Portfolio

Visita nuestro Blog de Arte

LOS CUATROCIENTOS GOLPES

>> miércoles, 7 de octubre de 2009




El niño Antoine Doinel corriendo, como decía Aute, campo a través. Corriendo de rabia, de impotencia, de ansias de libertad, necesitando eliminar todos esos yugos que le acosan. Trata de demostrar aquello reprimido y desviado en él, su cuerpo vital, sus ansias de respirar hondo y no gritar. La mala educación de los padres que confían en los maestros y de los maestros que confían en los padres. De los policías que creen en los padres y maestros. Todos se comprenden entre ellos, por eso Doinel sabe que lo que él diga de poco va a servir y miente. Cerramos el ciclo de “Juegos prohibidos” y “La guerra de los botones”. Aquí no hay cercanía hacia el niño, porque ese niño parece que ya no está jugando. Fuma y sueña con escribir como Balzac. Se cubre con su abrigo, se estira para imponer respeto, no hay sonrisa en su rostro, tan solo la demuestra en la clandestinidad, delante de un montón de gente que rueda con él en la atracción de feria. Allí, en su intimidad, donde nadie le puede ver porque sus cabezas se trastocan y las partes de su cuerpo parecen cambiar de sitio. Allí no puede evitar sonreír, empujado por esa emoción quizás que revienta en carcajada (resultando mala, buena o extraña según se mire la situación que la provoca).
Hay otra cosa en esos títulos de crédito en el que París parece ocultar su mejor pieza: La torre Eiffel. El edificio emblemático parece ser el punto de mira de los edificios que tratan de ocultarla. La música de Constantin es maravillosa, demuestra una serie de valores para una futura historia que ya se captan en un ambiente de ingenuidad castigada, de un no lugar para los niños. Es como una canción de caja de música que sonará por última vez. Es Truffaut y su homenaje a Bazin, el creador de los cuadernos de Arte, cuya muerte aconteció si permitirle ver la película.
Mira a la cámara, nosotros somos los testigos de tu periplo, solo a nosotros queda recurrir. ¿Qué contestamos? Lo mismo que la florista a Chaplin cuando recobra la vista. Una palabra tan solo: “FIN”.

Sésil Démil. 7 – 10 – 09

0 comentarios:

  © Blogger templates Romantico by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP