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Antonio Soler y la música española antigua

>> jueves, 14 de agosto de 2014

El compositor Antonio Soler


"El tiempo de Antonio Soler... Cuando les hablo en estos términos, no me refiero a la época en la que vivió este compositor español, sino literalmente al tiempo del que disponía el religioso para trabajar en su música... Es por ello que el legado que nos dejó fue bastísimo..."

En aquellos días de clases aprendí lo que no estaba en los escritos, nunca mejor dicho. Me encontraba cursando un doctorado en estudios artísticos y literarios que había querido ser una suerte de compendio de filología, teatro, música y arte. Sin saber cómo, había acabado en la rama de musicología, centrada concretamente en la música española antigua, esa gran desconocida.
Del padre Soler había oído hablar en numerosas ocasiones y conocía parte de su obra, de forma directa o indirecta. Hace unos años compré un disco antológico del maestro interpretado por Alicia de Larrocha, pero previamente había escuchado sus melodías en películas de ambientación histórica: "Sangre de Mayo" de Garci, por ejemplo. De la misma época también conocía en este sentido buena parte del repertorio, empleado como banda sonora cinematográfica para la recreación de escenas históricas tales como las de la magnífica "Goya en Burdeos" de Saura. Luigi Bocherinni, Juan Hidalgo o José de Nebra saltaban a escena desde su anonimato y los espectadores se deleitaban con ellos y comprobaban la escepcionalidad de su música sin ser conscientes de lo que escuchaban concretamente.   En el Teatro de la Zarzuela, este mismo año, tuve la suerte de asistir a un homenaje que se rindió a buena parte de estos autores en una obra titulada "De lo humano... y divino". Esta obra, llevada a cabo por el contratenor Carlos Mena, tenía como única escenografía un retablo de época reproducido a escala gigantesca y empleado con un fin arquitectónico, dentro del cual se situaban cantantes, actores y músicos.

Representación de "De lo humano... y divino" en el Teatro de la Zarzuela

Soler trabajaba dentro del Monasterio del Escorial, como organista y director del coro. Además, componía la música que después era interpretada en él. Allí acudía en ocasiones especiales la corte entera, desplazada con la consiguiente pompa desde la capital madrileña, para deleitarse con las novedades musicales que el Scarlatti español les proporcionaba.
El actual director del coro del monasterio, Gustavo Sánchez, nos impartió algunas clases acerca del maestro y nos trajo ejemplos vivos de su música, sobre los que realizamos todo tipo de ejercicios como lecturas y transcripciones de manuscritos originales inéditos.
Dejándome llevar por la curiosidad, fuera del horario lectivo me puse a investigar acerca de esta figura clave de la historia musical española. Así, llegó hasta mí una versión de su famoso "Fandango", adaptado para orquesta y con ciertos añadidos de corte contemporáneo. Esta curiosa adaptación corrió a cargo de Claudio Prieto y el resultado es más que sobresaliente. Tuve la oportunidad de disfrutar de su grandiosidad en una grabación en directo de la orquesta de RTVE dirigida por el desaparecido Odón Alonso. Además, también localicé en un libro sobre la Historia de la música española escrito por Tomás Marco una alusión a cierta orquestación previa que Pablo Sorozábal hizo a modo de intermedio para su zarzuela "Los burladores". Aunque esta versión me pareció mas que mejorable, no estoy de acuerdo con la apreciación de Marco acerca de ese mal orquestar del vasco, pues sus propias obras están caracterizadas por un uso magnífico de la orquesta en todos sus sentidos.
Otro curioso ejemplo del uso de la música del padre Antonio Soler lo encontramos en la película de Edgar Neville "Duende y misterio del flamenco"  del año 1952. Rodada a modo de documental, en uno de sus fragmentos Antonio "El bailarín" interpreta las famosas sonatas del compositor ante el monasterio de El Escorial, concretamente en la Fuente de Blasco Sancho. Un año más tarde, el propio compositor Joaquín Rodrigo compuso un ballet para lucimiento del bailador titulado "Soleriana", en el cual empleaba motivos de la música de Soler. El propio Rodrigo se valió de innumerables motivos extraídos de la tradición musical española para realizar sus obras.

Antonio "El bailarín" interpreta una de las sonatas del padre Soler en el film "Duende y misterio del flamenco" de Edgar Neville (1952)

De esta manera, fui avanzando en mis averiguaciones y acabé por estudiar de una forma más o menos breve toda la historia del teatro musical español y, por ende, de la música española, empañada sin duda por la influencia italiana de la que tanto tardamos en desembarazarnos. Puedo decir que, respecto a la música de otros lugares de Europa, la música española de entre los siglos XVI y XVIII peca de pobre y somera, muy acorde por cierto con nuestra propia cultura y nuestra sociedad, siempre tan clériga y austera. No obstante, poseemos un folclore propio bien digno, una personalidad musical que en cierta forma es envidiada en otros lugares en los que se poseía técnica y desenvoltura pero adolecían de esa naturalidad que tenían nuestras canciones (cuando no eran influídas o contaminadas por lo que en otros países estaba de moda). Por fortuna, toda esa riqueza acabó reflejándose en la música del siglo diecinueve y veinte, hasta que finalmente aquella música de teatro desapareció como tantas otras cosas de nuestra tradición para ser desplazada por nuevos gustos y formas de entender lo cultural melómanamente hablando.

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