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LA TORRE DE LOS SIETE JOROBADOS

>> martes, 30 de junio de 2009


Bolígrafo sobre papel

En la España de posguerra tuvimos un puñado de buenos directores: Ladislao Vajda, Fernán-Gómez, de paso Buñuel y Ferreri. Pero si hemos de ser justos con la historia, deberemos de hablar de Edgar Neville como incondicional, como afincado con verdaderas raíces en esta tierra. Con “La torre de los siete jorobados”, este director nos habla de las infinitas posibilidades que una historia inverosímil puede tener con los presupuestos cinematográficos de entonces. Nos habla de un cierto expresionismo alemán en los personajes y decorados e, incluso, parece querer homenajear a Segundo de Chomón en su papel en la película de “Cabiria” de Pastrone con los efectos especiales de entonces (aunque, la verdad, Italia era Italia y los sueños se concedían más fácilmente). A mi siempre me ha encantado jugar con realismos mágicos, con Atlántidas soterradas, con lo increíble en lo cotidiano. Las apariciones y desapariciones por espejos que tanto le gustaban a Cocteau son aquí menos sutiles pero igual de efectivas para el caso, el encanto de un cine costumbrista que a la vez nos habla de un pasado (por entonces menos remoto que ahora) nos recuerda a los primeros pasos del cine patrio, esto es, sin sonido o mudo. Edgar Neville, dramaturgo por excelencia, que bebió de las fuentes de ese Hollywood hasta donde se desplazó Mihura o Benavente, es de las pocas personas a las que se hizo justicia en este santo país o, siendo más concretos, se le hizo caso, que ya es bastante. No sé si rebajó sus expectativas pero lo cierto es que, si esto sucedió, supo adaptarse muy bien al medio. Es un cine agradecido de ver, que nos rescata un poco del adormecimiento al que nos encontrábamos sometidos con Suevia Films, Cifesa, etcétera. Es como ese primer cuadro extraño de Goya (suponiendo que los tapices fueran las películas comunes y “el matrimonio de conveniencia” o “el obrero herido” ese cine no tan común). Se ha sabido conjuntar la TDT en la televisión todavía de tubos. Lo nacional sigue ahí pero con un sabor de cuento más abierto a las antologías europeas. Es como si Washington Irving continuara escribiendo.

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2001: UNA ODISEA EN EL ESPACIO

>> lunes, 29 de junio de 2009

Quizás a muchos les gustaría que el título fuese un poco más original y malvado, algo así como: “2001, una porquería espacial”. Yo aceptaría esta nueva visión tan particular y cariñosa si la intención me sugiriese algo como flotante, fuera de nuestras barreras, que todavía pulula por ahí sin encontrar un sitio concreto en la sociedad. Creo que ya estamos en el 2009 y debería de haber hecho no solo un hueco entre nosotros sino un foso, como el que ocupa ese todavía más sospechoso residuo de la película. Claro, tenemos un problema con el cine de cierta generación: se traga sin digerir, esto es: se vio por moda, porque era de lo que se hablaba y me temo que no se estaba preparado. Un profesor de la Facultad se refería a este título tan emblemático en los siguientes términos: “Quien dijo en su tiempo de ella maravillas, adjetivos abstractos que no pasaban de ahí, es que no había llegado a entenderla y se limitaba a imitar la opinión general” que procedía de bocas desconocidas para la gente humilde del barrio de Ibiza o de Cuatro Caminos, lo mismo es. Mi madre siempre me dice: “me alegro de que hayas sabido sacar la gracia a tal película, porque lo que es yo…” El caso de mi madre es muy particular. Si le pregunto por “La naranja mecánica” demuestra cierta amnesia o memoria selectiva mejor dicho. Me habla de unos chavales muy malos pero no recuerda la otra cara de la historia, su segunda parte. “Tú estás en edad, yo ya no aguanto ciertas cosas y prefiero ver la programación de sobremesa”. El análisis de mi madre a veces resulta preocupante: Vamos a una película más reciente, por ejemplo “Eduardo manostijeras”. Todavía no me explico qué hacía mi madre viendo tal película pero se que la vio. De ella dice que era “surrealista” (a todo lo raro o que no comprende lo califica como tal) y ¡ni se acuerda del científico! (si Price levantara la cabeza, su mejor papel y la gente solo recuerda a Depp sin saber que era él en aquella época). Bueno, pues con 2001 la gente que no presume precisamente de cierta tolerancia casi heroica con el cine la define como “infumable”. Bueno, yo la he visto con esta premisa ya en la cabeza, yo la he digerido a altas horas de la noche y después de acabar de haber visto otra. Con todas estas trabas me ha parecido sin embargo no solo tolerable sino incluso comprensible. Ahora, lo de la frasecita de Kubrick de que “es la demostración de Dios” no lo veo ya tan claro. Estoy acostumbrado a intentar interpretar sin pasarme de listo y tratar la imagen como fotografía. Siempre salgo ganando incluso aunque esté convencido de algo erróneo. Al menos no soy de esos que ve a Lorca por todas partes en el perro andaluz (y ojo, no digo que esté), pero veo arte, trato de encontrar apreciaciones que me hagan más valioso el viaje (y entretenido, por qué no). Creo que de la parte intermedia nadie puede decir que sea difícil de seguir al menos. No he leído la novela todavía pero imagino que será esta la más sencilla de seguir (el libro se escribió paralelamente ya que el autor colaboró en el guión, a su vez basado en una novela breve anterior titulada “El centinela”). Como dijo un amigo mío con la última imagen que cierra la cinta “puede decirse de Kubrick que es un gran maestro o que ha cometido una gran cagada”. Bueno, realmente la película es calificada como de ciencia ficción, pero yo la considero totalmente heterogénea en sus partes y de una gran maestría a la hora de enfrentarse a las leyes de la gravedad con la cámara, que es al fin nuestro ojo y es tan engañada como nosotros. Pierdo la noción del espacio, recuerdo los planos, las secciones, los cuatro cuadrantes de esa horrible asignatura que todavía me persigue y que, por mucho que se le cambia de nombre, nunca recuperará la dignidad perdida. Dibujo técnico o sistema de análisis geométrico es el mismo perro con distinto hueso. Lo que quiero decir es que el desafío a las leyes científicas se encuentra en la película y no una invasión de guerreros tóxicos. Nosotros somos los extraños con nuestras máquinas y trajes para viajar al extranjero sin oxígeno. Creo que ese robot con vida propia no es nada del otro mundo, pues con Frankenstein ya se nos demostró ese juego del hombre como dios que le da la patada finalmente. Los escenarios crepusculares harían las delicias de Gabriel Figueroa, cameraman de Buñuel frustrado en Nazarín y el silencio ¡oh, el silencio! Que tantas veces he defendido, está aquí más allá de las estúpidas conversaciones de organizaciones espaciales. ¡Hasta una máquina dispuesta a matar para salvar al mundo tiene su momento poético al cantar aquello de Margarita (Daisy) en el momento de su último chip activo! Lo que no puedo defender es la música ajena a los Strauss (no tiene nada que ver el Johann de los valses con el de Zaratustra aunque vayan de la mano): De Liguetti solo puedo decir que en su honor dibujé una versión de Marat, en este caso electrocutándose en la bañera al escuchar una pieza suya. De Kachaturian admiro su Maskerade, su danza del sable y algunos momentos de su Spartacus, pero desde luego aquí no le reconozco, tan peculiar como es. Finalmente, la pantalla en negro utilizada en pro de la música es una defensa a ultranza de este bello arte al que muchos puede resultar como la tortura de Alex inmovilizado con su amadísimo Beethoven.
2001: una odisea en el espacio es una película perfectamente visualizable, aunque comprendo que no para todos los miembros de ESTA nuestra sociedad.

Sésil Démil 28 – 6 - 09

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Los amantes


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TRISTEZA DE AMOR (A CHOPIN)

>> domingo, 28 de junio de 2009

Imagino Que es perfectamente válido. Yo observo aquí y ahora, junto a esta caja tan aparentemente inofensiva como la de “Bambi” (todavía se aprecia perfectamente el estampado del bosque con la marca Disney) las cartas que he sacado de ella. La he vaciado de sentimientos. Ante mí, recuerdos que vuelven a inundarme aunque sean ya imposibles de recuperar. Cariño de gente a la que ya no volveré a ver o hacia la que sentía una estrecha relación de complicidad. Imagino, entonces, que esto equivale a memorizar fotografías que se conservan en la tinta de un papel. Es perfectamente legal, traspasable. Juego con mi dedo en la hendidura de la grafía, tan cálida… Me acuerdo de cuando sabía escribir… Trato de esbozar en el aire torpes letras inventadas que creo son reales… Pero no lo son. Al igual que mis historias. Ha terminado esta era, la de las caricias. Ahora solo queda la frialdad de recordar. Todo es ajeno aunque cercano. Qué tristeza. A mí me gustaba Bambi pero lo cierto es que desde los nueve años no la he vuelto a ver.

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Soleares


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Extraño encuadre


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SYMPATHY FOR MR. VENGEANCE

>> jueves, 25 de junio de 2009

Tenía ganas de escribir sobre esta película, pero me encontraba con el obstáculo de no saber cómo. Me temo no saber por dónde empezar ni si voy a estar acertado en lo primero que se me ocurra. Bueno, podría empezar por el papel del silencio o del sonido que rodea a los protagonistas. Creo que me voy a decantar burlando mis propias decisiones, burlándome a mí (si es que esto es posible y el único azar no es el caos) y empezando por el tratamiento de imagen. No, creo que tampoco (esto no es premeditado aunque puede que me guste llevar esto por el camino de la incorrección de estructura. No sé, creo que sabía que no podía escribir esto y aún así lo estoy haciendo. Cosas que me asaltan a la cabeza: ciertas imágenes, como la de la orina que corre por debajo de la comida rápida que se toma impasible un vengador. Esto va de vengadores, de lucha de sentimientos, de control por una ética imposible que lleva al fin a los que tratan de cumplirla. ¿La violencia como algo natural? No, tampoco. Quizás algo visto sin el artesonado que se crea cuando esto trata de representarse, simplemente con las cosas ¿tal y como deberían de suceder si no fuese una película? Creo que hay una obsesión por tratar de ver cosas que nos resultan desagradables como algo que puede contemplarse como lo lógico esperable. Hacer de esto algo artístico, que sea contemplado incluso con… ¿belleza? Imagino que algo de esto hay. Pero el silencio y el estruendo, las imágenes a larga y corta distancia, todo unido. Reconozco que mis medios de visionado no son los de un Home Cinema y por ello todo esto se descuadra de mis posibilidades. Creo que en un cine sabrían cómo modular todo esto sin que a uno le lloren los ojos o sufra por los que tiene alrededor porque no están viendo una película y puede resultar molesto. Las operaciones se quedan en el dibujo de un bisturí y el resto lo imaginamos. El color rojo que tiñe el lago cuando hay un cuerpo que parece formar ya parte cuando fluye con su líquido vital, con su desplazamiento ya incontrolado como una rama quebrada y su desaparición con manto de piedras. Todo esto. Ahora, mis fallos tan estúpidos como confundir a la hermana del sordomudo con su novia terrorista creo que son imperdonables, pues parece que uno arrastra la convención social de la fisonomía asiática común a sus mortales… Quizás sea eso o que no tuve claro quién era la hermana en un principio (eso o que la novia debía de haber follado con él antes para evitar errores de identidad). Aquí se lleva la tragedia griega de las venas abiertas en la bañera como en El Padrino, también estos un poco rencorosos. Y es normal (en el Padrino no, esto ya es otra forma de interpretar la vida con sus distintos roles), porque cuando alguien clava una astilla en tu familia piensas en todo menos en algo así como “por algo lo habrá hecho”. ¡Si conoceré yo a los de mi familia! Bueno, fuera bromas, quiero tratar de explicarme sin desvelar nada y esto supone una imposición al estilo de Jardiel Poncela escribiendo relatos sin utilizar una vocal, etc.
Vaya, miro hacia arriba y veo que ya he escrito algo, que he calentado motores. Vamos a apagarlos ahora convenientemente, que es verano y pueden escacharrarse con una temperatura superior a sus posibilidades.

25 – 6 - 09

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Esto va a acabar "como el rosario de la aurora"

>> miércoles, 24 de junio de 2009


Un ejemplo, en la película "Nobleza baturra" de Florián Rey

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Mompou, la música pura


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El Amor Brujo

Trabajando en clase



Fotografía de proceso



Obra finalizada



Me encontraba en tercero de carrera. Tras dos años realizando ejercicios académicos (copia de esculturas, bodegones...) las nuevas asignaturas nos ofrecían la oportunidad de romper con lo anterior para comenzar a realizar obra propia, aplicando todo lo que habíamos aprendido previamente con aquellos trabajos sin duda necesarios, aunque bastante monótonos. Fue entonces cuando se me ocurrió como primera idea, reciclar uno de aquellas "naturalezas muertas" y pintar sobre ella (y en torno a ella) una danza ritual del fuego (como la de "El amor brujo"), una especie de aquelarre de purificación, en el que me despedía de todos estos ejercicios pictóricos anteriores y saludaba una nueva etapa en mi proceso artístico. Así nació mi propia versión de "El amor brujo".

