Portfolio

Visita nuestro Blog de Arte

ENTIÉNDEME TÚ A MÍ

>> martes, 5 de octubre de 2010

Aquella tarde fue cuando decidí a visitarle. Mi psiquiatra siempre andaba diciéndome: “¡A ver cuándo pasas a verme y me cuentas cómo te va la vida!” Claro, yo cada vez demoraba más las visitas porque, cada vez que le hacía una para dejarle tranquilo en cuanto a mi situación, me costaba un billete naranja.
Llegué puntual por la costumbre ancestral de tantos años de consulta. Ya por fin recuperado, podía valorar las cosas en su justa medida.
Toqué la puerta corredera del despacho con los nudillos. “¡Ya voy!” se escuchó. Al poco, aquel lugar sacrosanto “me abrió sus puertas”. Ambas se movieron hacia sus extremos. Una mano que estreché me recibió. A esta persona la había tomado yo un verdadero cariño. Conocía todos mis secretos y, lo que es mejor, los comprendía.
Entramos y tomamos asiento, con la mesa del escritorio separándonos. Tras él, aquella fotografía del cuadro de las Meninas. Quise comenzar por formularle una cuestión relacionada con aquella fotografía. Hasta entonces, nunca había podido formularle nada relacionado que no tuviese que ver con aquello por lo que estábamos allí. Además, era él hasta entonces quien siempre había comenzado las sesiones con sus preguntas.
- ¿Sabes que esa fotografía hace alusión a un cuadro que ya no existe?
- No te comprendo…
- Sí, vamos a ver… Es una fotografía antigua, de antes de la restauración del cuadro… “Las Meninas” ya no tiene ese color.
- Lo sé, pero me cuesta admitirlo. Yo lo prefería así. Así lo he conocido siempre y ahora no me gusta… Quizá tenga que ver algo con ese “valor histórico de las cosas”…
- Bueno, pero entonces no se le podría quitar el polvo a las casas centenarias porque también perderían su valor histórico ¿no?
¡Qué tontería! Vaya forma más estúpida de comenzar una conversación. Para terminar de rematarlo, saqué un chiste a la palestra:
- ¿Conoces el chiste del becario despedido?
- No… ¿Qué becario despedido? ¡Eso es una broma de mal gusto!
- ¿Te lo cuento o no?
- Sí, sí, adelante…
- Pues verás… El chiste comienza con una mujer que cuenta al público que ha despedido a su becario. La historia de ese porqué se centra en el día de su cumpleaños (el de ella, no el del becario). Cuando se levanta, ni su marido ni sus hijos se acuerdan de felicitarla. Ya en el trabajo, el becario es el primero y el último del día en felicitarla…
- ¡Formidable!
- … Cuando terminan la jornada laboral, el becario la invita a comer en un restaurante. Luego, la lleva a su casa y se toman unas copas. Cuando ya parece que la cosa no puede mejorarse, el becario se marcha de la habitación argumentando que “va a ponerse más cómodo”…
- Ajá…
- … Cuando vuelve a aparecer, trae una tarta gigante y, tras de él, el marido y los hijos de ella. ¡Juntos, la cantan el cumpleaños feliz! ¿Qué te parece?
- Siniestro…
- ¿Qué dices? ¡Es formidable! ¡Divertidísimo!
- Pues yo lo veo terrible… Según cómo lo enfoque cada uno, se verá como se verá. ¿Tú lo ves así? De acuerdo. Yo, en cambio, lo considero un chiste de humor negro.
- Ya…
- Bueno ¿hemos venido aquí para contarnos chistes y comentar la decoración?
- Hemos venido a hablar de cómo me encuentro, de mi vida actual…
- Correcto.
- ¿Y no se desprende de las cosas que te he contado algo de mí? Fíjate, he desarrollado mi capacidad crítica y de racionalización (el cuadro) y, después, he aprendido a ver las cosas desde un punto de vista positivo (el chiste).
- No está mal, no está mal… Me alegra profundamente.
- Y a mí me alegra que a ti te alegre.
- La sesión son cincuenta euros…

4 – 10 – 10

0 comentarios:

  © Blogger templates Romantico by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP