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HISTORIA DEL VIEJO SABIO SENTIMENTAL

>> viernes, 21 de febrero de 2014



El joven no deseaba nada más que una sola experiencia. Quiso renunciar a los placeres que la diosa Venus le ofrecía: "Que te quieran por poco tiempo pero con locura". Se enfrentó a ella para decirle que no quería distracciones fugaces sino algo con lo que poder olvidar las demás cosas. Algo que le llevara a renunciar a los libros de estudio, a la observación, al hábito de escribir y, en fin, a todo deseo de sabiduría. Él solo deseaba aprender mediante el conocimiento directo y práctico. Ansiaba penetrar en el alma humana, conocer sus laberintos y fortificarlos. Quiso ser feliz y hacer feliz. Pero el dolor siempre estaba ahí, a la vuelta de la esquina. El placer era obviamente necesario, pero él buscaba algo más por encima de las necesidades volitivas. Así, conoció a una muchacha con la que estuvo largo tiempo. Pero aquello llegó a su fin, pese a que el joven trató de evitarlo por todos los medios. Llegó una segunda que duró menos que la primera, y una tercera, y una cuarta, cada una más breve que la anterior. Él no podía comprender nada y se iba haciendo viejo. Nunca consiguió profundizar lo suficiente en el interior del otro ser. ninguno de ellos le permitió esta penetración. Él quería enseñarlas pero ninguna quería aprender de sus consejos. Es como si desearan llegar a esa verdad por ellas mismas. No se fiaban de aquel hombre que cada vez se volvía más maduro. Cuando por fin llegaban a ese conocimiento, se arrepentían de haber abandonado al sabio, pero ya era tarde. Todo esto él lo sabía, tenía la certeza de que a cada una de ellas les iba a suceder, pero él ya no podía ayudarlas porque ellas ya no estaban con él. Y, sin embargo, él solo deseó estar con una sola, una con el suficiente carácter como para no dejarse engañar por sus falsas sensaciones de juventud, aquellas que confundían, atormentaban, transformaban a quien las padecía por no tener esa madurez, esa inteligencia que solo podían dar los años. Él pensó que una sola mujer que experimentara cuatro fases evolutivas a su lado era preferible a cuatro mujeres diferentes que solo fuesen capaces de vivir en su compañía una sola etapa y que, al término de esta, le abandonaran. El viejo sabio sentimental alcanzó su mayor nivel de lucidez el día en que decidió hacer del tiempo y de la soledad sus dos amantes únicas e irremplazables. Renunció a aquello a lo que siempre ansió y convivió consigo mismo por el resto de sus días.      

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