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Análisis de "La araña", de Hanns Heinz Ewers

>> martes, 23 de octubre de 2012

Portada original de la novela 

Tenía muchas ganas de encontrar aquel relato. La primera vez que oí hablar de él, quedé fascinado. Se trataba de una rareza, y entiendo por rareza aquello que solo puedes llegar a conocer mediante una situación especial, nunca de forma oficial. Algo que debes buscar o que te debe encontrar. Algo que tiene su particular canal de transmisión y solo conociendo este canal se puede llegar a ello. Algo que permanece escondido hasta que alguien lo rescata del limbo cultural. Un limbo que, por ser tan extenso, ha de condenar muchas cosas para destacar otras. La pregunta es si esas cosas que son seleccionadas para darlas a conocer (mediante su edición) son siempre las más adecuadas y aquellas otras que quedan en lista de espera merecen la decisión que cae sobre ellas.
Tenía muchas ganas de encontrar aquel relato. Desde que aquella persona me habló de él, no he olvidado nada de su argumento. Y es que, cuando las cosas te sorprenden, viven contigo mucho tiempo hasta que acaban cayendo en el saco del olvido debido al capricho de nuestra memoria. Las desatendemos, no ejercitamos su recuerdo. Acaban pasando a segundos y terceros planos, como le pudo suceder a este relato. Quien me habló de él, no recordaba el nombre de su autor. Autor desconocido (al menos para mí) en este género tan interesante y tan complicado de definir con una sola palabra… ¿”Misterio”? ¿”Terror”?... Quizá el autor del relato haya colaborado a ello al introducir diferentes elementos en él hasta volverlo bastante heterogéneo. Podría hablarse incluso de género “`policíaco” e incluso de “fábula”.
Tenía muchas ganas de encontrar aquel relato. No me importaba conocer de antemano su desenlace. Cuando una obra es buena (y aquella me lo parecía, por lo que escuché) el deleite de su lectura es ya de por sí un regalo. Cada momento del relato es interesante, digno de ser leído. Estoy seguro de que antes de haber leído muchos libros nos han hablado ya previamente de ellos. O bien por que han alcanzado cierta fama o bien, como en este caso, porque nos son recomendados por gente entusiasta que consigue contagiar del mismo espíritu a quienes les escuchamos.
No obstante, esto puede servir de aviso al lector: si, a pesar de esto, no quiere que el argumento se le sea desvelado (este texto no trata de ser más que un análisis pormenorizado del relato y debe por ello tocarlo de principio a fin) le recomiendo que deje de leer – o retome esta lectura una vez leída “La araña”.          
Tenía muchas ganas de leer “La araña” de  Hanns Heinz Ewers. En cierto sentido, me sentía como su protagonista, Richard Bracquemont: Sabía cuál iba a ser el final de la historia pero aún así me sentía empujado por ella irremediablemente. Empujado hacia su trágico final.
No obstante, a pesar de conocer lo que iba a acontecer, considero que este relato provoca rápidamente ciertas deducciones en quien lo lee. Creo que resulta sencillo adivinar lo que está pasando, lo que está oculto (la solución a los secretos de su trama).

Hanns Heinz Ewers

“La araña” nos habla de una serie de suicidios que han venido sucediéndose en una misma habitación de hotel y de la misma forma por parte de las víctimas. Todas han aparecido ahorcadas del cordel de la cortina de la ventana. Será el estudiante de medicina, Richard Bracquemont, quien decida ocupar nuevamente la habitación tras estos extraños sucesos. Interesado sin duda en el caso y aprovechando el precio tan asequible de la habitación, decide colaborar con la policía instalándose allí y prometiendo ir informando de novedades periódicamente. El arma que esgrime para erigirse como persona idónea a la hora de resolver el caso no es más que una teoría inventada (con la que engaña a los servicios de investigación, haciéndoles creer que con ella puede estarse más cerca de la verdad).
Puede decirse que Richard es un temerario, un aventurero que se siente excitado ante la idea de poder experimentar en carne propia algo bien peligroso. O por la contra, Richard puede ser un inconsciente, alguien a quien no le importa todo lo que ha sucedido y confía en que él no correrá la misma suerte.
En cualquiera de los dos casos la historia comienza verdaderamente aquí, con la aparición de este personaje, el cuál acabará convirtiéndose en protagonista de la historia. A partir de aquí, el relato dejará de narrarse por la que suponemos que es la voz del escritor, para pasar al punto de vista de Richard. De un punto de vista bastante impersonal pasamos al otro extremo, el más personal que podemos concebir: la voz de un diario. El texto supuestamente escrito de puño y letra por Richard. Día tras día, nos va informando de su vida en aquella habitación del hotel.
La situación cobra también mayor dramatismo al desarrollarse en las circunstancias que ya se han presentado: un individuo en soledad, comienza a vivir en el lugar del crimen. Además, a medida que avance la historia, se irá quedando cada vez más solo.
La sensación de misterio que desde el principio del relato existe, se va incrementando cuando nos enfrentamos al peligro por medio de Richard. El lector se irá introduciendo cada vez más en la historia, sintiéndose uno solo con el personaje del joven médico. Ambos parten del desconocimiento de lo que puede estar sucediendo, aunque quizá el lector avispado vaya tomando conciencia de lo que pasa antes que el personaje. Sucederá incluso que conocerá antes el peligro que acecha y no podrá evitárselo a Richard, y esto forma parte indiscutible de la buena construcción del relato. Algo parecido a una situación de guiñol: el personaje del malvado está detrás del personaje del bueno, a sus espaldas. El público infantil lo ve, grita para prevenir al héroe pero éste no les escucha (tan imbuido se encuentra en su propio plan).
Nos encontramos ante un relato que trabaja desde lo psíquico. El terror, el mal, actúa dentro del propio cuerpo del protagonista, haciéndole actuar en su propia contra. He aquí el poder sugestionador de lo invisible. Lo que no vemos, pero está ahí. “La araña” se considera un relato vampírico precisamente por esto mismo. El poder del vampiro puede usurpar una personalidad ajena y moldearla según sus propios intereses. Richard
Bracquemont descubre que está perdido cuando ha perdido a su propia voluntad, cuando sabe que él no puede controlarla.



Otro elemento interesante es la representación de la figura de la araña en un humano. Cómo determinados detalles pueden definir una personalidad tanto física como psíquica. Todo descrito mediante una apariencia externa. Clarimonde viste y posee una apariencia oscura. Además, teje constantemente en una rueca (lo que nos enlaza con Aracne). Sirva para todo ello la descripción que de ella hace en el diario Richard:

“Tiene cabellos negros con rizos ondulados y es bastante pálida. Su nariz es estrecha y pequeña, con aletas que palpitan dulcemente. Sus labios son pálidos y me da la impresión de que sus pequeños dientes son puntiagudos como los de un animal feroz. Sus párpados son sombríos, pero cuando los abre, brillan unos ojos grandes y oscuros. Todo esto, más que saberlo, lo presiento. Es difícil describir con exactitud algo que se encuentra detrás de unos visillos. Algo más: lleva siempre un traje negro, cerrado hasta el cuello, con grandes lunares color lila. Y siempre lleva largos guantes negros, posiblemente para no estropearse las manos mientras trabaja. Resulta curioso ver cómo esos delgados y negros dedos se mueven rápida y, en apariencia, desordenadamente, cogiendo y estirando los hilos... de forma tal que casi recuerda el movimiento de los insectos.”

Clarimonde no sale nunca de casa. Vive enfrente del piso en el que se encuentra alojado Richard. Pronto surge entre ellos una relación distante, valga la paradoja (les separan las casas). Hablan por señas, crean entre ellos una serie de juegos en los que invierten horas y horas de cada día. Richard no sabe por qué se siente atraído por ella. Poco a poco, deja de comportarse como antes se comportaba, solo tiene tiempo para Clarimonde.
Antes de que ella aparezca en escena, Richard nos describe en su diario una escena que observa en la ventana de su cuarto: una araña hembra se deja cubrir por una araña macho y, después, el macho es aniquilado por la hembra (recordemos, también, la historia de la Mantis Religiosa).
Con todos estos datos, no nos resultará difícil establecer un paralelismo directo entre la forma de actuar de la araña y el futuro que le espera a Richard con Clarimonde (así como con el pasado de los tres ahorcados). Lo que no sabemos todavía es qué tiene que ver la historia de los ahorcamientos con el peligro de Clarimonde. Esto quedará resuelto definitivamente con la idea vampírica, la de la posesión de la voluntad. Además, si Drácula podía convertirse en murciélago, también Clarimonde podía hacerlo en araña. El Eros y el Thanatos vuelven a aparecer en escena, siendo este otro de los atractivos del relato. El placer y la muerte, unión terrible.
      

7 comentarios:

ximena95 30 de abril de 2013, 11:02  

Es uno de mis relatos cortos favoritos. Mi padre se encontró un libro en el Metro con una recopilación de cuentos de horror, sabía que me gustaría y me lo dió. La Araña era unos de ellos y el que más me impresionó. Me ha encantado tu frase de "Algo que debes buscar o que te debe encontrar".

nosoydali 1 de mayo de 2013, 1:57  

Es un placer encontrar a personas con las que compartir intereses y gustos. ¡Gracias por tus palabras!

Javier Martinez 23 de febrero de 2014, 2:39  

No entiendo el final del cuento, ¿qué significa que el protagonista aparece ahorcado con una araña mordida entre los dietes?

Gracias

nosoydali 24 de febrero de 2014, 6:13  

Hola Javier:

Pues significa que la mujer araña le induce psicológicamente a ahorcarse como hizo con sus otras víctimas. Le induce justo cuando se supone que están haciendo el amor y ella se ha convertido en araña. Como con sus otros amantes, la araña se mete en sus bocas, pero en este caso la araña muere mordida por el protagonista.

Maria Jose Guzman Yacaman 21 de abril de 2014, 15:16  

hola me encanta tu opinión y me ha gustado mucho que haya gente que le gusta este relato de suspenso y terror:)

Bueno mi club de libros me ha dado una tarea de preguntarle a alguien que ha leído el relato y preguntar:

*Como actúa el protagonista para atrapar a sus victimas?

Seria demasiado pedirte que me ayudes? estaría agradecida si me podrias

cualquier cosa te dejo mi ask:
http://ask.fm/majo1099
o me podes responder de aquí muChos saludos desde Perú :)

nosoydali 22 de abril de 2014, 2:34  

¡Hola María!
Te contesto a la pregunta formulada por tus compañeros del club:
La protagonista, para conseguir el favor de sus víctimas, las enamora bajo su apariencia humana-femenina. Mediante su fuerza hipnótica, consigue que se obsesionen con ella y, entonces, adopta la forma de araña y las devora.

juan Gremory 8 de febrero de 2017, 18:02  

Pos es muy simple el relato es corto y al comienzo es difícil todo es metáforas pero sutiles en conclusión ataca a sus víctimas sicológicamente el pensamiento por la decepciones,preocupaciones y problema de cada uno haciendo una ilusión que es especial para cada uno que lleva al suicido

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