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EXTRAVAGANTE (AUNQUE PRÁCTICA) COMPARACIÓN

>> miércoles, 8 de agosto de 2012

El salmón tiende a nadar contra corriente para acabar llegando arriba de la montaña y desovar. Han de sobrevivir, además, a las zarpas de los osos, hambrientos y pacientes.
Las primeras chicas a las que me acerqué para confesarles mi amor, no esperaban mi peculiar actitud. Yo las llevaba a un lugar apartado y les decía: "Me gustas, te lo tenía que decir". Me encontraba, por tanto, en la falda de la montaña, comenzando mi escalada hacia la cúspide. Todavía no había comprendido que en el amor, como en la poética, no quedaba bien "escribir" de forma evidente. Había que irse por las ramas, poco a poco y con metáforas. Que la cosa en cuestión se entendiese sin necesidad de nombrarla. Como tal primerizo, no me gustaba mover las alas para luchar con el viento. Prefería dejarme llevar, aunque acabase estrellado.
La zarpa del oso era ya conocida por mí, estaba presente como una extraña sensación que se habita dentro de uno desde antes de nacer. Por eso, desde el principio, escribí mis propios poemas y no copié a Bécquer. Conozco al menos un caso en el que el poema fue devuelto al falso poeta con los fallos de la copia corregidos.
También conocí a un mejicano que me dijo: "Nosotros somos los que hablamos español y ustedes, los españoles, los que hablan mejicano. Les superamos en número de habitantes." Y tenía razón. pero esa ya es otra historia...

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