Portfolio

Visita nuestro Blog de Arte

Puerta cerrada (trabajo sobre Christmas)

>> viernes, 18 de diciembre de 2009




Lo primero que pasó por mi cabeza cuando supe que había que hacer un trabajo con un Christmas, fue el sentido funcional que damos a un mensaje escrito como personificación del sujeto que lo emplea para comunicarse. Esta persona que se esconde, en el mejor de los sentidos (o no) tras su inconfundible grafía, parece entrar en “el hogar” de quien recibe la carta con sus “mejores deseos” (entre comillas), para un año que viene que será el mejor en el principio, para tornar en ese anciano con un reloj de arena que parece querer desecharse para unas nuevas campanadas.
Tuve un segundo pensamiento encadenado con el primero: tratar de respetar el formato original, dentro de lo que puede considerarse una incursión artística sobre este elemento ya preexistente. Entonces, fue cosa esperada que surgiera un tercer dato, éste con nombre propio: Jacques Carelman, el creador por excelencia de los denominados objetos imposibles. Estos “disparates prácticos”, eran un reflejo de aquellos creados por los surrealistas. Aparecía ante nuestros ojos la “cafetera para masoquistas”, diseñada con el pitorro sobre el asa, de modo que era imposible servir sin ponerse perdido con el líquido. También teníamos aquella raqueta de tenis que incorporaba una red para impedir que la pelota rebotase en ella y, de esta forma, quedase dentro de la misma como si se tratase de un cazamariposas.
Mi intención era, por tanto, eliminar, a mi modo, cualquier tipo de eficacia en el objeto. No debe interpretarse como un sabotaje, pues creo que incluso he debido de escribir algún que otro Christmas en mi vida. He querido más bailarle el agua a Oscar Wilde en su frase “Todo Arte es inútil”. Porque, de alguna forma, podemos conseguir con cierta alquimia (mejor o peor desarrollada), que hasta lo más inesperado pueda tener cabida en el terreno artístico.
El título con el que he decidido nombrar la obra final es “Puerta Cerrada”. Y, es que, como todos sabemos, las tarjetas navideñas se componen de dos partes: la que nos entra por los ojos de forma pictórica y la otra de forma grafológica. La imagen de una puerta condenada me resultaba, por tanto, interesante. De alguna forma elimino el pomo o tal vez condeno las bisagras.
Partiendo de la portada como puerta, trato de confundir ésta, también, al seccionarla en dos partes y enfrentarlas boca arriba y boca abajo. Ni siquiera puedo referirme a un marco y a un cuadro, pues es el propio cuadro el que se divide.
En una segunda parte (es decir, en la falsa ilusión de apertura de puerta), hago comprender que la puerta es, también, lo que hay dentro. Es la misma puerta la que impide saber lo que hay dentro, la que lo oculta. Queda esta segunda parte de la portada pegada literalmente sobre el mensaje escrito del emisor.
Así, esta obra posible, que parte de un objeto imposible, se describe y descubre sin ningún tipo de misterio más allá.

31 - 12 – 09

0 comentarios:

  © Blogger templates Romantico by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP