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GIGANTE (“GIANT”. GEORGE STEVENS, 1956)

>> domingo, 15 de julio de 2012




1938 fue el año de una película que marcaría un antes y un después en la Historia del Cine. “Gone with the wind” (“Lo que el viento se llevó”) se presentó a bombo y platillo como la primera película rodada a color y como el primer gran relato cinematográfico. Más allá de los ejemplos de Griffith, Eisenstein e incluso Stronheim (que trató de realizar películas de ocho horas como “Avaricia”, con cien horas de material en bruto rodado) esta producción de David O´Selznick logró desbancar a lo anteriormente rodado, pues todo lo que podía pedirse al cine (sonido y color) estaba ya allí construyendo una historia que superó a la de “El nacimiento de una nación”. Aquella adaptación de la novela de Margaret Mitchell sobre la historia de América durante la Guerra de Secesión cautivó a generaciones de espectadores (aquí en España, se llegaron a hacer rimas como “Lo que el viento se llevó, lo que el culo no aguantó”, refiriéndose a sus casi 240 minutos de duración).
Casi 20 años después, George Stevens trató de contarnos una nueva historia de América con su película “Gigante”. El resultado fue también un éxito, aunque menor que el que logró cosechar su predecesora.
En sus 201 minutos, Stevens nos narra la evolución social americana mediante la historia de Jordan Benedict, un ganadero de Texas, y Leslie, la mujer con la que acaba casándose.
El film, basado en la novela homónima de Edna Ferber, relata la vida de los dos personajes desde que se conocen hasta que nacen sus nietos.
La película se muestra crítica respecto a diversos aspectos de una sociedad en evolución. La mirada es esperanzadora, pues diversos baches como el racismo, la educación o el machismo son presentados como fenómenos en vías de extinción a medida que las etapas históricas mostradas en el film van sucediéndose.
Todos estos aspectos negativos de un joven país (respecto de otros) como es EEUU se encuentran anclados en una forma de ver el mundo que se transmite de padres a hijos. El mundo tradicional, con sus cosas malas y buenas, se ve constantemente amenazado por un progreso no siempre positivo. La comercialización del petróleo acaba imponiéndose al negocio ganadero. La ambición del poder y del dinero se ve representada en la figura de Jett Rink, un antiguo trabajador del rancho de Jordan que acaba heredando unas tierras en las que descubre el ansiado oro negro.
A pesar de la visión arcaica del mundo que Benedict posee (heredada, como ya hemos dicho, de su padre y de su abuelo, quienes comenzaron con el negocio en aquellas tierras), el personaje se nos muestra como dispuesto al cambio. Las personas que tiene en torno suyo le ayudan a modificar sus planteamientos: su mujer, sus hijos, sus nietos… Leslie representa a la mujer moderna, siempre dispuesta a debatir cualquier cuestión y a defender sus derechos, haciéndose valer. Sus hijos, por otro lado, reniegan de la herencia familiar amasada por su padre, prefiriendo dedicar sus vidas a otras cuestiones antes que a cuidar del ganado. Además, tanto la mujer como los hijos entran en contacto con la comunidad india afincada en las tierras de Jordan. Este, en un principio reacio a relacionarse con las gentes de dicha raza, acaba abandonando su posición clasista.
Rink representa a la figura del luchador equivocado, que piensa que el dinero lo da todo. Su empecinamiento en progresar viene dado por la envidia y la ambición de encontrarse por encima de los que le han estado manteniendo a cambio de su trabajo.
George Stevens comenzó como director de fotografía. En sus inicios, fue cameraman en pelílas de Oliver & Hardy, dirigió musicales de Fred Astaire y Ginger Rogers y comedias románticas como “Serenata Nostálgica”.
 Tras entrar en contacto directo con algunos de los acontecimientos más crueles de la II Guerra Mundial, su enfoque cinematográfico sufre un cambio hacia el planteamiento de películas de mayor seriedad (por ejemplo, “El diario de Ana Frank”).
“Gigante” cuenta con un plantel de actores impresionante: Rock Hudson, Elizabeth Taylor, Dennis Hopper, Rod Taylor o James Dean son los principales nombres. Para el “Rebelde sin causa” fue el último de sus tres filmes antes de morir en un accidente de tráfico. Su trilogía cinematográfica no tiene desperdicio. Dennis Hopper ya había actuado junto a él en su primera aparición fílmica.   


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