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Un día por Málaga (1914) de José Gaspar

>> jueves, 31 de marzo de 2011



La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, a través de su Filmoteca, ha restaurado y recuperado la película más antigua sobre Málaga. Se trata de 'Un día por Málaga', del director José Gaspar, rodada en 1914. En su recuperación ha colaborado activamente el periodista Francisco Griñán. Este es un fragmento de un minuto de esta película muda.

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Dos fotos de "Estudio"






Realizadas por Felipe Soto Mohedano

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Jose Luis Gómez, un superviviente inmortal

>> lunes, 28 de marzo de 2011



Estaba deseando escuchar aquella voz. La sensibilidad hecha palabra. Si alguna vez creyese en la posibilidad de hacer prosa con el verso, sería con él. Creería firmemente en el teatro hecho verdad. Olvidaría todo escenario y me pondría a la altura de las circunstancias.
El miércoles 23 de marzo fue investido Doctor Honoris Causa una persona extraordinaria. Jose Luis Gómez, hizo la entrada triunfal más modesta que haya visto con estos ojos. Allí estaba yo, en uno de los bancos del Nº 49 de la Calle San Bernardo, propiedad de la Universidad Complutense. El "paraninfo", aparece con todo el esplendor de un tiempo pasado que vuelve en cada ceremonia. Revive, aún así, de forma extraña, resultando de un fuerte choque entre el antes y ahora, como los impactos de bala dentro del Congreso de los Diputados.
Aquel acto solemne, por un momento, me recordó a una celebración sagrada. Algo ha quedado del Cardenal Cisneros: Todos en pie, escuchando el Gaudeamus Igitur.
Mi padre, en uno de los asientos del coro, supervisando que todo saliese a pedir de boca. Juan, el que fuera director de la orquesta en la que pasé casi siete años de mi vida, sacando voces a los instrumentos para interpretar la Suite Holberg de Grieg. Estas dos personas que me son tan cercanas, rindiendo su homenaje musical tan personal a Polidori, que hacía acto de presencia con las primeras notas. Recordando "Remando al Viento", homenajeando a esta figura de la escena, irremplazable. ¿Qué ha sucedido tras la renovación del teatro en España en los años sesenta? Nada, realmente. Las sombras alargadas de Nuria Espert, Adolfo Marsillach y este caballero que ahora es nombrado miembro oficial de la Orden, siguen presentes recordándonos que hasta ahora, su mensaje, su legado, han resultado insuperables. Y es que a veces no nos damos cuenta de las pocas personas inmortales que todavía quedan en nuestra memoria viva.
la voz de Gomez, no se hizo esperar. tras una emotiva presentación por parte de Javier Huerta Calvo, el actor comenzó a deleitarnos de la siguiente manera: recitando "La canción del pirata" de Espronceda. Su primera actuación de niño, ante sus padres, demostrando su manifiesta pasión por una vocación todavía tímida. Después, siendo ya mayor de edad, marcha a Francia y a Alemania, teniendo como tapadillo el trabajo de hostelería (heredado del legado familiar) cuando en realidad lo que busca es hacerse camino en la profesión. Conocer la vanguardia teatral de la mano de autores desconocidos en su país, como Bertold Brecht. Entra en contacto con Grotowski y conoce el Teatro de lo pobre, llegando hasta Polonia. Después, vuelve como hijo pródigo a su tierra, y se enfrenta con un panorama desolador, siempre con el espíritu del resucitador. Y lo logra. Como mucho Sartre había dado su brazo a torcer para dejar interpretar sus obras, gracias a la mediación de Sastre. Sí, quería decir Sastre con "S" y no "R" (Alfonso Sastre, un personaje extraño en el panorama político actual). "A puerta cerrada", entraron "Las moscas".
Gómez se refirió al oficio de actor citando un relato de Steinbeck sobre el trabajo de los constructores de barcas. Un trabajo realizado con oficio, en el que se pone algo más que la pura técnica para volverlo digno.
Finalmente, he de lamentarme por la intervención del señor rector Berzosa, cuyas aportaciones se inclinaron más hacia la política (abandona el cargo tras años de mandato) y ensombrecieron de algún modo el acto, el homenaje concreto a esta figura de los escenarios y del cine.
Allí estaba, en la parte reservada a los invitados, otra de las grandes: Charo López. Gonzalo Suárez se dejó ver a pesar de su resistencia a asistir a todo tipo de actos públicos (y bien que hace). Además, estaban Verónica Forqué, Albert Boadella, Pilar Bardem, Mario Gas y otros que temo haber olvidado.
Jose Luis Sampedro, a sus noventa años, también hizo acto de presencia, y fue otra de las notas emotivas e importantes del acto.
Por parte de las autoridades: Ángeles González Sinde e Ignacio González.
En cuanto a las personas que conozco por cultura pero desconocí en persona, citar a Sanchís Sinisterra o a Alberto Corazón.
Después del "solemne acto", a mi pesar, regresé a la Facultad real, la de Ciudad Universitaria. Un par de sandwiches y un zumo mientras esperaba el autobús 46 en la Gran Vía, rumbo a una tarde de clases en este marzo caprichoso.
Quisiera no haber resultado un "Cronista de la Villa". No quiero decir que menosprecie esta labor (siempre he admirado a personas como Pedro de Répide o Mesonero Romanos). Simplemente me hubiera gustado hablar desde dentro, y no desde los datos como proceso de labor para recoger un acto histórico.

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La cuerda de tender

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TE VEO MAÑANA EN EL MISMO SITIO

>> martes, 22 de marzo de 2011

Resulta extraño encontrar un papel que diga: "Te veo mañana en el sitio que tú sabes" en una calle cualquiera, a una hora cualquiera. ¿Eres tú el primero que lo ha leído? ¿Serás el último? La gente no tiende a enseñar públicamente cosas tan íntimas. ¿Por qué iba a ser yo el que iba a encontrar ese papel? ¿El emisor sabía que sería yo quien tomaría su mensaje? Entre el infinito número de posibilidades, yo soy ese destinatario-viandante concreto. He sido elegido como portador de una información. ¿Qué representa para mí ese papel? ¿Conozco lo que sucederá mañana? ¿Conozco aquel sitio? No. Entonces, ¿a qué preocuparse?
Resulta extraño entrar en un café al día siguiente y encontrar, en la misma barra, en el trocito de mesa que has escogido aleatoriamente, el mismo papel con el mismo mensaje:"Te veo mañana en el sitio que tú sabes". Parece que nos vamos perfilando como sujeto con derecho a sospechar sobre "alguien" que trama "algo" contra, para, sobre, ti.
Resulta extraño escuchar, tras esta coincidencia que se repite, una voz tras de ti que repite, en el mismo lugar, un día más tarde (pasaron, pues, tres días)la misma cantinela:"Te veo mañana en el sitio que tú sabes".
Ante la desazón, tratas de engañarte pensando: "Hablará a otro" pero no. Ni siquiera puede estar leyendo el papel, repitiendo algo escrito tras de ti, puesto que tú mismo hiciste desaparecer esa misma prueba el día anterior en una papelera cualquiera de un punto cualquiera de la ciudad.
"Date la vuelta. Te estoy hablando a ti. ¿Por qué no me esperaste a quel llegase ayer?"
Era un tipo que no inspiraba ningún temor. Parecía frágil, dispuesto a recibir una bofetada más en la vida. El sujeto inofensivo dijo una gran frase casi sin respirar:
" Las obras artísticas son como marcas o huellas que el artista va dejando. Una mancha negra sobre blanco, como las letras sobre papel de un libro. Estas obras no tienen en sí ningún valor. Serán tan solo las cosas de las que se sirva el fuego si, por un casual, el museo-congelador se incendia. Solo habrá obra si existe el enunciado, si hay alguien observándola."
Después de esta parrafada, dicha con total sentido, asentí dando la razón a quien me hablaba. Después, este me dijo:
"Te acabo de dar una clase teórica. Son quince euros".

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UN DESEO SIEMPRE FUTURO

>> lunes, 21 de marzo de 2011

Ya olvido que los versos riman
Pero sigo sin componer con libertad
Quisiera dejar volar la imaginación
Poner letras sin pensar en su límite
Sin creer que lo que deseo expresar
es ciertamente eso que he escrito

Todo queda ya con su sonido particular
Solo leyéndolo después, se comprueba
El propio hecho de escribir
Sin pensar en la armadura
Es lo que finalmente la construye
De la forma más natural
Se ha interiorizado la poesía
Y, sin instrucciones, se logra
Aparece sola, independiente del poeta

Pero, insisto, se lee poesía
Aún cuando no se quiso poetizar
Pero la voluntad continúa presa
Aplastada por la tradición
Que siempre viene detrás
Pisando los talones
y ese mundo verdadero de color
aún sigue preso en su daltonismo

“La silla tiene cuatro patas”
¿Por qué no cinco?
“Los gusanos son de color marrón”
¿Por qué no echan humo por los ojos?
¿Por qué no caminar con la nariz?
¿Por qué una frase con sentido?
¡Felices calendarios de cristal iluminados!
Un desierto helado, una uve con be
Ciertamente negativo un pensamiento hablado
¡Ah, esto es! ¿Y por qué es esto, ah?

Parecemos temer este momento
Porque, después, sobrepasado ya
No nos queda otra cosa que romperlo todo
Destruir lo que ya ha dejado de servir
Y dedicarse en la vida a duma en pipa

Por eso, continúo escribiendo mal
Empecinado en no avanzar
Porque cada logro te hace viejo
Y cada error, te vuelve joven
Manchas de tinta negra sobre un piano
Y nieve sobre cada una de sus teclas
Cuando el instrumento, sobre sus ruedas
Baje del escenario y pierda sus partituras
Entonces hablaremos
Pero, mientras esto no ocurra
Yo seré siendo un modélico ciudadano

21 – 3 – 11

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SUEÑO

Desde un fondo de mar más verde que azul
Contemplo, ahogado, la superficie amarilla
Morado, trepo por las algas hacia un blanco
Y tropiezo con mil marrones en mi camino
Quiero encontrar ese pescado sin branquias
Que aletea sobre la piedra gris allá afuera
Una barrera de oxígeno separa el aire del agua
Y esa sirena roja, que late fuera con pulmones
Me mira, con esos ojos acuosos, que tiemblan
Con la corriente de la marejada aquí dentro

Yo nunca supe nadar, y ahora mis pies me hunden
Cada vez más abajo, y voy perdiendo la imagen
Oscureciéndose todo en torno mío, tan profundo
¿Fui alguna vez poeta encarcelado?
Si, por ventura, o casualidad, o fortuna
Escribí con estos labios sobre un cuerpo imprevisto
La mejor de las poesías terráqueas
Ahora ya nada de esto importa, habitando otro tiempo
Otra escena, esta la del último acto

Cada vez mis cabellos cubren mejor mis ojos
Y ya solo siento un ligero balanceo
Que me mece, haciendo descansar mis brazos
Anestesiados con mil agujas clavadas en cada uno
Cansados de remar, exhaustos de un viaje al revés
Y el resto del cuerpo, reventado, respira
Por sus agujeros, en una muda letanía, asincopado
Y todavía lucho por olvidar que la mezcla de colores
Da, casi siempre, con y sin paleta, el último negro

¿Hace cuanto que no dormía?


21 – 3 - 11

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LAMENTO POR “WERTHER”

>> miércoles, 16 de marzo de 2011


Zipi y Zape en "Werther"


Siete menos cuarto de la tarde del miércoles 16. Me encuentro delante del teatro de la Ópera, esperando a entrar para ver “gratis” el “Werther” de Massenet. Observo los carteles anunciando la representación. Todavía es pronto para el estreno. Hoy se convoca a voluntarios melómanos para asistir a un ensayo de la obra. Si yo fuese el tenor o el director de orquesta (o, como se pone de forma correcta en los programas, el encargado de la “dirección musical”) por ejemplo, sería mucha responsabilidad para mí el ver impreso mi nombre en una responsabilidad de tal envergadura. Se vende la piel del oso antes de cazarlo. De la misma manera, tampoco llevaría bien el que el público me aplaudiera antes de comenzar a desempeñar mi trabajo. El agradecimiento para después, cuando me lo haya merecido. Solo entonces, será sincero (y todavía me reservo respecto a lo de “sincero” y no “aplaudo porque sí, porque lo dictan los cánones). Ya dentro, observo el interior del teatro. Se me asemeja su construcción a la de un Cyborg: las nuevas tecnologías van apoderándose de la estructura original. Mitad “humano”, mitad máquina, el teatro requiere de estas pequeñas operaciones para mantenerse con vida con el paso de los años. Renovarse o morir. Cuando se reinauguró tras gran tiempo cerrado, apareció por allí Pilar Miró, (como bien cuenta Diego Galán en las memorias de la directora), personaje que bien puede asociarse, junto con Alfredo Kraus, al Teatro Real y a Werther. El tenor canario dejó el listón bien alto, por lo que cualquier sustitución para el papel protagonista actual- partiendo del conocimiento de Kraus- resulta complicada no ya de mejorar sino de equipararse. Pilar Miró sentía gran admiración por el cantante y, concretamente, por ese su papel en dicha ópera. Su aria puede escucharse en el filme de mismo nombre “Werther” e incluso en “Gary Cooper que estás en los cielos”. Son dos homenajes maravillosos, desde la más pura admiración.
¿Por qué hay pantallas en el Real que siguen en directo lo que está sucediendo? Incluso un servidor que se encontraba en el “gallinero”, no precisaba de prismáticos para seguir la trama a la perfección. Observar la pantalla virtual a la vez que se escucha el sonido real resulta casi de cine mudo, donde la pianola, la orquestina e incluso la voz humana acompañaba a las imágenes.
“Las lamentaciones del joven Werther” de Goethe es el libro en el que Massenet se inspiró para crear su ópera. En él, Eros y Tanatos se encuentran claramente presentados y relacionados. El autor alemán aprovechó el espíritu romántico imperante del momento para introducir un personaje que representase sus sentidos anímicos. La desesperación de no ser correspondido amorosamente bien la conocía el bueno de Goethe, y no dudo en exorcizar este fantasma poniéndole nombre y apellidos que lo sintiese, lo sufriese y lo condenase. “personificar” su estado anímico como una buena terapia. Massenet llegó al siglo diecinueve con el romanticismo en plena fase de expiración y esto se comprueba perfectamente en el ambiente de la obra, que se vuelve por momentos excesivamente lento. Tan solo la segunda parte logra resarcir de esta tara a dicho trabajo. Todo parece dispuesto para imposibilitar una felicidad en Werther. El trasfondo religioso no deja de resultar peculiar por cuanto el romanticismo trató de resarcirse de dicha tara o canalizarla por otras vías más profanas. Los sentimientos de exaltación parecen llevar tan pronto a Werther al enamoramiento como al suicidio. Si bien en un primer momento se enamora sin conocer a su “objeto de deseo” (lo que se dice amor a primera vista) luego se encuentra preso de este capricho pasional de juventud que parece condenarlo a la única salida posible. Se plantea que un suicida no tiene por qué renunciar a los valores del cristianismo. Más pronto se reencontrará con la verdadera tierra prometida, y el padre todopoderoso le estrechará entre sus brazos por desear encontrarse con él y desprenderse de la corrupción material. Es un monje ante el mar de nubes este Werther.
La figura de la enamorada, de Charlotte, se rige por la obediencia a los preceptos patriarcales: asume sin pensarlo, la tutela de sus hermanos al morir la madre, y es esta misma la que también le dijo con quién debía de casarse. Vamos, que antes de abandonar este mundo, lo dejó todo bien atado. “El sí de las niñas”, pieza teatral de Moratín o “La boda”, tapiz de Goya, nos recuerdan a estos hijos abnegados a su destino, condenados al corte de alas constante de su libertad. En cuanto a la representación escenográfica, se recurrió a presentar a la madre de Charlotte en un retrato fotográfico para mostrar la presencia simbólica de este personaje, culpable de todo el drama al legar esta “herencia tan nefasta”. También se recurrió a dos personajes casi simétricos (una especie de Zipi y Zape o Hermanos Malasombra) para representar lo abstracto de la situación (algo así como la representación de una narración en voz en off pero implícita en la historia, convertida en personajes). Esto es algo que no termino de digerir y me sigue resultando accesorio, ya que aporta una pizca de humor que no viene a cuento.
Sigo defendiendo, para la representación de una historia tan melodramática como esta, unos decorados melodramáticos que representen el contexto de la época, y no estas creaciones tan innovadoras que no hacen más que descentrar al espectador. A mí me causan verdadera turbación. Necesito, digamos, un aliciente que me mantenga introducido dentro de la acción para que no me resulte- como en este caso- tan increíble. Con mantener distanciado al espectador solo se consigue que a este le resulte todavía más pesaroso un relato tan lejano en el tiempo y tan complejo de digerir desde una comprensión o empatía contemporánea.
La muerte de Werther se prolongó casi treinta minutos de reloj, algo también bastante cansino. El moribundo se levantó cuatro veces contadas de su lecho de muerte para prolongar su agonía mediante un diálogo con su amada interminable. Esta forma de prolongar el sufrimiento va. Definitivamente, contra los derechos del ser humano. Claro que, todo puede valer. Hay muertos bastante vivos en nuestra historia. Por ejemplo, un hecho verificable: en la dramatización cinematográfica que se hizo del asesinato de Canalejas en Madrid, su asesino anarquista, interpretado por un inexperto José Isbert, se pega un tiro anunciando su muerte pero después se levanta y se va del plano tan campante.
Los elementos de iluminación resultaron bastante interesantes, ya que aportaban color a la escena para los diferentes momentos: En el Primer acto, tonos amarillos que tiñen a Werther en su indumentaria y en el lugar en el que se desenvuelve. Hay un ambiente optimista, el protagonista valora la experiencia de vida en su estado más alto. En el Segundo acto, la penumbra azul nos cuenta la situación de desesperación de los protagonistas al no poder amarse y, por fin, el blanco nieve nos habla de la muerte, de lo marmóreo, del final trágico que pasa a la frialdad del cuerpo inerte, de la blancura del espíritu, de la religión y del “cielo”. Las sombras que agigantan los cuerpos cuando una estancia oscura se ilumina por una puerta abierta al exterior, nos habla de un cierto expresionismo ligado al cine mudo. El tintado azul para Caligari o Nosferatu, que bien supieron beber por otro lado de elementos puramente teatrales.
No quiero decir que haya salido un tanto decepcionado de la representación, pero creo que los elementos narrativos de Goethe han quedado un tanto descolgados de la impresión que pretendió lograr en el espectador, al menos en esta época contemporánea. Remarco la impresión de ritmo lento en el espectador, amén del empleo de los personajes con sus valores simbólicos: El empleo de los niños resulta demasiado patético y poco hilvanado para con la historia, así como la figura del padre (y no digamos las de los “lugareños”). Pero no vamos a cargar siempre contra Goethe. Otro tanto de la culpa va para Massenet, un francés que puso música a un alemán que podía haber sido su bisabuelo. ¿Y qué hay de la renovación de la obra por parte del equipo artístico? Siempre he encontrado en el teatro Real, una escenografía en las obras capaz de prescindir de cierta elegancia, lo que nos conduce a cierta frialdad (esta elegancia “real” parece ir en discordancia con la modernidad que se pretende para con las obras).
Quizá me encuentre en una especie de lucha entre la defensa de la contemporaneización de la escena a la vez que lucho por mantener los valores de las piezas partiendo de su contexto original. Odio vivir en tierra de nadie, y más en estos casos. ¿Pero qué puede defender un alumno de Bellas Artes con pretensiones artísticas futuras que todavía pinta sobre lienzo y cree en el estudio de una carrera que le acredite como “artista”? ¿Dónde se encuentra el arte hoy? Siento que los tiempos han cambiado y todavía creo vivir en el siglo XX con sus preceptos. De nuevo, me defenderé con el argumento más facilón: la deficiente enseñanza recibida desde niño y el choque posterior de esta contra el mundo real.

