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Ensayos 25 de mayo (San Bernardo 2011)

>> domingo, 29 de mayo de 2011











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ANDANTE PARA FLAUTA Y ORQUESTA EN DO M- W. A. MOZART

CONCIERTO DE PRIMAVERA 2 DE ABRIL DE 2011

Orquesta: Camerata Numantina
Solista: Jaime Esteban
Dirección: José María Mateo

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LA SOMBRA BLANCA

A Elisa Miravalles

Era un coche tan negro que parecía haber sido pintado con betún. Lucía un lustre muy particular. En él, viajaban dos tipos larguiruchos. Uno se llamaba Ben y otro George. Los dos iban también de negro, portando cada uno un sombrero sobre las rodillas. El terreno era abrupto y los brincos estaban asegurados. La noche se perfilaba ya en un cielo cada vez más apagado. El conductor conducía el vehículo hacia un pueblecito español. En misión de embajadores, aquellos dos elegantes espectros acudían a revisar una serie de cuentas que parecían haber dejado en el lugar más impensable de todos. Ellos obedecían órdenes, nada más. Se dejaban llevar por aquel hombre del asiento delantero, silencioso y lleno de misterio como el crepúsculo que ahora se presenciaba.
Por fin el primer cartel anunciador: “Villa Conejos del Río”.
Las casas comenzaban a aparecer cada vez más juntas, hasta llegar un momento en que se juntaron para crear calles.
Tanto Ben como George no habían dicho nada durante el camino. De hecho, ni se conocían. Se habían visto por primera vez al subir al coche. Cada uno llevaba un sobre lacrado con información confidencial.
Por fin, comenzó a verse gente: todos parecían dirigirse al mismo lugar y, curiosamente, la dirección tomada era la que ellos llevaban. El destino, una plaza donde ya había bastante gente concentrada. Esta, al ver el coche, centró toda su atención en él. Había un edificio con banderas que identificaron con el Ayuntamiento. Ante la puerta se congregaban algunos representantes del pueblo como el médico o el cura… La banda de música se encontraba posicionada delante de todos ellos. Todos ellos empezaron a acorralar el coche. Al poco rato, este se veía obligado a colocarse tal y como ellos deseaban: delante de la banda de música. Comenzó a sonar una música lúgubre, como de difuntos. El conductor, entonces, se dio la vuelta para dirigirse a los americanos. Los tres hablaban español:
“Lo mejor será salir para averiguar lo que sucede. Si me permiten…”
Ben y George dieron su asentimiento. Pasaron diez minutos hasta que Eduardo volvió al coche. En América le llamaban Eduard, pero él era castellano de pura cepa. Lo que les dijo como conclusión fue lo siguiente:
“Ellos piensan que somos de la funeraria. Creen que llevamos un cadáver. La dirección a la que el coche debería ir, según ellos, es la del cementerio. Allí se encuentran las autoridades políticas, con las que podremos hablar para solucionar este malentendido y llevar a cabo, de paso, lo que nos ha traído hasta aquí. ¿Les parece?”
Ellos accedieron. No querían problemas con los lugareños nada más llegar allí. Por algo eran representantes internacionales.
El coche comenzó a andar despacio, para que todo el mundo pudiera seguirles detrás en una marcha solemne.
Atravesaron el pueblo hasta la salida de este. A la izquierda se presentaba el camposanto, protegido por un muro de mediana altura que dejaba ver algunas cruces de piedra. La puerta era lo suficientemente ancha como para permitir pasar al coche. El chófer tuvo que salir para abrir las puertas de hierro y así poder entrar.
El camino condujo a una especie de ermita donde esperaban cuatro personas. Muy cerca, se abría una fosa que esperaba ser ocupada.
Los tres hombres salieron del coche. El chófer se adelantó a los dos hombres para hablar con los que debían ser el alcalde y los concejales. Después, todos entraron en la ermita. Esta, guardaba el féretro del supuesto fallecido. Cuando toda la comitiva hubo entrado, se cerraron las puertas. Los americanos, el chófer y los políticos se acercaron hasta el sarcófago. El que parecía el enterrador abrió la caja mortuoria.
Ben, al ver que el chófer esta vez no abría la boca, trató de explicarse:
- Ustedes esperan ahora que nosotros vayamos al coche y traigamos el cadáver. Pues bien, ni somos de pompas fúnebres ni traemos a ningún muerto en la trasera del coche. Venimos en calidad de representantes para rendir cuentas pasadas, eso es todo.
El que se suponía que era el alcalde, por toda respuesta sacó un papel manoseado de su bolsillo y se lo tendió. En el ponía lo siguiente:

“Alfredo Sigüenza ha fallecido a las 17: 00 horas de este día, en el pueblo de Villaconejos del Río, a 2 de junio de 2002.”

Lo primero que hizo Ben fue sorprenderse del poco rigor del mensaje, garabateado en un papel cuadriculado y manchado con gotas de grasa.

- ¿Qué quiere decir este papel?- preguntó Ben cada vez con menos ganas de bromas.
- Este papel acredita la defunción de Alfredo Sigüenza- dijo el alcalde.
- Ya, si hasta ahí pudo leer, pero lo que no comprendo es… ¿Quién le entregó este papel?
Silencio. Era todo bastante absurdo.
- En la orilla del río hay una sombra blanca- dijo uno de los acompañantes del alcalde (uno de los concejales, supuestamente).
George entonces dio su opinión:
- Creo que deberían ser un poco más concretos en sus palabras, señores. Mi compañero, y que me corrija si me equivoco, se está enterando de lo mismo que yo: nada.
- Vayamos todos donde la sombra blanca. Quizá allí encontremos solución a nuestro problema. De momento, se cancela el entierro por ausencia de difunto.

Toda la comitiva llegó hasta el río. Muy cerca de allí, había una zona de arena en desnivel sobre la que se encontraba dibujada, con piedras blancas, una silueta. Podía encontrarse un parecido con aquellas que marca la policía a tiza en el lugar donde ha habido anteriormente un asesinado. Pegada a dicha sombra, una silla anclada precariamente en la arena. Ante la silla, un árbol con una soga. De nuevo, el alcalde hizo los honores:

- Aquí venía todos los días Alfredo Sigüenza a intentar suicidarse. Era conocido por todo el pueblo como el suicida crónico. Todos los días erraba en el último momento en sus propósitos, cayendo de la silla fuera de la silueta. Es natural que por el desnivel sea difícil mantener el equilibrio mientras se encuentra uno subido tratando de enlazar la cuerda al cuello.

George, entonces, preguntó:

- ¿Quiere usted insinuar que el cadáver del señor Sigüenza debería estar aquí?
- Efectivamente, sobre la silueta blanca. El caer dentro de la misma significa que el ahorcamiento ha sido todo un éxito: la cuerda se rasga al rato por el peso del cuerpo y este cae dentro del dibujo de piedras blancas.

Ben volvió a la carga:

- Necesito saber quién le dio ese papel, señor alcalde. De lo contrario, no podemos hacer nada…
- Este papel lo encontré sobre la mesa de mi despacho- contestó el alcalde- . La alcaldía la dejo abierta a todas las horas para quien quiera entrar a solicitar cualquier cosa. Lo malo es que a veces salgo, y en esos momentos puede pasar cualquier cosa.
- Y en ese momento le trajeron el papelito, ¿no es así?- preguntó de nuevo Ben.
- Efectivamente.
- Bien, si está aquí todo el pueblo, alguno de ellos habrá tenido que ser. Y no descarto que el propio Alfredo esté entre ellos, arrepentido por su actitud.

Por fin, George apuntó hacia la "posibilidad más posible":

- ¿Y si el supuesto suicida decidió poner tierra de por medio simulando su muerte? Pudo escribir él mismo dicho papel.

Era, a fin de cuentas, una escapada razonable. Y, es que, se puede ser impotente en cualquier tipo de profesión. Sentir vergüenza es lo más natural en estos casos. Definitivamente sí, era lógico morir a cualquier precio. Al fin y al cabo, él sería el único que sabría a ciencia cierta que estaba vivo. Quizá podría empezar una nueva vida, con una nueva identidad. Puede que tuviese suerte en otro lugar. Este podría no ser el sitio adecuado. Claro que, habría estado bien de todas formas rematar mejor el mensaje. “No busquéis mi cuerpo”, por ejemplo. No obstante, si el muerto no reclamaba estar vivo, la vida tenía que seguir inexorablemente y el pasar página era lo más lógico. El chófer entonces habló:

- Organicemos el funeral. La cosa es bien sencilla: enterraremos la caja sin el cuerpo. Sería una ceremonia simbólica… es lo mejor que podríamos hacer, de veras.

Se votó la propuesta y fue aprobada por mayoría.

29 - 5 -11

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Pruebas de vestuario (San Bernardo, 2011)

>> viernes, 27 de mayo de 2011



Monje



Príncipe desheredado (clásico)

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Grabaciones audio (San Bernardo, 2011)



Rubén ("Niño")




Antonio ("Vigilante")

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Figurines (San Bernardo, 2011)



Mayordomo



Monje



Príncipe

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Bocetos escultura Virgen (San Bernardo, 2011)







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MUERTE EN VENECIA




Hay algunos filmes que pueden considerarse obras de culto, objetos convertidos en intocables. Todavía merece la pena construir ciertos pedestales, y es precisamente el público quien lleva a acabo esta labor sacralizadora. La obra reivindica por tanto un imaginario colectivo, una época donde el arte se convierte en obra de autor que a su vez homenajea a otros autores. El respeto por las obras de la alta cultura convierte a la sala popular de cine en otra bien diferente. En ella, para poder disfrutar completamente de aquello que se ofrece, se requiere de los participantes cierta instrucción. Es decir, lo que podría considerarse un “trabajo previo de documentación”.
Visconti, personaje peculiar allá donde los haya, hace gala de su faceta de hombre “cultivado” y nos propone descifrar un juego ya de por sí enrevesado, que no es otro que el de los guiños culturales.
Para llegar como un auténtico atleta erudito a la cima horizontal del pedestal democrático cultural, se requiere pasar por todos los ritos de paso que establece la culturización occidental.
En “Muerte en Venecia” nos encontramos con un auténtico Tándem: Mahler, Mann y Visconti (y, si nos apuramos, Britten). Nos encontramos ante una obra con tricéfala en la que cada una de sus cabezas hace referencia a las otras dos.

Gustav Mahler


Todo comienza con la amistad de Thomas Mann y Gustav Mahler. El primero, tras la muerte del segundo, se atreve a escribir una novela en la cual su protagonista es un compositor (no es la única novela del autor donde se interesa por la música. Está también el ejemplo del “Doktor Faustus”). Su nombre es Gustav von Aschenbach y guarda ciertos parecidos con el otro Gustav real. Este, posee un concepto de la belleza que extrapola a su concepción de la vida. Un concepto decadente. Tras una vida fracasada, decide poner tierra de por medio y es cuando llega a Venecia. Deja atrás mujer e hijos y amistades de entre las que cabría destacar aquella con un personaje que podría relacionarse con la figura de Schoenberg. Durante el filme, se suceden algunas escenas que evocan al pasado que el protagonista ha dejado atrás en el viaje presente. En algunas de estas, se presentan los dos personajes discutiendo de cuestiones musicales. Ambos mantienen posturas bien distintas en cuanto a sus teorías estéticas. Mahler pudo añorar también aquel aire renovado que traía un Siglo XX con un horizonte dodecafónico.


Thomas Mann


El personaje encarnado por Dick Bogarde mantiene indudablemente unas características también de corte estético que nos llevan a la figura de Thomas Mann. El “escritor” se ha convertido en “músico” y ahora recorre bajo la piel del protagonista que él mismo concibió una ciudad decadente que también escapa a su propio ocaso. La peste asola Venecia y Aschenbach-Bogarde-Mann necesita reencontrarse con aquello que puede darle un motivo para vivir. ¿Es consciente de que aquella fuente de vida no es sino su propio final? Tal vez aquel “balneario cuasi sumergido” en el que reposar, donde poder reintegrarse, signifique el canto del cisne perfecto. Una histórica civilización donde poder admirar por fin la belleza, y tras este sublime acto, morir.

Dick Bogarde durante una sesión de maquillaje


La banda sonora del filme, la “Quinta Sinfonía” de Mahler, representa a la perfección la narración fílmica-literaria. Tal fue su impresionante capacidad de adaptación para con las imágenes que ahora resulta casi imposible de imaginar sin el filme, y este a su vez, imposible también de concebir sin la música. Se han vuelto indivisibles. Podemos enfrentarnos aquí con la línea roja que alerta de una pieza cinematográfica perfecta en peligro. El conjunto general desprende belleza, sensibilidad e incluso cierto patetismo. Casi a un paso de la dramatización excesiva. No obstante, ahí está el Visconti de depurada técnica. Su mirada al frente debía reflejar la cultura de siglos pasados conjugados a la perfección en un presente.
Y, por fin, Tadzio. Aquel niño que comienza a ser adulto fascina a Gustav. Este le sigue, aspira a su belleza perfecta, apolínea, que todavía permite reflejar los dos sexos sin destacar ninguno de ellos. Era como aquel pie lorquiano de adolescente donde no se sabe si hay hombre o mujer en él. El juego perfecto de “El público”, donde dos hombres representan la tragicomedia de Romeo y Julieta.
El David de Donatello se adapta a la silueta del joven, ya en la escena final de la playa, con el sol dando de frente. Gustav ha podido huir de Venecia para escapar de su propio destino pero decide regresar con Tadzio. Allí de nuevo, ha querido recuperar la juventud maquillándose de blanco y tiñendo las canas. Convertido en un auténtico cadáver, en un mimo acabado, disfruta de los últimos instantes contemplando al “ideal” que ya nunca podrá conseguir.

21 – 5 – 11

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EL CINE EN RELACIÓN CON LAS OTRAS ARTES



El cine, desde sus inicios, ha tenido dos formas de narrar con las imágenes:
En un primer caso, encontramos la vertiente documental, traída por los Hermanos Lumière. Con ella, se pretendía mostrar aspectos de la vida diaria, con la que todo el mundo podía identificarse. A pesar de esto, no dejaba de sorprender este nuevo formato, al cual se podía considerarse como "fenómeno de feria". Al resultar algo novedoso, la gente, todavía no acostumbrada a las pantallas, llegaba a salirse de la sala pensando que un tren filmado podía salirse de la pantalla y arrollar a los espectadores.
En un segundo caso, nos encontramos con el cine de ficción, con los actores. En él, trataba de explotarse el recurso de la fantasía de la forma más impresionante posible. Son de sobra conocidos los trucajes de Meliès en sus filmes. Aquí, en España, puede destacarse la figura de Chomón como seguidor de esta corriente.
Hemos de apuntar que también en el cine de los Lumière se explotaba los "efectos especiales" para lograr la sorpresa del público (por ejemplo, en los Lumière, la casa derruida que vuelve a reconstruirse sola gracias a la reproducción del filme a la inversa). Los Lumière, impulsores del Séptimo Arte, recorrieron la geografía mundial en busca de posibles clientes interesados en comprar sus cámaras tras el visionado de los filmes. Había, pues, una intención comercial con el cine. Su visión artística quedaba relegada a un segundo plano. De hecho, volviendo al caso español por ser uno de los más penosos, del cine realizado antes de los años cuarenta apenas se conserva un treinta por ciento del total. Los filmes, tras cumplir su recorrido comercial, eran reconvertidos en "laca de uñas para señora". El interés por la acetona, hacía posible este milagro (ríanse ustedes de los realizados por Meliès y Chomón juntos). Véase el caso del Lumière patrio, Eduardo Jimeno, el cual provenía de los barracones de figuras de cera y encontró en el cine una atracción donde sacar mayores beneficios.
El cine poseía la cualidad de "detener el tiempo", al poder plasmar en fotogramas una realidad y atesorarla, volver a ella tantas veces como se deseara mediante su visionado.
Al poco tiempo de su implantación como fenómeno de masas, hubo intereses por acercar a dicho público otros formatos familiares y aplaudidos, como el del teatro. Se planteaba también la posibilidad de añadir sonido sincronizando discos con las imágenes mudas.
Con el advenimiento de las vanguardias, los artistas vieron en el cine una nueva forma de expresión estética, filosófica y, por supuesto, ideológica:
En Italia, el grupo futurista liderado por Marinetti, encontró en el cine el filón perfecto para expresar su ideario: la velocidad, su concepto de puesta en acción belicosa en relación con cierta virilidad masculina (el símbolo del avión, por ejemplo)... Podríamos decir que aquellos polvos trajeron estos lodos. Mussolini, el cual comenzó su carrera política bajo la referencia artística de Gabriele D´Anunzzio, finalizó su andadura convencido en la ideología futurista de Marinetti. Lo mismo podríamos decir del expresionismo alemán en relación con el advenimiento del nazismo. Si bien había autores como Murnau cuyo cine se consideraba "degenerado" (véase la reivindicación que lleva a cabo con su filme "El Último"), tenemos por otro lado el caso de Thea Von Harbou, co-autora junto a su marido Fritz Lang de filmes como "Metrópolis" o "M, el vampiro de Düsseldorf". Tras la victoria de Hitler, Lang huyó de Alemania mientras que Harbou simpatizó con el régimen. No hay que negar que fue una época, la del cine expresionista, decisiva para remarcar la vanguardia artística en territorio germano.
Pintores, escultores, arquitectos, unieron fuerzas para definir una estética inimitable. Después de la guerra, el silencio más absoluto.
También hemos de mentar a Walter Ruttman, pintor y arquitecto que acabó fascinado por el cine. Supo poner su propia firma, mostrando un cine diferente, entre la realidad y la ficción. "Berlín, Sinfonía de una ciudad" se considera su obra cumbre. Después, acabó colaborando en la campaña nacional socialista. Murió durante el enfrentamiento bélico. Leni Riefenstahl colaboró también con él. Esta directora, quedó fascinada por Adolf Hitler y se unió a su causa, tratando de "apasionar" al espectador con sus filmes y, por tanto, haciéndole maravillarse de lo que se encontraba sucediendo políticamente.
En Rusia, nos encontramos con personas de la talla artística de Rodchenko o Popova.
Para enlazar con lo anterior, encontramos a Dziga Vertov en un cine de "compromiso" para con la realidad, en paralelo con el Ruttman de la primera época. Consideraba el cine de argumento como burgués, y proponía un "cine-ojo" que retratase la realidad "tal y como era", sin artificios. Sus aspiraciones eran mucho más abultadas. Solo hace falta comparar "El hombre con la cámara" con "Berlín".
Eisenstein abogó por un cine de denuncia social en contra de las injusticias acometidas por los poderes. Cine de revolución, "Cine-Puño".



