Portfolio

Visita nuestro Blog de Arte

LOS FRAUDES MÁS BONITOS

>> domingo, 10 de mayo de 2009

En El Criticón encontré una reseña sobre la película Sed de Mal en la que se incluía un comentario que a todas luces se me había escapado como detalle del film. Se sugería que había un cierto parecido con otra película en la que la misma Janet Leigh acababa en un motel perdido de la mano de Dios en mitad del desierto con un dueño que precisamente no se encontraba en plena posesión de sus facultades mentales. Terminaba afirmando que podría tratarse de un homenaje a “otro director aquejado de sobrepeso al igual que Welles” de no ser porque esta película era anterior a PSICOSIS. Dejar hasta el último momento el suspense en teorías tan aparentemente bien conjeturadas nos aproxima a la película “Fraude” de Welles donde se nos promete la verdad y solamente la verdad durante una hora. ¿Olvidamos que el metraje excede de los sesenta minutos? ¿Qué hace en el resto Orson Welles? Trucos de magia como buen prestidigitador (Mister Arkadin). A veces uno siente los ecos de documentales como el de “Operación Luna”. De todas formas, de este documental yo me quedaría con el momento “Catedral de Chartres” donde se alude al momento histórico en el que el hombre anónimo trabajaba solo para la gloria de Dios sin buscar más reconocimiento, cuando el trabajo se asalariaba por días y no por resultados finales. Así con esto prefiero ser engañado sutilmente con falsas réplicas que sirvan de enmienda al mundo del arte más allá de la propia venganza hacia los expertos y marchantes. Imaginemos que han sido borrados del mapa, que la vida se concibe como placer sensorial. Entonces sí sería lícito la labor de reconstrucción. Imaginemos la Casa Trinxet levantada nuevamente como resurgimiento del modernismo catalán o, la deuda histórica contraída con Klimt: Supongamos que obras clave como “La Medicina” se reelaborasen de nuevo por estos pillastres del plagio, de la falsificación. Imaginemos que un día nos levantamos con la noticia de que “tantos cuadros que se consideraban perdidos han aparecido misteriosamente en la colección particular de alguien que ha fallecido”. En mi opinión, el fraude legal no ser una utopía. Sería como si los graffiteros rehusaran de su clandestinidad, nocturnidad y alevosía y se entregaran obedientemente a ciertos encargos que la sociedad les tendiese como tratado de paz. Esto sé que puede molestar a muchos, pero de verdad, piensen que solo se trata de una comparación quizás cogida por pinzas. ¿Qué ya hay ejemplos de esto? ¡Indudablemente! Pero de restauradores que trabajan íntegramente sin ningún apoyo, esto es, creadores de ilusiones, paridores de una realidad paralela… Esto resultaría interesante e incluso gratificante, una restitución si no completa atractiva, como aquellas cajitas de juguete que hablan de bailarinas encerradas en su propia música y condenadas a girar sobre uno de sus pies cada vez que se abra la tapita que las encierra.

0 comentarios:

  © Blogger templates Romantico by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP