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TEATRO AMNÉSICO

>> domingo, 9 de mayo de 2010

La función se llevó a cabo como todo el mundo esperaba: desastrosamente. Mas, a pesar de ello, no hubo una sola butaca vacía en el teatro. La residencia tenía un nombre particular, de esos que inspiraban un cierto desconfiado placer: “La encina mecida por el viento veraniego” o una cosa así. Yo iba de la mano de mis padres, que me llevaron a ver a tía Enriqueta en su debut como pastora-enfermera. Todos los familiares asistieron estupefactos a la representación teatral de la Natividad. La Virgen María era Apolonia, de ochenta y cinco años. San José era Marcial, de noventa y pocos (apodado “Matusalén”). El niño Dios era Infante, de setenta y seis (con los mismos pañales que utilizaba diariamente). El buey y la mula, afortunadamente, eran de cartón piedra. El grupo de pastores lo formaban una corte de enfermeras retiradas de sesenta años para arriba. Los Reyes Magos fueron Avelino y Pascual- Melchor y Baltasar (dos señores muy formales que vestían idénticamente hasta siendo uno negro y otro de Asia)- y Azucena y Endrina (Gaspar y “X”, pues hubo que inventar otro rey mago al ser hermanas y a su vez las mujeres de Avelino y Pascual). Había un San Gabriel y un Demonio, pero a estos era la primera vez que los veía y no poseía datos sobre ellos. Antes de relatar lo sucedido, he de añadir que el director de la obra tuvo la genial idea de reunir curiosamente a todos los internos que padecían de amnesia leve.
Comenzó la farsa:

Se abre el telón. Aparece el pesebre con el Santo Misterio. A los lados se representan dunas y un cielo azul de estrellas fosforitas de color rosa.

SAN JOSÉ:
Texto original: ¡Contemplad todos los presentes la alegría del nacimiento del Salvador!
Lo que el actor dijo: ¿Y ahora qué puedo cantar? Tengo un buen repertorio. ¿Por qué vamos a negar a nuestros cantantes? ¡Viva el folclore! No quiero cantar cosas a la manera italiana, sino de aquí, algo nacional. ¿Qué tal “El Dúo de la Africana?” ¡Africanaaaa gitana, nacida muy cerca del pueeenteee de Triaaanaaaa!

VIRGEN MARÍA:
Texto original: “Por fin Nuestro Hijo, José, ha nacido y con él el perdón de los mortales”.
Lo que la actriz dijo: “Ay, no quiero, zalamero, déjame aquí estar… ¡Qué vestido más azul tengo!”

NIÑO JESÚS:
Texto original: ¡Gloria, gloria!
Lo que dijo el actor: “Me lo he vuelto a hacer encima… ¡Enfermera!

Música tradicional que presenta a los pastores. Quizá una sardana catalana.

PASTOR 1:
Texto original: Te ofrezco este cordero en señal de mi buena disposición…
Lo que dijo la actriz: Yo fui enfermera pero esto es mejor que te lo resuelva alguien de aquí…


PASTOR 2:
Texto original: En esta noche tranquila la Historia definitivamente va a cambiar…
Lo que dijo la actriz: No veo ¿por donde piso? ¡Ese foco, ese foco!

PASTOR 3:
Texto original: Encenderemos cerca las hogueras…
Lo que la actriz dijo: ¡Fuego! ¡Fuego!

Suena música de cortejo real interpretada por cornetas de latón. Aparecen los Reyes Magos tras unas siluetas de planchas de madera que simulan ser tres camellos.

MELCHOR:
Texto original: Traigo el oro de unas tierras mágicas, su esplendor más exótico
Lo que el actor dijo: ¿Dónde andas, Azucena? ¿Desde cuando tengo barba rubia? ¡Esto No se puede consentir! ¡Bajadme ya de aquí! ¡Qué ridículo!

GASPAR:
Texto original: Y yo incienso para purificar este ambiente tan espiritual.
Lo que dijo la actriz: Rey mío, no temas pues vas bien seguro en el jamelgo. Lo raro es que sea yo la que tenga barba.

BALTASAR:
Texto original: La mirra es el último regalo de nosotros tres, humildes astrónomos…
Lo que dijo el actor: Esto es para ti, Infante. No me preguntes que es, pues no recuerdo quien me lo ha dado…

Sonido de truenos y música macabra. El demonio, atado con correa, hace su entrada dominado por San Gabriel. Se agita enfurecido.

DEMONIO:
Texto original: Nada puedo ya hacer. Mi fuerza ha sido reducida. Reconozco el poder de Cristo sobre la oscuridad de Lucifer…

El actor, en este caso, no dijo nada porque estaba asfixiándose debajo de la careta. Tuvo que ser Baltasar el que le salvara de un destino fatal.

GABRIEL:
Texto original: ¡Póstrate ante tu Dios!
Lo que dijo el actor: Soy yo, Gabriel, quien tiene el poder para salvar o condenar al demonio. ¡Si tiene que ahogarse, que se ahogue!

El telón cayó (¿o al encargado se le soltó de la mano la cuerda de sujeción?).

NOTA: Si en algún momento de la historia, esta obra se representa teatralmente, lo único que el autor pide es que sea llevada a cabo improvisándose por los propios actores.

10 – 5 – 10

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