Finalmente, América se apropió del cine. Aquí, podríamos decir, logró su desarrollo más industrial. Se realizaban películas de evasión y, a su vez, llenas de contenido ideológico. Los musicales, las comedias de enredo, las historias de amor, el género Bélico, el Histórico, el Western. Todo ello, fue sembrando una semilla dentro de lo tópico. La gente aspiraba s convertirse en sus ídolos del Star-System, se estaba a favor de los vaqueros y en contra de los indios, se trataba de conquistar el amor mediante fórmulas aprendidas y repetidas sistemáticamente. Nada de esto casaba con la realidad. Este periodo tuvo sus inicios ya en la inmediata posguerra, pero podíamos encontrar referentes pasados en el cine como el de Griffith. América, necesitaba forjar su propia historia, crearla. y "El nacimiento de una nación" representó para muchos la Biblia de piedra (o celuloide) profana. En ella, puede verse episodios tan polémicos como la victoriosa expulsión de gente de raza negra por parte de grupos de Ku Kux Klan, puestos como "libertadores". Por supuesto, hasta los negros estaban pintados.
Finalmente, ese "sueño americano" construido concienzudamente comenzaría a llenarse de agujeros a partir de episodios como el de la "Caza de brujas". los directores considerados "comunistas", lucharían precisamente por tratar de hacer caer la venda de los ojos a los espectadores educados en la "perversa ingenuidad".
Poco a poco, el "cine de autor" volvió a recuperar su lugar, en Europa.
En cuanto a la música, el cine ha dado lugar a grandes partituras: Stravinsky compuso una serie de partituras basándose simple y llanamente en el visionado de películas documentales sobre la Guerra.
Para la etapa muda, obras ya mencionadas como "Metrópolis" o "Berlín, Sinfonía de una ciudad" requirieron de sus propias partituras. En el segundo caso, se procuró colocar a la propia música como pieza de arte en sí, necesaria para hacer fuerza con lo visual e impactar doblemente al espectador en una especie de "obra de arte total".
Prokofiev compuso para Eisenstein bandas sonoras para sus históricas "Iván el Terrible" y "Alexander Nevsky".



Aún así, la música ha sido relegada constantemente a mero acompañamiento descriptivo, al más puro estilo "Michey Mousing".
Lo sinfónico acabó siendo desplazado en gran parte por nuevas corrientes como el jazz y otras de corte popular tan demandadas por un público cada vez más inconformista, ansioso de ruptura. El cine de la nueva ola llegaba pisando fuerte y con él, una regeneración en la juventud llena de compromiso político.
Podríamos atrevernos a augurar el desplazamiento de la música orquestal de concierto
al cine. Los compositores de banda sonora parecen prometer una salida musical perfecta ante el futuro de un género tan lleno de polémica en la actualidad.
En cuanto a la literatura, surgió la figura del guionista, el cual adaptaba obras literarias e incluso escribía originalmente para luego "adaptarse". Es el caso de escritores seducidos por el "cinematógrafo", que accedieron a ver reflejadas en imágenes sus obras. Tenessee Williams, Gore Vidal, Gabriele D´Anuzzio, Jacinto Benavente, Harold Pinter, Ernest Hemingway... Una lista innumerable.
El cine sedujo y sigue seduciendo como el arte de la lista clásica más joven. Cabría preguntarnos: ¿Por qué séptimo? ¿Por qué tan lejos del primero?

