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JOAN CRAWFORD Y BETTE DAVIS EN: “¿QUÉ FUÉ DE LOS CONVENCIONALISMOS SOCIALES?” DIRIGIDA POR ROBERT ALDRICH

>> lunes, 4 de mayo de 2009

Parece ser que la realidad supera la ficción. Todos los cinéfilos, o, siendo más concretos, amantes de Bette Davis e incluso odiosos de la Crawford conocen a ciencia cierta de prensa rosa lo que supone enfrentar a dos divas en un rodaje. De pequeños nos dijeron (y no precisamente nuestros padres) que nos fiásemos más de una rubia que de una morena. Estaban en lo cierto, el pigmento capilar es importante a la hora de formular prejuicios. En la película parece ser que a la rubia le toca ser psicópata y a la morena el blanco de las envidias de su hermana rubia. ¡Pobrecita! ¡Un mojón de tierra! Sí, pobre Joan Crawford, pobre, si solo quería ganar un Óscar y restregárselo a la otra por la cara… Si subió a recogerlo por la señora del graduado solo para darle en las narices a la Davis que finalmente quedó finalista afligida. “¡Miradme todos/as, no me eligieron como aspirante a este señor que se guarda sus partes pudendas tras una espada pero recojo el galardón por otra para centrar todas las miradas sobre mí!” La señora Bancroft se encontraba indispuesta y la otra, con cara de buena persona por teléfono, la engatusó para sustituirla y lanzar miradas de odio a la Davis (esto último no se lo prometió). En todo caso, los estereotipos son muy malos ¿o es que todavía alguien piensa que los portes de Charlton Heston y de Sophia Loren eran en realidad los de El Cid y Doña Gimena? ¿O que, como en Sed de Mal, el señor de la marabunta era mexicano? Fuentes que de buena tinta hablan porque así lo saben, afirman que lo que perseguía a Heston no eran hormigas sino putas… Y es que la tijera de la censura hizo estragos… y era muy imaginativa.
Bueno, pues eso, que nadie me toque las bolingas en el cine y en la última escena de “Muerte de un ciclista” grite detrás de mí, en la butaca de atrás: “¡Aiba que se mata!” ¿Quién se mata, por el amor de dios? Qué ganas de anticipar, de dar que hablar al cerebro.
Yo por si acaso me sigo enamorando de las rubias para casarme después con sus amigas las morenas, las que parecen que no están pero le van a uno llenando la mollera día tras día de sus cositas hasta que de pronto salto y digo “pero si esta persona es interesante, aparte de morena”. Nada, nada, la Hayworth se tenía porque en realidad era Margarita Cansino ¡y a los españoles nos gustan las morenas! ¿Vale? ¡Olé – olé, viva el Cordobés!

4 – 5 – 09

2 comentarios:

Ignacio Navas 4 de mayo de 2009, 15:31  

Oye, me gusta tu blog, tienes cosas muy interesantes ^^

putativus 6 de mayo de 2009, 5:01  

Gracias hombre, a ver si me mantengo en mis 13, jeje

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