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EN UN DÍA COMO LOS DEMAS, TODO ESTO

>> martes, 22 de septiembre de 2009

Aguaespejo granadino: Val del Omar, las fuentes de La Alhambra y “Las noches de los Jardines de España” de Falla. Poder decirle a esa persona a quien se ama: ahora, en esta quietud, en este silencio de la noche, en este parque deshabitado, escucho ya todos estos sonidos. Poder decir eso es poder seguir soñando. Recuerdo cómo hay quien me anima a soñar con un guión en la mano. Estuve el otro día en aquella tienda de cine en El Rastro. “Del Ocio Negocio” se llamaba. Yo la llevo conociendo desde la época en que me ponía como regla estar en la Puerta de Toledo todos los domingos para poder comenzar a vivirlos. Ahora ya no hay tiempo ni para vivir los domingos. Imagino que será el cierre de una etapa, que me estarán cerrando esta etapa a marchas forzadas. ¿Quiénes? La situación que yo he elegido, la nueva vida que llevo, cómo me voy moldeando a medida que crezco porque estoy vivo. Sé que me crecen las uñas y las ideas. Ahora, estoy sentado en la tienda ¡en una tienda, delante del mostrador! Me parapeto de los clientes con el guión que me acaban de dar. Él conoce mis inquietudes, él también las tuvo y las mantiene en un cajón para cuando parezcan que vuelven, que pasan, como los trenes de las estaciones fantasma. ¡Es muy bueno! Lo que aquí dice, todo es verdad, todo le sucedió. La imaginación está dentro de lo que él pensaba, ese cúmulo fantástico dentro de otro real. Un niño que quiere volar, como los pájaros que ve desde el torreón de un castillo. El castillo de la familia, mitad parador turístico – mitad cuartel del ejército. Él saltando de lo alto y cayendo sobre el blando de unos fardos de forraje. “Yo quería saber acerca de Drácula. La última película que habían estrenado, no tolerada, era un viva voz que yo me encargaba de diseccionar preguntando a los mayores”. Drácula tenía que vivir en aquel castillo. Esta conclusión lógica (todos los castillos son de Drácula), se acrecentó cuando llegó al lugar una dama de aspecto victoriano que pedía hospedaje. “Drácula saldrá una noche de estas a buscarla”. Vigilando anduvo todos los momentos en que la soledad de la fortaleza podría verse asaltada por fenómenos sobrenaturales. Llegó esa noche en la que escuchaba sonidos nada familiares. Se hizo con un gran despojo de madera a modo de cruz y comenzó a correr asustado sintiéndose solo medio protegido. “Algo me detuvo. Un cuerpo. Me puso su mano en el hombre. Llevaba una capa negra. Era mi padre”. Esto recuerdo de lo que leí. Él también leyó de esta manera mi guión, el guión de “La gata”, se lo conté como buenamente pude, con todo lo que mantengo n mi memoria vivo. Me encontraba desanimado. “Esa historia es preciosa, yo creo en esa otra realidad a la que tanto me alentó el cine”. Salgo de allí imaginándole como ese niño en ese torreón, tratándose de mimetizar con los pájaros que iban y venían a tantos sitios y pasaban por su quietud, la quietud de un niño prisionero en un castillo.

22 – 9 – 09

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