Portfolio

Visita nuestro Blog de Arte

EL ARTE COMO SALVACIÓN Y CONDENA

>> sábado, 30 de agosto de 2014

Obras de "arte degenerado" halladas en el piso de Cornelius Gurlitt

El comienzo de la historia parecía inspirada por el novelista John Le Carré:
Septiembre de 2010. Durante el control rutinario de un tren que viajaba de Múnich a Zurich, unos agentes de aduana sospecharon de uno de los viajeros, de nombre Cornelius Gurlitt, el cual se encontraba en posesión de una gran suma de dinero en metálico. Tras tomarse nota del sujeto, se pensó que éste podía haber cometido algún tipo de delito fiscal, por lo que tras una serie de pesquisas se procedió, dos años más tarde, a registrar la vivienda del sujeto, que vivía en Munich. Allí encontraron 1280 obras de arte identificadas como buena parte de ese "museo degenerado" que Hitler creó a su llegada al poder   
mediante el expolio a museos, galerías y coleccionistas. Estas piezas de valor incalculable fueron expuestas al público en el Múnich de Cornelius, como ejemplo de algo indigno que debía de ser borrado de la faz de la tierra. Como la Historia siempre la escriben los vencedores (vencedores temporales, pues el poder es algo con fecha de caducidad), el nazismo quiso escribir "desescribiendo" el denominado en alemán como Entartete Kunst, tratando de acabar con esta página de la Historia del Arte. Muchos de estos ejemplos artísticos fueron destruidos mientras que otros desaparecieron, continuando en paradero desconocido en gran medida. El arte moderno olía era para los propugnadores de la raza aria a arte enemigo de la perfecta raza aria, pues se encargaba de mostrar que el ser humano era precisamente lo contrario: un dechado de defectos. Este arte tachado de inmoral se encontraba representado en nombres de la talla de Otto Dix, Franz Marc e incluso Gustav Klimt y había sido promovido por el enemigo público número uno del gobierno alemán: los judíos.

Cartel original de la exposición organizada en Múnich sobre "arte degenerado" en 1937.

Hildebrand Gurlitt, padre de Cornelius, además de tener sangre semita, fue uno de los aliados del régimen nacionalsocialista desde su posición de historiador de arte, director de museo y marchante. Él supo valorar el expresionismo alemán a pesar de acabar trabajando para su enemigo, ofreciéndose para vender parte de este arte requisado. Su hijo acabó siendo coleccionista seguramente al ser consciente de la fortuna que su padre había amasado con el negocio del arte, recibiendo también como herencia parte de este patrimonio amasado durante aquella etapa tan oscura de la Historia de Alemania.  
El cineasta John Frankenheimer dirigió en 1964 un film titulado "El tren", en el cual intervinieron nombres como el de Burt Lancaster o el de Jeanne Moreau. En él se proponía el siguiente polémico asunto: ¿Un cuadro vale más que una vida humana? La trama se ambienta durante la Segunda Guerra Mundial y su protagonista trata por todos los medios de salvar una colección de obras "degeneradas" transportándolas fuera de Alemania por ferrocarril. Pero no solo este  personaje (encarnado por Burt Lancaster) participa en esta actividad, como resulta por otra parte lógico: en ella toman parte un buen número de individuos que no dudan en arriesgar su integridad física con tal de lograr este propósito general. El plano final resulta bien representativo: En un tramo de vía en mitad del campo, el tren parado. A los dos lados del mismo, multitud de cajas en las que se pueden leer nombres como Picasso, Renoir o Degas, rodeadas por cadáveres.

Fotograma de "El tren" de John Frankenheimer (1964)

Podemos entender que el arte ha sido en parte víctima y provocadora de ciertos hechos nefastos de la Historia: Así, encontramos a los futuristas italianos, que fueron en gran medida amigos del fascismo de Mussolini y ayudaron a que éste acabase sentándose en su trono. Anteriormente, durante la Primera Guerra Mundial, gran parte de la vanguardia acudió entusiasmada a las trincheras, ávida de esa adrenalina... la misma de la que se valió Hemingway para acudir de voluntario también a la guerra o para otras aficiones menores como la caza (de animales) o la asistencia en calidad pasiva a los sanfermines o las corridas de toros en España. Volviendo al asunto nazi, Leni Riefenstahl colaboró con sus películas de propaganda como "El triunfo de la voluntad" u Olimpia" para presentar las virtudes del régimen de su admirado Hitler, deslumbrando con sus imágenes, presentando, como diría Susan Sontag, un "fascinante fascismo".
La reflexión, como vemos, no es baladí. El arte ha sido atrayente para gobiernos y a su vez enemigo de los mismos, por la peligrosidad de la libertad de la que gozaba.          



0 comentarios:

  © Blogger templates Romantico by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP