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Microesperpento en el Reina Sofía.

>> lunes, 15 de marzo de 2010

Realizado por Elena Grande Vicente, Ignacio Huerta Bravo y Javier Mateo Hidalgo para la asignatura de "Idea y Concepto de Pintura"


Una tarde de domingo, en un antiguo hospital reconvertido en museo nacional y centro de arte a su vez (bajo el nombre de nuestra queridísima reina), se vislumbró una sombra torpe e inocente proyectada en una de las galerías blancas que conformaban el laberinto artístico del siglo XXI español. Este espectro que pujaba por desaparecer de su oscuridad tenía un nombre común y vigulgar(1): Matilde. Su profesión: limpiar lo que otros manchan. Era de complexión fuerte, robusta, como el mejor de los robles. No había una mejor. Sus pasos, sin embago(2), dubitaban en el microespacio reinasofiesco(3), con pasos de tortuga aventajados. Era la más veloz en su tarea. No se sorprendió, cuando cruzando el umbral transitivo entre las ardoras fisiológicas(4) (producto del paso de lo sagrado a lo profano-la vida, claro es) descubrió la reinserción de un ojeto(5) mundano hecho noble. ¡Qué bien olía sin embargo aquella estancia! De pronto, se escuchó un ruido en una de las habitaciones de desahogo contiguas (6). “¿Quién anda ahí? Preguntó el gato al ratón. El pequeño mamífero, no contestó. “Si eres valiente, enséñame la colita” Ni un ruido más alto que otro. “Voy a entraaaar” dijo la mujer. El ratón dijo “he sido yo, si eso querías saber... Mas, no pienso darme a conocer” Entonces, abrumada por aquella insolente contestación, solo pudo girar el pomo (manchado con un ligero resto de pintura dorada) y abrir bien los ojos: Un individuo con cabeza capilarizada monil-perruna-tunantada y criticizada(7) salió impulsivamente y gritó echando babas: “¡Pienso dar parte de esto al gran practicante!” “¡Vaya, una cabeza de sandía que habla!” contestó nuestra querida Matilde, que se andaba ajustando la faja. Entonces, el chivo expiatorio de todo esto, trató de salir indemne cruzando lo fregado y “¡zas!” Resbaló como la pieza más frágil del ajedrez. Se levanto elegantemente y le tendió a la buena de Matilde la trampa de la criticización. “¡Toma, es un dossier explicativo de la obra! Para cuando quieras limpiarla, ya habrán subido dos de mis compañeros de la producción de criticidad”(8). Entonces comenzó a reírse maquiavélicamente como M.A.(9) Mati, le cogió por el cuello de la solapa y le dijo “De persona a persona ¡tú eres un gamberro!” Y le zarandeó hasta hacerle perder el conocimiento de quién era (de su máscara alcanforada). De arriba sonaron pasos (eran otros replicantes que obedecían al gato egipcio) ”¡Por fin ha llegado el Gran Practicante, el látigo de los eurocentristas!” Ella siguió en sus trece: “Pues pienso limpiar todo esto... ¡Y límpiate la boca con jabón, descastado!” Los pasos anunciaron su llegada. Su silueta recortada sobre un fondo neutro penetró en el baño. “Echo siempre de menos los clarines y timbales en mis paseos vespertinos. ¡Vaya! ¿Qué tenemos aquí? ¡Un simulacro! Espero que las cámaras estén grabando este momento decisivo nacional para nuestro centro museo Sofía arte...” Entonces, el individuo con cabeza capilarizada monil-perruna-tunantada y criticizada tomó la palabra poniendo el puño en el urinario: “¡Esto NO es un simulacro, y mucho menos una obra de arte! ¡Esto es un trabajo de limpieza!” “Tú que sabrás de limpieza!” dijo Mati-difusa. “¡Moriréis todos criticizados!¡Llamada a las A.G.C.C.!”(10) Matilde prosiguió su acoso y derribo: “¡Tu eres el perfecto muñeco de ventrílocuo que toda madre quisiera tener en su casa los domingos!” Entonces el Gran Practicante alzó sus alzas y esputó(11): “¡Aquí el único que produce microrrelatos soy yo!” “¡Y aquí quien limpia sus ocurrencias soy yo!” dijo Matilde al Gran Practicante. “Bueno, callaros todos. Creo que me subestimáis. Lo que importa no es la obra sino la acción, ingenuos. Esto necesita un empujón. Basta de rancias formaciones simbólicas, hay que hacer uso del instrumental analítico añadido, hay que echar mano, lo tenemos ahí...” “Ahora saco la fregona, claro que sí”, dijo Matilde, enarbolando su espada contemporánea. El Pequeño Gran Practicante dijo “Estáis aplicando retóricas de la resistencia, dejad el trabajo a los sabios catalogadores elegidos bajo el Códigos de las buenas prácticas. Éstos abrirán paso a una nueva era que aún desconocéis; adquiriendo, recontextualizando, adquiriendo...” Una voz interrumpió profiriendo: “¡Y la vida...!” Unas sombras desiguales bailando desaforadas aparecieron siguiendo unos pasos de claqué. Mancharon lo fregado, por supuesto, en su entrada triunfal. Un Papá Noël gritó desde la ventana “¿Y qué pasa con Manuel Benedito Vives?” Pero la coreografía distraía de vecinos impertinentes. Cuando terminaron la danza diabólica de los siete velos, sus pies cansados reposaron en los baldosines para terminar diciendo: “¡A las carboneras, a las carboneras!” Y macharon sin que nadie les siguiera. Si acaso, algún pitido estridente les despidió. Al no sentirse ya observados abandonaron sus poses de arrogantes y cabizbajos escarbaron el petróleo de sus fosas nasales para tomárselo con gusto. Aprovechó este intervalo de silencio para tomar la palabra el individuo con cabeza capilarizada monil-perruna-tunantada y criticizada: “Hay que aprovechar lo que se relega a la eternizada y estanqueizada mauselización que a su vez se intenta ocultar con argumentos de facilismo precario. Dejad de adquirir y aprended a valorar lo que tenéis.”Mientras este exapruptar... estanqueiz... narratividad y reyes magos(12) Matilde había terminado de limpiar el urinario, devolviéndole su aspecto original, eliminando todo atisbo de color oro. “¡Has afirmado a la obra en su borrado! ¡Maravilla grandiosa la que hoy contemplamos!” Con este marxismo latente que se acababa de materializar (o desmaterializar) la obra nunca realizada fue llevada por el propio Gran Practicante hasta la mejor de las salas, donde recibió pedestal o sepultura.

(1) Fallo gutural opio del pueblo vulgar
(2) Enfermedad crónica del pueblo español con b
(3) De rufián
(4) Dolor intestinal producido durante los paseos de salonier
(5) Del ojo pequeño inferior
(6) Y continuas
(7) Descripción k-Breante
(8)Definición de compañero afectivo según la redundancia sofisticada
(9) Señor de negro
(10) Agencias generadoras de conocimiento y criticidad
(11) Espetar con fuerza
(12) La estanqueización narrativa a cargo del narrador ha llegado a su cota más alta. Verborrea diarreica.

2 comentarios:

Javramser 18 de marzo de 2010, 17:21  

Putain!! XD

Entonces, ¿pasastéis por el calabozo o no?

G-E-N-I-A-L

putativus 20 de marzo de 2010, 10:39  

¡pues no te lo pierdas, que tenemos hasta video en directo en clase, cuando nos tocó presentar! Performeando el texto con las voces correspondientes para cada personaje... Todo muy de Valle-Inclán.

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