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EL APARTAMENTO

>> viernes, 11 de mayo de 2012



Mil novecientos sesenta fue un año de grandes nominaciones a los Óscar: “El Álamo”, “Psicosis”, “Éxodo”… De entre todas ellas, hubo una que relumbró sobre las demás y significó la obtención de los laureles para su director. Esa película fue “El Apartamento” (“The Apartment”). Billy Wilder ya había obtenido un éxito considerable con su película “Con faldas ya lo loco” (O “Some like it hot” si se prefiere, ya sin ningún tipo de censura hispana a su título), pero serían las cinco estatuillas ganadoras en aquella velada (Mejor director, al Mejor montaje, a la Mejor película, a la Mejor dirección de arte y al Mejor guión original) las que terminarían por consagrar ese tándem entre el director y L.I.Diamond. Juntos crearon una nueva forma de hacer cine. Sus comedias siempre aparecerán entre las más recordadas de la historia del cine. ¿Cuál fue la fórmula mágica para recibir tal merecimiento? Quizá otra mezcla explosiva: El tándem Jack Lemmon y Shirley MacLaine o, si se prefiere, C.C. Baxter y Frank Kubelik. Juntos participarían en otro film de Wilder, “Irma la dulce”, que obtuvo cierto éxito aunque nada en comparación con el de “El apartamento”. Sus personajes se ganaron rápidamente la simpatía del público. Suyas son las historias de dos personas buenas y abnegadas a las que la vida les trata bien y mal a partes iguales. Baxter trabaja en una gran oficina de Manhattan y es ambicioso a la par que eficiente y sacrificado. Tanto es así que está dispuesto a que sus jefes se aprovechen de él a cambio de poder ascender en su puesto. Esta mezcla de bondad e interés se comprende en el apartamento que generosamente “presta” a los interesados en cuestión para que, a cambio, estos hagan para ayudarle en su carrera laboral. Este lugar es solicitado para las relaciones en secreto con señoritas por parte de los superiores masculinos de Baxter. La señorita Kubelik trabaja como ascensorista en el mismo lugar que Baxter. Como este, tiene otro currículum a parte del laboral: su lista de fracasos amorosos. Baxter se encuentra enamorado de la señorita Kubelik, pero lo que no sabe es que esta se encuentra teniendo una relación ilícita con el jefe jefazo de la oficina (Fred MacMurray).
El apartamento contó con una deliciosa banda sonora a cargo de Adolph Deutsch cuyo pegadizo leit motiv permaneció, permanece y permanecerá en la memoria colectiva de quienes la vieron, la ven y la verán.
La responsabilidad artística recayó en Alexandre Trauner, un exquisito pintor de ambientes con películas como “Othello” de Wells, “Les enfants du paradis” de Carné o À Nous la liberté” de Clair.
El film supuso un merecidísimo éxito para Jack Lemmon, uno de los mejores actores cómicos de aquella época dorada del cine. Sería injusto no mencionar otra de las interpretaciones memorables del film: la de Jack Kruschen como Dreyfuss, vecino de Baxter. Un doctor siempre solícito para cualquier problema en las juergas que se corren en el piso del oficinista.


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