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Eduardo Chapero-Jackson presenta "Los mundos sutiles"

>> martes, 29 de enero de 2013



La TAI BOX contó este viernes con la presencia de una de las promesas del nuevo cine español: Eduardo Chapero-Jackson. A su lado, estuvo Ana Amigo, productora de su última incursión cinematográfica: “Los mundos sutiles”. Este proyecto, camino entre el documental y la ficción, trata de ser una aproximación a la mirada poética de Antonio Machado justo cuando ahora se cumplen cien años de la publicación de su “Campos de Castilla”. Junto a Eduardo y Ana, Rosa Jiménez, profesora en la Escuela, completó el triunvirato del coloquio.
El encuentro tuvo como punto de partida “Alumbramiento”, piedra clave de la trilogía de Jackson “A contraluz”. Este cortometraje, rodado en 2007, resulta un admirable ejercicio dramático capaz de narrar de forma sencilla un hecho tan difícil de asimilar para el ser humano como es el de la extinción de la propia vida.                                            

Tras ésta obra, se pasó a proyectar la película para la que se había organizado el acto. ¿Cómo nació “Los mundos sutiles”? Ana Amigo se encargó de relatar su génesis:
“Una de las cosas más difíciles para un productor, que piensa y reflexiona sobre el cine, es la elección de un director al cual ofrecerle un proyecto. Tienes que estar muy seguro de la persona a la que se lo vas a dar y, una vez que te ha dicho “sí”, el camino es ya irreversible. Mi intención era mostrar a Machado a los jóvenes, “captándolos” La juventud suele ser una gran desconocedora del poeta. Quería que sus versos hablasen de él, y era consciente de la dificultad de poner esto en imágenes. Al acabar decidiéndome por Eduardo, lo cité en un primer encuentro para hablarle de mi idea. Lo primero que hizo fue mostrarse sorprendido: “¿Yo, hacer un documental sobre Machado?” Lo segundo, me pidió unas semanas para pensarlo. Finalmente me dijo que sí. En el primer tratamiento que me envió de la historia, encontré que allí ya estaba casi todo, lo más esencial. Leerlo fue muy emocionante”.

Chapero-Jackson habló también de aquel primer momento:
“Cuando pensé en Machado, tuve una especie de flashback de la EGB, de las horas áridas de estudio. Tenía mis prejuicios, lo veía como algo viejo, seguramente porque mi profesor no supo transmitírmelo adecuadamente. Luego pensé que era ésta una buena oportunidad de leerlo en serio. Poco a poco, fui sintiéndome identificado, encontré un sinfín de sugerencias en sus textos.”       

Rápidamente, surgió la necesidad de encontrar un protagonista de la historia, alguien que pudiese sentirse cercano al mundo del poeta. Fue aquí cuando nació el personaje de la bailarina, interpretado por Amaia Pardo:
“Necesitaba a alguien que me llevase a través de la poesía de Machado. Una mirada subjetiva. La historia debía de ser algo más que una retahíla de fechas, algo más que una crónica. Éste documental tenía como fin romper con la idea preconcebida que se tiene de los documentales al uso, huir de los tópicos. “Los mundos sutiles” trazaría un poema desde los orígenes de Machado hasta la época actual. Pero, sobre todo, sería una visión de estos poemas desde el punto de vista de un personaje protagonista, que vive en los campos de Castilla de hoy en día.”    

Según el director, la danza, como la poesía, son dos elementos que se mueven en un mundo más abstracto, tangencial y emocional:
“Para filmar, utilicé cámaras ligeras para que danzaran, envolviendo a los personajes con su mirada etérea”.

Ana Amigo, Eduardo Chapero-Jackson y Rosa Jiménez / OLH

El rodaje tuvo lugar en distintos lugares como Valencia, Baeza, Soria o la periferia de Madrid. Ana resaltó el trabajo en equipo como parte primordial en el funcionamiento de la película:
“33 técnicos, entre gente muy joven y profesionales ya veteranos, y 17 intérpretes. Y, en medio de todo eso, Eduardo. El presupuesto total fue de 140.000 euros, una cantidad ínfima respecto a otros proyectos, y él supo trabajar con ello creando un mundo bien personal y propio. El documental acabó convirtiéndose en una película. Hay a quien les das muchos medios y no son capaces de darte un resultado que se salga de lo convencional.”

