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EL ÁNGEL DE VALDEPEÑAS

>> miércoles, 3 de septiembre de 2014

"Ángel de la paz" de Juan de Ávalos

Aviso para navegantes sobre ruedas: a dos kilómetros al norte de Valdepeñas, no duden en girar sus cabezas hacia una de las dos ventanillas laterales de su coche (dependiendo de si van o vienen de visitar la turística ciudad). Habrá algo en el paisaje que sin duda llamará su atención. Sobre un cerro (concretamente denominado de "Aguzaderas") creerán ver una especie de extraña aparición ruinosa, un coloso de herrumbre y óxido que durará a la vista lo suficiente como para generar curiosidad en los conductores, los cuales no podrán ralentizar su marcha, pues la velocidad que la Nacional IV exigirá a sus vehículos será implacable.
Se trata de algo que ya no existe pero sigue ahí, como aquellas estrellas que se extinguieron pero que continúan visibles ante nuestros ojos. Podríamos denominarlo como armazón, ya que de la escultura tan solo quedan como testimonio algunas fotografías que se realizaron en el momento de la instalación e inauguración del monumento. El hombre diminuto que aparece al lado de la escultura en alguna de estas instantáneas es don Juan de Ávalos, uno de los escultores españoles más importantes del siglo XX, que habiendo sido republicano antes de la guerra acabó realizando paradójicamente las esculturas del Valle de los Caídos. Era Ávalos un hombre de trabajos monumentales (de no haber podido vivir de la venta de sus esculturas habría tenido que usar el campo como almacén y allí habrían acabado conviviendo con la naturaleza, que habría acabado imponiéndose, como en los jardines de Bomarzo o en aquellos otros surrealistas ideados por el mecenas de Dalí y Magritte, Edward James, en las Pozas de Xilitla) y este grandioso ángel está bautizado como "de la paz" en homenaje al ejército español. Cuando dicha obra fue dinamitada, todo lo corpóreo del ángel, todo su peso, se volatilizó, quedando su esencia, su mística, por encima de todo lo demás. Gregorio Prieto realizó una serie de dibujos en torno a esta obra, que se le antojó onírica como lo era su obra por otra parte. Sus trabajos comenzaron partiendo de un realismo del que poco a poco se fueron despojando, manteniendo ese referente de los inicios pero añadiendo aquellas notas fantásticas que tan bien le representaban. Quien acuda a la Fundación del pintor en el municipio español se encontrará con uno de los más completos museos dedicados a la obra de un artista español.

Autorretrato fotográfico de Gregorio Prieto

El edificio resulta ya de por sí singular, conservando la apariencia de un inmueble típico de la región. ¿Quién podría decir que una bodega podría funcionar como exótica galería fotográfíca? Y es que Prieto poseía además una interesante faceta como fotógrafo. Tanto en los lienzos como en las instantáneas se combian de igual modo la realidad con el universo personal, mezclando elementos pertenecientes a culturas y civilizaciones ancestrales con elementos inanimados que juegan a poseer vida propia (esculturas, maniquíes...) y paisajes de su tierra manchega. Valdepeñas posee lugares que han sobrevivido al paso del tiempo y a esta civilización bárbara en la que vivimos hoy, la cual se considera hipócritamente paradigma de lo civilizado. No obstante, ha perdido gran parte de su belleza por culpa de aquella especulación que confundió y sigue confundiendo lo "viejo" con lo "antiguo".

No olviden, cuando se dirijan o regresen de Valdepeñas (depende de si cuando leyeron esto ya estaban allí o todavía no se habían convencido de viajar a esta localidad) de saludar a mi viejo amigo el ángel (o a su espíritu, depende también de si el tiempo le fue todavía erosionando más).                    

2 comentarios:

José Arturo Visedo Manzanares 5 de septiembre de 2014, 2:12  

Siendo pequeño, me impresionaba sobremanera verlo allá en lo alto cada vez que me acercaba a Valdepeñas, acompañando a mi padre. Recientemente, he subido con mi hijo en un par de ocasiones y creo que, poco a poco, va perdiendo parte del esqueleto (o se lo van llevando). Me sorprende que hayan deteriorado el entorno en la forma que lo han hecho, situando unas horrendas antenas a su lado además de utilizarlo como basurero.
En cuanto al pintor Gregorio Prieto creo que, además del molino que lleva su nombre y la casa-Museo que mencionas, existe otro Museo, el de los Molinos, donde se expone la obra del artista dedicada a los molinos.
Pero Valdepeñas tiene, además, un Museo Municipal con autores como Antonio López y el Auditorio dedicado a Francisco Nieva.
Merece la pena visitar este enclave que seguro es conocido, sólo, por estar al paso.

nosoydali 7 de septiembre de 2014, 9:42  

¡Un gusto poder leerte de nuevo, José Arturo!
Tomo nota de todos los datos que mencionas. Ya echaba de menos tus siempre interesantes aportaciones en el blog.

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