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OLE CATAPÚM

>> viernes, 13 de diciembre de 2013


Sucedió algo realmente extraordinario. Pasando por el Arco de Cuchilleros, justo a la entrada de la Plaza Mayor, nos encontramos con dos policías pidiéndole la documentación al pobre diablo que figuraba como bandolero en la entrada de “Las cuevas de Luis Candelas”. Los tres amigos nos quedamos cerca del lugar donde estaba teniendo lugar el suceso, para no perder detalle:

POLICÍA Nº 1: (Al bandolero) ¿Tiene usted licencia para llevar este trabuco?
BANDOLERO: ¿Está usted de guasa, jefe? Esto forma parte de mi trabajo... Ni siquiera esta cargado...
POLICÍA Nº 2: le pido por favor que trate con respeto a mi compañero. Esto no es la tasca en la que usted trabaja... Aquí estamos trabajando, y el trabajo es una cosa muy seria...
BANDOLERO: Lo que ya no me parece tan serio es que me vengan ustedes con estas preguntitas... ¿De verdad creen que este trabuco puede funcionar?
POLICÍA Nº 1: Aquí nadie piensa nada... Usted limítese a responder a las preguntas...
BANDOLERO: Mire, yo estoy aquí desempeñando este trabajito tan simpático de “mono de feria” y ni siquiera sé cómo puede funcionar este cacharro ni si es de verdad un arma...
POLICÍA Nº 2: ¡Y encima dice que no sabe cómo se maneja el trabuco! ¿Usted es consciente de lo peligroso que puede ser un inútil con un arma?
BANDOLERO: ¡Eh, oiga, sin faltar! ¡De inútil nada! ¡Pero si esto es de juguete, hombre...! Yo solo estoy aquí para llamar la atención de los guiris, para que entren y se emborrachen y palmeen por seguidillas y griten “olé” y todas esas tonterías...
POLICÍA Nº 1: Usted está aquí en la calle, en un espacio público, y a cada minuto pasan cientos de vida por su lado...
BANDOLERO: Oiga miren, si esta noche se aburrían durante su turno y tenían ganas de pasárselo bien, les recomiendo que pasen al garito que yo les invito y...
POLICÍA Nº 2: ¡Y ahora trata de sobornarnos!
POLICÍA Nº 1: ¿Qué insinúa? ¿Que necesitamos multar a gente para sentirnos útiles?
BANDOLERO: No, no, no tergiversen mis palabras...
POLICÍA Nº 1: (A POLICÍA Nº 2) Éste se está ganando que le empapelemos...
BANDOLERO: Por favor, no vayan tan rápido... Yo admiro su trabajo, desempeñan una labor imprescindible en esta sociedad llena de tantos peligros y...

A continuación tuvieron lugar un par de intervenciones más por parte de los dos policías que se nos hicieron inaudibles, pero que debieron de alterar al bandolero lo suficiente como para que finalmente acabase amenazando con su trabuco a la autoridad presente.

BANDOLERO: ¡Por mis muertos que como no se vayan ahora mismo hago que este cacharro vuelva a funcionar!

Algunos turistas japoneses que se encontraban saliendo de “Las Cuevas” comenzaron a sacar fotografías con sus móviles.

POLICÍA Nº 1: (A los turistas) ¡Pero hagan algo, por favor!
TURISTA Nº 1: “¡Típico español! ¡Quijotesco!
BANDOLERO: ¡A ver señores, métanse dentro que aquí no se les ha perdido nada!
TURISTA Nº 2: Temperamento castellano profundo...
BANDOLERO: ¿No han oído? ¡Fuera! ¡Go out!

Finalmente, un coche policía que pasaba por allí acabó parando y de él salieron otros dos señores vestidos con el uniforme reglamentario que dieron por zanjada la aventura. Metieron al hombre disfrazado de bandolero en el asiento trasero del coche. A los dos lados, custodiándole, se pusieron los otros dos policías.

Uno de mis amigos me recomendó que escribiera esta historia para un ejercicio de escritura creativa que tenía que presentar mañana y para el que no se me había ocurrido qué hacer. Fin.

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