Para Jackson, la elaboración de una historia resulta una de las tareas más interesantes y gratificadoras de su trabajo:
“Hay que escuchar a tu voz interior para saber lo que quieres contar, ser consciente de ello y coherente en la forma de contarlo. Yo m siento como un niño escribiendo. Para mí es puro juego. Muchas veces, la autoexigencia no nos deja disfrutar. Nos ponemos a pensar en el resultado antes de haber empezado. Lo más importante es disfrutar con lo que estás haciendo, disfrutar en ese viaje, en esa investigación. Hay gente muy prusiana que te hace escaletas muy técnicas. Yo soy más expresionista, como pintor en lienzo, lanzando imágenes y secuencias. Luego ya vendrán las críticas… Entonces, deberemos callar y escuchar, no ponernos a la defensiva. Escuchar como herramienta de crecimiento. Saber si ha funcionado ese sistema de espejos y frontones del que te has rodeado para transmitir tus ideas al público. ¿Se habrán llegado a entender, o no? El autor debe dejar reposar la crítica, como una planta que se lleva a su cuarto, y de la cual acaban cayendo algunas hojas y otras permanecen en ella. Las cosas que te sirvan serán las hojas que hayan aguantado en ella, mientras que las que no hayan resistido al paso del tiempo serán aquellas que debemos olvidar. Cada vez es más gente la que opina, sobre todo ahora con el florecimiento de las redes sociales. Está bien leer críticas pero no torturarte con ellas, como si fueses masoquista.”

Ana Amigo apoyó al director con su propio punto de vista:
“Siempre es difícil decirle a alguien que no te ha gustado algo suyo. Hay directores que viven dentro de su burbuja, con una falta de verdad en su entorno. Conviene rodearte de gente que te quiera y sea tan leal que, cuando lo haces mal, te lo diga, con respeto y cariño. Duele, pero te hace reflexionar y progresar. Nadie hace una película redonda nunca. El trabajo en equipo ayuda en este sentido porque hay muchas voces críticas hablando a la vez, opinando para tratar de mejorar el trabajo que se está haciendo. El director debe de estar abierto a todo tipo de sugerencias.”      

El film, que contiene un gran número de coreografías, posee muchas partes en este sentido propuestas por los bailarines de los que se rodeó Jackson.
“Me dejé guiar por algunos de los bailarines que también eran coreógrafos (todos ellos del conservatorio “María de Ávila”) a la hora de enfocar determinadas escenas. Vi que algunas de sus propuestas me podían servir modificándolas, mientras que otras nacieron allí mismo, en directo, colaborando con ellos.”      




En cuanto al toque poético-visual:
“Machado habla de estados ingrávidos, etéreos, como referencia a la infancia. Había una necesidad de construir un inventario visual acorde con su poesía. Las pompas juegan un papel claro en esto: hay algunas, las del principio, que son más pequeñas y cristalinas, y que aluden a la niñez del poeta. A medida que la película avanza, se van volviendo rojas y turbias, hablando del amor, de la sangre de la guerra. Finalmente, las más grandes, corresponden al final de la vida de Machado. Negro vejez y muerte”.

Medio en broma y medio en serio, Eduardo y Ana hablaron de un momento del rodaje en el que organizaron un “casting de pomperos”. Llegaron a buscar al mayor experto en el país a la hora de hacer pompas. Incluso consultaron con un docto en ciencia para saber cómo reaccionaban las pompas al aire libre a la hora de rodarlas. “Hubo un momento delirante y rayano en el absurdo, cuando todo el equipo estaba haciendo pompas a la vez sobre la tumba de Leonor” apunta Jackson.

Los invitados hicieron hincapié en la necesidad de cohesión entre las personas que conforman una película. Según Amigo:
“El cine es muy duro y muy estimulante. Todo el equipo se dejó la piel. Es fundamental crear esa energía y esa tensión. Eduardo es muy firme, pelea por lo que quiere, pero a la vez es un encantador de serpientes que se lleva a la gente con la que trabaja de calle. Los gritos no funcionan en ningún contexto. Es importante que cada uno se sienta importante en su función. No se puede perder ni energía, ni tiempo ni dinero.”
La productora habló de su trabajo:
“¿Qué cómo lo hago? Pues teniendo mucha resistencia y tesón, gestionando la frustración y esperando siempre el “no”. Nunca tienes la película de tus sueños, tienes que acostumbrarte a ello y mirarlo incluso como una bendición (¡menos mal que no la tengo!). También acabas encontrándote con cosas que no esperabas. Se necesita mucha salud física y mental, madurez para levantarte cada día diciendo “creo en esto y voy a hacerlo”. Disciplina y pensar como si fueras a trabajar al ejército. Un rodaje es lo más parecido a un cuartel. El mando no se desobedece, y el que dice que no se le fulmina. También hay que soñar, porque si todo fuese así…”
Jackson finalizó con lo siguiente:
“Además de creador, eres un gestor. Si eres brillante pero no mides las cosas bien, no podrás hacer lo que quieres. Debes adaptar lo que deseas a lo que hay.”      

              

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