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Nueve nuevas novatadas. Novatada Nº 2

>> sábado, 3 de octubre de 2009

A Ricardo y Sergio, que se fijaron en la misma cerveza.

Creo que desperté varias veces en aquella mañana. Notaba, cada vez que me volvía a quedar dormido, cómo esa novedad matutina iba perdiendo frescura y se ajaba a medida que pasaban las horas ¡y yo sin poder disfrutarlas! El lecho arenoso quizás era en cierta forma culpable para rechazar este placer. Ahora, solo cuando puedo mantener los párpados firmes y limpias las pestañas de todo jugo óptico, es cuando puedo también alarmarme. Yo en una playa con cuatro amigos más. ¿Ayer como hoy? ¡En modo alguno! Empezando desde cero a pesar del que se esfuerza. ¿Dónde se había metido? Nada de él, se lo llevaron nuestros objetos personales. ¿Adónde iría con ellos? La respuesta era simple: a no volver a tropezar con la misma playa de nuevo. Ya no volvería jamás aquí. Nosotros tampoco quisimos salir en su búsqueda porque sabíamos que el sabor a odio comenzaría a fructificar en nuestros paladares desde el primer paso que diéramos. Nos quedamos allí, mirando al mar, mirando cómo se acercaba y comenzaba a querer llevársenos. Poco a poco nos desgranaríamos como las piedras hasta volvernos diminutos y casi infinitos en aquella lengua amarilla. Pero fui, a pesar de todo, el primero en incorporarme. Vuelvo a pensar que fueron nuestras pertenencias las que hicieron que se despidiera de nosotros sin saberlo. La noche fue extraña. Teníamos ganas de esa noche. Cuando llegó, esperamos impacientes los minutos de tardanza de él a nuestra cita. A partir de ese momento, éramos suyos. Nos llevó a un antro infecto indigno de nuestra fe en él, pero como corderillos, allí seguimos su vara. Él ya paladeaba nuestra carne, ese buen provecho. Aquella droga con la que no nos hizo sufrir surtió efecto. Seguro que solo veíamos rizos de lana en el cielo cuando ya teníamos los ojos cerrados. Al despertar uno a uno a mis amigos, ellos pensaron en todo esto seguramente. Éramos como un circuito eléctrico por el que iba pasando la energía. Por eso todos miramos a la vez las botellas en el suelo de cerveza “Judas”. Así tenía que ser.

3 – 10 – 09

2 comentarios:

R. Tourón 4 de octubre de 2009, 7:06  

La "rubia" del pelirrojo que dió sentido a occidente. Grande la "Judas"...XD

putativus 6 de octubre de 2009, 2:37  

Muy bueno el juego de colores!!

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