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NO PIDAS PERMISO, PIDE PERDÓN

>> domingo, 7 de febrero de 2010

El rey entró en el estudio de su pintor de cámara. Había ido por la noche, en un carruaje, embozado (él y el carruaje) para no levantar sospechas entre los vecinos del barrio.
Dio tres golpes en la puerta y, como por encantamiento, la puerta se abrió con el inquilino vestido de gala. ¿Cómo habría conseguido en tan poco tiempo ponerse hasta el talco cubre-granos? Lo más difícil, el cuello apergaminado. El rey no daba crédito a lo que veía.

- Si vuesa merced es tan amable de entrar en mi humilde casa…
- Pero ¡Pedrito! ¿Qué te has hecho?
- … Quería estar decente para recibir a una persona de su…
- ¡Pero si con esta luz que hay no veo ni si eres pelirrojo! ¡Anda, vamos a pasar que se está levantando un aire que ni en El Escorial!
Pasaron adentro. Efectivamente, la luz era deficiente: unas velas colocadas aquí y allá, como formando un sendero tenebroso.
- ¿Qué haces con tu sueldo? Además, estás sin mujer… ¡Tú te vas de lupanares!
¡Bueno, bueno, esto ya parece ya una sala y no un pasillo! Es aquí ¿verdad?
- En efecto, permíteme que le descubra la obra…

El lienzo que protege se retira para mostrar al otro lienzo trabajado.

- Pero ¿y esto?
- ¿No le parece idóneo para la decoración de una de las salas del palacio de verano?
- Me parece a todas luces insuficiente… ¡Incluso ante las de palacio!
- Eso es porque no está finalizado…
- Esto se va a quedar así seguro…
- Le demostraré que no, que todo puede cambiar más allá de lo que creemos

Hay esa manía intrínseca en el ser humano de creer que algo, después de ser visto, ya va a quedar así, como si el ojo justiciero ya lo hubiese condenado a su estatismo.

- ¿Y “eso” son las ninfas?
- En efecto…
- Yo creía en otro tipo de ninfas…

Otro craso error. De la mente a la mano hay un caminito que seguir. Las mudanzas más aparatosas acaban prescindiendo de ornamentos, solo queda lo esencial.

- ¿Cuál fue la última ninfa que vio?
- Ayer en un sueño… Tenía la cara de mi mujer… No sé si era sueño o pesadilla…
- Sueño, señor, no lo dude…
- Pues no me gusta. De verdad, con todo el cariño te lo digo, pero no me gusta. Te pagué para que hicieses mis sueños realidad, pero veo que los tuyos andan alejados de lo que pido…
- Ojala Dios me permitiera este don…
- Dios está entretenido en cosas mejores, no lo dudes. Bueno, no te voy a pagar nada pero mañana me traes esto enmarcadito en pan de oro para instalarlo en la “casita” del bosque ¿de acuerdo?
- ¿En aquel bosque hay ninfas?
- En aquel bosque vive un señor del que depende tu prestigio, de modo que interpretaré tu comentario como una evocación del mundo antiguo trasladado a mi mundo, a mi nación.
- Mañana las tiendas de marcos están cerrados…
- Mañana te llevas una orden judicial y precintas con ella a los establecimientos que no te abran…
- Así se hará, señor…
- Me voy a casa. Buenas noches ¡y trabaja menos hombre, que luego ya ves que no te compensa!

Nada más salir de la casa, el pintor dijo entre dientes:
“¿Por qué no se lo habré enseñado mañana? ¿Por qué?

Allí se quedó, compuesto y sin novia (compuesto y no “con puesto”, aunque es posible que también lo pierda)

7 – 2 – 10

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