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Cartel "Dulce Néctar (San Bernardo)"

>> sábado, 21 de mayo de 2011



Obra de teatro
Estreno: 3 de Junio a las 18: 00 horas.
Lugar: Salón de Actos de la Facultad de Bellas Artes (UCM. Madrid).
Escrita por Javier Mateo Hidalgo
Dirigida por Javier Ramírez Serrano y Javier Mateo Hidalgo
Interpretada por: Lucía Sánchez, Gonzalo López, Javier Ramírez y Javier Mateo
Diseño de cartel: Looepz

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LA SPANISH REVOLUTION DE SOL

Hacía tiempo que había oído hablar de una nueva plataforma: "Sin casa, sin trabajo, sin futuro, sin MIEDO". Realmente nuestra generación es la más preparada y, sin embargo, va a ser una generación perdida si no hay nada que lo impida.
Este tipo de manifestaciones que vinieron sucediéndose hará ya casi un mes de manera un tanto tímida y sin la repercusión que requería, fue tomando forma poco a poco, hasta convertirse en la Revolución Social que ahora venimos contemplando. La "Spanish Revolution" ha tomado la emblemática Puerta del Sol de Madrid, el kilómetro 0 de España desde la semana pasada. La ha convertido en un gigantesco diván de psiquiatra. Ante una situación actual rebosante de impotencia, solo cabe tratar de encontrar una respuesta. Ahora, toda España se encuentra concentrada allí y en otros lugares de la geografía ibérica. Poco a poco, se ha ido tomando protagonismo, se han ido acaparando todas las portadas de los periódicos y llegando a lugares insospechados de toda Europa. Se ha creado hasta un canal de televisión, "Sol T.V." (no podía denominarse de otro modo).
Esta manifestación pacífica tiene lo que otras no han tenido en España desde hace mucho tiempo: la capacidad de reunir a un número ingente de personas de todos los colores bajo una cosa en común: el cansancio hacia una democracia "irreal" gobernada por intereses políticos y no sociales. Lo que ha sucedido en España era de esperar y por fin ha llegado: una indignación general impulsada por los jóvenes que han visto truncada sus esperanzas futuras, que han perdido todo horizonte de optimismo.
¿Cuáles son los contras? La falta de concreción, que ha de llegar si quieren que se les sea tomados en cuenta Han conseguido inquietar a la clase política, la cual espera diariamente un paso en falso para desbancarles. o como sería más correcto, disolverles.
Un Estado que se considera "democrático" ¿cómo podría actuar en esta situación de este tipo sin violencia para disolver a una masa reunida pacíficamente? Curiosamente, esta posee cierta organización y ha conseguido, de momento que grupos de tipo antisistema no echen a perder lo que se lleva consiguiendo desde hace ya una semana. Una "masa" cada vez mayor puede ser un problema a la hora de ejercer un control, una "organización".
No obstante, a día de hoy todo sucede con la mayor normalidad, sin incidentes de ningún tipo.
La gente se ha concienciado de alguna forma, eso es lo que está claro. Incluso los establecimientos de los alrededores ofrecen sus servicios a los que allí se concentran (bebida, alimentos...) Hay también particulares que ofrecen sus casas a quienes deseen ducharse o hacer sus necesidades. Se han establecido servicios de todo tipo por parte de los organizadores. Podemos encontrar, de hecho, hasta una guardería improvisada bajo la mirada escultórica de Carlos III y la Mariblanca.
Cualquier manifestación de tipo político es sofocada ordenadamente. No se quiere representación de ningún signo o ideología. La "toma de conciencia" ha ido sucediéndose progresivamente. Se necesita la seguridad de un futuro cierto, la priorización de un interés hacia "nosotros", dejando de lado un interés injusto, casi pornográfico: la corrupción y los pactos con entidades de tipo financiero o bancario nos ha ido llevando a esta situación de crisis (sumemos la ineptitud de los gobernantes, que no solo no han arreglado el problema sino que lo han empeorado todavía más). Algo sucede y se desconoce su final. Hay quien compara este fenómeno con Mayo del 68. Algunos periódicos lo relacionan con la revolución de África. Todos parecen decir: "Nos encontramos ante una de las etapas más interesantes de la historia de nuestro país. Ríos de tinta se escribirán para narrar dicha crónica: libros de Historia e incluso novela". Todo a su tiempo. La cautela es una virtud, y en ese sentido estoy con Javier Marías. No hay que antiparse. Ya hay algunos que han decidido pasar al auto-homenaje: en la Plaza de Cataluña, Ahí están las "placas" como forma de retitular el lugar, de resignificarlo. "Plaza del 15 de mayo". Como opina un buen amigo, creo que hay que dejar reposar las cosas, no adelantarnos a un hipotético futuro.

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Lo que faltaba

>> domingo, 15 de mayo de 2011

Unos niños lanzan piedras contra la ventana de mi habitación. Corro a bajar las persianas. Los impactos podrían destrozar los cristales. Allí abajo, en el patio, ríen con una infancia siniestra. Deben de vivir en el edificio que tengo enfrente. ¿Qué hacer contra ellos? En esta mañana de domingo, me castigo apartando la luz veraniega y encendiendo aquella otra de la bombilla colgante. A través de las rendijas que surgen de entre las tablillas de madera, observo cómo se acercan estratégicamente campo a través. Son dos: un niño de gafas torpes y camiseta de futbolista y una niña con iniciativa. bajo ese vestidito de encajes hay una estratega incompasible. Cuando ya no pueden avanzar más, se esconden tras el muro que separa aquel terreno de esta vivienda.
Hay algo que resurge de mi interior, como un espíritu infantil que se ha sentido agredido y quiere salir de estas cuatro paredes adultas. Voy tirando de la cuerda y la persiana se dilata todavía más. La niña se percata que, por cada movimiento suyo, el resorte que me mantiene oculto se da por aludido. Si ella se acerca, mi persiana baja, para mantenerme oculto a su mirada. Los agujeros, a través de los cuales lanzo los rayos de mi mirada, son engañosos. Es fácil que el objetivo se escurra a través de ellos, perdiéndolo de vista. Cojo algunas piedras que han quedado en el poyete de piedra. Las escondo. No quiero que me vea la cara y voy haciendo descender mi telón de madera. Las observo pensando en utilizarlas de arma arrojadiza. ¿hay crueldad acaso en mis pensamientos? Para nada, esto es lo peor de todo. Aún así, opto por llenar un pequeño barreño con agua. Regreso a mi trinchera. Levanto más la persiana, lo suficiente como para poder sacar uno de mis brazos y maniobrar con él afuera. No se ve un alma. Claro, permanecen escondidos tras el muro. Arrojo el líquido sobre sus supuestas cabezas, pero nada. ¿Dónde están?
Pienso que han sido los mismos niños, al perder el respeto hacia mí, los que han hecho que me desprenda de mi faceta adulta para recuperar aquella otra de niño. Una lucha cuerpo a cuerpo ha de ser justa. la batalla ha de librarse de igual a igual.
¿Quiénes son ellos para invadir mi terreno? ¿por qué con piedras? ¿Dónde ha quedado la humanidad? Sus vestigios son arrojados ahora mismo fuera y dentro de una ventana.
Ahora, los padres creen antes a los niños que a los mayores. Estos, van perdiendo cada vez más credibilidad. Incluso los padres saben que tienen cada vez menos autoridad, y por ello no luchan contra esto sino que se alían patéticamente para resultar simpáticos. ¿Dónde están ahora los padres de aquellos salvajes?
Aquellas bestias serán capaces luego de llorar, volverán a su fragilidad con tal de caer en gracia para que se crean su verdad. Lo cierto es que ya no necesitarían ni generar ese sentimiento de lástima en el otro.
Cierro del todo la persiana y continúo trabajando al ordenador, rematando este escrito. Los ruidos de piedras contra esta pared que me salvaguarda continúan sonando un tiempo más. Luego, cesan por aburrimiento, o quizá porque sea la hora de regresar al hogar. ¿Algún vecino me habrá visto a través de su ventana? Poco importa que conozcan esta faceta mía. ¿De qué iba a ir aquello sobre lo que había comenzado a escribir? ¡Ah, sí, sobre ruinas!

Ruinas contemporáneas, cadáveres de edificios que conocí. Sois víctimas de una naturaleza todavía omnipotente que se rebela demostrando su primacía sobre el resto de las cosas. Ya todo ha quedado atrás porque ahora solo importa regenerar aquello que se ha venido abajo. ¿O quizá no? Tal vez se quede así, como ahora está, como recuerdo. Pocas veces el hombre se puede permitir el lujo de no reconstruír por odio hacia aquello que ha provocado su desgracia. "¿Para qué levantar de nuevo algo que puede volver a venirse abajo por un capricho de la Tierra?" ¿A quién echa la culpa el individuo? ¿hacia quién proyecta sus odios? No hay sujeto sobre el que cargar. Una guerra puede devastar una civilización. También un terremoto. En el primero, hay vergüenza hacia la especie humana. En el segundo, sentimeinto de inferioridad hacia fuerzas contra las que nada se puede hacer.

De nuevo, las pedradas. Miro a través de mi ojo de cerradura. Sé que me observan, que miran a mi ojo. Ya no hay nada que imponer. Ahora se burlan de mí, me insultan sin conocerme. Ahora sí que de verdad me consideran un "compañero":

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HISTORIA DEL MÁS CURIOSO DE TODOS

>> jueves, 12 de mayo de 2011

Se podría decir que la curiosidad había matado al gato liter-ari-a(l)mente.
Manuel López tenía la mala costumbre de leer la contraportada de todo libro que se encontraba. Presumía de cultura, era el que más libros conocía porque "había leído". Sin embargo, a veces olvidaba hasta el título del que estaba leyendo. Razón de más para que su cuñado, le gastase aquella broma. ¿Que en qué consistió? Digamos que, básicamente, se le ocurrió encargar un libro en blanco, solo existente en su portada. En ella, había puesto el siguiente título: "Historia del más curioso de todos". Esto, en la portada. Luego, por detrás, había escrito la biografía del novio de su hermana. "Nació tal año en tal lugar..." etcétera. Finalmente, puso el punto final de aquella farsa con una fecha de defunción inventada: Curiosamente, para la fecha elegida quedaban solo unos días. Llevó el libro a la librería que solía frecuentar el "inocente" y solo tuvo que esperar apostado no muy lejos, tras uno de los estantes del local. El cuñado entró allí, fue leyendo libro por libro. Se iba acercando, el cuñado estaba deseoso de que el momento llegase. Finalmente cogió el libro y, como era de esperar, en lugar de abrirlo lo miró por detrás un rato. Poco a poco, se fue poniendo del color de la escayola. Levantó la mirada, dejó el libro y se tomó el pulso. Entonces, el bromista se acercó hasta él.
"¿Qué tal cuñado? ¿Y esa cara? ¡Ni que hubieras visto un fantasma!"
Le aclaró que todo había sido urdido por él, que simplemente lo había hecho para darle una lección.
"¿Verdad que ya no vas a volver a hablar de ningún libro sin haberlo leído? ¿Verdad que ya no volverás a contarnos los finales de las novelas que en ese momento leíamos? ¿Verdad que no, querido cuñado? ¡Claro que no, si no hay más que verte! Te has encontrado con la horma de tu propio zapato ¿eh? Venga, vamos a casa, que te invito a un chocolate..."
Extrañamente, el cuñado se había quedado en blanco. "In albis", como dicen los entendidos. Pasaban los días y este parecía no reponerse, no salir de aquel trance. Los vecinos comenzaron a notar que el otro, el de la broma, se encontraba también mal. Lo achacaban a un sentido de culpabilidad al haberse excedido en su chanza. Se llegó a poner más pálido, superando al cuñado. Un día, murió. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Quizá se equivocó de sujeto a la hora de poner la fecha fatal en aquel libro. Se me olvidó comentar que ambos se llamaban igual. ¿Coincidencia? No, qué va. Uno prefiere pensar que el nombre era muy corriente.

12 - 5 - 11

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GAMBERRERÍAS

>> domingo, 8 de mayo de 2011

No termino de explicarme por qué está tan mal vista la tuna. Poco a poco, ha ido perdiendo en prestigio. De cien años para acá, ha pasado de ser una forma de entretenimiento de la juventud a la caricatura insoportable de unos pocos ociosos que optan por este entretenimiento (lúdico y sano, qué duda cabe) tildado de “casposo”.
Evidentemente que ahora no se encuentra el amor rondando por los balcones con nocturnidad y alevosía. De hecho, ahora se mira con gracia que estos jóvenes estudiantes representasen lo picaresco, la granujería, el mal hábito con su actitud. ¡Divertirse trabajando en grupo por la música! ¡Qué envidia! No creo que el fin fuese ejercitarse en la comprensión del instrumento, pero al menos era una vía loable por la que conseguir otras cosas distintas.
De las correrías estudiantiles hay para dar y tomar. En la novela de Alejandro Pérez Lugín “La Casa de la Troya”, puede encontrarse un testimonio sociológico de época (principios del siglo XX) acerca de la buena vida que se pegaban los estudiantes. Sus correrías son narradas a partir de un protagonista, de nombre Gerardo Roquer, viaja de Madrid a Santiago de Compostela para estudiar la carrera de medicina. Ya en Galicia, comienza a entablar amistad con un grupo de compañeros de licenciatura que acaban por volverle un “tunante”. En este ambiente, por paradójico que resulte, acaba convirtiéndose en un hombre de bien. De hecho, el motivo por el que su padre le saca de la capital es su conducta disoluta.
De aquí puede extraerse el siguiente chiste que peca de lo contrario, y es la buena vida que se pega un estudiante lejos de la familia:

“Padre: mándeme el dinero con frecuencia que yo me lo gastaré con prudencia”.

Prudencia es el nombre de la novia.

De estos fastos juveniles pueden comprenderse los orígenes de algunas cosas. Véase, por ejemplo, el afamado canto universitario “Gaudeamus Igitur”. Siempre se ha comprendido como un himno que se entona en actos solemnes, de protocolo y etiqueta. Dicho himno, tiene su origen en Alemania, en el siglo XVIII. He aquí unos fragmentos maliciosamente seleccionados:

Alegrémonos pues,
mientras seamos jóvenes.
Tras la divertida juventud,
tras la incómoda vejez,
nos recibirá la tierra.

¿Dónde están los que antes que nosotros
pasaron por el mundo?
Subid al mundo de los cielos,
descended a los infiernos,
donde ellos ya estuvieron.

Muera la tristeza,
mueran los que odian.
Muera el diablo,
cualquier otro monstruo,
y quienes se burlan.

No cabe duda de que fueron los mismos estudiantes los que lo crearon, en momentos de “felicidad”, cuando el mundo les sonreía y nadie les escuchaba. Debió de ser tan repetido por tan celebrado que acabó por erigirse oficialmente como representativo de los actos académicos. Hasta el propio Brahms le dedicó una pieza musical partiendo de este sentido otorgado posteriormente. Quizá se perfeccione, se lime de asperezas, pero es inevitable que continúe palpitando ese espíritu primero y primitivo con el que creado.
Así podríamos decir otro tanto del Himno de Asturias, celebrado por tantos borrachines. Es indudable que tiene un fondo bello, precisamente por esa sinceridad por la que existe.
Ya menos conocido es el Himno de la Comunidad de Madrid, compuesto por el compositor Pablo Sorozábal Serrano y el filósofo Agustín García Calvo. Este último, aceptó ponerle letra a cambio del precio simbólico de una peseta. Fue encargado por Joaquín Leguina en los años ochenta, y es una crítica casi bufa al propio objeto que canta. Precisamente por su informalidad, haya sido condenado al ostracismo. Aquí paso a reproducir su texto íntegro:

Yo estaba en el medio:
giraban las otras en corro,
y yo era el centro.
Ya el corro se rompe,
ya se hacen Estado los pueblos,
Y aquí de vacío girando
sola me quedo.
Cada cual quiere ser cada una:
no voy a ser menos:
¡Madrid, uno, libre, redondo,
autónomo, entero!
Mire el sujeto
las vueltas que da el mundo
para estarse quieto

Yo tengo mi cuerpo:
un triángulo roto en el mapa
por ley o decreto
entre Ávila y Guadalajara,
Segovia y Toledo:
provincia de toda provincia,
flor del desierto.
Somosierra me guarda del Norte y
Guadarrama con Gredos;
Jarama y Henares al Tajo
se llevan el resto.
Y a costa de esto,
yo soy el Ente Autónomo último,
el puro y sincero.
¡Viva mi dueño!,
que, sólo por ser algo,
¡soy madrileño!

Y en medio del medio,
Capital de la esencia y potencia,
garajes, museos,
estadios, semáforos, bancos,
y vivan los muertos:
¡Madrid, Metrópoli, ideal
del Dios del Progreso!
Lo que pasa por ahí, todo pasa
en mí, y por eso
funcionarios en mí y proletarios
y números, almas y masas
caen por su peso;
y yo soy todos y nadie,
político ensueño.
Y ése es mi anhelo,
que por algo se dice:
De Madrid, al cielo

8 – 5 – 11

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Extraños personajes (viaje a Cuenca Semana Santa 2011)

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SOLO PRETENDÍA SER EDUCADO

>> viernes, 6 de mayo de 2011

Como el fin de semana pasado tuve suerte eligiendo lugar donde pasar el domingo, volví a repetir en mi destino. ¿Qué tenía de misterioso un campo silvestre vacío? Nada, por eso lo elegí de nuevo. No quería entretenerme con nada, tan solo olvidarme del resto de la semana. Esta, como la anterior, había sido aburrida hasta decir basta. No hay nada como resetear el disco duro de vez en cuando.
Pero fue en esta mañana de domingo cuando el equilibrio y la armonía se vino abajo de repente. ¿Quién había puesto aquella carpa allí? Era blanca y parecía albergar cualquier cosa menos "nada". Allí estaba plantada con sus cuatro palos, con su envoltorio de plástico abominable.
Entonces, vi que salía alguien de allí y corría hacia mí. Era una chica y, como iba cargada, tardó en llegar más de lo normal. No comprendo cómo no eché a correr, en huída declarada. Cuando me tuvo entre sus garras, sonrió con aquellos dientes color carpa tan detestables. Me habló de una enciclopedia maravillosa. Yo pregunté si su temática se encontraba relacionada con el circo (por lo de la carpa). Ella negó rotundamente. Había querido resultar simpático y el tiro me había salido por la culata. Además, era absurdo, puesto que la que quería hacerse amiguita mía era ella. Me dijo que se trataba de una enciclopedia musical. "La música entra por el oído y sale por la boca, compañero" me dijo con una confianza que atemorizaba hasta a los más acostumbrados. Acto seguido de recitarme de pe a pa cada una de las letras de la enciclopedia, puso sobre mis manos un montón de catálogos explicativos donde podría volver a recordar todo lo que me había expuesto. Ella me preguntó si disponía de un teléfono para, si todavía no me había convencido, quemar todos los cartuchos como buena vendedora que era. Le di el de mi casa, con todos sus números. Podría haberme inventado un número, pero no lo hice. ¡Siempre quedaría el recurso de distorsionar la voz para hacerse pasar por otro personaje y decir "se ha equivocado de número, señorita".
Bueno, pues parece ser que ya todo había acabado (por el momento). Ella se batió en retirada y yo procedí a deshacerme de todos aquellos papelajos que se estaban empezando a desteñir entre mis dedos. ¡Hurra, una papelera!" Por suerte, encontré una a unos pocos pasos. Arrojé en ella toda aquella propaganda. Entonces alguien gruñó tras de mí. Era ella que me había descubierto deshaciéndome de su "regalo".
La odiaba. pensé: "¡No puedes echarme nada en cara! ¡He sido educado contigo, déjame en paz!"
Así es la vida. Uno, pudiendo ser un auténtico desaprensivo, opta por la educación. Luego todo es mentira pero en ese momento queda uno bien. Atento, generoso, incluso cariñoso.

6 - 5 - 11

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"Mascarada". Dibujos realizados para los cuadernos







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Fotografías del rodaje de "Mascarada", cortometraje de Martín Velasco Bertolotto

>> jueves, 5 de mayo de 2011

En el parque de "El Capricho"













Interiores










En el Museo del Romanticismo









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Arte y política: Dalí

>> lunes, 2 de mayo de 2011





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UN SUEÑO EN LA RECÁMARA

>> domingo, 1 de mayo de 2011

El momento lúcido se encontraba entre las nueve y media y las doce de la noche. Dependiendo de lo que tardara en acostarse, la inspiración llegaba antes o después. El momento era verdaderamente mágico: apoyaba la cabeza contra la almohada y, entonces, solo en ese momento, volvía a recordar con total exactitud aquello que había soñado la noche anterior. El sueño pasado y aquel todavía por venir se juntaban en esta especie de frontera.
Había tenido sueños verdaderamente imaginativos: en el último, un pájaro de dos cabezas se daba "picos" a sí mismo. Los dos sexos se encontraban perfectamente unidos en un solo cuerpo, separado tan solo por dos cabezas, una femenina y otra masculina.
Nuestro soñador pasaba el fin de semana en casa de un compañero fotógrafo. En el habitáculo que le había cedido de la casa, el compañero había acumulado una gran cantidad de material relacionado con su trabajo. Entre papel fotográfico, carretes, botellas con líquido de réflex y otras cosas dentro de este inventario, había una cámara que al invitado le llamaba soberanamente la atención. Era, desde luego, una máquina corriente, con nada que pudiera resultar verdaderamente distintivo con respecto a otras de este tipo. Eran las diez y cuarto y el sueño hacía su aparición en el cansado personaje. Sucedió entonces que el sueño pasado comenzó a revelarse, a aparecer como imagen dentro de su memoria en blanco. En él, el compañero fotógrafo le había rogado que le retratase con aquella cámara que ahora tenía delante de sus narices, en la realidad.
Como una especie de presagio que le invitaba a pasar a la acción, el hombre con aspiraciones a dormilón se levantó de la cama, cogió aquella cámara fotográfica y la llevó al laboratorio de revelado. En la habitación roja, procedió a sacar el rollo que la cámara contenía dentro y trabajó toda la noche con él. Las imágenes resultantes mostraban al compañero subiendo por las paredes de la casa con la facilidad de un reptil. Fotografías imposibles dignas del mejor de sus sueños.

1 - 5 - 11

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