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CRUCE DE CAMINOS

>> domingo, 21 de noviembre de 2010

No recordaba cómo había llegado allí. Él era un tipo que se paseaba por las grandes manzanas de tiendas con firma. Siempre en las noches de invierno, cuando estuviesen cerradas y solo quedase la luz arrojada desde los techos de sus despampanantes escaparates. Lo hacía para ir calentándose camino a casa. Una de aquellas noches, se desvió del recorrido habitual (también se distraía fácilmente cuando tenía que mirar los nombres de las calles- coincidía que otro viandante solía llamarle la atención cuando se disponía a mirarlos). ¿Por qué iba a haberse desencaminado? “¡Yo voy bien, mi sentido de la orientación me conducirá a mi destino!” se decía para no perder fe en sí mismo. ¿Era su destino acabar en el campo, siguiendo la senda de un camino que amenazaba con desaparecer entre las altas hierbas? Era ya de día y había perdido su camino. Tampoco tenía machete para ir arrancando las grandes matas de hierba que, por momentos, le impedían la visibilidad. “¿Y de qué me ha servido la vista? ¿De qué esta brújula en mi interior?” Por fin, divisó un camino a lo lejos. Era extraño. Parecía ir construyéndose a medida que avanzaba hacia él, que permanecía detenido observándolo. Por un momento, temió chocarse con él. Quien lo conducía era otro hombre, que siendo más inteligente se había llevado cuchillo. Los dos habían sido tontos por perderse y, a la vez, resistirse a reconocer que eran tontos. “Hay que asumirlo antes de que sea demasiado tarde, antes de que la propia tontería te lleve a la propia perdición.”
- “¡Buenos días, señor Courbet!”- dijo uno, emulando el título de un cuadro.
- “Bonjour, tristesse” dijo el otro, emulando a una canción.
- Estamos perdidos…
- Lo estamos, pero yo he salido de casa prevenido- y le enseñó su arma.
- Yo soy pacifista y por eso me dejo los machetes en casa… ¡ya no se llevan ni para emergencias!
- Mas vale ser tonto y prevenido, aunque con costumbres antiguas…
- Tiene usted razón…
- Sabe que podría volver retrocediendo en el camino ¿verdad?
- Lo sé.
- Entonces ¿a qué espera?
- ¿Y usted qué? ¡Y no me diga que le apetecía afilar su arma!
- Bueno ¡qué diablos! Quería cometer la imprudencia de hacer mi propio camino en la vida ¿y usted?
- También, auque yo tenía un concepto de camino más práctico.
- ¡Salgámonos de las cosas prácticas! ¡Qué aburrida es la vida con ellas! ¿Qué sería de lo inútil? ¿Dónde quedaría con ellas?
- Supongo que donde está ahora…
- Para ser usted tonto, deduce bastante bien.
- ¿Su camino era llegar a mi camino?
- Quizá…
- No, quizá no… ¡A la vista está!
- Podría haber elegido otro azar.
- Ya, pero entonces no habría sido usted sino otro. Solo se puede elegir un azar.
- ¿Y si sigue usted mi camino?
- Es lo que pensaba hacer. No me apetece nada recorrerme el otro de nuevo. Ya me lo conozco.
- ¡Brindemos por los nuevos caminos!
- ¡A su salud!
- ¿Habrá por aquí alguna posada? ¡Me muero de sed!
- ¡Posadas! ¡Permítame decirle que es usted un poco antiguo! Las posadas se extinguieron con los bandoleros. Por lo menos. Le diré que yo he pasado por una fuente, pero no tenía sed.
- ¿A cuanto queda esa fuente?
- Hacia allá- y le indicó el camino hacia atrás.
- Llegaré a tiempo…
- Seguro, y si no, no se preocupe…
- Ha sido usted muy amable, a pesar de lo de antiguo…
- Y usted, a pesar de haberme llamado tonto…
- Yo no le he llamado tal cosa… Se lo ha llamado usted mismo.
- Ah… Entonces disculpe.
- Queda disculpado ¡antiguo!
- ¡Imbécil!

21 – 11 – 10

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