Portfolio

Visita nuestro Blog de Arte

Los cameos de Hitchcock

>> sábado, 30 de enero de 2010

¡Lo que todos esperábamos!

Read more...

Los servicios para minusválidos del Círculo de Bellas Artes

¡Ya puestos podían haber utilizado al personaje de "Johny perdió su fusil"!

Read more...

Fallece J.D.Salinger

No añadiré nada más. Hagámosle pasar "inadvertido"






Famosa foto de Salinger agrediendo al cámara que trataba de fotografiarle.

Read more...

EL DIBUJANTE QUE QUERÍA SER DIRECTOR DE CINE

>> viernes, 29 de enero de 2010

¡Qué mala cabeza tiene aquel que no sabe detener al lapicero preso de su mano! Cree que todo es posible y lo dibuja ¡hasta lo que no existe! Suele acertar con su intuición inventiva… Si no recuerda cómo es una carabela, la deja medio desdibujada entre la niebla… Todo es posible. Luego, de todo lo que ahí se pone, hay que hacer una media, tratar de no volver loco a quien representar quiere esto en su cabeza. ¿Qué tipo de combinación posible consigue esta pipa de la paz entre lo real y lo aproximativo (aquello que preconcebimos en nuestra cabeza). Podemos ponerlo en lucha, crear una batalla naval, una naumaquia en toda regla para gusto del espectador. Luego, todo lo camuflamos metafóricamente poniendo un amor de por medio, como esos tiras y aflojas, esa pelea por reconciliar los instintos más solicitados por el ser humano. Parece ser que, el artista, no puede concebir trabajar en serio muchas veces, que le cuesta asentar sus pies en terreno de huellas. Es natural, moviéndose en ese su entorno de lo lúdico-laboral, donde se pierden los límites de la responsabilidad y del gozo. Especialmente sabedor de la venta de mercancía bien empaquetada, a veces cree que quien le hace caso lo que hace es pagar el lacito del envoltorio.
Pienso en aquellos que son incluso capaces de inventarse su biografía con el fin de faltar a esa verdad tan aburrida, que olvida voluntariamente su pasado para hacerse meritorio de una trayectoria admirable.
Ahora, ese dibujante fellinesco quiere dejar las caricaturas en los periódicos y trabajar con sus sueños. ¡Bonita tarea! Quizá en todo aquella madeja sin desenmarañar es donde se obtienen estos resultados tan deshilachados, que no son sino recreaciones de un mundo real con la frescura del pincel de la calle. Ahora, esta acuarela puede convertirse en un sólido grabado con la incisión de una punta seca. Esta, las más de las veces, se encuentra mal afilada. Lo sabemos. Pero, aún así, con estos medios en su contra, con este aire de levante que vuelve del revés los paraguas, el trabajo acaba saliendo adelante. Repito, cuando se sabe que la punta seca está haciendo oposiciones a “roma”. Quien se fía del agua para fijar el pigmento, puede correr dos tipos de suerte… Y será el azar, juez desprovisto de toda solemnidad, quien decida el peso de esta balanza.
29 – 1 - 10

Read more...

(Auto)Retrato de Antonio López como membrillo

>> jueves, 28 de enero de 2010

Boceto (bolígrafo sobre papel)
Acrílico sobre lienzo
116 x 89 cm


Recupero este mítico cuadro que realicé el año pasado al darme cuenta de que no se encontraba todavía en el blog

Read more...

FRAGMENTOS

Realmente lo que se desea no es sino un compendio de lo que varios desearon. El resultado que formamos como aspiración resulta una gran utopía, un imposible por tener por compendio a un grupo de individuos que habitaron diversos espacios y tiempos. Así, podemos querer escribir como un alemán del siglo veinte, dibujar como un italiano del siglo dieciséis, componer como un músico del diecisiete francés y dirigir como un cineasta del veinte americano. Un imposible. Resignarnos a pensar que tal personaje, por ejemplo, se conformaba con ser quien decidió ser, es difícil, pero cuanto antes lo asumamos mejor. Al fin y al cabo es ese personaje y no otro, tiene unas características que no cambiaría por nada del mundo, aunque puedan parecernos limitadas. Esa ansia por la no limitación es lo que al final acaba provocándola. Se será un futuro nombre atado a unas limitaciones que se acrecentarán cada vez más con el paso del tiempo, cuando se nos asigne unas dioptrías (contra nuestra voluntad, por supuesto). Seremos un nombre, aunque soñemos con los seudónimos. No se podrá relacionar este nombre con otro que tampoco esté todavía creado, precisamente porque no se podrían conocer. La cultura no entiende de concreciones, todo se amalgama. Tan mal agradecidas están las aportaciones a objeto personal de quien las introduce también en este respecto. Molesta el esfuerzo de buscar “el primero que rodó una escena de playa”, molesta no poder rodar como cinco directores, molesta tener que conformarse con lo que hay, bajar de las nubes y acabar asumiendo que no podremos hacer tantos y tantos proyectos. Creer que inventamos el Tiovivo, cuando lo que en realidad somos es uno más de los tantos caballos que suben y bajan. Siempre está bien pensar en un diez para obtener un siete al menos. No refunfuñemos entonces cuando veamos que ese siete nos es un diez. Conformémonos con un ángulo de cámara de una escena. Eso sí, el que más nos guste. Cuesta decidir hasta en esto.
28 – 1 - 10

Read more...

Cuatro versiones para la fábula de Narciso

>> miércoles, 27 de enero de 2010

A la derecha del padre




Charco




No lo mires




El baño

Read more...

SOLO SÉ QUE EXISTO PORQUE NO SÉ NADA (AUNQUE PIENSO)

>> lunes, 25 de enero de 2010

En esta colaboración de Sócrates con Descartes (contra su voluntad) he querido reflejar mi incertidumbre constante a lo que peligrosamente dejo escrito. Cuando uno se embarca en la reconstrucción de un objetivo corre el riesgo de equivocarse. Las palabras son demasiado peligrosas en cuanto a la responsabilidad que conllevan. Desconozco las correctas combinaciones para su uso correcto y además me atrevo a aparentar que estoy en disposición de emplearlas. No en vano, hay un propósito que nunca será el final: dar por sentadas ciertas apreciaciones que se creen valiosas para su conocimiento. Opinar nunca está de más, pero no hemos de olvidar que no hay peor censor que uno mismo. Los textos se presentan como realidades inestables y susceptibles de perpetuidad para quien los concibe. Hay mentes lúcidas que nunca vuelven a tocar textos de la juventud, época esta dada a las confusiones. Aquellos que despuntan desde edad temprana y son consagrados son en número mayor de lo que creemos. Dependemos del concepto que tengamos para la designación de “superdotado”. Hay quien habla de personas con sensibilidad superior a la normal, de mentalidades inquietas y visionarias… en fin. E incluso estos pueden renegar de lo que un día fue aceptado por la sociedad como válido. ¿Por qué uno no puede escribir sobre algo sin miedo a tener que corregirlo siete veces más? Claro, si todos pensáramos en esta inestabilidad nunca nos pondríamos manos a la obra… Nos consideraríamos “no válidos” o “no dignos” para tal o cual tarea. ¡Tantas cosas que no se habrán hecho por pensar excesivamente! Constantemente me autodestruyo, juego al canibalismo con mi propia persona: reviso y elimino, descontextualizo algo que después no sé ubicar. Pierdo mi propia pista, aquello que quise decir. Por esto y otras cosas más, temo llegar a perder “este pasado elaborado con un tiempo que me empeño en destruir”, llegar a un momento en que nada más pueda crear y lo que me quede detrás “no exista” (metafóricamente hablando). ¿Cuándo olvidar el pasado? ¿Cuándo dejar a “los muertos” en paz? Solo sé gritar en esta escritura sin sonido, tener oídos pero no boca. Receptar información sin poder transmitir. A esto he llegado y aún me queda una pregunta peor: ¿Algún día llegaré a escribir “correctamente”?
25 – 1 - 10

Read more...

DOS PERSONAS HABLAN

- ¿Sabes? Antes de conocerte, tú me caías mal…
- Antes de conocerme… ¿Cómo podía caerte mal si no me conocías?
- ¡Precisamente por eso! Porque no sabía cómo eras y te juzgaba erróneamente. Sinceramente, creo que al ser humano le diera por conocer a más gente, odiaría menos…
- ¿Odiaría menos o a menos?
- A menos que conozca a gente odiará a menos gente… Odiar en general es más sencillo que suceda y, a la vez, más complejo de solucionar. Se puede odiar mucho más si nos hablamos en sentido abstracto. Si concretamos en sujetos, se sabe exactamente a lo que se odia y se puede poner remedio. Odiar las guerras, odiar las tormentas, odiar los lunes… Ese tipo de odios seguirán ahí siempre porque siempre habrá lunes y guerras y tormentas.
- Ya… Comprendo… A mí me sucedió lo contrario. Cuanto más te conocía, más te odiaba. Y, ahora, lo acabas de arreglar con esto que me cuentas… ¿Por qué no me lo habías dicho hasta ahora? ¿Tú sabes cómo me siento? ¡Estafado! ¿Dónde queda tu sinceridad? Se supone que somos amigos…
- ¡Pues imagínate si te lo hubiese dicho al principio de nuestra amistad! Te lo digo ahora y, por lo menos, he podido ser tu amigo tres años.
- … ¿Qué se puede odiar en una persona antes de conocerla?
- Pequeños detalles… Por ejemplo: Siempre te veía leer obras de teatro. Yo pensaba: “¡Eso es de degenerados! ¡Las obras de teatro se ven representadas, no se leen!”
- A lo mejor es que a ti no te gusta trabajar el doble…
- Luego, supe que eras director de escena y que necesitabas leer las obras de teatro que ibas a representar para saber cómo dirigir a los actores y demás…
- ¡Es lógico!
- En otra ocasión, me enfadé con el poeta Celan porque lo confundí con Céline!
- ¡Graciosa coincidencia! Creer que alguien simpatizaba con los nazis cuando en realidad pasó por los campos de concentración…
- Bueno, en realidad podrían darse las dos cosas en un solo ser… Se puede ser simpatizante de los nazis hasta que te cogen y te deportan porque descubren que eres judío ¿no?
- Puede ser… No digo que no. ¿Después de ser deportado se puede seguir creyendo en los nazis?
- Yo no podría, pero es fácil hablar… Lo cierto es que me siento mal hablando tan ligeramente de todos estos temas…
- Bueno… ¿Y qué te hizo pensar mejor de mí?
- Pues que, a pesar de todos mis estúpidos prejuicios, me hacías caso… ¡A mí, el hombre solitario a su pesar!
- Ahora ya no sé qué pensar…
- ¡Vamos! ¡Estoy siendo sincero! ¡Más vale tarde que nunca!
- ¡Nunca es tarde si la “picha es buena”, que dicen en mi pueblo…!
- Bueno… Entonces, como teatrero que eres ¿me vas a decir aquello de “Vete a tomar por el foro” o no?
- ¡Deja de inventarte expresiones! ¡Odio tus trucajes lingüísticos! ¿Te crees gracioso diciendo todo eso?
- Me voy a hacer mutis por allí…
- Me parece muy bien. ¡Y no vuelvas hasta que hayas pensado en lo que has hecho!

Read more...

Happening en Toledo (23-1-2010)

>> domingo, 24 de enero de 2010

Construyendo el decorado (jaula de indígenas)



Helena ante cartel de Absenta



Por las calles de Toledo



Primer disfraz: Explorador



De izda a decha: Meme, Al, Eva, Melisa y un servidor de ustedes



Colonos e indígenas





La carne con la que alimentaremos a los indígenas



Nacho, yo y Rodin



Café de absenta y opio




Retrato con misterioso caballero



Tirando de la oreja a Vicente



Oda "escultórica" al absenta

Read more...

LOS AMANTES NUBLADOS (UNA NOCHE TOLEDANA)

Se acostaron llamándose André y Sophie y se despertaron siendo en realidad Sofía y Andrés. Una noche de peligroso simulacro bajo el influjo del hada del absenta y el anacrónico Toledo. La fiesta de la nostalgia pintoresca había trastocado toda posibilidad de realidad. Ahora, tocaba dejarse llevar, interpretar sin límites: Él aparentaba llevar monóculo y sombrero de copa ancho; ella, decía ser una monja libidinosa que dejaba mostrar sus encantos a través de la rejilla de una media. Todo falso, todo maravilloso. El Moulin Rouge hacía girar sus aspas de contrachapado, tres Tolouse-Lautrec disimulaban su verdadera altura caminando con las rodillas, unas remeras pintadas como un cuadro de Monet cantaban la Barcarola de Offenbach. El centro de todo se encontraba en un falso bar donde se bebía peligroso veneno de anís…
Reservada una suite en el Hotel Imperial, aquellos dos personajes increíbles condujeron sus pasos al resguardo de Enero. Al día siguiente, cuando el último autobús con dirección a Madrid abandonó a los incautos en la ciudad histórica, todo volvía a relucir igual que lo había hecho en la monótona mañana anterior. Las sábanas querían ocultar los rostros, la vergüenza. Así, los dos falsos enamorados se convirtieron en errados amantes de un plumazo. Ningún disfraz cayó porque estos estaban colgados sobre las sillas del escritorio. Amanecían como náufragos en un paraíso perdido a más de cien kilómetros del lugar de donde vinieron. Primero se levantó uno, mirando a la pared, de espaldas al otro. Luego, el que tenía los ojos contra la almohada, se incorporó ya solo en la habitación, esperando su turno para vestirse.
Salieron para la capital con un aprobado en la asignatura de escenografía y con un suspenso en la de creatividad.

24 – 1 – 10

Read more...

Guiños cinematográficos: "Carmen la de Triana" y "La Niña de tus ojos"

>> jueves, 21 de enero de 2010

Primer video: Corresponde a la versión de Florián Rey sobre la novela de Prosper Merimee "Carmen". Realizada para los estudios UFA, época del régimen nazi, con Goebbels como encargado del departamento. Se realizó una segunda versión paralela a esta, en alemán.

Segundo video: "La niña de tus ojos" de Fernando Trueba. Inspirada en la historia real de la primera pelicula.





Read more...

Comienzo de "El desencanto" de Jaime Chávarri

>> lunes, 18 de enero de 2010

Read more...

La huída del títere

>> viernes, 15 de enero de 2010

Read more...

Mi prueba de psicológico-creativa

RESPUESTAS PARA “PRUEBA DE IMAGINACIÓN CREATIVA”

JUEGO NÚMERO UNO:

Fíjate bien en la lámina. Tu tarea consiste en imaginar todo aquello que podría estar ocurriendo en esa escena.






El músico tiene amaestradas a unas moscas que bailan al son de las canciones.
A pesar de ser de día, el farol permanece encendido.
Tras la ventana de la casa de detrás está el único espectador de la función.
Sobresale a través de la alcantarilla ¿un reloj? Que le indica al músico su tiempo estipulado de jornada diaria.
El que se asoma en la esquina es el manager del músico. Mañana le despedirá.
La casa del tejado “Del caserío me fío” es la del guitarrista. Trabaja al lado de casa.
La antena parabólica capta las ondas musicales para pasarlas en soporte digital. Es el estudio de grabación.
Lo que sabemos de la carretera es que es inglesa (se conduce por la izquierda) y que no hay tales rayas (es una carrera de ciempiés).
No llueve, no hay nubes ni sol porque lo que importa es la acción.
Al guitarrista no le importa su sexo ni si lleva gafas. No está sentado por miedo a caerse en ese banco de tres patas. Tampoco tiene animales en su casa por temor a que se escapen o sean atropellados.
Se pasan los días “en blanco”.
En primer término observamos tres caparazones de tres tortugas para las que el tiempo del reloj va demasiado rápido.
Os he engañado con el público: detrás de la farola hay veinte espectadores.
Lo que adorna a las baldosas que decoran como arco a la ventana de la planta baja de la primera casa son notas que salen de la guitarra.
JUEGO NÚMERO DOS:

Haz una lista de todas las cosas para las que podría servir un tubo de goma.

1- Para guardar planos de arquitectura.
2- Para hacer señales desde la ventana.
3- Para pintarlo por dentro y que no se vea el trabajo realizado.
4- Como macarrón gigante para una representación de “Gulliver” de Swift.

JUEGO NÚMERO TRES:

¿Qué ocurriría si las personas no dejasen de crecer?

1- Que los pueblos serían ciudades y las ciudades capitales.
2- Que todo estaría más cerca.
3- Que los huesos serían menos frágiles.
4- Que no harían falta escaleras.
5- Que cada vez sería más difícil saciarnos.
6- Que nosotros seríamos las mascotas.
7- Que, al estar por encima de las nubes, nos pondríamos entre ellas y así no nos llovería.
8- Que seríamos más europeos.
9- Que a los niños se les respetaría más y los mayores serían unos abusones.
10- Que los arquitectos estarían más valorados.
11- Que procuraríamos ser menos torpes para evitar daños colaterales.
12- Que seríamos “grandes tipos”.
13- Que no nos perderíamos tan fácilmente.
14- Que sabríamos si hay vida más allá (todo tipo de extraterrestres, desde extraterrestres a espíritus)
15- Que no habría extras en el cine porque el protagonista ocuparía toda la pantalla con su presencia.

Read more...

DESCALZO

>> jueves, 14 de enero de 2010

Me sangran los pies
Rotos los zapatos de cristal
¡Circule! Me dicen otra vez
Pero yo ya no puedo caminar

Read more...

Narciso

Read more...

Gary Cooper como el arquitecto Howard Roark





Read more...

EL MANANTIAL: UN ALEGATO ARQUITECTÓNICO A LA INDIVIDUALIDAD

Tenía razón Azcona cuando decía que cada película debía verse en su momento. En el caso del film de King Vidor, la lucha del arquitecto Gary Cooper por la defensa de la aportación original del individuo en la sociedad resulta que ni pintado para esta época que nos ha tocado vivir y, en concreto, para estos momentos tan difíciles en un estudiante como yo en los que prima doblegarse a las exigencias o tratar de trazar el propio camino (a costa de condenarse al olvido por la cultura preponderante de la actualidad). Si no erramos en nuestras decisiones o tenemos suficiente vista para el futuro, nuestra obra tarde o temprano será reconocida. Lo que no podemos es confiar en una sociedad a la que le cuesta pensar por sí misma y se aglutina en grupos generales de aceptación. Aunque no lo parezca, hay más de uno, pero la suma de todos más que riqueza sigue produciendo generalización.
Esta postura que trata de ser alentadora para los creadores, en cuanto a la defensa de la propiedad intelectual, de la obra pura del propio autor que no debe ser sometida a ninguna modificación externa, llevó a la propia autora de la novela como guionista (Ayn Rand) a defender a capa y espada su escrito para que no cayera en manos de los “retocadores de estudio”. Sería difícil (cuando no imposible) encontrar a una persona que fuese tan original en su pensamiento que no dependiera de un pasado cultural, pero lo que aquí se nos muestra no es tanto la herencia sino cómo se es capaz de romper con todo lo anterior al visualizar un nuevo campo de posibilidades. Es entonces comprensible, los recelos del antiguo profesor de Roark al pedirle que destruya toda la documentación que no utilizó cuando ya no estuviese vivo. El arte híbrido, el mestizaje de muchos estilos, no es más que una antología de lo aceptado, una carta asegurada para quien la juega. Esos rascacielos de arquitectos “mediocres” que se presentan en el filme, rascacielos (el mayor logro en arquitectura) con frisos y frontones o con cúpulas góticas, no son sino un halago para aquellos que se conforman con lo que conocen y se resisten a conocer.
Los medios de masa, personificados en un periódico local, quieren ver cabezas cortadas, desean artículos incendiarios contra aquellos que, sintiéndose individuos con mentalidad propia, desean no contribuir a lo que desea el pueblo, pues ha sido precisamente este quien les ha condenado muchas veces. El “egoísmo”, como así lo definen en la cinta, está justificado por tanto. Mirar por el avance, no por los que son empujados por el mismo.
Gary Cooper no entendía, parece ser, su discurso final, su alegato de autodefensa. Aún así, no debería de chocarnos una actitud de este tipo cuando sabemos que el que habla no es Roark (alter ego de Frank Lloyd Wright) sino Cooper. Un actor frente a un arquitecto (inventado). Juan nadie también fue producto ajeno, a pesar de que el propio actor propuso un tercer final para la película de Capra: Lanzarse por la ventana para caer en una colchoneta. Lo suyo no era la literatura.
Patricia Neal se presenta casi como una figura envejecida antes de tiempo, precisamente por sus avanzadas ideas y concepciones. La escena en la que arroja una figura bella por el patio de luces, convencida de que nada bello podría permanecer junto a ella, condenada a vivir una vida llena de falsedades, nos habla de una dureza de carácter que casi aterroriza. El director del periódico, acostumbrado también a no decir lo que piensa para tener contentos a los lectores, es el tipo de personaje que consigue modificar la opinión del espectador hacia él constantemente. Mal-bien-mal, podría ser el resultado. Aún así, parece que la coherencia general se aposenta como príncipe destronado en todo este ambiente. El crítico de arquitectura del periódico que aprovecha la desatención de su jefe para ir introduciendo un pensamiento concreto en los lectores, es el caso de un malo malísimo que nunca cambiará (ni con las lecciones de Gary Cooper). También él sabe que lo que hace Howard Roark es lo correcto, pero precisamente por eso lo considera una amenaza, una persona imposible de doblegar, y hace lo posible por destruirle.
Película impresionante sin duda, capaz de crear conciencia (creo que bastante acertada) en quien la ve, conseguir que haya un cambio de bisagra en la concepción de las cosas. Una rareza en el panorama americano, que no duda en engrandecerse dentro del discurso del arquitecto al tribunal, como un caballero sin espada (Estados Unidos, el mejor país de nuestra civilización, se dice sin temor en el discurso patriótico).

Ahora, habremos podido pasar ya la era de los nuevos arquitectos, de la abolición de los patrones antiguos, pero el carácter de tipo moral continúa vigente.

14 – 1 - 10

Read more...

Extractos de "El desencanto" de Jaime Chávarri

>> martes, 12 de enero de 2010

Read more...

"DESPUÉS DE TANTOS DESENCANTOS..." LOS PANERO. RECONSTRUCCIÓN VISUAL DE UNA REALIDAD


Los Panero, una imagen familiar

A cincuenta metros de la Catedral de Astorga, en la calle de Leopoldo Panero, se levanta una casa de estilo indiano que poco a poco ha ido resurgiendo de sus cenizas. En otro tiempo habitada por la familia de quien dio nombre a la calle en la que se encuentra, hacía ya muchos años que había sido abandonada por los hijos de uno de los poetas más sobresalientes del franquismo. Tras la muerte de la madre de éstos, Felicidad Blanc, fue definitivamente dejada a su suerte. Las vigas comenzaron a pudrirse, el jardín pugnó por llegar a recuperar su naturaleza salvaje y los pocos muebles que quedaron fueron vendidos o trasladados.
Esta es la historia del fin de una raza; esta es la historia de una ruina anunciada.
Hace más de treinta años, en 1975, Jaime Chávarri decidió realizar el que acabaría siendo uno de los documentales más controvertidos de la historia del cine español. La empresa fue sufragada por Elías Querejeta, quien por entonces ya era considerado el artífice de un nuevo cine nacional, con esa mirada tan personal, tan de autor (cosa cada vez más extraña de encontrar en los productores, que apenas son capaces de ver más allá de aquello que pueda darles puros beneficios económicos) que ha pervivido hasta la actualidad.
Bajo el título de "El desencanto", el film trataba de radiografíar los pies de barro de una sociedad aparentemente feliz y conformista, mediante la historia de una famosa familia de artistas: la familia de los Panero. Tras la muerte del patriarca, sus cuatro miembros contaban ante las cámaras la auténtica realidad que habían vivido durante todos aquellos años bajo la sombra del poeta. Realmente, como explica el propio director, se trata de una obra inclasificable. El espectador se percatará rápidamente del tremendo nubarrón de dramatismo que se posa sobre dicha historia aparentemente narrada de forma objetiva. Quizá porque los propios protagonistas ansiaban encontrar su propio personaje con el que dar que hablar al público, quizá porque a su pesar se encontraban impregnados de una poética heredada a fuerza de convivir con ella durante tantos años... La cuestión es que a partir de aquel momento, la leyenda de los Panero fue creciendo y creciendo, dando lugar a libros, conferencias, referencias constantes, nuevas entradas en enciclopedias... Hay quien incluso ha llegado a afirmar que Leopoldo María Panero, el mayor de los tres hermanos, puede considerarse el último gran poeta. Sin miedo a equivocarnos, podemos decir que "El desencanto" ha sido el causante de una de las historias más interesantes que ha dado la cultura española de las últimas décadas. 

Michi Panero en sus años de juventud 
A través de una serie de entrevistas realizadas a fondo, una serie de personajes auténticos (o al menos originales, genuinos) desfilarán para tratar de explicar su historia a ese espectador escondido tras la cámara de un director de cine. Todos ellos acabarán hablando de otro, de ese que no está ya para defenderse, que tan solo “figura como una figura” escultórica, maniatada como bien se observa al principio de la película: el gran monumento recientemente inaugurado del insigne poeta Leopoldo Panero, en la villa de Astorga.

El monumento a Leopoldo Panero, atado y amordazado para el inicio de la película 

Él, como tantos otros (Luis Rosales, Rafael Sánchez Mazas o Dionisio Ridruejo) perteneció a una generación de intelectuales condenados por la Historia reciente, al haber hecho uso de su genio en una época que no quiere ya recordarse, de la que muchos se avergüenzan. Pero, más allá de esta condena expresada por los nuevos intelectuales que surgen en este primer año de democracia con todavía más fuerza, el personaje de Leopoldo Panero se torna en sombrío, se le acusa de su triste herencia familiar: tres hijos alcohólicos y con inestabilidades emocionales tutelados por la mano firme de una madre que juega a la temible táctica de la comprensión. Felicidad Blanc narra con otra temible paz interior, los momentos que pudieron ser y nunca fueron de la relación con su marido. La suya es una historia desgraciada, la historia de una hermosa perla condenada a vivir al encierro de una jaula de oro. Desatendida por su marido, el cual según ella tenía siempre otras ocupaciones más importantes, fue quizá la que más atenciones tuvo para aquellos hijos frutos de su matrimonio: Leopoldo María, Juan Luis y Michi. Éstos, aparecen como una triste herencia (herencias que terminan por ser siempre las más interesantes). De aspiraciones libertarias, son conscientes de su posición social, al pertenecer a una familia burguesa. Quizá el más dócil fuese Juan Luis, (a pesar de llegar a decir que se sentía más hijo de Octavio Paz o de otros intelectuales a quienes admiraba que de su propio padre). El más poeta de los tres, sin duda, Leopoldo María. También el más combativo y el más atraído por las fueras oscuras de quienes fueron hijos Baudelaire, Hölderlin o Artaud. El más loco y el más cuerdo. Por último, Michi, el diletante de la familia y el encargado de añadir siempre el contrapeso cómico a una situación desoladora.

Leopoldo María Panero, en una imagen del film de Chávarri
Leopoldo María Panero, en una imagen del film de Franco

Como ya antes hemos mencionado, estos “actores” tienen la rara habilidad de comportarse con una aparente espontaneidad, llegan a pasar el complicado umbral de la postura de personaje y lo que hay tras ella. Digamos que, como nexo se encuentra la goma de la máscara. Es en el caso de Leopoldo María, quien surge a la mitad de la película (y en la propia casa) donde esto se vuelve todavía más cierto, donde cualquier atisbo de hipocresía se desbarata y surge una realidad todavía más terrible. Él mismo varias veces trata de demostrar con palabras lo que verdaderamente sucedió, incluso reprochando a su madre ciertas afirmaciones, aplicando su visión de las mismas, bien distinta, menos amable todavía. Hay constantes interrupciones sobre las palabras, se ve que lo que ahí sucede se escapa a todo posible guión previo. Aunque sabemos que este tipo de cosas son precisamente las que pueden utilizarse para conseguir engañar a quien trata de analizarlas, en este caso hay poco margen al error. Y es que los Panero siguen siendo polémicos en la actualidad.
Ahora, que trata de reformarse la casa para crear lo que se supone será un museo, un lugar de encuentro poético,  los astorganos levantan la voz popular de la que se desprenden las diferentes formas de mirar un hecho: “En lugar de dedicar dinero a arreglar aceras lo gastan en la casa de esos sinvergüenzas”. Los habitantes de aquel lugar no debían de llevar muy bien el tener que "cohabitar" con aquella familia tan peculiar.

Juan Luis, discutiendo con Michi en una secuencia de "El desencanto"

Juan Luis cuenta en un momento de la película cómo una señora del lugar le paró mientras corría a buscar un médico y le decía: “No corras, si tu padre ya se ha muerto”. Era curioso ver cómo se encuentran estos dos puntos de vista: el de quien analiza a Astorga como un anecdotario de pueblos castellanos y otra para quien los intelectuales no son más que gente anormal que sobra de entre los demás.
En los años noventa, Ricardo Franco realizó "Después de tantos años", una nueva mirada a los Panero quince años después. En ella asistimos a la nueva vida de los tres hermanos, cada uno haciendo su vida por separado. Juan Luis, el más despegado de todos. Michi, casi condenado a estar postrado en una cama, víctima de enfermedades y excesos que con los años le fueron pasando factura (y que acabaron con su vida en el año 2004). Leopoldo María, con sus entradas y salidas en manicomios, caricaturizado por el hermano pequeño: "Mi hermano eligió ser un poeta maldito, pero para mí esa vida es un auténtico coñazo". La escena final de la película transmite ternura y a la vez tristeza, piedad por una saga condenada a la destrucción en pos de una leyenda, de un mundo que les dio la espalda.
Recientemente, en un intento por cerrar esta mirada audiovisual a los Panero, se ha realizado una tercera película, ésta dedicada exclusivamente a la figura del padre, ese fantasma que pululó durante tanto tiempo como un extraño en el mito de los Panero y al que ahora, por fin, se le otorga una voz. Por fin, Leopoldo Panero puede "hablar".

La casa de los Panero, en una imagen actual
De nuevo, gracias a mi amigo Ignacio Huerta Bravo, cuya familia paterna es originaria de Astorga (su padre, Javier huerta Calvo, se ha encargado de recopilar información acerca de esta familia, haciendo sobre todo incapié en Leopoldo Panero), he sentido esta necesidad de conocer, de informarme acerca de esta historia “maldita”.
Ahora, tan solo Leopoldo María, uno de tantos intelectuales de este país no reconocido en la medida en que debería serlo (quizá también debido a su discurso, tan peligroso para el buen funcionamiento de la sociedad), continúa escribiendo con la coherencia de hacerlo por estar vivo y vivir (a diferencia de su hermano, que desde luego ha sentido mucho menos ese "sentimiento trágico de la vida"), porque la vida es su literatura y viceversa. Un digno retruécano digno del auténtico creador. Porque, aunque él es consciente de estar viviendo en un infierno, él ama este infierno y no quiere marcharse de él.

Read more...

PORQUE…

>> lunes, 11 de enero de 2010

Porque la noche embargaba a las ventanas
Porque apenas podías soportar el peso de la noche
Y gritaban de desesperación
Porque se sentían abrumadas por las cortinadas manchadas
Sucias, tan negras como regueros de tinta olvidados
Y lloraban suerte de regueros desordenados

Porque cualquier tiza estaba sucia
Porque el polvo también cubría
De papeles la montaña construida
Porque aquel pozo de mentiras
Era la negación del rostro
Como perro que se esconde tras su ladrido
Como la oreja que no es ya un agujero

Porque el día que se levante noche
Será todo un desierto de refresco
Un suelo inestable de arena
Que traiciona en movimientos lo que sustenta
Y en aquel horizonte sin límite ahora oscuro
Ya nunca se verá la luz intermitente…
… ahora apagada, ahora nada

Y en el vacilante caminar del inseguro
Se volverán contra él sus pasos
Su rectitud se irá encorvando
Hasta casi postrarse
En el damero maldito
Aquel al que
se aferra con los ojos sucios de tierra
los cerrará ya en el sueño confuso
de la noche que nunca iluminó tanto

aquel por el que lloran y nada ve
los lamentos negros de sus compañeros
porque entonces, será el sordo de sus problemas
no podrá escuchar ni sus gritos más altos
y se considerará luz… ¡luz del nuevo día!
Luz encaminada a guiar como farolillo
Una luz eléctrica, luz de faro
Luz que guía y desconcierta
La luz verdadera

11 – 1 – 10

Read more...

LAS HORAS IMPACIENTES

Pasan así las horas
Mientras me revuelvo en la cama
Oyendo el inteligible ruido de la nieve
Notando las palpitaciones sobre la almohada
Pensando quién pisará su blanco inmaculado
Quien estropeará el blanco de su hoja
Me entretengo mientras pasan las horas

Cuando todo se oye
Cuando el cuerpo respira
Y teme ir más despacio
O más deprisa
La noche se recoge
sobre sí misma
y todo aprisiona

El frío que hace fuera
comienza a penetrar
por el marco de la ventana
la habitación
sin calefacción
se va quedando fría

Tantas veces me levanto
hasta que los pies pierden su calor
Tantas veces pido entrar con buen pie
Y no salir sino con el derecho
La mañana siguiente
Tantas veces el sueño va y viene
Jugando con los nervios
Tantas veces que ya las he perdido
Y solo cerrando los ojos duermo
Y la paz se presenta sin permiso

11 – 1 - 10

Read more...

LA ESPALDA DE LA PARED (JUEGO A DOS MANOS)

>> domingo, 10 de enero de 2010

Siempre que la veía, desde mi ventana en su balcón, ella tenía para mí una mirada felina. Sus ojos miraban temerosos, como un animal que huele a su cazador. Y, sin embargo, continuaba apoyada sobre la baranda, con una sonrisa que pujaba por salir pero que se encontraba como entre dos tierras. Una sonrisa prohibida, delatora.
Al tender la ropa lo mismo. Ella enfrente, tirando de mi cuerda. Un despropósito, vaya. Sabía que teníamos algo pendiente entre los dos, y no dudaba en recordarme que no lo había olvidado. Esa era la coherencia del juego.
Decidí una tarde en la que me encontraba sentado sobre la cama, recogidos los pies en actitud contemplativa, dar el paso tímido que detenía el avance de la realidad vital. Cogí un formón y un mazo de madera de cuando mis tiempos de taller y tracé la puerta que me conduciría a su casa. Un agujero rectangular desde el fondo de mi armario. Y, es que, lo único que nos separaba entre los dormitorios era una fina lámina de madera. Saqué aquella hoja de puerta improvisada y la dejé sobre mi cama. En la otra habitación, en el otro lado, ella en la suya leía en camisón. No le sorprendió mi irrupción violenta en su intimidad. De hecho, se permitió del todo sonreír. Una vez volví a entrar, me hinqué de rodillas para cogerla de la mano. No me la soltó. A pesar de esto, noté un cierto temblor en su extremidad que me dio a pensar que no estábamos solos. En efecto, la puerta del baño contiguo se abrió e hizo acto de presencia aquel señor tan desagradable de albornoz que otras veces me había cruzado en la calle yendo a comprar el pan. Odio a los vecinos capaces de ir en bata a comprar el pan. Su aspecto desaliñado contrastaba con su intento por higienizar su apariencia, ya que en el momento en que todo había sucedido él se encontraba dándose espuma de afeitar. Como un desagradable Papá Noël, me asió por detrás de la camisa y, con palabras de persona dialogante, me hizo volver a salir por donde ya había entrado. ¡Había que hacer algo y vaya si lo hice! Cogí el tablón que había depositado sobre la cama y volví a entrar con la intención de emplearlo como arma contra mi arcángel san Uriel. Ni tiempo le había dado para cerrar el armario con llave, por lo que pude volver a aparecer al otro lado. Encontré a mi rival de espaldas, hablando hacia ella. De pequeño, cuando íbamos a la playa, mi madre siempre me decía, cuando entraba en el mar, que no le diera la espalda a las olas. Cayó secamente contra el suelo, inconsciente. Por fin nos habíamos quedado ella y yo a solas. Por fin podríamos llevar a cabo aquello que teníamos pendiente entre los dos. Ella sacó el tablero de debajo de la cama y jugamos, finalmente, la ansiada partida de ajedrez.

9 – 1 – 10

Read more...

LA OSCURA ERA DIGITAL

La oscura era y ya no es. A la oscura era, que ya no es, le pedí educadamente, desde la mesa del comedor “sal gorda” y claro, no salió.
Sin más preámbulos: El título de este escrito corresponde al de un documental que emitió la segunda cadena de televisión española hace ya un tiempo (y que no quiero imaginar cuando vio la luz originalmente). En él se nos plantea un problema de los de verdad, de los que harían que hasta el señor más malo acabara concienciándose: el almacenamiento, dicho de forma poética, de “nuestros recuerdos” en formato digital, tiene los días contados. Todo lo que hayamos reconvertido a la religión de los ceros y los unos puede perderse definitivamente, quedarnos sin memoria de esta época que dio comienzo en los ochenta, cuando el grupo “Abba” tiraba sus vinilos a la basura y nos presentaba ¡el CD! ¡Guau! Y yo tirando mis cintas y casettes por verlos abocados a su fosilización… Yo, que entonaba salves al señor láser. Yo, que creía en un lector universal que hermanara a pueblos y civilizaciones… Pues bien: Este formato, parece ser, no es ni mucho menos el más seguro. De hecho, es mucho más perecedero que cualquier libro analógico (exento de ácidos, claro… la letra pequeña). A los discos se les calcula una edad de entre treinta y cien años. No más. Las lecturas electrónicas pueden acabar convirtiéndose en códigos numéricos indescifrables, auténticos dispositivos inútiles. De este modo, dentro de poco lo que considerábamos la salvación de la humanidad se convertiría en chatarra. Obviamente, todo esto no es más que un juego de mercado, una constante evolución en busca de un la solución perfecta que esclavice a los consumidores, que les obligue a renovarse o a morir. O todos… o la… al río. Yo por si acaso, ya voy haciendo copias en papel de mis trabajos. Acabaré imprimiendo también los fotogramas de las películas para hacer un mega-álbum que, pasado a gran velocidad, parezcan una narración lógica visual. En cuanto a la música de las mismas… Al sonido. Estoy pensando en el cine mudo ¡el partido que se le puede seguir sacando! Bueno, pues eso, preparaos para el próximo acontecimiento planetario, que uno ya se está curando en salud. ¡Y no descarto ir a donde sea y obtener una réplica de la piedra roseta para utilizarla como calculadora!

10 – 1 – 10

Read more...

Duchamp bajó mal la escalera

>> viernes, 8 de enero de 2010

Read more...

Fotogramas de "El último caballo" de Edgar Neville



Read more...

Haikus

Adivinanza.
Unos ojos miran hojas:
Antes de cerrarse, son amarillas
Cuando vuelven a abrirse, están verdes…
¿Acaso el pestañeo dio lugar al sueño?
¿Cuánto tiempo desatendieron a la Naturaleza?

A veces el cielo olvida la línea del horizonte
Y quiere ser campo de maíz
¿Cuándo querrá la tierra ser nube?

¿Dónde quedó la lágrima?
Todo es mar… como una profecía…
Noé quiso ser Abraham y soñar con el diluvio.

Un árbol agoniza desde abajo
Mientras lucha por huir de la muerte creciendo hacia arriba
¿Qué eran raíces y qué eran ramas?

Una bandada de pájaros negros en el cielo
Presume de ser más perfecta que un lienzo de Van Gogh
¿Quién disparó en el aire? ¿Dios? ¡No! Un campesino



A José María Parreño
Porque yo también defiendo que, quien quiera ser poeta
Debe de meter en el bolsillo, cuando salga a la calle, un microscopio

Read more...

Entrevista a Gonzalo Suárez. Repaso de su filmografía

>> miércoles, 6 de enero de 2010

p style="font:bold 23px/24px arial, sans-serif;letter-spacing:-0.5px;color:#333333;margin:4px 0 0;">Entrevista a Gonzalo Suárez


Read more...

MISTERIO

El imperio de Herodes
Sustentado por cajas de zapatos
Montañas de Jerusalén
De papel arrugado
Unos reyes que nunca llegan
al portal del establo
Todo el camino para él
un desfile de serrín en dromedario

Aguas cristalinas
De espejos cóncavos
Pastores que fuman en pipa
Tejados de pizarra blancos
Hornos que hacen baguettes
Gaiteros que bailan ballet
Pastores con pisos de parquet
Catalanes caganets
Y niños practicando submarinismo
Todo es posible en Belén

Hay quien baila sardanas
En vez de cantarle nanas
Al niño que está en la cuna
Todo vale para hacerle sonreír
Para ver sus mejillas coloradas
Cocida la arcilla a pesar de la pintura

Son las estrellas plateadas
Del brillante mismo que sobró en los ríos
empapeladas las fuentes del Nilo
la familia que también huye a Egipto
Por las montañas que forman la misma cueva

Más que por presentar la historia
Preocupa más colocar las figuras
Que todas entren sin quedar fuera ninguna
Porque lo que allí sucede se multiplica
Pero el espacio nunca se ensancha
Es de este modo la crónica anacrónica
De un mismo juego de idéntica tónica

6 – 1 – 10

Read more...

DOMICILIO CONYUGAL A TRES VOCES

>> domingo, 3 de enero de 2010

Ramón no tenía una vida fácil. Nada más sonar las campanadas de año nuevo ya estaba discutiendo y siempre se ponía liguero rojo para la suerte. Nunca entendía lo que Kant quería decir y siempre se había preocupado de saber que sus libros estaban ya traducidos antes de ponerse a leerlos. No obstante, ahora el problema lo tenía su amigo Manolo. Además de todo esto, tenía sus rifirrafes con la chica con la que compartía un idilio. Ahora se encontraba en casa de ella y, por lo visto, no era capaz de comportarse con naturalidad. En el salón se encontraba también un señor de camisa de cuadros que él no conocía:

- ¿Quieres dejar de hacer teatro?
- ¿Teatro? ¿Yo?
- Sí, no te hagas el loco… ¡Si hasta se te nota el deje declamatorio en la voz!
- ¡Sabes que me cuesta estar contigo últimamente, que me siento incómodo!
- ¡Y, sin embargo, no te importa presentarte aquí cada vez que te invito! ¿Qué te sucede, Ramón? ¿Acaso te preocupa haber malgastado tres años de tu vida?
- No des datos, que aquí hay un señor que puede ser de la KGB. ¿No tienes nada que decirme de este señor?
- ¡No cambies de tema! Lo único que te diré de este señor es que es más natural que tú…
- Ya, bueno ¿y quién te dice que yo no sea el espía de la KGB y esté aquí haciendo de quien no soy? ¡Puedo escribir libros en el extranjero y firmarlos como Alexander Pudovkin!
- ¡Me importa una estrella roja lo que hagas fuera de aquí!
- Por supuesto, debemos dejar hablar a este señor, ya que he cometido una serie de faltas graves colocándolo de golpe en nuestro diálogo.
- … ¡Mira que eres pedante y mindundi! ¿Pides perdón a un señor que se atreve a ser más natural que tú? ¡Con lo natural que has sido tú siempre!
- Ya, pero yo nunca he vestido camisas de cuadros…
- ¿Se puede saber qué tienen mis camisas de cuadros?
- Pues que no se repite ningún cuadro de color, eso tienen…
- Eso no es mérito mío.
- ¿Cómo que no? ¿Acaso la gente cuando compra camisas se para a contar los cuadros? ¡No! La gente mira el aspecto general y enseguida se convence.

Aquella conversación comenzaba a tomar tintes nefastos. Ramón optó por salir por el foro.

- Bueno, bellacos… ¡Digo caballos…! ¡Digo caballeros! ¡Digo cabelludos! ¡No, no! ¡Lo penúltimo! Lo dicho, buenas noches, señores.
- ¡Seguro que eso lo escribiste en tu última obra de teatro! Siempre se quiere hacer de notar… ¡Hasta cociendo gambas, el muy pedante dice que las orea!
- Sí, lo decía en un poema Machado. Oreando mis carnes… o algo así.
- ¿Qué se ha manchado?
- ¿Y a este qué le pasa?
- Es un poco sordo…
- ¡Claro, por eso será natural, porque no se ciñe a las conversaciones! Bueno, lo dicho, me voy…
- Escucha Abelardo, este es de los que dicen que se van veinte veces antes de marcharse media hora después.
- ¿Se llama Abelardo?
- Sí y no te esfuerces porque tiene el don de ser sordo para las impertinencias…
- Eso es un sordo snob… Es un sordo interesado. ¿Lo ves? ¡Todo teatro!

Se levantó y se marchó de golpe, así como cerró la puerta.

- ¡Será posible! ¿Has oído? ¡Perdón! ¿Has visto, Abelardo?
- No te extrañe, lleva despidiéndose hace rato…

3 – 1 - 10

Read more...

TEST DE COOPER

Las ocho de la mañana
Cuarenta niños corren
Al compás de sus camisas interiores
Cortos los pantalones
En un círculo sin aristas

El octavo día de enero
Con un pitido
sordo en los oídos
del que marca el paso del infierno
de los bien comidos

“¡Vamos chaval
que pinchas más
que una escopeta de feria!”
nos dice quien no ha corrido en su vida

¡Cómo te odio, test de Cooper!
Cómo me irrita
saber que me tienes
en el punto de mira

¡A ver, “los rápidos de Oklahoma”!
Y se ríe para dentro de su silbato
Y no sabe disimular detrás de su bigote
Cada vez que sale al campo
De hierbas de cemento bajo

Nadie nos mira
nos protegen las murallas
De este colegio que expira
Pero disfruta en sus últimas bocanadas
Porque solo él nos observa
Con su hálito
Cálido
de invierno
congelador de conservas
que sin ser probados ya se almacenan
con lo que podrido ya huele

3 – 1 - 10

Read more...

DOMINGO DE CARNAVAL



Hace mucho, mucho, mucho tiempo, hubo en España quien no se conformó con siete artes. Para este hombre, podía incluso haber un octavo, un noveno o un décimo. Ese personaje de cuento o novela fue Unamuno. Para él, los relatos solo podrían manifestarse de forma escrita o pictórica (y esta segunda, con reticencias). Para él, el cine hacía daño a los ojos y había que retornar a Zuloaga. Con él, la nueva era mística había llegado. Relegaba incluso a séptimo arte al puesto noveno, anteponiendo a este la sastrería y la tauromaquia o toreo. En cuanto al primero, ironizaba sobre el cubismo preguntándose si era posible que existieran, ya que este existía, otros ismos como el “cilindrismo” o el “conismo”. Picasso, por entonces un jovenzuelo dispuesto a romper esquemas más allá de toda frontera, leería (si es que llegaron a sus manos alguna vez) estas opiniones incluso con más descaro que aquel con el que fueron escritas. Unamuno representaba el drama interior personificado, la cara larga del día de luto, austero y adusto, provinciano por rural y, por encima de todo esto, ancestral (tanto como el sentimiento de culpa católico). Era de esperar que cualquier novedad fuese considerada frívola para él. Por ello, no era de extrañar que se identificase con la pintura nacionalista, aquella tan oscura como la de los pintores de su tierra vasca, como Zuloaga, Echevarría, etcétera. Solana, aunque de un norte más hacia la izquierda, podía contar con sus favores perfectamente. En sus lienzos estaba representada la España Negra con todos sus matices: la pobreza, la ruindad, lo macabro, lo religioso… y, por encima de todo ello, lo extrañamente cómico: El carnaval, aquello que es capaz de tirar por la borda todo lo anterior representándolo. Esa visión casi de humor negro la tuvo Neville, y, como no, tenía que realizar un filme dedicado a Solana. “Domingo de Carnaval” parece decirnos: “Quitémonos todos la careta poniéndonosla”. El humor de Neville (y, en general, el de aquella “Otra generación del 27” de Poncela, Tono, López Rubio, Mihura…) parece cada vez más extinguido en un mundo donde rige el sentimiento cada vez más profundo del sentirse herido hasta en el chiste. Ya no somos capaces ni de reírnos con algo tan universal como el humor porque lo políticamente correcto parece haber reducido considerablemente el margen de la risa. Ahora tenemos que pensar muchas veces reírnos de algo porque a lo mejor no es correcto hacerlo, está mal visto. Partiendo de la base de que el chiste es cruel y siempre ataca a alguien, podemos decir que es en sí algo políticamente incorrecto, injusto y cruel.
Antes todo era más sencillo y no nos preguntábamos tanto por las cosas. Antes, el carnaval era lo más desafiante que podía uno echarse en cara. Era la crítica mordaz, el “hoy todo está permitido porque hoy no somos nosotros sino la máscara que llevemos.” El carnaval implicaba libertad, y esto era peligroso. Curioso que en “Domingo de Carnaval” se cometa un crimen en este mismo día. Podría hacerse un chiste y decir: “Lo tienes más crudo que un policía que tenga que buscar a un culpable el día de Carnaval”.
También es cierto que el género humano tiene por costumbre, muchas veces, el no decir las cosas a la cara, el criticar a escondidas y sin ningún tipo de miramientos. El “despellejar vivo” a alguien ha estado siempre a la orden del día. Solo los bufones de la corte o los caricaturistas de viñeta de prensa parecían tener derecho a decir las cosas a las claras, sin miedo a represalias (y esto también dependiendo de la circunstancia). ¿Tenemos miedo a ver la realidad en este tipo de manifestaciones? Lo mismo vale un carnaval que un chiste o una obra de teatro. Allí hay un poso de elocuencia peligroso, cada vez menos aceptado. La sutil ironía ha convertido a un cantautor en Joaquín Sabina. Por eso, no quiero pensar en lo que puede suceder si todo esto desaparece. Si el humor algún día llega a convertirse en algo serio, no me hará ninguna gracia. Cada vez hay más conciencia de lo dramático (un drama que ya ni siquiera tiene a Unamuno), un gran desánimo que ya ni siquiera las grandes fiestas son capaces de hacer olvidar. Hoy día no sería posible un carnaval, o al menos un carnaval madrileño. Hoy Solana tendría que dedicarse a funcionario de ministerio, pues vería cómo todo se ha tergiversado tanto, que incluso las fiestas en los pueblos ya no serían populares. Por fortuna, vivió en otra época y nos habló de sus miserias también, por supuesto, pues siempre hay una España negra y siempre hay pinceles con los que mostrarla. Neville tampoco parecía que tuviese derecho a trabajar, pues desde luego no era un autor atormentado, sino una persona que supo sacarle el jugo a la vida. Sé que hay quien piensa que los que sufren son los únicos con carne de biografía mientras que los otros solo pueden ser “vividores”. ¿Qué puede contar interesante un humorista, más allá de sus chistes? Más allá de su oficio, parece que no hay nada que contar. Pero ¿y la figura del payaso que se vuelve dramática al desempolvarse la cara? ¿Quién hace reír al payaso?
El caso tan particular del humor absurdo, despreciado por toda esa gente “seria”, nos recuerda, como dijo Bergamín, a ese niño que finalmente nos alcanza en la vejez. Ese niño que muchos detestan. Vamos a dejar las cosas claras: Neville era, ante todo, una persona que disfrutaba con lo que hacía, que todas sus historias rebosaban de la sinceridad con la que disfrutaba escribiéndolas. Neville es de esos visionarios que creyeron encontrar la fórmula para salvar el mundo, y mientras sigamos empeñados en no seguir su receta seremos en verdad muy infelices.
Neville se me antoja como ese bufón que renunció a vivir en el castillo donde podría hacer reír al rey y a su corte y se llegó hasta la plaza pública. El rey y la corte representan el drama de aquella España de posguerra y Neville prefirió, en lugar del villano monarca al villano de la villa, aquel personaje anónimo mitad héroe mitad culpable. Neville fue un poco Solana y un poco Goya: retratista de la contradicción humana, de sus festejos y sus duelos. Neville fue la humorada limpia que les faltó a Solana y a Goya, a los cuales el peso del drama los vencía. Solana y Goya, dos artistas que supieron sacar lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, a pasear. Dos autores que se mezclan con la algarabía del pueblo, que lo defienden con todas las consecuencias, que hacen pervivir en sus tratados demoledores aquello que nos define por lo que somos y por lo que no somos. Y Neville lo comprende todo muy bien y nos lo hace ver como lo más natural. Consigue hacer natural al cine. ¿Qué más se puede pedir?
Neville nunca se fue de la ciudad, nunca abandonó sus murallas. Se quedó con los otros y fundó “La Codorniz”.
No quiero, con esto, disfrazar a Neville para ponerlo a la altura de aquellos otros que se exiliaron. Neville no necesita de disfraz ni de máscara. Neville era la esfinge en sí, como lo puede ser un cuerpo geométrico de diversas caras. Neville es Neville y muchas cosas más. Resulta imposible definirlo de una sola vez. Hay que quererlo con sus contradicciones, pues en ello reside su coherencia. Neville amaba a su país, y no estaba dispuesto a abandonarlo por capricho de las circunstancias. España tiene esto mismo: se la quiere y se la teme a partes iguales. Tiene un fondo cainita indudable. Es un Saturno que devora sin piedad a sus hijos.

5 – 1 - 10

Read more...

Neville y Domingo de Carnaval: Goya y Solana

>> viernes, 1 de enero de 2010













Read more...

  © Blogger templates Romantico by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP