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“SUEÑO Y SILENCIO”, LO NUEVO DE JAIME ROSALES

>> jueves, 28 de junio de 2012


Se dio a conocer con “Las horas del día” y obtuvo el reconocimiento con “La soledad”. A día de hoy, Jaime Rosales es uno de los cineastas españoles más interesantes. Ahora ha presentado su último film, “Sueño y silencio”, con el que reflexiona acerca del sentimiento que provoca en el ser humano la pérdida de un ser querido. Mediante le reflexión sobre la muerte, acaba por valorarse la vida, experiencia única a la que podemos catalogar de “milagro”.
Su forma de expresión, su manera de relatar, le ha ido perfilando con características propias.
Mediante los planos largos, la apuesta por el blanco y negro y la utilización de actores no profesionales, Rosales sigue su línea de experimentación y de búsqueda a través del cine (aunque, como él ha dicho en alguna ocasión, busque con este método “encontrar” más que “buscar”, dejarse sorprender por lo desconocido). Trabaja con los sentimientos y con la plasticidad, que también puede convertirse en emoción.
La realidad resulta un terreno bien interesante sobre el que profundizar mediante la ficción, produciendo tantos resultados como personas indaguen en ella, cada uno distinto, infinito. Así define su propuesta el cineasta en una entrevista al periódico ABC:   

“Como dice Kant, la trascendencia está fuera de la experiencia, por lo que no puede desarrollarse un discurso racional. Creo que hay algo que me acompaña y me supera, así percibo yo la vida. Todas las formas religiosas de darle una explicación racional no me resultan satisfactorias, por eso decidí hacer la película. Propongo una comunión con el espectador en cuanto a emociones. La belleza del experimento humano es arrojarse a vivirlo aún sabiendo que no vamos a encontrar respuestas, aunque sería trágico no hacerse las preguntas”.

El film abre y cierra con la presencia de Miquel Barceló, al que recientemente hemos visto en las dos partes de la última propuesta de Isaki Lacuesta, “Los pasos dobles” y “El cuaderno de barro”. Quizá sus obras ayuden a comprender un poco más lo que Rosales quiera contar. Contar con el arte como forma de expresión resulta siempre una buena baza. Siempre ayuda a enriquecer algo que en su propia abstracción resulta bien complejo de relatar.  
El director es consciente de que hay algo más allá de lo que podemos comprender que nos produce desasosiego. La vida acaba convirtiéndose en algo interesante y misterioso. En la actualidad,  el ser humano parece haber invertido sus valores, dejando de lado cosas que eran para él importantes en un tiempo anterior y tomando interés por otras que pueden resultar carentes de contenido, vacías. La palabra empleada por él lo resume a la perfección: El yo del ser humano se ha “empobrecido”.   
Rosales prefiere la realidad a la ficción. Por ello, radiografiando el alma humana para ponerla después en una pantalla, consigue la reflexión en el espectador sobre la propia vida, sobre su vida.

“Yo defiendo la diversidad cinematográfica porque la riqueza de lo humano está en la diversidad. Pero tiene que existir un mundo que refleje esa realidad, que nos devuelva nuestra mirada a nosotros mismos porque todo proyecto humano es un intento de mejora y sin ver los problemas es imposible mejorar. No digo que no haya momentos de evasión, pero si solo nos evadimos no hay progreso posible. Enfrentarse a la realidad es la condición absolutamente necesaria para progresar”.
  
Rosales defiende la importancia del creador y apuesta por un “mecenas” del que importe poco su origen. Ya sea público como privado, debe preocuparse por aquello que avala, interesarse por lo que puede contar a los demás. Dejar de poner por delante el dinero.



1 comentarios:

Meme 28 de junio de 2012, 11:52  

Me encantó el grano duro de esta película...

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