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“PINA” DE WIM WENDERS

>> domingo, 2 de septiembre de 2012


La figura de Pina Bausch ha supuesto en la historia de la danza un antes y un después. Su contemporaneidad parece no haber encontrado todavía un digno sucesor. La frescura de sus piezas residía, básicamente, en una relación íntima con sus bailarines. Solo exprimía el jugo que ellos estuviesen dispuestos a ofrecer. Las coreografías de Pina eran en realidad las coreografías de quienes las ponían en escena. No buscaba a profesionales, sino a personas interesadas en aprender desde cero, expresándose desde su interior, sacando afuera las emociones escondidas.
No resulta extraño por tanto que la figura de Pina interesase más allá de los escenarios. Desde el punto de vista cinematográfico, basten dos ejemplos bien representativos: “E la nave va” de Fellini, donde la propia Pina interpretó un papel, y “Hable con ella” de Pedro Almodóvar, en la cual se representa “Café Müller”, una de sus escenografías más aclamadas.
El film “Pina” no es otra cosa que un homenaje sentido a la bailarina por parte de quien fue uno de sus mejores amigos, Wim Wenders. Dicho proyecto llevaba tiempo rondándole la cabeza al autor de películas como “París Texas” o “El cielo sobre Berlín”. Cuando decidió afrontarlo, sucedió algo inesperado: Pina Bausch fallecía repentinamente tras solo cinco días después de que se le hubiese diagnosticado un cáncer. Wenders, que se encontraba en plena preproducción, decidió seguir adelante con el proyecto. El resultado: Una "profunda reverencia a la belleza que Bausch entregó al mundo", en palabras del propio autor. La película fue filmada en tres dimensiones, pretendiendo acercar lo más fielmente posible al espectador respecto del escenario coreográfico. Entiéndase como escenario, en lenguaje Bauschiano, desde un teatro hasta un parque, el vagón de un tren, una carretera o una piscina.  Podemos contemplar una nueva visión de “La consagración de la Primavera” de Stravinsky o de "O leaozinho" de Caetano Veloso. Del estómago más clásico al más atrevido, del más exigente al más conformista. Pina era capaz de contar cosas interesantes con las cosas más nimias. Su compañía de danza de Wuppertal (al oeste de Alemania) nos la presenta tratando de llenar su ausencia. Porque ellos también son Pina. La cámara trata de hacer hincapié en los puntos más interesantes de los diferentes relatos corporales. A pesar de ello, debemos ser conscientes de la limitación que supone que el espectador sea guiado artificialmente por un ojo mecánico en lugar de que sea él, sin intermediarios, quien decida mirar donde quiera. No obstante, el espectáculo cinematográfico resulta bello, digno y loable. No debemos pararnos en los anteriores pormenores más o menos técnicos, puesto que lo que tenemos delante es una obra de grandeza incalculable. El sentimiento de Wenders queda patente en esta mirada personal y llena de gratitud hacia quien dejó una honda impronta en su vida.

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