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EL GUANTAZO DE GILDA DESPUÉS DE QUITARSE EL GUANTE

>> sábado, 25 de abril de 2009

Gilda puede parecer la mujer más independiente del mundo, pero la verdad es otra: Glenn Ford. Aún así, lo único que vemos en la película es arrogancia y dos números de baile. ¡Bravo Glenn, tu guantazo evitó una palabra mal sonante de la boca de la señorita Cansino! Esta es la otra verdad: Margarita Cansino y no una americana pelirroja por la que Orson Welles fue capaz de toquetear el guión de “La Dama de Shangai”. Dicen que ese manotazo supuso un icono para el machismo. ¿Y los dos con los que le arremete ella, amén de golpetazos de niña enfurruñada? Nada, nada, todo mentira, desde el “Amor mío” dicho por una hija de bailaor español que parece desconocer su idioma paterno hasta aquella otra película en la que ella también aparece y que hace un flaco favor a una de las mejores novelas de Blasco Ibáñez: Unos niños andaluces caminan cuatrocientos kilómetros a pie cantando con otra jerga que también quiere ser española pero de la que solo se entiende: “Torero”. Parece ser que hay ciertas palabras que resultan más fáciles de aprender por un extranjero con buena voluntad.
¿Glenn Ford necesitaba una caja de zapatos bajo los suyos propio para parecer más alto en ciertas escenas de sus películas, como Bogart? Aquí podemos ser crueles los que envidiamos su fuerte carácter presumiendo de la talla que ellos no tienen. ¡Qué malvado!
Y eso de que el guante parece ser la única señal erótica para la imaginación en la película es falso… ¿Qué decir de aquellos voluntariosos espectadores que saltan a la escena para ayudarla a bajar la cremallera de su vestido? ¡Ni los marineros de las Ramblas!

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