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“LOS PARAÍSOS PERDIDOS”

>> jueves, 3 de diciembre de 2009

Film de Basilio Martín Patino en el que (no puedo evitar decirlo) una patina autobiográfica, un alter ego que va más allá de Charo López, colocándose nada más y nada menos que en Hölderlin. Vi la película por recomendación de mi tío y que a su vez se la habían recomendado amigos de su amigo Paco Hernández. Tristemente de nuevo vino la desilusión al esperar un lucimiento en un papel cinematográfico. Actor de teatro y doblador, como era de esperar, fue vilipendiado y minusvalorado en este terreno y, salvo excepciones como la de “Amanece que no es poco” (en la que hace de maestro) o “La marrana” (donde se hace cargo de la voz en off del narrador) ha tenido que ser reconocido por fuerza, en la memoria difusa de personajes a los que encarnó, como en este segundo caso, con su voz. Pero no nos echemos las manos a la cabeza. Puede que no consiga resaltar, pero es que en realidad ninguno de los personajes que aparecen en esta historia de ficción (raro en Patino) tiene matices que puedan crear algo interesante realmente. Todo parece como plano, puesto al servicio de “lo que se quiere contar de forma poética y simbólica”. Incluso los escenarios se doblegan a merced del texto del Hyperión del autor alemán. La música, también de nostalgia por aquello que nunca tendremos, aprendices limitados de la Naturaleza, recurre a la fuerza de los autores de una época concreta, como también resulta en el caso de “Volver a empezar” de Garci (en este caso también hay un regreso). Bach y Pachelbel remiten a una atmósfera donde todo parece haberse sacralizado, el tiempo y el lugar remitidos a la memoria, al pasado, a las vanas esperanzas del hombre por ser algo coherente en el mundo. Omo digo, nadie aparece más que otro, los personajes parecen fundirse en la atmósfera, incluso los paisajes son sustento de algo superior. Tarea encomiable la del director al trasladar estos preciosos versos a un contexto totalmente distinto, pero, al fin y al cabo, igual… Porque, aunque estemos allí o nuestra cultura o moral nos defina creando distinción entre fronteras, nunca dejaremos de ser esencialmente lo que somos.

3 – 12 – 09

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