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TEXTO DRAMÁTICO SOBRE PERFORMANCE

>> miércoles, 1 de junio de 2011

En escena el lienzo y la artista. Esta, se encuentra preocupada por buscarle un sentido a la obra sobre la que está trabajando. En su mano, un pincel con el que trabaja sobre el lienzo. La obra, que se encuentra bastante avanzada, representa un paisaje sobre el que se concretan cuerpos esféricos de colores vivos rodeados de elementos como el agua, la luz o el fuego, el humo, que se representan con colores oscuros. En todo ello impera un fuerte sentido del color. La artista da por finalizado el cuadro y comienza a hablar en español:

ARTISTA: Creo que he conseguido representar todo aquello que deseaba… Todo lo que tenía dentro de mí y que quería sacar afuera. Todo lo positivo está representado en colores alegres… Luego, aquello con colores más oscuros, representa la amenaza, aquello que ataca a lo que da sentido a la vida. La lucha por salir adelante, en definitiva.

Aparece por un lado un hombre que se acerca a la artista. Se sitúa detrás de ella y observa el cuadro. Tras negar con la cabeza, se dirige a ella tratando de influirla con su opinión. Habla en inglés:

HOMBRE: No, creo que no lo has conseguido. A mí esto no me sugiere lo que tú dices. Ha habido un problema a la hora de trasladar tu mensaje a la obra. Es verdad que a veces la obra habla por nosotros y dice más cosas de las que nosotros hubiéramos imaginado. La obra, independizada del creador, comienza a hablar por sí misma. Yo, por ejemplo, lo que habría hecho habría sido representar con letras los sentimientos positivos y negativos. Cada uno de un color, como tú dices: Palabras como “Alegría”, “Satisfacción”, “Felicidad”, en colores vivos ¿no? Luego “Inestabilidad”, “Miedo”, “Amenaza” en colores oscuros. ¡Una batalla de letras! ¿Quién ganará? ¡Eso lo dirá el espectador!

La ARTISTA, influida por lo que ha escuchado, vuelve a pintar sobre el lienzo siguiendo al pie de la letra lo que ha oído. Comienza, primero, por escribir en colores vivos las palabras de contenido positivo y, después, en oscuro, las palabras de sentido negativo. Cuando lleva un tiempo trabajando, aparece una MUJER por la derecha y se coloca como el HOMBRE: detrás de ella. Observa la obra y, tras un tiempo de reflexión, comienza a negar con la cabeza. Habla en francés:

MUJER: ¡Para nada! No, no me gusta lo que está pasando aquí. ¿Qué se supone que quieres decir con esta obra? ¡Todo esto es demasiado explícito, habla por sí sola! El espectador, que soy yo, no puede imaginar nada. Está todo dicho ahí. Lo que yo haría sería pintar medio cuadro de blanco y medio cuadro de negro. En medio, separándolos, dibujaría una línea gris y lo titularía: “Frontera.” ¡Así quedaría ambiguo y el espectador tendría que pensar, crear un discurso en su intelecto sobre lo que representa el blanco, el negro, y el gris que los separa!

La Artista hace lo que la MUJER dice. Cambia por completo el cuadro dejándolo tal y como acaba de ser descrito. Se nota en su estado de ánimo cierta descompensación, una leve alteración dentro de su sistema nervioso. Cuando ha comenzado a poner la pintura negra, aparece un HOMBRE por la izquierda que se coloca tras la ARTISTA, el HOMBRE y la MUJER. Observa el cuadro y, tras concederse un tiempo para asimilar la situación, comienza a negar con la cabeza:

HOMBRE 2: ¡No! ¡No! ¡La representación pictórica ha muerto! ¡Hay que negarla! Ahora el artista no necesita el lienzo para hablar… ¡Coge una espátula y rasga el lienzo!

La ARTISTA hace lo que ha escuchado. Coge una espátula y comienza a romper la tela. A estas alturas, la ARTISTA ha perdido toda señal de calma. Sufre casi ansiedad. Por la derecha, aparece una MUJER que se coloca tras la ARTISTA, el HOMBRE, la MUJER y el HOMBRE 2. Mira lo que está haciendo la artista y, entonces, va hacia ella para detenerla en su actuación.

MUJER 2: ¿Es una performance? ¡Eso está bien! No obstante, yo abogaría por una performance sin artista. Que la performance ocurra sola. Hay que dejar expuesta la obra una vez que ha sido intervenida y poner al lado una foto de la acción.

La Mujer 2 le hace una foto a la ARTISTA y saca un papel que representa la fotografía revelada. La ARTISTA se la coge y la deja pegada junto al lienzo acuchillado. El resto de los personajes comienzan a hablar cada uno defendiendo su visión de la obra. La artista, finalmente, abandona la escena en actitud cansada.

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