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Beethoven en su pastoral



Acrílico sobre tabla

72 x 32 cm

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TIPOGRAFÍA

>> martes, 23 de junio de 2009

Ahí estás tú quitándote la ropa
Oh, esclava de mi pensamiento
Cuando tan solo hace un momento
Hablábamos distendidos copa en mano
Ahí y aquí ahora
En tu alcoba
Yo sin saber muy bien lo que estoy haciendo
Tú llevándome por el buen camino
La colcha que verá un nuevo día
Tapando a los mismos cuerpos
En una inimaginable postura
Siempre la misma

El suceso se ha repetido en otras vidas
Los mismos chimpancés
Las mismas máquinas
Un solo papel
Infinitas combinaciones
Solo hay que encontrar las conjunciones
Para que se repita en otro momento
Lo que ya está escrito
Solo precisamos de tiempo
Para girar la rueda a su número

Solo y solos como trabajo de héroe
La soledad para el acompañamiento
La búsqueda ingrata
Por la que desfallecemos
Para el moderno Hércules
Unas sensibles manos
Que coloquen papel en el carrete
Buscar la suerte
Y encontrar un día nuevo
En otra ventana
Con su mismo marco.

23 – 6 - 09

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"Lydia, la mujer tatuada" y otras dementes canciones

>> domingo, 21 de junio de 2009

http://www.youtube.com/watch?v=dXH4xT1pgO0&eurl=http%3A%2F%2Fyoriento%2Ecom%2F2007%2F08%2Forientacion%2Dcon%2Dgroucho%2Dmarx%2D10%2Dvideos%2Dy%2D65%2Dmomentos%2Dimprescindibles%2Dyoriento%2Dfrases%2Dv%2D103%2Ehtml%2F&feature=player_embedded

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Dos visiones de Esteban




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La tentación vive en Hortaleza


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DOS POR UNO

>> sábado, 20 de junio de 2009

- Maite ¿quién es ese señor que escribe en esa mesa individual?
- Es Pedro Zaumendi, el célebre escritor, y no es una mesa individual sino su escritorio…
- Qué ricos están los huevos rotos con magras ¿verdad?
- ¡Y los pimientos, impecables en su picor!
- ¡Bueno, bueno, haced sitio para las ensaladas!
- No comprendo qué hace un célebre escritor en un ambiente tan disperso como el público…
- Nadie lo entiende… Nos gusta no entenderlo, forma parte de la atracción…
- Bueno, ¿qué pasa con el vino? ¿La botella lleva tus iniciales o qué?
- Su casa ahora es el restaurante… Bueno, más bien ahora su despacho forma temporalmente parte del restaurante. Picaron donde no debían y ahora él cobra por ser observado en su trabajo. Viene en la carta.
- ¡Y hasta en la entrada con tiza rosa!

Zunzumendi se debatía en búsqueda de un adjetivo decente para una frase indecorosa. Revolvía en papeles y hojeaba diccionarios sin dar tiempo a detenerse en lo que decían, todo muy maquinal. Parecía el guión que le habían puesto los camareros para el espectáculo.

- Y sin embargo no es así. Andoni, el maitre, sabe lo que verdaderamente pasa, y es que la máquina de escribir tiene puesta el piloto automático… Las cintas de tinta llevan impreso ya el mensaje, todo sucede como debería en un trabajo decidido, sin folios que terminen hechos pelotas sin encestar en papeleras puestas tres centímetros más allá.
“¿Qué diría mi madre de todo esto?” pensaba Zunzumendi. “La pobre llevaba la fábrica de estas máquinas que ahora se mangonean sin ningún respeto al pasado. ¿Habría dado ella carta blanca? ¿Alguien me ha preguntado lo que hubiese querido escribir?” Zunzumendi desconocía lo que decían los carretes de cinta que a diario le instalaban en una máquina que movía sola sus teclas. “Un día me voy a cabrear y me voy a levantar para que se vea el truco. ¡Me deben una pared!”

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BAJO EL TÚNEL

>> jueves, 18 de junio de 2009

Todavía no recuerdo cómo conseguí acceder a aquella estratosfera todavía inferior a la del famoso túnel de Briocadsi. Solo recuerdo andar y andar, lo importante era recordar cómo se salía. No me gustaba nada aquel ambiente. Otra gente parecía igualmente haber olvidado su motivo de su estancia y había, a diferencia mía, rehusado tornar a su lugar original anterior. Se les veía demacrados, con miradas que no reflejaban ningún interés de futuro. Resultaban abominables. Su hedor resultaba insoportable en aquel ambiente tan cerrado, tan intenso que había destruido toda capacidad de distinción de esencias. Les miraba y todos me resultaban iguales. Aquellas barbas les ocultaban en su vergüenza y los ojos los mantenían cerrados para evitar dar datos concretos. ¡Qué olor más envenenado! Miraba a sus axilas visibles en su integridad por unas camisas que no poseían ni mangas siquiera. Me miraban ¡me miraban acusándome, a mí, yo, que debía de estar dándoles vergüenza de ellos mismos, porque mírenme! ¡Mírenme! Esta ropa… ¿Esta ropa? Vale, verdaderamente no es un ejemplo, de hecho resulta igual de desastrada… Pero, por lo menos mi tez que ahora acaricio… ¡Mi barba! ¡Ese hedor, proviene de mí! ¿Dónde están todos? Quizás ese olor provenga de estas profundidades, quizás esté ahora confundido… Yo soy ese ser reprobable y ahora pierdo la conciencia…

18 – 6 – 09

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Taurocatarsis!
















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la Medicina: Copia de obra destruída de Klimt partiendo de fotografía en Blanco y Negro

>> martes, 16 de junio de 2009






Óleo sobre tabla

90 x 38 cm

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Haciéndole los coros a Jose Luis Garci

>> lunes, 15 de junio de 2009


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RIGOLETTO, EL BUFÓN QUE NO PODÍA LLORAR

>> domingo, 14 de junio de 2009

Creo que es inconcebible comparar una representación íntegra al reducto de un tocadiscos o de un libreto. Es solo aquí, donde los tres componente funcionan (puesta en escena, música y argumento) donde se debe de hacer justicia a la ópera, concebida como espectáculo de masas al carecer de los otros elementos. Rigoletto nos habla de una historia sublime que puede resultar desagradable a cualquiera si se la descontextualiza de las palabras “ópera clásica” y “Verdi” o lírica-italiana y compositor-elegido-para la posteridad. ¡Qué bonita manera de congeniar sentimientos mediante aquello que Fernán Gómez refería con “el mentiroso que advierte al público de que va a mentir”! La Donna e Mobile en todo el conjunto no es más que una nimiedad, pero, curiosamente, se la ha descontextualizado para servir de pieza fetiche a cualquier barriobajero que trata, inventándose la letra, de hacer burla a la mujer (con comparaciones como ya digo que ni conoce ni sabe qué quieren decir). Así, todo lo que el populacho escuchaba desde las ventanas de pisos cultos con fonógrafo lo que viene a llamarse antología de cultura para hijos de porteros. Quizás otra transmisión o adaptación pre-cinematográfica son estas vivas sensaciones de moros celosos, bufones vengativos o damas de las camelias de Chamberí como decía Pío Baroja. El torrente sensacional afecta a historias puras y afines al espíritu común, lo que puede acercarlas más al contexto de denuncia político-social de sus herederos: véase la Naranja Mecánica de Kubrick, por ejemplo, quien abusa y bien de una manipulación a otras escalas.
En el sentido continuador, una historia actual podría ser la del pobre espectador que hace cola minutos antes de la representación para encontrar una butaca asequible detrás de una columna o en un palco lateral, como fue mi caso, descubriendo una vez allí una pérdida de visión progresiva al no conseguir enfocar los títulos de la pantalla y precisar de las gafas de su compañero. ¡Descubrir en Rigoletto nada más y nada menos que uno va perdiendo primeras facultades, en una madurez casi a estrenar! Uno observa a través de los lentos que el mundo no era perfecto hasta que enfocó con más concreción y que aún así las cosas no se captan en su exactitud.
Un Rigoletto sin joroba es como un Otello japonés o una Madamme Butterfly que se lleva a su hija a la cabaña amazónica para dejarla jugar mientras se da muerte.
Pues allí estaba ese Rigoletto moderno que por no ser no era ni feo (y se comprende pues una hija bella no puede ganarlo todo de los atributos de la madre), allí estaban esos cortesanos que en un principio se mezclan de la misma ridícula indumentaria (e incluso físicamente resultan más horribles que Rigoletto). El vestuario era cruel hasta para las botas del pobre bufón que al ser de goma hacían su peculiar ruido cuando el payaso se arrodillaba para pedir clemencia a los que en ese momento tenían en posesión a su Gilda. La escenografía si que resultó práctica, pues mantenía a los personajes en sus posiciones correspondientes sin distraer al espectador en el cambio de escenas.
¿Qué haría yo en su lugar? No lo sé, no me encargo de empolvar caras y conchas de apuntadores pero de seguro que en nada superaría aquello que he venido a tachar de “medio” para condenarlo a una no-posteridad. Que se critiquen mis críticas lo veo mucho más razonable. También es verdad que el resultado sería como el de un mecánico que interrumpe un cóctel para echar la bronca a su señorito que en ese momento se encontraba demostrando que “todo lo que empiece por pi le daba nauseas, hasta el 3.14-15…” Los comensales se reirían de la anécdota del coche y olvidarían la fórmula del infinito, la que da per4miso a que el coche se averíe tantas veces y tantas fiestas se interrumpan nuevamente. Se olvidaría poner remedio para situaciones futuras (despedir al mecánico o dejar de conducir, o quitar las ruedas al coche o aparcarlo).
Yo reconozco que a los que contrato para reordenar mi vida deben emprender un trabajo de restauración superior al de la Capilla Sixtina y encima para cosas más que mediocres “bajocres”, negativo, bajo cero. Por eso doy gracias a mis asistentes personales intermitentes que no reciben paga mensual porque no llegan a una tarde, a ellos va este homenaje, a ellos van las piruetas de Rigoletto, a ellos va un beso al aire (debido a mi timidez), a ellos la montera del torero, a ellos la uva y para mi la rama seca que pierde su jugo al desprenderse de su ansiado fruto (que pacientemente cuida hasta que deja el hogar). En fin, tantas cosas que decir hablando de Rigoletto, que espero no me pregunten por el futuro económico de Europa.

