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SÍNCOPA

>> miércoles, 3 de junio de 2009

El sonido de un solo violín es suficiente
Para mantener entretenido al silencio
Ayer acudieron a casa los comensales
Y de ninguno recuerdo su rostro
Recuerdo sus cuerpos, sus mismos trajes
Recuerdo que hablaron de nada importante
Recuerdo que con ellos agoté la luz del día
Y la música de un violín era lo único que sonaba
Pues aquellas conversaciones no lo eran
Me angustiaba no saber a quién me dirigía
Quería ver ojos y no agujeros pinchados
Quería ver cabellos y no telas que tensaban
Ahora en la noche solo veía blancas camisas
Y yo, vestida de violinista
Yo, la que tensaba las cuerdas
Ella tratando de calmar el vacío
Nadie me vio jamás con un instrumento
Nadie, porque ellos eran las notas de mi partitura.

30 – 5 - 09

1 comentarios:

Javi Malabarearte 22 de agosto de 2009, 5:33  

Tuve que leerlo dos veces debido al cambio de sexos en la concordancia, pero la verdad es que eso tampoco es malo, si hay que leer dos veces para entender un poema tan bien escrito qué viva la repetición, ¡qué viva la repetición!

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