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BARRY LYNDON

>> sábado, 9 de junio de 2012


Este film puede considerarse el menos cinematográfico y, a la vez, el más estético de Stanley Kubrick. Resulta un título muy significativo al encontrarse después de “la naranja mecánica” y antes de “El resplandor”. Corría el año 1975 y Kubrick había apostado fuerte tras el éxito cosechado en su último film. Pocas películas pueden contarnos de forma tan magistral una época, la del siglo dieciocho francés. Con ella se comprenden los motivos del advenimiento de la inminente revolución del proletariado. Barry Lyndon es la historia de un imposible, el fracaso de un hombre que desea cambiar de jerarquía social, mejorar. Y no solo eso. Barry Lyndon es un ejemplo a seguir de ambientación histórica. Su vestuario, su cuidada fotografía, nos hablan de una preocupación por parte de su director por construir un producto de calidad. Kubrick quería que viésemos, si esto fuera posible, de la forma con la que un hombre de aquella época de la historia veía su momento. Observar a través de sus ojos una realidad pasada. Para ello, no dudó en apoyarse en todo tipo de referencias como la que ofrecía el arte. Kubrick era consciente de que el arte ha formado parte importante del hombre durante su evolución, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Seguramente pensaba que en el siglo dieciocho se había alcanzado el esplendor artístico (podemos encontrar referencias tan claras en pintura como la de William Hogarth).
A pesar de los problemas de revelado en los laboratorios, la imagen del filme trata de ajustarse también a una iluminación histórica. Son famosas las escenas de velas de la película y el objetivo empleado por Kubrick: El 50: 07.
En el reparto pueden observarse rostros conocidos de otras películas de Kubrick. Todos ellos se desenvuelven en escena con una nota de diez. Aunque resulte paradójico, la peor actuación de la película recae en Ryan O´Neal. Kubrick barajó una posibilidad anterior: Robert Redford. No obstante, el protagonista de “Love Story” acabó haciéndose con el papel y deja mucho que desear. Su personaje ya ha pasado a la historia y nos sería imposible imaginárnoslo interpretado por otro. Y es que, Kubrick, ya ha tenido algunas otras meteduras de pata a pesar de su famoso perfeccionismo: No olvidaremos nunca los actores elegidos por él mismo para doblar la versión española de “El resplandor” y, concretamente, la voz de Verónica Forqué. En “Barry Lyndon”, la voz en off española no pudo ser más acertada: José Luis López Vázquez. Y es que el actor realiza una interpretación perfecta.
Con “Barry Lyndon” Kubrick logró su película histórica (tenía en mente realizar un film sobre “Napoleón” que nunca llegó a gestarse). Su película de “Espartaco” no cuenta, puesto que la dirección es más de Anthony Mann que de él. Después, tuvo que remontar su economía realizando “El resplandor”. Así se comprende mejor por qué alguien como él eligió hacer una película con esa temática, adaptar una novela de Stephen King.
La música de Barry Lyndon resulta también memorable, y una vez escuchada en el film ya no podrá dejar de asociarse a él cuando se recuerde: De entre todas las piezas de música clásica cuidadosamente elegidas por Kubrick, la más recordada por su fuerza es y será la “Sarabanda” de Haendel.

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