Sésil Démil 12 – 9 – 09

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DEFINICIONES

>> viernes, 12 de junio de 2009

La música de Benjamin Britten es lo más trístemente desenfadado que me he echado al oído de la cara.

Manuel Viola pasará a la historia como un destacado pintor de pedos floridos, esto es: Pegotazo en el centro extendido hacia afuera, un núcleo de citoplasma perfecto, por ello destacarán este y otros pintores del abstracto que se dejan tanto guiar por el destino incierto

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Un americano en París o el pintor-café cantante que buscó fortuna en París

>> martes, 9 de junio de 2009

Creo que de pequeños todos tenemos ídolos. Pensaba en Gene Kelly porque yo conocí el cine cronológicamente, empezando por el mudo y después por un sonoro y en color como O´Selznick´s “Gone With the Wind”. “Anchors aweight” (Levando Anclas) supuso una introducción en el humanismo del séptimo Arte: Dramatizar, bailar y cantar y, en el fondo de todo esto, Gene Kelly. En “Un Americano en París” o un pintor que danza y canta, me he encontrado y ya habiendo pasado un tiempo desde que me alejé de los musicales, verdades como templos que yo siempre sentí y creía ser bicho raro: la dificultad de un artista por desprenderse de sus cuadros pues son parte de él y con él se van (y no como el ejemplo que bien se pone de los escritores donde siempre podrán adquirir un ejemplar de su trabajo), el músico que quiere serlo todo en aquella ensoñación que casi recuerda la obra de arte total de Wagner y, por supuesto, guiños para mí claros del cine al arte como el del pintor buscando un lienzo adecuado para su marco y Malraux en su “Museo imaginario” realizando también inventario aunque en otro sentido. Por otro lado (on the other hand) habemus fallos garrafales, como aquel que dice (siempre para nuestro bando, qué pena) que para que una voz de doblaje se ajuste a su original, si es la de uno que tiene deje de gilipollas, mejor que se abstenga y se busque una más respetable (aunque entre las canciones originales y los comentarios en español casi no relacionemos la voz). En cuanto al doblaje, siguiendo por este curso, tampoco comprendo porqué un americano trata de enseñar a unos niños franceses su idioma originario en español. Estas cosas confunden aunque tan solo sea a los que emitimos juicios más allá de los admitidos por el público general. Bueno, en el plano musical no hay nada que decir, Gershwin se ve satisfecho en la coreografía apoteósica final, donde su Americano en París se muestra sin demasiados arreglos para su papel en el cine: es más bien el estilo de Kelly organizando a lo Busby Berkley sus ballets el que se ajusta a quien le da el título de su película, por otra parte dirigida por Vicente Minelli, un italiano. Otra cosa: los dientes conejales de Leslie Caron puede que formen parte de su pechonalidad, pero a mí me desagradan. Creo, de hecho, que es la pareja más rara que Kelly se agenció para sus toques cinematográficos femeninos, pero, siendo yo una contrariedad con patas, acepto esa parte tan melosa que añade al film, creo que se nos hace mucho más cercana en este sentido que cualquier otra como Reynolds en “Singing in the Rain”, aunque fuese esta un enamoramiento pasajero más dentro de mi platónica existencia.
Otra cosa: eso de que los pintores que no pasen por París pueden ir dejando sus trastos a coger telarañas en una esquina me parece pasado, que ayuda a hinchar la idea de la capital (que sí, fue meca del Arte en su tiempo pero que en los cincuenta estaba casi desinflada) como lugar-postal-romántico-idílico que tanto puede no convenirle.
¡Claro, tratar de llevar un poema sinfónico de Gershwin a los años cincuenta después de la segunda Guarra Mundial tiene ya sus inconvenientes, pero en fin, no nos vamos aquí a poner a reglar o que los librepensadores pueden hacer con sus admirados fetiches (yo soy el primero que defiendo que el cine tiene libertad individual para no ceñirse a otro elemento, sea literario o, como en este caso, musical. Encontramos, de hecho, en nuestro sacrosanto país, un ejemplo claro que ni siquiera puede considerarse poema sinfónico: “Suspiros de España” de Benito Perojo, que bien se encarga de indicar en los créditos que se basa en el famoso pasodoble cañí.

9 – 6 – 09

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Gene Kelly en "Un Americano en París" y André Malraux creando su "Museo Imaginario"




Alguien me dijo una vez que mi genio quedaba oculto dentro de la Facultad. Yo le dije que más que genio sería el "mal genio" y oculto dentro de mí... ¡En contadas ocasiones alguien me lo encontró!


Alguien me dijo dos veces que con el tiempo las muchachas se fijarían en mí. Yo le dije que mientras tanto estaría tirando por el retrete los mejores años de mi vida, aunque esta fuese más la frase de un borracho.


Firmado: Yo, un descreído

Posdata: ¿Cuánto falta?

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Decir claritas las cosas

>> sábado, 6 de junio de 2009


No voy a ser tan benévolo como Boyero en su crítica a Almodóvar en Cannes. Bien, creo que a este señor le han dado hace poco el Honoris Causa (y digo creo porque, por una parte traté de leer el texto en un periódico de esos que pululan por la Facultad, los cuales tienden a hacer correr ríos de tinta más por los márgenes blancos y, en segundo lugar, porque en la fotografía más que Honoris parece un emperador chino.
Bueno, el otro día zanjé cuentas con la “cultura” y por fin pude ver “Todo sobre mi madre”. Que le hayan dado un óscar a este señor no me indica que sea sagrado (si bien se lo han dado a Pe, y no me parece mala actriz pero más que nada creo que lo han hecho por conveniencia de marketing). Esa imagen de chico que quiere ser intelectual con diecisiete años (el Azorín tendría algunos más, pero bueno, no vamos a meternos con las edades de los protagonistas) me resulta un tanto molesta cuanto por tópica tiene. ¿Qué es eso de leer a Capote, utilizar a Carlos Lozano y a Tenesse Williams y recitar a Lorca con una mujer que no se sabe si tiene menos claro su identidad o el color de su pelo? Creo que las referencias culturales hay que saber hacerlas bien y, a no ser que tomando de referencia un prólogo tan pobre se quiera hacer un paralelismo con la vida y la muerte y el alma, me parece innecesario e injusto. El joven, porque él lo vale, tiene derecho a equivocarse con sus primeros admirados, pero a Almodóvar se le ve el plumero, o, en este caso la pluma, citando a señores homosexuales reprimidos por la society (o sociedad para Lorca). Odio estas generalizaciones, yo no era así y quería ser buen escritor también con esa edad (y aún lo sigo esperando).
Volviendo al señor Ness, aquello de lo intocable creo que no resulta justo, y más cuando el mismo señor habla de libertad de expresión. Creo (a mi juicio y el de un compañero que me transmitió la noticia de la crítica que ha levantado polvaredas) que el criticón no lo es, que incluso le hace bastante la pelota, de modo que ello demuestra que este señor está bien poco acostumbrado a que le toquen la moral (con educación, no como yo que no tengo perdón del cielo ni me cae un trueno ni nada). Querido Pedro ¿este tu periódico que tanto alabas ya no te mola, ya no es guachi chachi piruli? ¿En qué quedamos? ¿Cuándo es estandarte de democracia y cuando tribuna para insultos? No sé, no sé, es que la Mancha tiene un color especial… A mi me lo dijeron que los directores tenían muy mala leche, que eran todos unos dicteitors (claro que, para poner firmes a los señores y que te hagan caso para que un proyecto salga adelante la democracia nunca funciona). Yo siempre le defendía: Bueno pero es manchego ¿no? (yo y mis bromas surrealistas). Parece que ser manchego es guay por don Quijote pero también tiene el casette su cara B, y es que los que le sacudían por loco no eran leoneses precisamente. Bueno, ahí queda la tontería, porque a los demente en mente (y tiro porque me lleva el riachuelo) hasta hace “poco, poco” se les entendía, de modo que esto atañe hasta alos señores de falsificación taiwanesa. ¡Ahí va esa! Bueno, me despido después de tanto ripio… Bueno no, digo uno más y yahtá!: “Aquí te pillo, aquí te mato, y por la mañana me levanto” de tu cama y desaparezco, el amante albanés y bilingüe. ¡Chao!

6 – 6 - 09

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"EL RÍO" (Jean Renoir)

Poseemos una imagen (visual, cinematográfica) de la India que nos habla de un lugar desteñido por su propia memoria. Los colores desvaídos de la pobreza parecen dotar de este carácter a esa instantánea de postal que todos almacenamos en el inconsciente. En este sentido, el film de Renoir “El Río” parece bañado, en su color, por el barro del Ganges.

6 – 6 – 09

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Death of cyclist (highlights)











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De repente, el largo y cálido verano

>> miércoles, 3 de junio de 2009

Sí, de nuevo he recurrido al juego de títulos memorables para crear una nueva criatura.
Ha llegado el verano veranito y me he encontrado con un resultado de partido de los de meterse a la cama y no volver a levantarse hasta la remontada. He sido un jugador pésimo, he apostado mal mis fichas. Aún así, creo que ante un resultado frustrante de todo un año encomendado a la causa, creo que no es pecar de orgullo si admito que no he sido feliz pero al menos he entretenido a más de uno. Sí, así es, así lo siento. Muchas veces, mientras camino rumbo a lo diario, me gustaría retar al tiempo. Me quedaría en la mitad del doble cruce de Avenida de América, con una banqueta, mirando la autopista que es engullida por el túnel. Pienso en el otro destino, el que me llevaba fuera del tunel hacia República Argentina a cursar el bachiller. Trato de no pensar en la otra boca, esta de metro, que encamina mis pasos (no existentes) hacia Ciudad Universitaria. Es como mirar un agujero: uno no mira nada, solo una palabra en su concepto. Sueño que de mayor me gustaría impartir clases de educación física por la mañana y, por la noche, dirigir un grupo de encuentro espiritual, como la madre de una compañera. Cuerpo y alma, un discípulo de primera fila de Platón, ese que destrozó el concepto dramático según Nietzsche, y que recobramos gracias a Fando y Lys de Jodorowsky, cuando se canta aquello de “Qué bonito es un entierro” en mil posturas diferentes. No, no todo está perdido, aunque todavía queden inútiles como yo que no consiguen pasar a formato digital el contenido de una cinta dv para montar su contenido y conformar una “película”. Antes se extinguirá su contenido en el metraje como a López se le pudrió el membrillo. Tenesí Güíliams y Güílian Folner, dos pesos pesados de los que, al fin y al cabo, casi no nos cuesta pronunciar bien (no como ese Houllebec, o Houllecquebec, o Houlbeleq, o Houlebec-quebec, lo que sea). Los autores de apellidos impronunciables siempre serán muy buenos a ojos de todos (¿verdad que sí, señor “Todos”?). El día que tenga que leer algo de José Pérez ese será el final.

3 – 6 – 09

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Retrato de un servidor, realizado por 9.


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SÍNCOPA

El sonido de un solo violín es suficiente
Para mantener entretenido al silencio
Ayer acudieron a casa los comensales
Y de ninguno recuerdo su rostro
Recuerdo sus cuerpos, sus mismos trajes
Recuerdo que hablaron de nada importante
Recuerdo que con ellos agoté la luz del día
Y la música de un violín era lo único que sonaba
Pues aquellas conversaciones no lo eran
Me angustiaba no saber a quién me dirigía
Quería ver ojos y no agujeros pinchados
Quería ver cabellos y no telas que tensaban
Ahora en la noche solo veía blancas camisas
Y yo, vestida de violinista
Yo, la que tensaba las cuerdas
Ella tratando de calmar el vacío
Nadie me vio jamás con un instrumento
Nadie, porque ellos eran las notas de mi partitura.

30 – 5 - 09

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En el set de rodaje rodeado de mi atrezzo


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