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PANORAMA DE ACTUALIDAD: A VUELTAS CON LA HISTORIA

>> lunes, 14 de marzo de 2011



Hay una propuesta de corte europeo sobre la mesa que en los últimos años ha llamado mi atención: resucitar el Palacio Real de Berlín. Y digo resucitar, por la agria polémica que suscitó dicha proposición desde el momento en que fue planteada. El gobierno alemán llevaba años barajando esta posibilidad y, por fin, parece que va a hacerse realidad. A veces, he llegado a pensar que era este un tanteo tonto, y otras me arrepiento de la seguridad con la que resuelvo dichos dilemas. Desde un punto de vista de patrimonio, está todo dicho. El Palacio Real berlinés representa un importante símbolo arquitectónico perdido. Por otro, su “hundimiento” representó el último resquicio que de la monarquía quedaba en la capital alemana. El significado político es muy fuerte y todavía no se ha superado. El fantasma de la antigua Prusia de la Alemania Imperial todavía pululaba en forma pétrea. La agonía que, a lo largo del siglo XX experimentó este pasado tan longevo puede acotarse desde la segunda guerra mundial hasta el advenimiento comunista. Si bien tras los bombardeos el edificio quedó dañado, el gobierno del muro decidió terminar de desmoronarlo con una clara intención ideológica. En su lugar, en los años setenta se levantó un edificio de corte racionalista orientado hacia esta nueva “política para el pueblo”: El “Palacio” de la República.
La intención desde la que ahora se apoya la reconstrucción del antiguo palacio no es otra que la de “postal turística”. Siendo más benévolos, habrá también un interés de levantar, tan solo estéticamente, una antigua civilización. Recuperar aquello que fue destruido por el mismo ser humano que lo construyó. Ahora, la funcionalidad del edificio será totalmente nueva, basada en las exigencias contemporáneas, es decir, turísticas. Los reyes no volverán y las salas quedarán vacías de sentido, por lo que directamente no volverán a existir. Tan solo quedará de la historia las fachadas de cara a la ciudad. Sus habitantes, podrán creer que han retrocedido en la historia casi cien años. Todo será pasto del atrezzo, que levantará un decorado para una ciudad cuya historia ha desparecido casi totalmente en cuanto a lo “visual”. El mundo de hoy no parece haberse resignado a su propia contemporaneidad, y lucha por recuperar lo irrecuperable.

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Algunas imágenes oníricas del filme "La revoltosa" (José Díaz Morales, 1949)







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ROMANCE DE LA REINA



En hombros por los madriles
Cuatro duques la llevaron
Y se contaron por miles
Los claveles que la echaron

Corrían los años noventa
Y yo todavía era muy niño

Fue la imagen electrónica
La que, tiempo ya transcurrido
Me habló de calles invadidas de cabezas
Que iban tras de ti… sin ti ya…

Para llorarla fue todo Madrid
María de las Mercedes

El mito femenino
De una generación
Española de clavel,
Sangre, cruz y escote
Que canta sus alegrías llorando
Y llora sus alegrías declamando

Conseguiste ser reina
Nunca sentada en el trono
Siempre arrastrando una maleta
Y ahora
que por ti doblan las campanas
descansas bella
porque nunca dejaste de lado
las buenas costumbres

Podría describirte como
La voz que toda mujer quería tener
Mientras cantaba creyéndose sola
en su casa… secretamente
de ti enamorada

La libertad de Nueva York
Te desnudaba, aunque tú
Siempre te escondiste
tras un mantón de Manila
con media sonrisa en tus pestañas
negras, suaves y afinadas
una nariz que daba sombra a una boca
y unos pendientes grandes
que se escondían entre el color del moño

¿Por qué te vas de mis redes
De la noche a la mañana?

Inspiraste a los marineros de levante
Reviviste las rejas andaluzas
Conseguiste que las historias históricas
Se volviesen tan normales…
Que solo parecían historias
Y ahondaste en la nostalgia



Todo convertido en discos de pizarra



¡España viste de duelo!

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EVOCACIÓN DE TI

>> domingo, 13 de marzo de 2011

Dicen que ya ha llegado el día
mas, yo todavía ando con la noche.

Está presente, ante mí
Respirando conmigo en esta habitación.
Su traje, azul celeste
Anda distraído de mil luces
Que son lentejuelas.

La luna, siendo rodaja
Se esconde de vez en cuando
Dando lugar a los labios
Su blancura, toda de dientes
Finalmente aparece.

Es su melena caoba
El cortinaje del teatro de sombras
Que recorren, siendo siluetas
El cuerpo noctámbulo.

De sus orejas cuelgan
Como elegantes pendientes
Trazas de reflejos en el agua
Iluminados, cálidos todos
Porque esta noche, por fin
Es acogedora
Porque ya no recuerda el frío

Cuando la noche
Sale de mi casa
Suena un aria de Mozart
En el campo, en las afueras

El centauro envidia
No poder viajar en bicicleta
Y quiere cantar
con la voz celeste de un faro vigía.
Lo que no sabe es que este está mudo
Y que son los barcos que guía
Aquellos que suenan graves
Buscando no chocar en la oscuridad
De tu velo, de tu traje bordado penetrante

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SIN TÍTULO, NÚMERO 1

Frente al espejo, se pintaba meticulosamente la cara. ¿Quién quería ser hoy? La superficie, todavía lisa de la cara, dejaba pensar tranquilamente al cerebro, sin interrupciones visuales, auditivas, o de cualquier otro tipo. La primera capa de empaste ya estaba dada. Ahora, solo le quedaba actuar con rapidez con el pincel, antes de que la base se secara. Rápidamente, se pintó una boca. La hizo sonreír y pudo verse, todavía sin ojos, esbozando esa sonrisa con la mente. Luego, una nariz respingona. Las orejas las hizo disimuladas bajo una tupida cabellera negra. Por último, los ojos verdes bajo unas cejas pobladas. Ya estaba listo para salir a la calle. Unas gotas comenzaron a caer sobre la acera cuando este la pisó. Cuando llevaba diez minutos paseando para lucir la nueva cara, notó cómo comenzaba a gotear colores. Toda su nueva fachada comenzaba a resquebrajarse. En muy poco tiempo, quedaría anulado como persona. Los más aventajados pudieron reírse de él al portar paraguas. Ellos quedaban eximidos de demostrar que verdaderamente estaban pintados, aunque la verdad es que nadie podía engañar al vecino en aquella ciudad de desfigurados. Todos conocían la verdad aunque figuraban no creerla. Hicieron de su compañero una humillación, y cuando este quedó despersonalizado, lo cogieron y pintaron sobre él el rostro más humillante. Después, lo llevaron al vertedero municipal y lo dejaron abandonado, atándole a la pierna una ristra de latas. Le habían dibujado todos los elementos menos uno: los ojos. Así, quedó perdido en la inmensidad inhóspita. El pincel que portaba en su bolsillo, había sido despeluchado. Ya nada podría hacer por él, tan solo confiar en la benevolencia del prójimo. ¡Bendita inocencia!

13 – 3 – 11

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CROMATISMO

>> sábado, 12 de marzo de 2011

El primer día que estuve en la casa no le vi. Era silencioso hasta decir basta. Su respiración iba casi al ritmo de las tuberías, de modo que el sonido quedaba amortiguado en perfecta armonía. Fue en el día segundo cuando comencé a sentir un ambiente extraño en el piso. Acababa de comprarlo y todavía debía acostumbrarme a él. Lo cierto es que tenía ganas de que el lugar me deparase alguna sorpresa, que descubriese sus secretos escondidos.
Había que acercarse a aquella pared hasta quedarse pegada a ella para percatarse de su extraño relieve. Una tabique menos accesible que los demás, parapetado por muebles, cajas y demás enseres de la mudanza todavía por disponer con orden a lo largo y ancho de los cien metros cuadrados. Un hombre, pintado totalmente de blanco, permanecía como un moderno Don Tancredo adherido al muro, aparentando incluso no saber de mi presencia.

- ¿Qué hace usted aquí?

Entonces, aquella cariátide tomó vida y me contestó parsimoniosamente:

- Esta era mi casa y no me quiero ir de aquí. Yo no la quería vender ¿comprende? ¡Me la han vendido! Solo disponía del dinero necesario para comprar un bote de pintura blanca y una brocha. Y sí, estoy desnudo, pero no debe de sentirse intimidado…
- ¿Y cree usted que no iba a descubrirle?
- ¡Ha tardado un día en dar conmigo! Quizá en la próxima ocasión la siguiente persona tarde en dar conmigo el doble de tiempo…
- No habrá segunda ocasión… ¡Fuera!

Educadamente, dio al usurpador un tiempo de cortesía para que cogiese lo que tuviese que coger de enseres personales antes de marcharse. Mientras esperaba, se encerró en el cuarto a cortarse las uñas de los pies. Tuvieron que pasar diez minutos para que el sonido de la puerta al cerrar anunciase la despedida de aquel camaleónico personaje.
Al día siguiente, el inquilino recibió una carta en la que se le avisaba de que su casa iba a ser embargada. ¡No podía dar crédito! ¡Él, un moroso! ¡Él, que pagaba religiosamente cada plazo en cada momento de su vida!
De nuevo, volvió a sentir algo extraño en la casa. Se acercó a la puerta y, entonces, volvió a encontrar al hombre que se supone había salido de su casa el día anterior. Se había pintado totalmente de verde para pasar desapercibido tras la planta gigante del recibidor.

- ¡Pero bueno! ¿Es que usted no se cansa? ¡Le doy la mano y me coge el brazo!

El otro, con total desvergüenza, se permitió realizar una pregunta, abusando todavía más de la confianza de aquel imbécil.

- Oiga, por cierto: la parte por donde se dobla el brazo ¿cómo se llama? ¿El culo del codo, o algo así?
- Bueno, dicen que la parte de detrás de la rodilla se llama trasrródillo o algo así, de modo que esa parte se llamará… Trascódigo, o tráscodo.

“Tráscodo” sonaba a personaje de Tolkien. El imbécil (yo no insulto así como así, la situación apoya el apelativo) decidió aliarse con el enemigo.

- Ahora tengo yo una pregunta para usted: ¿No le parece un poco cansado eso de ir escondiéndose de la gente durante toda la vida?
- Hay gente que lo hace todos los días y sale en los periódicos… No veo qué malo hay en ello. Me gusta este juego.
- Sí, ya, pero…
- ¿Usted quiere pasar desapercibido cuando vengan a quitarle la casa?

El otro, mintió:

- No me lo había planteado… Bueno, ¡de acuerdo! ¿Qué hay que hacer?

Entonces, el hombre sin nombre (ahora “hombre verde”, mañana dios dirá) pasó a presentarle al resto de antiguos inquilinos que moraban en aquel lugar y que todavía no habían sido descubiertos. Los había de todos los colores. Todos formaron un verdadero clan y consiguieron asignar un color al nuevo miembro del club de desheredados: El gris. El problema radicaba en que el gris no se sabía si podía ser verdaderamente un color, por lo que su disfraz podía cojear de algún modo.
¿Quién estaba detrás de aquel complot? Seguramente, un estafador que disfrutaba viendo cómo unos pobres ilusos estrujaban su mente para sobrevivir en aquel negocio de lucro. Los habitantes fantasma habían sido engañados vilmente, pero su honra no les permitía renunciar a aquello por lo que habían pagado. Y, si era necesario cambiar de vida para mantenerse como propietarios de un piso en un mundo atacado por la crisis, se cambiaba de vida. Era, pues, todo un honor.

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Un minuto del "Boy" de Benito Perojo (1926)

>> miércoles, 9 de marzo de 2011



La Filmoteca de Andalucía ha llevado a cabo la restauración de este fragmento encontrado del film de Benito Perojo "Boy". En 1998, una donación particular permitió sacar a la luz diez minutos de esta pelicula que se consideraba perdida.
Hemos perdido un ochenta por ciento total de la historia de nuestro cine mudo.
Afortunadamente, desde hace treinta años se está apostando por una verdadera labor de recuperación de nuestro patrimonio.

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ATACAMA

>> domingo, 6 de marzo de 2011

En la Plaza de Cristino Martos de Madrid, hacía unas semanas que había aparecido una cama. Esa cama, plantada en mmitad de la urbe, tenía dos personas dentro. Estaban vivas. Se trataba de una pareja de jóvenes que tenía dinero para comprarse una cama pero no para comprarse un piso. Por ello, porque la cama es esencial, allí donde se entiende la gente, invirtieron sus ahorros en la mejor de todas. Eso sí, decidieron ir a vivir solos en una mala fecha: finales de noviembre.
Él siempre era el primero que quería entrar en calor, por lo que la autoría del inicio de toda conversación era suya:

- Cariño, eres una verdadera Venus de Milo.
- ¿Porque no tengo brazos?
- No, mujer, por tu belleza clásica...
- ¡Eso suena anticuado! Además, los cuerpos pétreos griegos partían de un canon simétrico inexistente... Esas caras eran todas iguales, frías como el material del que estaban hechas... Hubiese preferido que me hubieses comparado con una modelo de Rubens... Ese es otro canon de belleza para otra época diferente.
- Te quiero y punto. ¿Te vale?
- Si tú eres el punto, yo siempre seré la coma.

Tan verdad era que a veces las conversaciones derivaban en un verdadero escándalo público. Un día, ella salió de la cama y no regresó. Él la esperó mirando al horizonte de la celle horas y horas, pero nada.
En esto, apareció un vendedor de Biblias y él le detuvo para comprarle una.

- ¿Cree usted en Dios, joven?
- Sí. El problema es que no creo en mí mismo.
- ¿Y eso? ¿Cómo es posible?
- Me falta amor propio...
- No puede ser... Es una contradicción en sí mismo.
- Amé a una mujer pero se fué.
- Eso es lógico. Si amaba a los demás como a usted mismo, normal que se fuera.

Entonces, todo encajó.

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LA LEYENDA DORADA DE “UN PERRO ANDALUZ”



París, 1929. ¿Qué sugieren estos datos? Si recurrimos a fuentes cinéfilas, lo siguiente: Un aragonés y un catalán hacen una película surrealista. Y no, no es un chiste. Luis Buñuel y Salvador Dalí deciden poner en práctica una serie de ideas garabateadas en un papel. ¿Cómo empezó todo? En Madrid, concretamente en la Residencia de estudiantes de la Calle Serrano. Luis boxea y admira la entomología, siempre con un libro de Fabre en la mesilla de noche de lectura nocturna. Salvador se escapa, siempre que puede, de sus obligaciones para ir de visita al Museo del Prado, luciendo un atuendo siempre estrafalario. Un día, se juntan y planean un proyecto común. Uno ha soñado que una nube pasaba por delante de la luna y que una navaja atravesaba un ojo cortándolo. El otro, ha imaginado unas hormigas saliendo de una mano. Estas dos imágenes constituidas en iconos fílmicos, solo fueron unas de tantas que pusieron en marcha el mecanismo de creación surrealista. Se siguieron proponiendo ejemplos visuales, teniendo todos aceptación, no siendo descartado ninguno. Ensamblados en conjunto, resultó una película de diecisiete minutos que resulta toda una revolución. El primer intento de filmar un relato sin un sentido aparente, donde todo resulta caótico y nada llega a comprenderse en conjunto. Si bien podemos decir que, por separado, podemos dividir la historia en momentos, sería inútil tratar de establecer un resultado de tipo argumental. Dalí dijo que rodaron divirtiéndose, haciendo de aquello un juego, una broma. Luego, con los años, se dio cuenta de aquello había tomado una forma seria, incluso dramática. Por ello, no sería desestimable calificar cada momento del relato como “gag” o “sketch”. Ejemplos como el de la luna-ojo, navaja-nube, resultan casos de carácter asociativo, elementos clave en un juicio onírico. Dentro de los mecanismos de la mente, por muy irracionales y automáticos que aparenten ser los resultados, siempre hay una cierta coherencia subterránea. Otros ejemplos de relación serían los del pelo de la axila que se convierte en un erizo de mar o los pechos que se tornan en nalgas, ambos efectos realizados con un efecto de fusión de imágenes.



En cuanto a historias biográficas, también tenemos mucho de qué hablar:
Por ejemplo, el caso del protagonista duplicado que se asesina a sí mismo con dos revólveres, en dos etapas distintas de la vida. Dalí, en este caso, se erige como responsable de esta idea. Él tenía un hermano mayor que no conoció ya que murió prematuramente. Se llamaba como él, Salvador Dalí, y sus padres siempre hablaban de él. Era como una mala réplica de este, cosa que siempre traumatizó al de Figueras. Es por ello que, mediante el recurso cinematográfico, Dalí “mata a su hermano” para librarse de la losa que le tiene oprimido.
Otro caso es el del burro podrido sobre el piano. Dalí cuenta que también fue idea suya. Su padre, de nuevo en escena, padeció de enfermedad venérea contraída por frecuentar lugares poco higiénicos. Así, para insuflar de moral a su hijo, colocó sobre el piano de la casa un libro con fotografías de enfermedades contraídas por malos hábitos. Este nuevo trauma, hizo que Dalí sustituyese esta podredumbre por un burro en estado de descomposición sobre el “piano de la casa familiar”. Los maristas que penden de las cuerdas, representan ese otro tipo de represión (deduzco que más en el caso de Buñuel que de Dalí, aunque este figure como actor haciendo de uno de ellos). Dalí, cuenta después, sería asiduo de los burdeles, pero padeciendo siempre esta fobia al contagio, sus reuniones con prostitutas se reducirían a colocarse ella a un lado de la habitación y el al otro. Él se masturbaría viéndola desnuda a distancia, evitando el contacto carnal.
Pepín Bello, a quien tuve la suerte de conocer en el año 2007, me contó que de él había sido la idea del burro podrido, y que simplemente Dalí apareció un día por el rodaje y colocó peces sobre los ojos del animal, tendido sobre el piano. Pepín fue otro de los amigos de la Residencia de estudiantes, junto con Lorca, José Moreno Villa, Alberti, etc.
He visto “Un chien andalou” en diferentes versiones (con más o menos metraje, sin sonido, con música). A principios del nuevo siglo, apareció una nueva copia, además de un cortometraje realizado por Buñuel en el que se puede ver al padre de Dalí en su casa de Cataluña, comiendo erizos de mar (en estas fechas, Dalí fue expulsado del hogar familiar al realizar un cuadro titulado “El sagrado corazón” con el siguiente subtítulo: “A veces, por placer, escupo sobre el retrato de mi madre”. La figura de “Padre Represor” surgía fácilmente en el sentido de esta cinta, encontrándose Dalí ya en este “exilio”).
Hablamos de una época posterior, en la cual Buñuel y Dalí decidieron volver a colaborar juntos para llevar a cabo “La Edad de Oro”. Aquí, comenzaron las desavenencias entre los dos amigos. Dalí comenzó a mantenerse distante, la compenetración ya no era la misma. Gala lo acaparaba y Buñuel estuvo a punto de estrangularla literalmente en una ocasión. La película llegó a realizarse y Dalí figuró en los títulos de crédito, aunque su colaboración se redujo a ideas visuales enviadas por carta a su amigo, como la de la escena de amor caníbal o la de los obispos en la playa.




Si bien en “Un chien andalou” hubo una acogida positiva, a pesar del carácter provocativo de la misma (más allá de las escenas de carácter poco agradable), el “L´age d´or” las críticas a la burguesía y la religión se vieron contestadas por grupos conservadores (Les camelots du Roi) que destrozaron la sala donde se proyectaba y arramplaron también con una exposición surrealista que había a la entrada del local. La película, fue prohibida y requisada por el gobierno francés.
¿Cómo podemos valorar la película de “Un perro andaluz”? Está claro que el elemento principal es su vanguardia, en la estela de “Le coquille et le clerygman”, filme que para el surrealismo se consideró incluso “débil”, y que tuvo, entre otros responsables, a Artaud. Un tipo de cine polémico, rodeado de una gran leyenda. El propio Dalí, al enterarse del suicidio del protagonista Pierre Batcheff, exclamó: “¡Es el final perfecto para la película!”
Es un filme que no debería juzgarse desde la técnica, pues ha sido tan sacralizado a lo largo de la historia que todo juicio crítico quedaría anulado por sus imágenes icónicas. En cuanto al elemento sonoro, a la música, cabe añadir otra anécdota: Buñuel decidió aunar la fuerza de Wagner con su Preludio y Liebestod de “Tristán e Isolda” con otra pieza, un tango popular, cuya fuerza para con las imágenes es casi equiparable a la anterior. Tanto en el corte de cuchilla, como en el intento de violación, se desprende un carácter violento, pasional, casi como un juego para con las imágenes que musicalmente describe. Buñuel, durante la proyección del filme en la velada de su estreno, se colocó al lado de un tocadiscos para ir intercalando la música en directo, según la escena que se narrase. Cuanta también (todo esto en sus memorias “Mi último suspiro”) que guardó en el bolsillo unas piedrecitas para arrojar al público en caso de que la acogida fuese negativa.
Esta aventura cinematográfica fue recompensada por el grupo surrealista, el mismo que, bajo la voz de André Bretón, expulsó a Buñuel del mismo (esto no resultará extraño con el tiempo, ya que poco a poco muchos de sus miembros corrieron la misma suerte o directamente abandonaron el grupo para unirse a Bataille, que compitió contra Bretón, saliendo victorioso).
¿Un perro andaluz película española? Definitivamente, no. Realizada por españoles, pero originalmente titulada “Un chien andalou” (lo de “perro andaluz” se lo tomó a mal Lorca, al pensar que había una referencia a él en el título). Buñuel ha sido español, mexicano, estadounidense y francés. Otros directores de la época decidieron cruzar también la frontera al considerar a la industria cinematográfica española como algo deficiente en sí mismo. Perojo, por ejemplo, fue acusado de antipatriota al recurrir a Alemania y Francia para realizar sus “caprichos”. Curioso caso, ya que Buñuel y otros intelectuales inventaron la palabra “Perojismo” para denominar el folclore falso y rancio de algunos filmes de origen español, entre los cuales se encontraban los realizados por Perojo (otra anécdota: Perojo utilizó al actor Gastón Modot- “Les enfants du paradis”- para protagonizar su filme “Más allá de la Muerte (1924), y Buñuel, seis años después, le hizo primer actor en “La edad de Oro”).

6 – 3 – 11

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Cartelería de cine español. Etapa muda

>> jueves, 3 de marzo de 2011











































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"La barba rebelde" (1905) de Segundo de Chomón

>> miércoles, 2 de marzo de 2011

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"Geografías Humanas". Ciclo de Cine-ensayo

>> martes, 1 de marzo de 2011

El lunes a las 7 de marzo a las 17:00 horas, tendrá lugar en el Salón de Actos de la Facultad de Bellas Artes de madrid (Universidad Complutense) la inauguración de un ciclo de Cine-ensayo creado por Elena Grande Vicente Javier Ramírez Serrano, dentro de las actividades de "Acciones Complementarias" (Vicedecanato de Extensión Universitaria). Se comenzará con la proyección de "Las Hurdes" (1932) de Luis Buñuel para seguir y terminar con "Noche y Niebla" (1955) de Alain Resnais.



Geografías humanas. Una muestra de cine-ensayo es un ciclo de cine centrado en películas cuyo formato responde al ensayo audiovisual. Un género que se encuentra entre el documental y el ensayo literario, donde el papel del autor es crucial, pues es éste quién suele presentar su reflexión como tema del film. Las películas seleccionadas versan sobre el análisis de los comportamientos de ciertos grupos sociales a raíz de un acontecimiento histórico, cultural o tecnológico. Retratos sociales que describen contextos, modos de ver y actuar en sociedad. Nos centramos en el género del cine-ensayo porque consideramos que es una práctica audiovisual que ofrece perspectivas muy interesantes acerca de estos asuntos. El cine-ensayo no responde a los mecanismos habituales del cine, sino que plantea una nueva mirada sobre los acontecimientos. Esta tendencia supone la relectura de los modos de actuar de las imágenes, de ensayar con las imágenes y pensar con ellas más allá de lo que representan. Por ello incluiremos en estas proyecciones pequeñas sesiones críticas sobre las películas planteadas.

Programa:

-7 de marzo

Las Hurdes/ Tierra sin pan (1933), Luis Buñuel


Noche y niebla (1955), Alain Resnais




-14 de Marzo

Sans soleil (1983), Chris Marker


Sesión crítica con Fernando Baños



-21 de Marzo

The old place (2000) Jean-Luc Godard y Anne-Marie Miéville


El origen del siglos XXI (2000) Jean- Luc Godard


Libertad y patria (2002), Jean- Luc Godard




-28 de Marzo


Sesión crítica con Juan Millares


Miscelánea de noticias (1986), Alexander Kluge & Beate Mainka-Jellinghaus 1h 37’



-4 de Abril

Imágenes del mundo e inscripción de la guerra (1989), Harun Farocki




-11 de Abril

Sesión crítica con Juan Millares


El pabellón alemán (2010), Juan Millares


Apuntes sobre el otro (2009), Sergio Oskman

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DON NADIE

DON NADIE

Nos encontramos ante un hombre echado a perder. Él quería ser intelectual, pero sabía que no podía ser escritor porque ni fumaba ni bebía. La pintura le había abandonado antes que la escritura y él era consciente de todo esto. ¿Por qué? Porque había tenido una vida feliz, alejada de cualquier preocupación y, sobre la base de la satisfacción plena no se podía escribir. La educación recibida por sus padres no pudo ser mejor en cuanto a atenciones. El exceso de cuidados le había convertido en un ser protegido, un habitante en un mundo entre algodones. Por todo esto se lamentaba. Nunca podría tomar el camino hacia la autodestrucción, por más que lo intentaba. Él mismo se auto-caricaturizaba haciéndose llamar "Don Nadie". Esta era su firma, su tarjeta de visita allí donde iba a contar sus penurias. "¿Por qué me hicieron huérfano de aventura, por qué?" se preguntaba desde su cama aterciopelada, constituida por mil colchones entre los cuales se escondían quinientos guisantes. Tumbado sobre todo este emparedado gigante, esperaba inocentemente respuesta. Sabía que así no se pasaba a la posteridad, que el camino elegido llevaría a sus cenizas al anonimato. A día de hoy, todavía sigue vivo, triste y apenado por no saber lo que se dirá de él, porque su biografía está incompleta. Yo, escritor humilde, biógrafo de todos estos personajes, trato de comprenderles, pero ellos deben de saber que la vida sigue su curso y que solo me cabe hablar de ellos en su presente. Nunca he sido de predecir futuros ni de matar a gente afable y simpática, por muy torturados que estén y necesiten saber cómo les recordará la historia.



A DON NADIE SE LE CONCEDE UNA OPORTUNIDAD

Han pasado dos semanas y Don Nadie ha tenido una idea deslumbrante: Pedirle a un amigo suyo, escritor, que confeccione una novela a su medida. “Don Nadie” la firmará como si la hubiera escrito él y, después, la presentará a concurso. ¡Qué gran idea! Por fin se sentirá “alguien” aún sabiendo que no lo es.
Lo extraño de todo aquello se hizo visible cuando ganó un prestigioso premio literario y tuvo que decir unas palabras. Su lenguaje ramplón entonces salió a la luz y la gente lo admiró. Aplaudían su estúpido discurso. Don Nadie se sintió estafado. Yan da importaba de lo que dijese porque aquel estúpido libro le había anulado como persona independiente. Comprendió que la gente aplaudía al libro y no a él. Fue al poco tiempo de que estas cosas sucedieran cuando Don Nadie decidió desenmascararse. Le dijo a su amigo “cuando me avisen para dar una conferencia en un lugar importante, quiero que vayas tú, el autor verdadero del libro.” El amigo, como era tonto, accedió. Llegó el día “D” y el amigo compareció ante los intelectuales y la prensa suplantando la identidad de “Don Nadie”. Y he aquí que sucedió el milagro: nadie se percató del cambio. ¿Qué estaba sucediendo? Quizá el mundo había dejado a parte su imbecilidad y había comenzado a valorar las obras y no a los autores. Esto era maravilloso. Un cincuenta por ciento del ego mundial había sido borrado de un plumazo de la faz de la tierra. Además, Don Nadie quedo aliviado, pues ahora la gente le obviaba pero para él no resultaba un trauma. El autor con nombre y apellidos había desaparecido. El anonimato regresaba. “El Lazarillo de Tormes” y La Catedral de Chartres eran los ejemplos a seguir, los nuevos ídolos.

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