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INTERACTÚE, PERO DESDE LA PRIMERA FILA, POR FAVOR

>> lunes, 30 de noviembre de 2009

Esto nos dijeron en el Reina Sofía cuando tratábamos de “conversar” con la obra “Espectador de Espectadores”, del Equipo Crónica. Una serie de esculturas sentadas en sillas para una representación, grises, de bigote y gafas negras. Nos encontrábamos en la última fila de todas las que habían dispuesto como sala de cine o de teatro, para conferencias o para reuniones vecinales. El caso es que allí estaban esos personajes, y nosotros los recorríamos por todas las partes. Era una obra relacional para con el espectador real, pero parece que todo tiene un tope en los museos, que cuando a un señor se le encomienda la santa tarea de pasarse mañana y tarde como un nuevo espectador en una esquina de un museo, vigilando para su buen funcionamiento, se ha acabado hasta la propia intención del artista. Hay, por tanto, una mala interpretación de lo representativo. ¿Qué imagen se quiere entonces mostrar? Algo así pasó en una ocasión con uno de los penetrables de Soto. El guardia persiguiendo por dentro de la obra al espectador que se había resistido a permanecer contemplativo. Con otra obra en la que, moviendo un péndulo en una máquina, se obtenían diferentes sonidos, también nos sucedió lo propio. En este caso, una señora cincuentona que me detuvo la mano y me dijo: “¡Hombre, con moderación!”En este caso, mi compañero (que no nombro por evitar ya más líos) se enfrentó al “orden establecido” de forma sutil, esto es, prolongando la regañina. Yo, realmente, un cobarde en potencia, solo supe bajar los ojos por temor a que acabáramos discutiendo los problemas técnicos a la hora de afrontar una obra, con los de seguridad. De todas formas, me sentí orgulloso de él, que supo poner las cosas en su sitio y no bajar, como yo, la cabeza. ¡Porque cuando alguien tiene razón la tiene y cuando no, no está de menos que se muestre desacuerdo por la otra parte! Así, cada vez que salte un listo y me diga que el Arte de ahora “hay que tocarlo”, yo le haré mi corte de mangas con un gesto de reprobación. Así funcionan las cosas en el país de las maravillas. Aquí nos encontramos al otro lado del espejo, y los que se encargan de poner esta frontera son los mismos que te pintan en el espejo para que sueñes ¿no? ¡Pues igual no! No lo sé… Yo antes recuerdo que perdía un bolígrafo y no pasaba nada. Ahora pierdo un estuche, que son como veinte bolígrafos, y descubro que mi despiste no entiende de economía. Ahora mismo me encuentro barriendo la arena de la playa ¡qué absurdo! No obstante, disfruto de mis propias contradicciones, porque son estas las que me dan un nombre y un perfil y no pertenezco a los que no se atreven ni a meterse en una fila de “Espectador de espectadores”.

30 – 11 – 09

2 comentarios:

Anónimo 30 de noviembre de 2009, 11:16  

Puedes nombrarme sin reparos debido a que...
Yo soy como los que vigilan a los que vigilan...no me fio ni de mi padre... ¡no, aun más!me vigilo a mí mismo ...juajua...tengo incrustado un espejo convexo en la parte interna del occipital. De tal modo que puedo observar cada movimiento neuronal...¡vigilo hasta a Dios!

putativus 1 de diciembre de 2009, 2:28  

¡Jaja!

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