Portfolio

Visita nuestro Blog de Arte

TELÉFONO ESCACHARRADO

>> miércoles, 13 de junio de 2012


Lunes por la mañana. Suena el teléfono. Acude a la mañana la única persona que hay en la casa. Descuelga el auricular y se lo coloca junto al oído.
-         ¿Sí?... ¿Cómo?... ¿Dónde dices que te has caído?... ¿Qué se ha casado con quién?... ¡Un mono!
Vuelve a depositar el aparato en la mesa del salón comedor y se dirige al recibidor. En él hay una percha con un abrigo y un sombrero. El individuo, un hombre de mediana edad y medianamente alto también, coge las prendas y se dispone a salir por la puerta a la calle. Fuera no llueve. Hace mucho tiempo que no cae agua en la ciudad. El hombre coge un taxi. El taxista no responde al saludo de su nuevo cliente y se limita a preguntar el destino a tomar.
Cerca de la parada de taxis hay una cabina telefónica. Hay alguien dentro. Una mujer. Se encuentra hablando con un amigo.
-         ¡No, no quiero ir al cine a ver esa película!... ¡Me da igual que a ti te guste, eso no quiere decir que yo sea de la misma opinión! ¿No entiendes?... No, no entiendes. Me parece que no lo has entendido. ¡Aunque me invites, me da lo mismo! Incluso me lo pones peor… ¿Por qué vas a gastarte el dinero en una entrada para quien no va a saber aprovecharla? ¡Allá tú si te gusta tirar el dinero a la basura! Bueno, mira, por lo que se ve no atiendes a razones. Me resulta imposible seguir hablando contigo… ¡Adiós!
La mujer sale de la cabina telefónica a la calle y se percata de que ya no está el taxi en la parada. Tentó demasiado a la suerte haciéndola esperar.
A su lado pasa una monja que lleva un carrito de bebé. Está hablando por el móvil.
- ¡Qué caro está el mundo! No, esta noche es la misa del gallo, no voy a poder… Pues nada, habrá que adecentar un poco la parroquia. Ahora no puedo hablar contigo, que voy conduciendo… No, un coche no, un carrito de bebé. Sí… Pues por un favor.
Cerca de allí, un hombre sentado en un banco conversa con un compañero de trabajo por conexión de Internet desde su portátil. Va vestido con chaqueta, corbata y pantalones de ejecutivo.
-         Se entrecorta la conexión… Sí, yo creo que es de la red. A ver, vuelve a repetirme… ¿Qué estás con una muñeca?... ¡Ah, en Almuñécar! ¿Y qué haces ahí, golfo? Ah, ya veo la playa… ¿Y no te asas? ¡Hombre, con el traje y todo puesto…! Oye, a todo esto ¿qué haces vestido así? Ah, que como estamos hablando de cosas de trabajo… Para guardar las formas… No sé, a mí no me importa que estés en bañador. ¿Qué te da vergüenza? ¡Qué tontería! ¿Qué tú no me has visto a mí nunca en bañador? Hombre, es que no se ha dado todavía la ocasión… Te estoy volviendo a perder…
Desde una playa en el sur de España, alguien vestido de ejecutivo conversa con otro por ordenador.
-         Pues hasta que no te vea en bañador, tú no me verás a mí tampoco… ¡Oye, Juanito, deja ya de tocar las narices!... Nada, nada, le digo al crío que está destrozando el castillo de arena que le había hecho… ¡Pues peor para ti, porque lo había hecho en tu honor! Claro… ¡Es que eres tonto! Pero no te pongas a llorar… Oye ¿y tu madre, dónde se ha metido? ¡Remedios, haz el favor! El niño, que está caprichoso… Bueno, como te iba diciendo, aquí las cosas bien. Lamento que sea ahora cuando os han puesto más trabajo en la oficina… También es casualidad… ¡Qué mala pata, oye! Remedios, sí, espera, que voy para ya. Espera un momentito, Pedro… ¡Remedios! Sí, a ver si le puedes hacer otro castillo al niño. Ya sé que él también tiene manos, pero es que le hace ilusión que se lo hagamos nosotros. Ya, para arquitecto no va, no… Y ten en cuenta que luego te lo va a romper. Pues no sé, manías que tiene… ¿Qué te niegas a hacer algo que se va a romper? ¡Hombre, mujer, que no creo que vayas a hacer una obra de arte para que te la conserven en el Louvre… Discúlpame, que estoy hablando con el gilipollas de Pedro. Sí hija, qué le vamos a hacer, siempre tiene que haber un tonto que trabaje por uno y encima te de la lata desde la playa. Pero bueno ¿qué más te da que esté con traje? Es por quedar bien… ¡Qué pesaditos estáis con lo del calor! Si tan mal marido soy, vete con el pedro este a Madrid a pasar los veranos trabajando en la oficina… ¡Te vas tú por donde amargan los pepinos!
Cerca del horizonte marítimo, hay un barco. En él, hay un viejo lobo de mar. Acaba de caérsele la Blackberry al mar.
-         ¿Y ahora de qué me sirve el Whats Up? ¡Demonio de tecnología!
El marinero al parecer solo va a poder comunicarse con la luz del faro. Dentro de dicha construcción está el encargado de alumbrar por la noche a los barcos. Pero, como todavía es de día, se aburre. Tiene un aparato con el que comunicarse telegráficamente. Se entretiene en escribir historias en directo para sus amigos más cercanos y, a la vez, lejanos. Él está condenado a comunicarse a distancia. Ahora mismo ha terminado de escribir esta historia. Solo le queda poner el
FIN

13 – 6 – 12

0 comentarios:

  © Blogger templates Romantico by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP