ¿Qué han sido menos divulgadas en nuestra cultura, que han llegado tarde en su reconocimiento? ¡Por supuesto, ha hecho falta que Fritz Lang llegara a Hollywood para que fuéramos a verle engañados con Edward G. Robinson! Es una triste verdad, pero claro, yo hablo hacia la sociedad que ha hecho viable lo inviable y a esta critico. Nunca me verán meterme con un ejemplo concreto, pues hasta Hitler me parece otro desde el visor de Riefenstahl, aquella que hizo posible su aún mayor mitificación… Luego llegó lo que llegó y la gente abrió los ojos ante el gigante de pies de barro. Bueno, a lo que iba. Murnau quedó intacto en su cine tan personal a su pesar, en un accidente de automóvil, cuando había comenzado a estrechar lazos con la industria que salvaría a los directores germanos. ¡Ni siquiera Francia pudo ocuparse de esto, el pobre Renoir acabó también sucumbiendo al destino estadounidense!
Manckievicz le dijo a Mario Camus refiriéndose a su “Colmena” que solo ellos conocían la dificultad del despliegue actoral en escena… Y era tan solo el escenario de un café… ¿Qué le podría decir a la metrópolis de Lang?
Conviven en ella el pasado, el presente y no se vislumbra un futuro ya que este y el presente resulta la misma cosa en este caso.
El caso de la rebeldía del hijo hacia el emporio de su padre (en este caso, desde un punto de vista más humano, el de la explotación humana que cuesta ese emporio o desarrollo financiero) es tema ya de sobra conocido hasta en el mundo real. El padre llegó a recordarme a Peter Lorre en “El Vampiro de Dusseldorff” solo que en este caso el pueblo que le rodea para ajusticiarle no desata su ira contra él y las cosas se solucionan civilizadamente: el apretón de manos tan metafórico en un final abierto que nunca podrá ser tal como hemos visto en la realidad, resulta el final perfecto pues ya nada nos puede asombrar visualmente tras esta sinfonía que se divide en dos partes y un entreacto. La religión sigue ahí, con su Dies Irae, el Apocalipsis, la consecuencia de una lujuria desenfrenada a costa de los que desean ganarse la vida honradamente. No perdamos esta perspectiva. El exceso de los ojos lujuriosos ante la amazonas artificial me indica el origen de la única escena onírica de “Esencia de Verbena” de Giménez Caballero.
¡Resulta cara la escenografía! No quiero imaginar lo que hubiese supuesto la puesta en tamaño real de las fabulosas maquetas. Aún así, la estética nos aparta un poco de los terribles decorados de Caligari… Su violencia se relaja y nos muestra un mundo futuro aunque más real que aquel obtenido de Kirchner (aunque conservando a Groze).
Sin duda, quien se atreva a meter mano a esta película lo hará con la venia injusta de la comparación de la actualidad (y en esto saldrá perdiendo por la poca originalidad del cine) y desde luego sin haberse puesto nunca manos a la obra tratando de hacer su propia carrera en paralelo a todos estos ejemplos. ¡Lástima!

Sésil Démil 3 – 4 - 09

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