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Enfadado con Truffaut

>> sábado, 10 de octubre de 2009

Realmente cada vez me planteo más esto de escribir sobre otras cosas. Si todavía me pagaran, pero me doy cuenta de que lo hago a voluntad, de que me propongo registrar esta cosa y esta otra, lo que pasa por mi sin que realmente sea un diario de abordo, puesto que pretendo hablar de otras cosas y no de mí. Escribir sobre la “María” de Jorge Isaacs sería un intento vano aunque posible. Más poesía que en ese libro nunca podría encontrar. Creo que un ensayo sobre esto resultaría ridículo para quien lo escribe con esas ínfulas de darse a entender con su sentimiento. Creo que voy a hablar de la anti-lírica: Al Capp. Hace poco se celebró el centenario de su nacimiento y, como en toda celebración que se precie, en todo ese recordar colectivo tan inútil (el recuerdo debería ser individual, nunca propulsado) un compañero hizo algo práctico: enviarme un testimonio inédito, un trabajo de él y no para él (aunque también puede ser que sí en su segunda intención, ahora lo aclaro). Lo que aparentemente puede ser una entrevista entre este sujeto y Lennon & Yoko, es en realidad una salida de tono, algo previsiblemente autorial, un protagonismo que recae en el que debería supeditarse al otro. Capp entra en aquel “remanso de paz” y desmonta todas las teorías de falsos ídolos. Con sinceridad, es lo que me hubiera gustado decirles a estos señores si hubiese tenido esas palabras adecuadas (y estuviese vivo y me concedieran una entrevista y a mí me apeteciese tenerla). Ahora ya sé qué decirles a sus discípulos terrenales. Es lo que me hubiera gustado decirle a Truffaut sobre su Jules y Jim. Ya que él se tomó tan en serio algo tan superfluo, esta hubiese sido la contestación. Realmente parecen reírse de nosotros o de nuestro tiempo, de nuestra dedicación, de nuestra tolerancia, de nuestra buena disposición y confianza. Puedo decirles un par de palabritas a aquellos de la nouvel (perdón, viejel) vague que defienden esta cinta: ¿Qué está vendiendo? ¿Confetti? Creo que con los cuarenta primeros minutos bastaba e incluso podemos plantearnos adonde quieren ir a parar. Puede que resulte divertida una relación a tres donde se salta, se corre, se ríe y, en general, se excita. Para mí no, para mí esos personajes que este cine trata de mostrarnos humilla a la realidad. Ese existencialismo habla de hombres y mujeres estúpidos… Esta pantomima-trágico-vanguardista cae por su propio peso. Además, a los enamorados no franceses del cine original con subtítulos les resultará imposible el método en este caso… Da la sensación de la rapidez con las que se fabrican las cosas en cadena. Eso sí, no tengo nada que decir a los diálogos, pero me temo que sería mejor leer el libro incluso en esta excepción. Truffaut: cero en conducta. Diez en tus cuatrocientos golpes, a golpe por fotograma. ¡Quiero ver golpes, maldita sea!

10 – 10 – 09

2 comentarios:

Javi Malabarearte 11 de octubre de 2009, 13:05  

Pues cuidadito que tienen hasta tienda de ropa XD:

http://www.qype.es/place/280415-Jules-et-Jim-Aix-en-Provence/photos/502113

putativus 12 de octubre de 2009, 7:55  

Si ya lo dijo Truffaut, que no esperaba ese éxito: ni el merchandising de ropa ni que los chavales la cogieran de modelo como pelicula de culto. ¡Un desastre! Lo sigo sintiendo mucho... Sobre todo para nsootros, que nos gusta ver el tema en original con subtítulos. En esta pelicula es imposible, se habla demasiado deprisa!!!
PD: Ya he visto Universal Horror. ¡Me ha gustado mucho esa metamorfósis que hace John Barrymore de un solo plano en Jeckyll y Mister Hyde! El ancianito adorable que dice llamarse Ray Bradbury fué intimo de Gonzalo en la etapa de cine con Peckimpah.

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